Vísperas – 2 de abril

VÍSPERAS

LUNES SANTO

 

Oración de la tarde

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

HIMNO

 

Victoria, tú reinarás.

¡Oh cruz, tú nos salvarás!

 

El Verbo en ti clavado, muriendo, nos rescató;

De ti, madero santo, nos viene la redención.

 

Extiende por el mundo tu reino de salvación.

¡Oh cruz fecunda, fuente de vida y bendición!

 

Impere sobre el odio tu reino de caridad;

Alcancen las naciones el gozo de la unidad.

 

Aumenta en nuestras almas tu reino de santidad;

El río de la gracia apague la iniquidad.

 

La gloria por los siglos a Cristo libertador,

Su cruz nos lleva al cielo, la tierra de promisión.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

 

 

Salmo 44 (I)

 

Me brota del corazón un poema bello,

recito mis versos a un rey;

mi lengua es ágil pluma de escribano.

 

Eres el más bello de los hombres,

en tus labios se derrama la gracia,

el Señor te bendice eternamente.

 

Cíñete al flanco la espada, valiente:

es tu gala y tu orgullo;

cabalga victorioso por la verdad y la justicia,

tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,

se acobardan los enemigos del rey.

 

Tu trono ¡oh Dios! Permanece para siempre;

cetro de rectitud es tu cetro real;

has amado la justicia y odiado la impiedad:

por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido

con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

 

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,

desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,

de pie a tu derecha está la reina

enjoyada con oro de Ofir.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 1. Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

 

 

Ant. 2. Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

 

 

Salmo 44 (II)

 

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna:

prendado está el rey de tu belleza,

póstrate ante él, que él es tu Señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos,

los pueblos más ricos buscan tu favor.

 

Ya entra la princesa, bellísima,

vestida de perlas y brocados;

la llevan ante el rey, con séquitos de vírgenes,

la siguen sus compañeras:

las traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

 

“A cambio de tus padres tendrás hijos,

que nombrarás príncipes de toda la tierra,”

 

Quiero hacer memorable tu nombre

por generaciones y generaciones,

y los pueblos te alabarán

por los siglos de los siglos.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

 

 

Ant. 3. Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

 

Cántico: Ef 1, 3-10

 

Bendito sea Dios,

Padre de Nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos consagrados

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Este es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén

 

Ant. 3. Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

 

 

LECTURA BREVE           Rm 5, 8-9

 

La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo!

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 

V. Porque con tu cruz has redimido el mundo

R. Y te bendecimos

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre,  para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

 

Cántico de María. Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre,  para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

 

 

PRECES

 

Adoremos al Salvador de los hombres, que, muriendo, destruyó nuestra muerte y, resucitando, restauró la vida, y digámosle humildemente:

Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

 

Redentor nuestro, concédenos que, por la penitencia, nos unamos más plenamente a tu pasión,

— para que consigamos la gloria de la resurrección.

 

Concédenos la protección de tu Madre, consuelo de los afligidos,

— para que podamos confortar a los que están atribulados, mediante el consuelo con que tú nos confortas.

 

Haz que tus fieles participen en tu pasión mediante los sufrimientos de su vida,

— para que se manifiesten en ellos los frutos de tu salvación.

 

Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz,

— enseña a tus fieles a ser obedientes y a tener paciencia.

 

Haz que los difuntos sean transformados a semejanza de tu cuerpo glorioso,

— y a nosotros danos un día parte en su felicidad.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Concluyamos nuestra súplica con la oración que el mismo Señor nos enseñó:

 

Padre nuestro…

 

 

ORACIÓN

 

Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y levanta nuestra débil esperanza con la fuerza de la pasión de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

 

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

“Refrescarnos” con la Pascua

REGAR LOS “CAMINOS DE LA VIDA”

Este material fue utilizado para celebrar un día de convivencia con jóvenes en tomo al te­ma de cómo poner vida nueva en la marcha cotidiana. Puede utilizarse globalmente para una finalidad semejante o bien escogiendo y desarrollando alguna de sus partes: 1/ Vida y de­sierto; 2/ La «alternativa» de Jesús; 3/ Reconciliación y compromiso.

