Vísperas – Martes XXVII Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: RESPLANDECIENTE DE ALEGRÍA.

Resplandeciente de alegría,
amargo mar de los pesares,
vestida de gracia y de gloria,
te cantamos, oh Virgen María.

Gozosa cuando a Dios concibes,
cuando anhelante das el fruto,
cuando lo ofreces y lo pierdes,
al Hijo, que es la luz del mundo.

Salve, primera de los mártires,
en el dolor de tu martirio;
tu corazón supo de espinas.
tu alma de cruces y de lirios.

Reina de gloria refulgente,
Madre fecunda de la Iglesia,
cuando las llamas del Paráclito
del mundo ardieron las tristezas.

Recoged las Aves Marías
para un rosario de azucenas;
cantad a María alabanzas,
que es Madre de eterna belleza. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra del Espíritu Santo.

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir:. «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra del Espíritu Santo.

Ant 2. Estaba su madre junto a la cruz de Jesús.

Salmo 126 – EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Estaba su madre junto a la cruz de Jesús.

Ant 3. Alégrate, Virgen Madre, Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluya.

EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alégrate, Virgen Madre, Cristo ha resucitado del sepulcro. Aleluya.

LECTURA BREVE   Ga 4, 4-5

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE

V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
R. El Señor está contigo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

PRECES

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Mira a la llena de gracia y escúchanos.

Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo,
haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.

Tú que nos diste a María por Madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,
y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste de María la llena de gracia,
concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.

Confiando en el Señor que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, que por el anuncio del ángel nos has hecho conocer la encarnación de tu Hijo, infunde tu gracia en nosotros y concédenos, por la intercesión de la Santísima Virgen María, que podamos alcanzar, por la virtud de la pasión y de la cruz de tu Hijo Jesucristo, la gloria de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Misa de la familia

Domingo 28º Tiempo Ordinario

LA PARÁBOLA DEL BANQUETE

12 de Octubre de 2014

Por razones pastorales se puede sustituir por la fiesta de la Virgen del Pilar

Para preparar: vestimenta; triángulo y barbas para Dios Padre; vestimenta y cartel para pobre, cojo, ciego; mapamundi con cartel pegado de FIESTA.

 

1.- Monición de entrada:

El mundo que Dios quiere es como una casa muy grande en la que cabemos todos y en la que todos vivimos unidos y alegres. Jesús compara esa alegría como la alegría de una fiesta muy grande, como la alegría de una boda. Pero eso es en la imaginación. Porque la realidad que contemplamos tiene muy poco de fiesta y de alegría para gran cantidad de personas. Si abrimos las ventanas del mundo, ya sabemos lo que podemos contemplar. Y más en estos tiempos de crisis… Gente sufriendo y marginada en mil rincones del mundo. Niños a los que les falta de todo…De fiesta nada. En esta Eucaristía, procuraremos escuchar las enseñanzas del Evangelio para intentar luego cumplir el mensaje de Jesús. De pie, comenzamos cantando al Señor.

 

2.- Saludo del sacerdote

En el nombre del Padre,… Buenos días niños, familiares y amigos. El domingo pasado ofrecimos este mapamundi (lo enseña) ¿Lo recordáis?… Es la viña que nos dejó Dios para trabajarla con cariño. Hoy el mapamundi va a representar otra cosa: una gran casa que está de fiesta. Pero estamos muy lejos de que sea así. Y por eso le pedimos perdón al Señor.

 

3.- Peticiones de perdón

  • Señor, al mundo le falta alegría, porque nos portamos mal los hombres. Señor, ten piedad.
  • 
Señor, Tú sueñas en el día en que vivamos unidos y nos queramos más. Cristo, ten piedad.
  • Señor, Tú tienes mucha paciencia y siempre nos perdonas como Padre bueno. Señor, ten piedad.

