Domingo XXXI Tiempo Ordinario

Hoy es domingo, 3 de noviembre.

La oración tiene que ver con la amistad, con saberse en manos de un Dios amigo de la vida y con traer al silencio y al corazón otras vidas. Tiene que ver con descubrir que uno está habitado por Dios y por los otros. Este tiempo de oración es una oportunidad para ese viaje interior y compartido.

La lectura de hoy es del libro de la Sabiduría (Sab 11, 22-12, 2):

Señor, el mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra.
 Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes, cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan.
 Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado.
Y ¿cómo subsistirían las cosas, si tú no lo hubieses querido? 
¿Cómo conservarían su existencia, si tú no las hubieses llamado?
 Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida.
 Todos llevan tu soplo incorruptible. 
Por eso, corriges poco a poco a los que caen, les recuerdas su pecado y los reprendes, para que se conviertan y crean en ti, Señor.

Todo lo puedes, Señor. El libro de la Sabiduría canta la pequeñez del hombre y la inmensidad de Dios. Lo sabio es saber que no somos dioses, que no lo podemos todo, que somos inútiles. ¿En qué te sientes limitado? ¿Vives con paz tu flaqueza y pequeñez?

El Señor perdona y corrige. Lo sabio es descubrir que uno engaña y se engaña. Lo sabio es también no culparse por ello, ni dejar que los errores se repitan. El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo. ¿Vives perdonado y reconciliado?

El Señor crea, conserva y sostiene. Lo sabio es vivir la vida como regalo y descubrir que todos los dones descienden de arriba. Vienen de Dios. Haz memoria de todo lo recibido, la vida, la familia, los amigos, tus cualidades personales, tus capacidades. ¿Por qué te gustaría dar gracias?

La vida como regalo, el perdón como expresión de amor. Un Dios que busca siempre el encuentro con sus criaturas. El libro de la Sabiduría se abre para seguir sus consejos y ayudar a vivir de manera más plena y profunda. Lee de nuevo el texto, abriéndote a ese Dios que no aborrece nada de lo creado.

Tu sabiduría

Tu sabiduría es sorpresa para el niño,
desafío para el que busca
y promesa para el que sueña.

Tu sabiduría es necia
para quien quiere ser Dios,
pero cierta para quien se sabe humano,
finito y frágil

Tu sabiduría es cruz donde se alza
el que ofrece un brazo amigo,
una palabra cierta,
un encuentro liberador.

Tu sabiduría es llave que abre
portones largo tiempo cerrados
y trae a nuestras estancias
un aire de libertad y gozo,
de comunión y fiesta.

Haznos sabios, Señor,
con esa sabiduría tuya
de evangelio y reino,
de camino y mesa.

José Mª Rodríguez Olaizola, sj

El libro de la Sabiduría recuerda que nuestro Dios no es un Dios distante, es un Dios cercano, personal, amigo. En Jesús tenemos la máxima expresión de la amistad. Habla con él con la confianza de saberte escuchado y aceptado.

Que esta oración te pueda acompañar a lo largo de la semana, repitiendo en tu interior, una y otra vez ese anhelo: Somos tuyos, Señor, amigo de la vida… Somos tuyos, Señor, amigo de la vida…

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