1.      VIDA Y DESIERTO

Tras la presentación inicial del animador, haciendo memoria del recorrido de la Cuaresma y de la meta de la Pascua, se sitúa cuanto queremos hacer en esta jornada de convivencia o en es­ta celebración, etc. (según sea el caso): la vida siempre comporta desierto; es en esa situación cuando hay que hacer particularmente presente la Pascua para ¡refrescarnos!

• «Lluvia de ideas»

Se buscará responder a esta pregunta: ¿Qué nos evoca el desierto? Se escribe todo en una pi­zarra o cartulinas. ¿Alguien ha estado en un desierto? (si estuvo alguien… que cuente sus impre­siones). ¿Nadie más? ¿Nadie ha estado en el desierto? ¿Seguro ?

• «Nuestro escenario»

Vamos a reconstruir nuestro entorno habitual. Se pide un voluntario o voluntaria (será «el cami­nante»); se coloca en el centro de la sala. Imagínate que caminas por una calle que sueles fre­cuentar… ¿Qué ves? (Mientras va indicando lo que ve, como árboles, coches, edificiospersonas…; el animador va componiendo el escenario con los demás miembros del grupo: cada cual representa alguno de los elementos que se van citando).

• El escenario se derrumba

Sí… ¡Éste es un escenario sólido, consistente! Caminando por ahí uno pisa firme: nos sentimos seguros, protegidos, etc. Pero, ¿qué le ocurriría a una persona, que: a/ Camina pensando que, úl­timamente, sus padres discuten demasiado: ¡Algo se derrumba en su interior! (se invita a un grupo de los que representan el escenario a caer al suelo); b/ O a otra descubriendo que la persona que le gusta no se fija apenas en él o ella (sigue cayendo el escenario); c/ O quien cae en la cuenta de que no podrá estudiar aquello que le gustaría; d/ O a otra persona que descubre la mentira de quien consideraba el mejor amigo o amiga; e/ Y aquellas personas que, en su ambiente, nadie parece comprenderlas, incluso son rechazadas (se sigue así hasta que todos se han derrumbado, hasta el mismo caminante que estaba contando cuanto veía).

En ese momento descubrirnos que el escenario por el que caminamos cada día también puede asemejarse a un desierto.

• Gritos en el muro

Y… sentimos sed ; surge el grito: ¡tengo sed! Es el grito de Jesús en la cruz en el momento más crucial de su vida. ¿Cuáles son los gritos que surgen en nosotros, en nuestros amigos, en nuestros compañeros, en nuestros vecinos… cuando todo parece derrumbarse? ¿Qué pedimos? ¿Qué gri­tamos? Cada cual se va levantando del suelo y se dirige al muro (representado con papel continuo que hemos pegado en la pared) y escribe un grito. Una vez escrito, nos vamos sentando en los puestos iniciales. Terminado el proceso de escribir los gritos, se invita al caminante a comentar su experiencia… ¿Cómo te sentías cuando empezaron a derrumbarse las cosas y las personas? ¿Qué ocurre entonces…? ¿Qué ocurre cuando todo se derrumba?

• Espejismos

Quienes han estado en el desierto hablan de espejismos. También Jesús, en el desierto tuvo que enfrentarse con los espejismos. Espejismos son las respuestas insuficientes, las salidas falsas, las ilusiones vanas, etc.

– Lectura:  Mt 4, 1-10.

– Comentario

Resaltar las semejanzas entre el tentador y los espejismos. Los tres espejismos con que se en­frentó Jesús eran: placer, prestigio y poder.

 

– Trabajo de grupos

Tras el comentario, se propone el siguiente trabajo por grupos: En los recuadros que siguen, jun­to a cada uno de los tres espejismos principales se insinúan algunos espejismos actuales concre­tos. La tarea del grupo consiste en añadir otros, actualizados, etc. (10 minutos).

 

 

Jesús ayunó cuarenta días con sus noches y al final sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo:

– «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras seconviertan en panes». Jesús le contestó:

 – Está escrito: «No sólo de pan vive el hom­bre, sino también de todo lo que diga Dios por su boca».

– Es infeliz…

– Quien cree tener él todos los derechos, pe­ro no reconoce los de los demás.

– Quien, cuando lo pasa mal, cree que sólo es alguien cuando está de fiesta, cuando experimenta placer, etc.