 

4.- Monición al Evangelio

Jesús vuelve a hablar a los sumos sacerdotes y autoridades del pueblo y lo hace en términos muy duros y de claro enfrentamiento. Jesús compara su actitud a un gran banquete real al que todos están convocados. Pero en vista de que excusan su asistencia, serán sustituidos por el rey por toda clase de personas, especialmente por las personas más pisoteadas y mal vistas por las autoridades. El banquete hace referencia a que Dios trae la salvación a todos, estamos invitados todos, pero nos pide una respuesta. Escuchemos la parábola.

 

5.- Evangelio: Mt. 22, 1-14, 17 – 37

Lectura del santo evangelio según san Mateo: En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a los sumos sacerdotes y a las autoridades del pueblo:

El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los invitados, pero no quisieron ir a la boda. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran:

– Tengo preparado el banquete; he matado terneros y corderos criados con buenos piensos, y todo está a punto. Venid a la boda.

Los invitados no hicieron caso; uno se marchó a trabajar sus tierras, otro a sus negocios y los demás agarraron a los criados y los maltrataron hasta matarlos. Entonces el rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados:

– La boda está preparada, pero los invitados no se han merecido venir a celebrarla. Por tanto, id ahora a los caminos, y a todos los que encontréis, invitadles a la boda.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. ¡Palabra del Señor!

 

6.- Representación

Narrador: Jesús nos cuenta una historia de una boda y de unos invitados muy malos. Por eso, en lugar de agradecer a su señor la invitación, se quedan tan frescos y la desprecian. ¿Sabéis lo que les quería decir Jesús con esta historia? Atended:


Dios (Sale y se dirige a un grupo en el que se desprecian y se empujan unos a otros): Venid a mi casa. En ella viviremos con mucho amor y cariño y la vida será como una fiesta y un gran banquete familiar. (La gente no le hace caso y siguen despreciándose, empujándose y disputándose cosas)

Narrador: Vaya…, no le hacen ni caso… ¿Y cómo sigue el cuento?… Mirad atentamente…

Salen unos Soldados salen y despachan de la escena al grupo de gente.
Luego van a otro lado e invitan a uno que está cojo, a otro que tiene un cartel de pobre, a un ciego,… y a todos los que pasan por allí.

Dios (Con los brazos extendidos e invitando a entrar): Venid todos a mi casa. Todos sois mis hijos. Venid a mi banquete todos los que lo pasáis mal. Venid también los pecadores…


Gente (Dando a Dios abrazos, inclinándose y haciendo gestos de agradecimiento al entrar): ¡Gracias! ¡Qué bien, gracias!…

Narrador: Eso es lo que ha pasado con el banquete del Padre Dios. Eso ha pasado con los egoístas que no aceptaron entrar en el banquete del Padre Dios.

 

7.- A los niños

¿Os acordáis de la semana pasada? Unos viñadores fueron tan egoístas que no quisieron darle nada al dueño de la viña y se querían quedar con todo. Recordad que el dueño de la viña era Dios y los viñadores los hombres…

Este domingo, en lugar de contarnos Jesús el cuento de una viña, nos cuenta la historia de una boda.

  • ¿Qué ha pasado hoy, parecido a lo del domingo pasado?
  • ¿Y distinto?

  • ¿Quién sabe explicar lo que significa?…

  • ¿Qué podemos aprender?…

 

8.- Comentario:

El banquete es como la casa de nuestro Padre Dios en la que quiere que disfrutemos mucho como hermanos.

 

9.- A los padres:

Seguimos en el mismo contexto de enfrentamiento de Jesús con los poderes tal como lo presenta Mateo en forma de parábolas a partir del cap. 20. Otra vez los publicanos y pecadores llevarán la delantera en el banquete del Reino. El lenguaje de Jesús es sumamente duro. La parábola tiene rasgos sorprendentemente exagerados. Vuelve a calificar a los poderes como asesinos. ¿Cómo calificaría hoy Jesús a las autoridades y a los cristianos en general?

El banquete, no como celebración puntual, sino como estado permanente de fiesta. Tenemos que recuperar el carácter festivo de la vida cristiana y del banquete eucarístico.

