Para la homilía

Recibe una felicitación de Navidad.

Nos han dejado, en la Comunidad Parroquial, esta felicitación a tu nombre, para felicitarte la Navidad. Dice así:

Quien quiera que seas, tengas el nombre que tengas, seas hombre o mujer, abuelo, adulto, joven o niño, tengas las ideas y la fe que tengas, recibe una Feliz Navidad.

Tú entiendes bien la Navidad, porque es la fiesta de Dios disfrazado de niño. Tú eres una luz y una estrella, porque aportas muchas cosas, porque vales mucho, porque te queremos, porque vemos a Dios en tus ojos y en tu corazón, porque regalas, piensas y sabes, porque hueles a pan y a gloria, porque embelleces la vida y el mundo con tus valores y cualidades. Tú eres un regalo.

Acércate al misterio de Belén y respira sus encantos. Déjate llevar por su música y sus señales. Una vez más tienes junto a ti y gratis, la Navidad. Llama a tu puerta con suavidad, esperando oír tu voz sin disfraces. Deja que unos días habite y se pasee en ti. Te susurra secretos. Espabila tu oído y contagia baile a tus pies.

Acércate a Belén y déjate querer. También para ti están dirigidas las palabras que oyeron los pastores en la noche: «Paz a los hombres a quien Dios quiere tanto». Siéntete envuelto en el cariño de Dios. Experimenta la alegría de caerle bien, de saber que Dios te quiere como eres, como puedes, como sabes, como le preguntas y dudas.

Acércate a Belén y comprueba que Dios huele a familia, a amigos, a fiesta, a esperanza, a convivencia. Comprueba que el nombre de Dios se escribe con letras de vida y se pronuncia con sentimientos y emociones.

Asoma la Navidad, alégrate con su mensaje. Espera sus regalos y sus dones. Déjate sorprender por sus sueños. Decórala con tu palabra, tus manos y tu canto. Cierra los ojos, abre el corazón, cierra las heridas, abre lo mejor que tienes. Cierra el silencio, abre la compañía.

La Navidad te ayuda a recuperar la confianza en tus recursos internos, en tus conocimientos y talentos y en esa capacidad que tienes de superar lo que se presente. Y si puedes, construye, ilumina, abre, sonríe, aporta, regala, alaba y felicita. Nota que Dios te quiere como eres.

Sueña mejoras, haz senderos, enciende e ilumina, construye e inventa. Haz el bien. Trabaja por superarte. Sé una persona honesta y sincera. Haz favores aunque no sean recompensados. Echa una mano aunque alguien se aproveche de ti. Ofrece al mundo lo mejor que tienes aunque no recibas aplausos. Sonríe todo lo que puedas. Ayuda a una mejor Iglesia.

Recibe una buena navidad. Construye una buena navidad. Déjate sorprender.

Ricardo Fernández Ibáñez