– Quien quiere obtener inmediata-mente to­do aquello que anhela.

–  ………………………………….

 

Entonces se lo llevó el tentador a la ciu­dad santa; lo puso en el alero del templo y le dijo:

– «Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo; por­que está escrito: A sus ángeles ha dado ór­denes para que cuiden de ti; y también, te llevarán en volandas, para que tu pie no tro­piece con piedras». Jesús le contestó:

– También está escrito: «No tentarás al Se­ñor tu Dios».

–  Es infeliz…

–  Quien se siente superior a los demás por su posición social, raza, nación, etc.

– Quien, al ser elegido por los demás para desempeñar un cargo, se cree con el de­recho de exigir privilegios o aprovecha su posición en beneficio propio o de sus ami­gotes.

–   Quien aspira a ser el o la mejor, para así disponer a su antojo de los demás.

–   …………………………………..

Después se lo llevó el diablo a una mon­taña altísima y le mostró todos los reinos del mundo con su esplendor, diciéndole:

– «Te daré todo esto si te postras y me rin­des homenaje». Entonces Jesús le replicó:

– Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Se­ñor tu Dios rendirás homenaje y a Él solo prestarás servicio».

– Es Infeliz…

 

– Quien estudia pensando en las notas y no tanto en prepararse para ser útil a los de­más.

–  Quien trabaja pensando más en lo que ga­nará y podrá obtener con ello (moto, co­che, chalet, etc.), que en cuanto le aporta su trabajo para el bien propio, de la socie­dad, etc.

–   …………………………………

 

– Puesta en común y debate

Se sigue trabajando en grupos, pero ahora se dividirán en 2 con estas tareas:

– Grupo 1: Disponen de 15 minutos para escoger uno de los espejismos que han señalado antes y ver la manera de dramatizarlo (estatua, etc.) para que los demás comprendan de qué espejismos se trata. Además, aunque la representación sea estática, debe reflejar la invitación a seguirlo.

– Grupo 2: Disponen igualmente de 15 minutos para pensar qué eslóganes gritarían en una mani­festación contra los espejismos más frecuentes. Además, habrán de plasmarlo en unas pancartas. Una vez concluido este trabajo: el grupo 1 representa los espejismos en una parte de la sala. El grupo 2, tras observar la representación, comienza su manifestación frente a los otros (¿silencio­sa?, ¿gritando?…).

Por fin, se sientan todos y se pasa al coloquio, en el que cada grupo, por turnos (con posibilidad de diálogo) expone el proceso que siguieron para escoger su representación o eslogan.

2. LA ALTERNATIVA DE JESÚS

Jesús denuncia los espejismos, pero lo más importante es que no se queda en la denuncia, sido que ofrece su alternativa, su propuesta de felicidad. lasBienaventuranzas. Es la opción que Él escogió y ofreció como Buena Noticia.. A continuación se trabaja con el cuadro siguiente, como alternativa a la infelicidad , tratando de añadir y/o traducir las Bienaventuranzas a nuestra situación, entorno, etc.

– Felices… (Mt 5,3-12)

– Los sencillos y los pacíficos.

– Los que lloran y añoran la justicia.

– Los “auténticos”, que no van con dobles intenciones.

– Los que lo pasan mal cuando buscan el bien de los demás.

– Felices cuando os insulten, os rechacen y os critiquen.

 

¡Todo eso no es ni será en vano!

– Felices…

3. “REFRESCARSE”… PARA SEGUIR CAMINANDO

Celebración de la Reconciliación. Tras el saludo, se motiva el acto celebrativo. (Canto: Peregri­no ¿a dónde vas? ).

• Liturgia de la palabra

 lectura: Nm 20, 1-12. Canto: El Señor os dará su Espíritu Santo . Evangelio: Jn 7, 37-38. A continuación, se reflexiona desde un símbolo: Jarra con agua, vasos de barro alrededor (en dife­rentes posiciones).

• Reconciliación (Confesiones individuales)

Gesto: al ir a recibir la absolución, cada uno lleva un vaso vacío; el sacerdote dispone de una ja­rra de agua con la que llena el vaso tras el perdón (durante las confesiones individuales se pone música de fondo o se canta).

 Acción de gracias

Canto: El agua del Señor sanó mi enfermedad . Padrenuestro y Bendición final.