 

10.- Oración en silencio: Rezan en silencio, como otros domingos, ayudados con palabras del sacerdote o del catequista

 

11.- Peticiones

  • Ayúdanos, Señor, a hacer un mundo mejor entre todos los hombres y mujeres. Roguemos al Señor.
  • Ayúdanos, Señor, a querernos más y ayudarnos más. Roguemos al Señor.
  • Ayúdanos, Señor, a ser mejores hijos tuyos. Roguemos al Señor.
  • Te pedimos, Señor, por todos los responsables del mundo, para que trabajen por el bien de su pueblo, 
en especial de los más necesitados. Roguemos al Señor.
  • Te pedimos Señor, por la Iglesia, para que sea la Iglesia de los pobres, a los que Tú querías tanto. Roguemos al Señor.

 

12.- Ofertorio


Presentamos el Mapamundi con cartel de FIESTA

Te presentamos de nuevo, Señor, el mapamundi del domingo pasado, porque hay muchas cosas que arreglar en el mundo. Y le hemos pegado el cartel de FIESTA, porque queremos conseguir que la vida sea una fiesta alegre para todos y Tú como Padre de todos.

 

13.- Oración final

Gracias, Padre, por enseñarnos

a vivir como hermanos.

Gracias por enseñarnos a perdonar

y reconstruir nuestras relaciones humanas.
Gracias por enseñarnos cómo amar,
y darnos el ejemplo del mayor amor.
Gracias por la madre que nos diste,

que nos cuida y nos acompaña siempre.
Gracias por tu Palabra
tan clara, tan sencilla, tan llena de vida.
Gracias por invitarnos a seguirte
construyendo el Reino de Dios en la tierra.
Gracias por confiar en nosotros
e invitarnos a colaborar con tu misión.
Gracias por enseñarnos a vivir en comunidad.
Gracias por la madre Iglesia,

que es nuestra gran familia.

Por todo, gracias Señor.

Flp 4, 12-14. 19-20

El Pablo de Filipenses es el cristiano adulto que ya ha vivido en toda su dimensión la experiencia cristiana y ha encajado por ello toda suerte de penalidades que resume en 2 Cor 11. De tal manera que puede hablar con el equilibrio, la propiedad y la libertad de quien ha vivido lo que ha predicado. Así se ha forjado el cristiano adulto y correoso al que, según él, todo creyente habría de llegar a ser, persona cabal que acaba con las niñerías (1 Cor 13,11). El realismo que acompaña a su experiencia es, además, otro aval de su mensaje.

El apóstol se presenta como un hombre cur- tido que sabe vivir “en la pobreza y en la abun- dancia”. Es sobre todo en la pobreza donde Pablo ha desarrollado su vida, ya que su itinerancia le obligaba a no poder acumular ninguna clase de capital. Ha sido una pobreza aceptada por Jesús, superada por la hermosura del Evangelio. No se observa ninguna queja contra ella. La alusión de 2 Cor 11 (“con hambre y con frío…faltos de todo”) es más una defensa de su apostolado que una queja contra las penurias que conlleva.

De ahí el hermoso principio paulino: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”. Quien está detrás de la opción de pobreza evangélica que Pablo ha vivido literalmente en su vida es Jesús el pobre. El calor, el ánimo, la fuerza de pobre de Nazaret es quien le hace encajar con facilidad las duras condiciones de un apostolado pobre, itinerante. Pablo siempre ha creído que el Espíritu de
Jesús estaba detrás empujando en la línea del amor.

Pero la pobreza de Pablo, su cárcel, no la vive de una manera altiva. Sabe reconocer su necesidad y, por ello, sabe agradecer el subsidio generoso que la comunidad de Filipos le ha traído a la prisión por manos de Epafrodito: “hicisteis bien en compartir conmigo mi tribulación”. Este mal trago de Pablo, compartido con los Filipenses, es más llevadero. Y por ello tendrá un pago: “Dios proveerá vuestras necesidades con magnificencia”. Porque Pablo está convencido del mecanismo evangélico que viene a decir que quien da también gana, no solamente lo hace quien recibe.

