Oración de los fieles (Domingo XXXIII Tiempo Ordinario)

Las palabras del evangelio nos llenan de miedo y perplejidad. Pero en ti confiamos, Padre, y a ti nos acogemos:

* Por la Iglesia, para que, por encima de todas las tormentas e infortunios reales o aparentes, vivamos con humildad reconociendo nuestros errores, y confiados en la Palabra de Dios que nos llama a la perseverancia.

* Por nuestro mundo que, como en tiempos de las primeras comunidades cristianas, vivimos en plena crisis de todo tipo, cargando sobre nosotros el peso de un nuevo “imperio”. Que no nos dejemos engañar, como dice Jesús, invitándonos a seguir a falsos dioses, o creyendo que ya no es posible la esperanza.

* Que sepamos vivir la crisis, no como el fracaso de todas nuestras vidas, sino comuna nueva oportunidad que llama a la participación y la creatividad, a favor del Reino de Dios.

* Que recordemos siempre las palabras de Jesús: “No tengáis miedo. Soy yo. Yo estoy contigo” para que nunca nos hundamos en nuestras oscuridades ni en las oscuridades de nuestro mundo.

* Que, ante la situación de marginación que podemos vivir hoy los cristianos en nuestra sociedad, no convirtamos lo que tenemos en un “muro de lamentaciones” creyendo ser un “residuo” en vez sabernos un “resto”.

Atiende, Padre, nuestros deseos, lo mismo en momentos de alegría como en los momentos de perplejidad. Porque ponemos nuestra confianza en ti.