El discípulo afronta las dificultades

Al escuchar las palabras “apocalípticas” de Jesús, no podemos olvidar que estamos “en crisis”. Crisis global. Y crisis, no sólo de los países ricos, sino de los empobrecidos, que llevan en crisis toda la vida. Esta fecha de noviembre nos recuerda a Ellacuría y sus hermanos jesuitas, así como sus hermanas compañeras. Ellos vivieron en crisis mucho más a fondo que nosotros. Y la miraron de frente, sin miedo, sin pesimismo ni desesperanza. Los unos trabajando por la solidaridad o la denuncia. Los otros, uniéndose a otros muchos, buscando alternativas. Todos unidos. Sabiendo dar la cara, sin miedo a la confrontación. Perseverancia y resistiendo, seguros de que el Espíritu es el que nos va llevando por la vida. El discípulo de Jesús afronta así las dificultades.

UN TEXTO:

1. La resistencia apostólica

«El discípulo tiene que ser una persona curtida, con fortaleza para poder permanecer, andar las etapas del camino de su misión y poder atravesar todas las condiciones sociales, eclesiales y personales de su vida apostólica…

Para andar esta travesía, el Espíritu regala siempre, si nos arriesgamos a quererlo, el don de la fortaleza que sella nuestra espiritualidad con la gracia de la resistencia. Estamos ante la espiritualidad del camino según el evangelio de Lucas… Se trata de la resistencia pascual amasada de libertad, de esperanza y de amor.

La espiritualidad de resistencia requiere nuestra libertad para asumir las exigencias de cruz, a veces sin más razón que la desnuda obediencia al Evangelio.

Pero la resistencia es, sobre todo, una apuesta de esperanza. Resistimos en el Espíritu; es él quien engendra nuestra resistencia porque es el Espíritu del Resucitado, también en esta hora de Occidente y de la Iglesia, hora que llamamos tiempo de crisis.

Claro que el aliento del Espíritu, latido de esperanza, no es otro latido que el del amor del Señor. Por eso debemos decir que la resistencia espiritual es capacidad de sacrificio y postura de esperanza, pero no por dureza de espíritu sino por experiencia de amor… Ciertamente la espiritualidad es el rasgo del discípulo amado que se recostó en el pecho del Señor en la mesa de la cena y que fue el único que pudo permanecer hasta el pie de la cruz (Jn 19,25) y le reconoció en el amanecer (Jn 21, 7).

Donaciano Martínez Álvarez. La espiritualidad en la acción pastoral. Espiritualidad cristiana en tiempos de crisis. VV AA. Verbo Divino 1996

2. Reconstrucción

«Sólo quería decirle esto: la angustia es grande y, sin embargo, por la noche, cuando el día transcurrido se ha hundido detrás de mí en las profundidades, me sucede a menudo que bordeo con paso ágil las alambradas, y siempre siento ascender de mi corazón —sin que yo pueda hacer nada, porque es así, todo eso procede de una fuerza elemental— el mismo hechizo: la vida es una cosa maravillosa y grande. Después de la guerra, tendremos que construir un mundo enteramente nuevo. Y a cada nueva exacción, a cada nueva crueldad, deberemos oponerle un pequeño suplemento de amor y de bondad, que deberemos conquistar sobre nosotros mismos. Tenemos derecho a sufrir, pero no a sucumbir al sufrimiento. Y si sobrevivimos a esta época, indemnes de cuerpo y alma, sobre todo de alma, sin amargura, sin odio, tendremos también nuestra palabra que decir después de la guerra. Es posible que yo sea una mujer ambiciosa: me gustaría mucho tener una pequeña palabra que decir» (Paul Lebeau, Etty Hillesun. Un itinerario espiritual, Ed. Sal Terrae, Santander 2000, pág. 194).

UNA ORACIÓN

¡No te detengas!
“Ten siempre presente que la piel se arruga, que el pelo se vuelve blanco,
que los pies se agarrotan…; pero lo importante, no cambia.
Tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
No olvides que detrás de cada línea de llegada hay una línea de partida;
que detrás de cada logro conseguido
hay un desafío nuevo.
Archiva las fotos amarillas.
No dejes que tu manantial se agote,
aunque la gente no quiera beber de él.
Si tu agua es refrescante,
los demás no se fijarán solo en lo oxidado de las cañerías.
Aunque todos esperen que abandones, tú sigue.
Cuando por los años no puedas correr al galope, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
Pero… ¡nunca te detengas!”

Teresa de Calcuta

UN MONTAJE. En esta misma línea, existe un montaje –Palabras sobre pinturas- que podemos ofreceros desde la dirección de la revista:

Voy a seguir creyendo ,aún cuando la gente pierda la esperanza
Voy a seguir dando amor, aunque otros cierren la puerta.
Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.
Voy a seguir hablando de Paz, aún en medio de una guerra.
Voy a seguir iluminando, aún en medio de la noche.
Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha.
Y seguiré gritando, aún cuando otros callen.
Y dibujaré sonrisas, en rostros con lágrimas
Y transmitiré alivio, cuando vea dolor
Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristezas.
Invitaré a caminar al que decidió quedarse.
y levantaré los brazos, a los que se han rendido.
Porque en medio de la desolación, siempre habrá un niño que nos
mirará, esperanzado, esperando algo de nosotros, y aún en medio de una tormenta,
por algún lado saldrá el sol y en medio del desierto crecerá una planta.
Siempre habrá un pájaro que nos cante,
un niño que nos sonría y una mariposa que nos brinde su belleza.

UN SÍMBOLO: Un ramo de rosas –diez y amarillas- con espinas, en el ofertorio, en recuerdo de los mártires de la UCA de El Salvador. Recordar el jardín de rosas que plantó el marido de Elva y padre de Celina, donde aparecieron muertos todos ellos.