Y esto es así porque tanto para Filipenses como para Pablo “Jesús es una riqueza”. No miran estos cristianos la realidad desde la exclusiva óptica de la ganancia material. Para ellos el Evangelio es ganancia, Jesús es ganancia.

Porque su sentido de la vida tiene un fuerte componente espiritual y de sentido que se identifica con el Evangelio. Alimentar ese componente por la generosidad (otro de los mecanismos evangélicos: Mt 6,22-24) es ganar, nunca perder.

Fidel Aizpurúa Donázar

Comentario al evangelio de hoy (7 de octubre)

Este relato evangélico se ha usado casi siempre para hablar de la importancia de la oración. Siempre a partir de establecer esa dicotomía entre acción y oración. ¡Cómo se alguien se pudiese entregar a la acción continua al servicio de los demás sin un buen fundamento de fe! Quizá haya que empezar diciendo que esa dicotomía acción-oración es un poco falsa. La vida cristiana es una y no implica que unas horas nos dediquemos a una cosa y otra a otra. No hay más que una motivación para el cristiano: el reino y los hermanos. Y a eso nos entregamos en alma, vida y corazón. 

      Por eso, hoy voy a hacer una lectura un poco diferente de este relato y de las diversas posiciones adoptadas por Marta y María. Y quizá aplicarlo a algo que nos puede pasar en el mundo actual y quizá a veces en nuestras organizaciones (parroquias, cáritas, ONGs). En este relato vemos cómo las dos hermanas acogen a Jesús en su casa. Una se preocupa de preparar lo material: la comida, el cuarto, la cama para que duerma el invitado. Todo lo que necesite para sentirse bien. La otra simplemente se sienta a sus pies y le escucha. Y de esto dice Jesús que es “la mejor parte.”

      Así vista la historia me hace pensar que a veces nuestras organizaciones son perfectas en su funcionamiento. A los necesitados les llegan las mantas, los alimentos, las medicinas. Les enviamos todo lo que necesitan. Cáritas es en muchos países una organización de prestigio. Está muy bien organizada. Hace bien su trabajo. Incluye también muchas veces un servicio de estudios prestigioso que estudias las causas de la pobreza y la marginación social y su evolución a lo largo del tiempo. 

      Pero no hay que olvidar que lo nuestro no es una oficina dispensadora de servicios. Lo nuestro es un servicio a los hermanos. Y lo que más necesitan es precisamente ser escuchados en sus cuitas no ser recibidos por un oficinista que les da sí todo lo necesario pero con la frialdad de la burocracia. Lo que necesitamos todos es que nos miren, que nos escuchen, que nos regalen tiempo y cariño. Lo de Marta es importante, por supuesto. Pero sin lo de María se queda en nada. El hermano al que servimos es un hermano no un objeto. Conviene no olvidarlo. Es, como han dicho tantos santos, Cristo mismo.

Fernando Torres Pérez, cmf

Martes XXVII del Tiempo Ordinario

Hoy es 7 de octubre, martes de la XXVII semana de Tiempo Ordinario, festividad de la Virgen del Rosario.

Señor, ya estoy aquí. y tú, ¿por dónde andas? Me han dicho que quieres hospedarte en mi casa. he dejado la puerta abierta. Ya sabes que mi casa es tu casa. Ven Señor Jesús, que ando con mil tareas y necesito escuchar tu voz. Te espero con impaciencia.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lucas 1, 26-38):

«En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel departe de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Y habiendo entrado donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba que significaría esta salutación. Y el ángel le dijo: No temas, Ma­ría, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin. María dijo al ángel: ¿De que modo se hará esto, pues no conozco varón? Respondió el ángel y le dijo: El Espíritu San­to descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá será llamado Santo, Hijo de Dios (…). Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró de su presencia.»