 Compromiso de… «refrescar» (45 minutos)

Vamos a detectar situaciones de desierto que viven las personas que están a nuestro lado, en nuestro mundo para llevar algo de refresco a todas ellas. Formamos, por ejemplo, 6 grupos; cada uno de ellos estudiará un ambiente: familia, amigos, colegio/facultad; barrio/ciudad, país y mundo. Diálogo para detectar situaciones concretas. Expresar en un mural (collage) las situaciones más preocupantes.

¿Cuál podría ser tu compromiso ante estas situaciones? Cada uno escribe su compromiso en una cartulina recortada con la forma de una gota de agua; lo mismo puede hacerse en lo referido al compromiso del grupo o grupos.

Sobre el muro en el que se escribieron los gritos del Tengo sed, se van pegando las gotas for­mando, entre todas, un gran río… En ese momento, cada uno puede expresar su compromiso en voz alta.

José Chisvert – Antonio Castellar

Comentario al evangelio de hoy (2 de abril)

Esta semana es muy especial. Por algo la Iglesia la llama la semana “santa”. Toda ella aboca al triduo sacro en el que conmemoramos el centro de la fe cristiana. Nosotros confesamos que Jesucristo murió (viernes santo), fue sepultado (sábado santo) y resucitó al tercer día (domingo de resurrección). No es que conmemoremos estos hechos como quien desempolva un álbum de recuerdos familiares, sino que en la liturgia, por la fuerza del Espíritu, experimentamos su realidad y su energía salvadora. ¡Por eso es tan importante prepararnos para esta celebración! Si fuese un simple recuerdo, bastaría con poner en marcha los ritos de todos los años, pero no: ¡Es una experiencia que acontece hoy, que afecta a nuestra vida, al presente de la iglesia y del mundo!

En el tramo final que nos conduce al triduo sacro, comenzamos purificando nuestros sentidos. Hoy, lunes santo, le toca el turno al olfato. La casa en la que habita Jesús, que es la casa de sus amigos de Betania, se llena de la fragancia del perfume. No se trata de una colonia barata comprada en un “todo a cien”, sino de “un perfume de nardo, auténtico y costoso”. Sólo el amor puede producir este derroche de belleza, porque sólo el amor sabe ir a lo esencial, a ese centro en el que la verdad, la bondad y la belleza se manifiestan unidas. Judas es un periférico, anda por los márgenes. Cree que da el do de pecho porque exhibe una actitud calculadora y un aparente interés por los pobres. Hace el ridículo. Está en otra onda. Sólo María de Betania, la que había escogido la mejor parte, sabe “lo que toca hacer” en este momento, es una experta en ir al centro del misterio. Por eso encuentra el símbolo adecuado en los días previos a la muerte de Jesús. María le dice que lo quiere, antes de que sea tarde y sólo quede tiempo para las lamentaciones. Ella no es una embalsamadora de muertos sino una perfumadora de vivos. Está perfumando al Jesús que, en su corazón, ya ha resucitado antes de morir. Por eso, la casa se llena de la fragancia de la vida.

¿Cómo huele la fe que hoy vivimos? ¿Huele a recinto cerrado, húmedo, miserable? ¿O huele al nardo de la libertad, de la alegría, de la entrega? En el primer caso, nuestro santo patrón es Judas. En el segundo, formamos familia con María de Betania. Perfumar al Jesús que vive hoy es una de las dimensiones más refrescantes de nuestra fe.Queridos amigos y amigas:

El evangelio de este Lunes Santo nos presenta una cena, que es como un anticipo de la última cena. En ella se dan cita los amigos (Marta, María, Lázaro) y los traidores (Judas Iscariote). Es una cena en la que se ponen de relieve las dos actitudes básicas ante Jesús que van a estar presentes en el drama de su proceso y de su muerte: la cercanía del amor y la distancia del resentimiento.

Marta (la camarera), Lázaro (el resucitado) y María (la perfumista) representan el polo del amor. Sirven, escuchan y ungen a Jesús. Y lo hacen todo desde la gratuidad propia de toda amistad.

Judas Iscariote (el discípulo que lo va a entregar) representa el polo del resentimiento. Critica el “derroche”de María mediante una racionalización que podría pasar a cualquier manual de psicología: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?