El evangelio nos narra, Madre, el anuncio que te hizo Gabriel de parte de Dios. Él te saluda como “la-llena-de-gracia”. Tú eres, pues, María, la llena de gracia, la llena del favor de Dios, la colmada del amor de Dios. Que eso es lo que  en la Biblia significa gracia: el amor, el cariño, el favor  con que Dios quiere a su pueblo. Después añade el ángel: “El Señor está contigo”. A nosotros, en la misa, -comenta P. Schillebeck- el sacerdote nos saluda diciendo: ”El Señor esté con vosotros”. Y ora para que así sea, ya que siempre hay algún rincón de nuestro corazón donde todavía no hemos recibido a Dios. En ti, María, por el contrario, no hubo un solo rincón de tu corazón que fuera extraño a Dios. Tú pertenecías del todo a Dios. Ruega por nosotros, Madre,  para que no hurtemos a Dios ningún rincón de nuestro corazón. Que le dejemos entrar en todos.
 

Después de saludarte, el ángel te da a conocer la misión que Dios te ha  asignado: ser la Madre del Mesías, del Salvador: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» No temas, María –te dice-. La misión es grande; pero más grande y poderosa es la gracia del Señor. Y El está contigo. Tu respuesta, Madre, ante esta oferta de Dios es ponerte a su disposición: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» ¡Qué generosidad la tuya, María. ¡Qué libres le dejas las manos a Dios! ¡Con qué confianza te abandonas en las manos del Padre-Dios para que El haga de ti lo que quiera! Y no sólo hoy; ese sí lo irás repitiendo en todas las circunstancias de tu vida. Aun en los momentos más oscuros. Señor, que hoy, mirando a María, aprenda  esa disponibilidad, que aprenda a decir sí a tus planes sobre mí. Que no trate de escabullirme, cuando escuche en mi corazón tus llamadas. Dame un corazón generoso como el de María.
 

«Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir: ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte». Ven, Señor Jesús, abre la puerta de mi cautiverio, líbrame de la oscura tiniebla del pecado. Que pueda conminar en libertad por los caminos del tu amor y del amor a los demás. Madre, el Evangelio de hoy narra el momento de la anunciación: el día en el que conociste con claridad tu vocación, la misión que Dios te pedía y para la que te había estado preparando desde que naciste. «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios.» No tengas miedo, madre mía, pues aunque la misión es inmensa, también es extraordinaria la gracia, la ayuda que has recibido de parte de Dios
 

« ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?»  Madre, te habías consagrado a Dios por entero. ¿Cómo ahora te pide Dios ser madre?  No preguntas con desconfianza, como exigiendo más pruebas antes de aceptar la petición divina.  Preguntas para saber cómo quiere Dios que lleves a término ese nuevo plan que te propone.  «El Espíritu Santo descenderá sobre ti.»  Dios te quiere, a la vez, Madre y Virgen.  «He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra.» Madre, una vez claro el camino, la respuesta es definitiva, la entrega es total: aquí estoy, para lo que haga falta.  ¡Qué ejemplo para mi vida, para mi entrega personal a los planes de Dios!
 

En este pasaje se condensa la historia del diálogo intenso y fecundo de Dios con la Humanidad. Especialmente con la humanidad que está dispuesta a escuchar al Señor y a seguir su camino. Sorprende, Madre, que algo tan grande y magnífico, sea expresado con tanta sencillez. Ese  ‘sí’ definitivo tuyo -una humilde una mujer de Nazaret-  es el que inicia una nueva etapa en la historia de la humanidad, porque tu “sí” abre las puertas de nuestro mundo a tu Hijo, el  Salvador.

María, Tú eres modelo de correspondencia a la gracia. Ayúdame, Madre, a ser generoso con Dios. Que, una vez tenga claro el camino, no busque arreglos intermedios, soluciones fáciles. Sé que si te imito, Madre, seré enteramente feliz… Tú oyes con atención lo que Dios quiere, preguntas lo que no entiendes.  Y luego, te entregas toda al cumplimiento de la voluntad divina: «he aquí la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra». ¡Qué prontitud y generosidad la tuya, María! Que aprenda hoy de ti que el verdadero señorío, la verdadera libertad, se obtiene precisamente con la obediencia fiel a la voluntad de Dios y con el servicio desinteresado a los demás.

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Laudes – Martes XXVII Tiempo Ordinario

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Ant. Venid, adoremos a Cristo, Hijo de María Virgen. 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: RESPLANDECIENTE DE ALEGRÍA.

Resplandeciente de alegría,
amargo mar de los pesares,
vestida de gracia y de gloria,
te cantamos, oh Virgen María.

Gozosa cuando a Dios concibes,
cuando anhelante das el fruto,
cuando lo ofreces y lo pierdes,
al Hijo, que es la luz del mundo.

Salve, primera de los mártires,
en el dolor de tu martirio;
tu corazón supo de espinas.
tu alma de cruces y de lirios.

Reina de gloria refulgente,
Madre fecunda de la Iglesia,
cuando las llamas del Paráclito
del mundo ardieron las tristezas.

Recoged las Aves Marías
para un rosario de azucenas;
cantad a María alabanzas,
que es Madre de eterna belleza. Amén.

SALMODIA

Ant 1. De María nació Jesús, que es el Mesías.

SALMO 62, 2-9 – EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. De María nació Jesús, que es el Mesías.

Ant 2. Unidos a ti, Madre, bendecimos al Señor, que al morir nos puso como hijos bajo tu cuidado.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR – Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Ant. Unidos a ti, Madre, bendecimos al Señor, que al morir nos puso como hijos bajo tu cuidado.

Ant 3. La Virgen María ha sido glorificada por encima de los coros de los ángeles y lleva una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Salmo 149 – ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La Virgen María ha sido glorificada por encima de los coros de los ángeles y lleva una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

LECTURA BREVE   Is 61,10

Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.

RESPONSORIO BREVE

V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
R. El Señor está contigo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Madre dichosa, Virgen intacta, Reina gloriosa del mundo: haz que sintamos tu protección los que hoy celebramos esta fiesta en tu honor.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Madre dichosa, Virgen intacta, Reina gloriosa del mundo: haz que sintamos tu protección los que hoy celebramos esta fiesta en tu honor.

PRECES

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente,
haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada,
líbranos de toda ocasión de pecado.

Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz,
por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.

Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre,
haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, que por el anuncio del ángel nos has hecho conocer la encarnación de tu Hijo, infunde tu gracia en nosotros y concédenos, por la intercesión de la Santísima Virgen María, que podamos alcanzar, por la virtud de la pasión y de la cruz de tu Hijo Jesucristo, la gloria de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Oficio de lecturas – Martes XXVII Tiempo Ordinario

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO. (MEMORIA)

Esta conmemoración fue instituida por el papa san Pío V en el día aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la batalla naval de Lepanto (1571), victoria atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

OFICIO DE LECTURA 

Si el Oficio de Lectura es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Venid, adoremos a Cristo, Hijo de María Virgen.


Si antes del Oficio de lectura se ha rezado ya alguna otra Hora:

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.



Himno: LUCERO DE LA MAÑANA

Lucero de la mañana,
norte que muestra el camino,
cuando turba de continuo
nuestro mar la tramontana.
Quien tanta grandeza explica
sin alas puede volar,
porque no podrá alabar
a la que es más santa y rica.

Sois pastora de tal suerte,
que aseguráis los rebaños
de mortandades y daños,
dando al lobo cruda muerte.
Dais vida a quien se os aplica,
y en los cielos y en la tierra
libráis las almas de guerra,
como poderosa y rica.

Si vuestro ejemplo tomasen
las pastoras y pastores,
yo fío que de dolores
para siempre se librasen.
Tanto Dios se os comunica,
que sin fin os alabamos,
y más cuando os contemplamos
en el mundo la más rica. Amén

SALMODIA

Ant 1. Se levanta Dios y huyen de su presencia los que lo odian.