¿Cómo responde Jesús a cada una de estas dos actitudes? Necesitamos escrutar cada detalle porque, en el fondo, su respuesta tiene que ver con cada uno de nosotros.

En el caso de Marta, María y Lázaro, Jesús se deja hacer. A lo que es gratuito se responde con la gratuidad: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura. Acepta ser querido, encuentra consuelo en el hogar de Betania. Disfruta con sus amigos.

En el caso de Judas, Jesús desenmascara la racionalización: A los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis. No se deja engatusar por las trampas de los que parecen amigos y no son más que funcionarios.

Estas dos actitudes son un espejo en el que nos miramos nosotros al comienzo de una nueva Semana Santa. ¿Hacia dónde nos inclinamos?: ¿Hacia la entrega incondicional a Jesús o hacia nuevas racionalizaciones que encubren nuestra mediocridad?

En la cena, además de los alimentos, hay perfume de nardo, que es un anticipo simbólico del perfume con el que las mujeres ungirán el cuerpo de Jesús después de su muerte. Es una perfume costoso (porque el amor no es tacaño) y es también un perfume expansivo (porque el amor no es cerrado): La casa se llenó de la fragancia del perfume.

Tenemos esbozado el guión del drama que vamos a revivir durante los próximos días.

Jesús Losada

Lunes Santo

Hoy es 2 de abril, Lunes Santo.

Al comenzar esta Semana Santa, nos ponemos nuevamente en la presencia del Señor. Queremos estar con él, vivir con él, y desde él buscamos el encuentro, la conversación. Conocerle internamente para más amarle y seguirle. Respiro hondo y me dejo habitar por su presencia. Poco a poco me voy serenando, empapando y centrando en su latido. Aquí estás Señor, aquí estoy.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 12, 1-11):

Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»

Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando.

Jesús dijo: «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»

Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Acércate a Betania y contempla a tu Señor. En estos momentos densos, Jesús se deja hacer por la gratuidad de los gestos y detalles de sus seres queridos, de sus amigos. A lo que es gratuito, responde con gratuidad. Acepta ser querido, se deja acompañar y encuentra consuelo en el hogar, en los espacios de intimidad. Disfruta con sus amigos.

Déjate invadir por el derroche, por la fragancia que envuelve la escena. El olor a perfume que María derrama sobre él.  Tanto a dado gratis, que ahora se deja cuidar. Tanto han recibido gratis de él, que lo devuelven con desmesura.

Ahora ponte tú en el lugar de María. Agasaja tú al Señor. Ofrécele tu perfume. Sécale con tus cabellos. Ofrécele tu tiempo, tu cuidado, tus palabras, tus gestos, tu vida.

Vuelve a leer el texto. Déjate interpelar por las distintas reacciones que brotan: egoísmo, agradecimiento, sorpresa, envidia, admiración, crítica, entrega. Déjate interpelar por las distintas decisiones tomadas: ungirle los pies, acusar, murmurar, perdonar.

Habla con Jesús, cuéntale lo que sientes. Confronta con él lo que has visto, lo que has oído, lo que se te ha movido interiormente. Agradécele todo ello y pide ser capaz de derrochar tanto amor como te regala.

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Laudes – 2 de abril

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LITURGIA DE LAS HORAS

LUNES SANTO

 

2 de abril

 

LAUDES

(Oración de la mañana)

 

INVOCACIÓN INICIAL

 

V. Señor, abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

 

INVITATORIO

 

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

 

Salmo 94

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Venid, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

 

Durante cuarenta años

aquella generación me repugnó, y dije:

Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso»

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

HIMNO

 

¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza!

Jamás el bosque dio mejor tributo

en hoja, en flor y en fruto.

 

¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza

con un peso tan dulce en su corteza!

 

Vinagre y sed la boca, apenas gime;

y, al golpe de los clavos y la lanza,

un mar de sangre fluye, inunda, avanza

por tierra, mar y cielo, y los redime.

 

Ablándate, madero, tronco abrupto

de duro corazón y fibra inerte;

doblégate a este peso y esta muerte

que cuelga de tus ramas como un fruto.

 

Tú solo entre los árboles, crecido

para tender a Cristo en tu regazo;

tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo

de Dios con los verdugos del Ungido.