Salmo 67 I – ENTRADA TRIUNFAL DEL SEÑOR

Se levanta Dios y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian;

como el humo se disipa, se disipan ellos;
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los impíos ante Dios.

En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.

Cantad a Dios, tocad en su honor,
alfombrad el camino del que avanza por el desierto;
su nombre es el Señor:
alegraos en su presencia.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.

Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece;
sólo los rebeldes
se quedan en la tierra abrasada.

¡Oh Dios!, cuando salías al frente de tu pueblo
y avanzabas por el desierto,
la tierra tembló, el cielo destiló
ante Dios, el Dios del Sinaí;
ante Dios, el Dios de Israel.

Derramaste en tu heredad, ¡oh Dios!, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, ¡oh Dios!, preparó para los pobres.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se levanta Dios y huyen de su presencia los que lo odian.

Ant 2. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.

Salmo 67 II

El Señor pronuncia un oráculo,
millares pregonan la alegre noticia:
«Los reyes, los ejércitos van huyendo, van huyendo;
las mujeres reparten el botín.

Mientras reposabais en los apriscos,
las alas de la paloma se cubrieron de plata,
el oro destellaba en su plumaje.
Mientras el Todopoderoso dispersaba a los reyes,
la nieve bajaba sobre el Monte Umbrío.»

Las montañas de Basán son altísimas,
las montañas de Basán son escarpadas;
¿por qué tenéis envidia, montañas escarpadas,
del monte escogido por Dios para habitar,
morada perpetua del Señor?

Los carros de Dios son miles y miles:
Dios marcha del Sinaí al santuario.
Subiste a la cumbre llevando cautivos,
te dieron tributo de hombres:
incluso los que se resistían
a que el Señor Dios tuviera una morada.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.

Dios aplasta las cabezas de sus enemigos,
los cráneos de los malvados contumaces.
Dice el Señor: «Los traeré desde Basán,
los traeré desde el fondo del mar;
teñirás tus pies en la sangre del enemigo,
y los perros la lamerán con sus lenguas.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.

Ant 3. Reyes de la tierra, cantad a Dios, tocad para el Señor.

Salmo 67 III

Aparece tu cortejo, ¡oh Dios!,
el cortejo de mi Dios, de mi Rey,
hacia el santuario.

Al frente marchan los cantores;
los últimos, los tocadores de arpa;
en medio las muchachas van tocando panderos.

«En el bullicio de la fiesta bendecid a Dios,
al Señor, estirpe de Israel.»

Va delante Benjamín, el más pequeño;
los príncipes de Judá con sus tropeles;
los príncipes de Zabulón,
los príncipes de Neftalí.

¡Oh Dios!, despliega tu poder,
tu poder, ¡oh Dios!, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo.

Reprime a la Fiera del Cañaveral,
al tropel de los toros,
a los Novillos de los pueblos.

Que se te rindan con lingotes de plata:
dispersa las naciones belicosas.
Lleguen los magnates de Egipto,
Etiopía extienda sus manos a Dios.

Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.»

Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder sobre las nubes.
Desde el santuario Dios impone reverencia:
es el Dios de Israel
quien da fuerza y poder a su pueblo.

¡Dios sea bendito!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Reyes de la tierra, cantad a Dios, tocad para el Señor.

V. Voy a escuchar lo que dice el Señor.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo. 

PRIMERA LECTURA

Del libro de Ben Sirá 3, 1-18

DEBERES DE LOS HIJOS PARA CON SUS PADRES

Hijos míos, escuchad a vuestro padre, obrad como os digo, y os salvaréis. Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su madre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha; el que teme al Señor honra a los padres y sirve a sus padres como a señores.

Hijo mío, en palabra y obra honra a tu padre, y vendrán sobre ti toda clase de bendiciones; la bendición del padre hace echar raíces, la maldición de la madre arranca lo plantado. No busques honra en la humillación de tu padre, porque no sacarás honra de ella; la honra de un hombre es la honra de su padre, y la deshonra de la madre es vergüenza de los hijos.

Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque haya perdido la cabeza, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. El servicio hecho al padre no se olvidará, será tenido en cuenta para pagar tus pecados; el día del peligro el Señor se acordará de ti y deshará tus pecados como el calor disuelve la escarcha. Quien desprecia a su padre es un blasfemo, quien insulta a su madre irrita a su Creador.

RESPONSORIO    Lc 2, 51. 52

R. Jesús bajó a Nazaret con sus padres, * y vivía sumiso a ellos.
V. Fue progresando en perfección intelectual y física, y en gracia ante Dios y ante los hombres.
R. Y vivía sumiso a ellos.

SEGUNDA LECTURA

De los Sermones de san Bernardo, abad
(Sermón sobre el Acueducto: Opera omnia, edición cisterciense, 5 [1968], 282-283)

CONVIENE MEDITAR LOS MISTERIOS DE SALVACIÓN

El hijo, en ti engendrado, será santo, será Hijo de Dios. ¡La fuente de la sabiduría, la Palabra del Padre en las alturas! Esta Palabra, por tu mediación, Virgen santa, se hará carne, de manera que el mismo que afirma: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí podrá afirmar igualmente: Procedo y vengo del Padre.

Ya al comienzo de las cosas -dice el Evangelio- existía la Palabra. Manaba ya la fuente, pero hasta entonces sólo dentro de sí misma. Y continúa el texto Sagrado: Y la Palabra estaba con Dios, es decir, morando en la luz inaccesible; y el Señor decía desde el principio: Mis designios son de paz y no de aflicción. Pero tus designios están escondidos en ti, y nosotros no los conocemos; porque, ¿quién había penetrado la mente del Señor?, o ¿quién había sido su consejero?

Pero llegó el momento en que estos designios de paz se convirtieron en obra de paz: La Palabra se hizo carne y ha puesto ya su morada entre nosotros; ha puesto ciertamente su morada por la fe en nuestros corazones, ha puesto su morada en nuestra memoria, ha puesto su morada en nuestro pensamiento y desciende hasta la misma imaginación. En efecto, ¿qué idea de Dios hubiera podido antes formarse el hombre, que no fuese un ídolo fabricado por su corazón? Era incomprensible e inaccesible, invisible y superior a todo pensamiento humano; pero ahora ha querido ser comprendido, visto, accesible a nuestra inteligencia.

¿De qué modo?, te preguntarás. Pues yaciendo en un pesebre, reposando en el regazo virginal, predicando en la montaña, pasando la noche en oración; o bien pendiente de la cruz, en la lividez de la muerte, libre entre los muertos y dominando sobre el poder de la muerte, como también resucitando al tercer día y mostrando a los apóstoles la marca de los clavos, como signo de victoria, y subiendo finalmente ante la mirada de ellos hasta lo más íntimo de los cielos.

¿Hay algo de esto que no sea objeto de una verdadera, piadosa y santa meditación? Cuando medito en cualquiera de estas cosas, mi pensamiento va hasta Dios y, a través de todas ellas, llego hasta mi Dios. A esta meditación la llamo sabiduría, y para mí la prudencia consiste en ir saboreando en la memoria la dulzura que la vara sacerdotal infundió tan abundantemente en estos frutos, dulzura de la que María disfruta con toda plenitud en el cielo y la derrama abundantemente sobre nosotros.

RESPONSORIO

R. Virgen María, no hay quien se asemeje a ti entre las hijas de Jerusalén: tú eres la madre del Rey de los reyes, tú la señora de los ángeles, tú la reina de los cielos. * Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
V. Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.

ORACIÓN.

OREMOS,
Señor, que por el anuncio del ángel nos has hecho conocer la encarnación de tu Hijo, infunde tu gracia en nosotros y concédenos, por la intercesión de la Santísima Virgen María, que podamos alcanzar, por la virtud de la pasión y de la cruz de tu Hijo Jesucristo, la gloria de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.