 

Al Dios de los designios de la historia,

que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;

al que en la cruz devuelve la esperanza

de toda salvación, honor y gloria. Amén.

 

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Dijo Jesús: “Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.”

 

Salmo 41

 

Como busca la sierva

corrientes de agua,

así mi alma te busca

a ti, Dios mío;

 

tiene sed de Dios,

del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver

el rostro de mi Dios?

 

Las lágrimas son mi pan

de noche y día,

mientras todo el día me repiten

“¿donde está tu Dios?”

 

Recuerdo otros tiempos,

mi alma desfallece de tristeza:

como marchaba a la cabeza del grupo,

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilos y alabanzas,

en el bullicio de la fiesta.

 

¿Porque te acongojas, alma mía,

porque te me turbas?

Espera en Dios que volverás a alabarlo:

“salud de mi rostro, Dios mío”.

 

Cuando mi alma se acongoja,

te recuerdo,

desde el Jordán y el Hermón

y el monte Menor.

 

Una sima grita a otra sima

con voz de cascadas:

tus torrentes y tus olas

me han arrollado.

 

De día el Señor

me hará misericordia,

de noche cantaré la alabanza

del Dios de mi vida.

 

Diré a Dios: Roca mía

¿por qué me olvidas?

¿por que voy andando sombrío,

hostigado por mi enemigo?

 

Se me rompen los huesos

por las burlas del adversario;

todo el día me preguntan

“¿donde está tu Dios?”

 

¿Por que te acongojas, alma mía,

por que te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

“salud de mi rostro Dios mío”.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 1. Dijo Jesús: “Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.”

 

 

Ant. 2. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera.

 

Cántico: Sir 36, 1-7. 13-16

 

Sálvanos, Dios del universo,

infunde tu terror a todas las naciones;

amenaza con tu mano al pueblo extranjero,

para que se sienta tu poder.

 

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,

muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:

para que sepan, como nosotros lo sabemos,

que no hay Dios fuera de ti.

 

Renueva los prodigios, repite los portentos,

exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob

y dales su heredad como antiguamente.

 

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,

de Israel, a quien nombraste tu primogénito.

Ten compasión de tu ciudad santa,

de Jerusalén, lugar de tu reposo.

 

Llena a Sión de tu majestad y al templo de tu gloria.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 2. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera.

 

 

Ant. 3. El que inició y completa nuestra fe, Jesús, soportó la cruz, despreciando a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha de Dios.

 

Salmo 18 A

 

El cielo proclama la gloria de Dios,

el firmamento pregona la obra de sus manos:

el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo murmura.

 

Sin que hablen, sin que pronuncien,

sin que resuene su voz,

a toda la tierra alcanza su pregón

y hasta los límites del orbe su lenguaje.

 

Allí le a puesto su tienda al sol:

él sale como el esposo de su alcoba,

contento como un héroe, a recorrer su camino.

 

Asoma por un extremo del cielo,

y su órbita llega al otro extremo:

nada se libra de su calor.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. 3. El que inició y completa nuestra fe, Jesús, soportó la cruz, despreciando a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha de Dios.

 

 

LECTURA BREVE           Jr 11, 19-20

 

Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban. “Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más.” Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

 

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

R. Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

 

V. De toda raza, lengua, pueblo y nación.

R. Co tu sangre.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

 

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Padre justo, el mundo no te ha conocido; yo te he conocido, porque tú me enviaste.

 

Cántico de Zacarías: Lc 1, 68-79

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo.

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas:

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Padre justo, el mundo no te ha conocido; yo te he conocido, porque tú me enviaste.

 

 

PRECES

 

Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y resurrección, y supliquémosle, diciendo:

Señor, ten piedad de nosotros.

 

Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria,

— conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.

 

Tú que exaltado en la cruz quisiste ser atravesado por la lanza del soldado,

— sana nuestras heridas.

 

Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida,

— haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol.

 

Tú que clavado en la cruz perdonaste al ladrón arrepentido,

— perdónanos también a nosotros, pecadores.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto, nos atrevemos a decir:

 

Padre nuestro…

 

 

ORACIÓN

 

Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y levanta nuestra débil esperanza con la fuerza de la pasión de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

 

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.