Vísperas – Martes XXI de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: NOS DIJERON DE NOCHE.

Nos dijeron de noche
que estabas muerto,
y la fe estuvo en vela
junto a tu cuerpo;
La noche entera,
la pasamos queriendo
mover la piedra.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.

No supieron contarlo
los centinelas,
nadie supo la hora
ni la manera;
antes del día,
se cubrieron de gloria
tus cinco heridas.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.

Si los cinco sentidos
buscan el sueño,
que la fe tenga el suyo
vivo y despierto;
la fe velando,
para verte de noche
resucitando.

Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor da la victoria a su Ungido.

Salmo 19 – ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY.

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión;

que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido.

Ant 2. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Salmo 20, 2-8. 14 – ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE 1Jn 3, 1a. 2

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

RESPONSORIO BREVE

V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

PRECES

Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, su pueblo adquirido, y supliquémosle diciendo:

Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.

Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan:
que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz.

Tú que al subir al cielo llevaste contigo una gran multitud de cautivos,
devuelve la libertad de los hijos de Dios a nuestros hermanos que sufren esclavitud en el cuerpo o en el espíritu.

Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas
y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida.

Que los niños imiten tu ejemplo
y crezcan siempre en sabiduría y en gracia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acoge a los difuntos en tu reino,
donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre:

Padre nuestro…

ORACION

Te damos gracias, Señor Dios todopoderoso, porque has permitido que lleguemos a esta noche; te pedimos aceptes con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio Divina – 23 de agosto

Lectio: Martes, 23 Agosto, 2016
Tiempo Ordinario
 
1) Oración inicial 
¡Oh Dios!, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura del Evangelio 
Del Evangelio según Mateo 23,23-26
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!
 
3) Reflexión
• El evangelio de hoy presenta dos otros ‘hay’ que Jesús pronuncia contra los líderes religiosos de su época. Los dos ‘ay’ de hoy denuncian la falta de coherencia entre palabra y actitud, entre el exterior y el interior. Repetimos hoy lo que afirmamos antes. Al meditar las palabras tan duras de Jesús, tengo que pensar no sólo en los doctores y en los fariseos de la época de Jesús., sino que también y sobre todo en el hipócrita que hay en mí, en nosotros, en nuestra familia, en la comunidad, en nuestra iglesia, en la sociedad de hoy. Vamos a mirar en el espejo del texto, para descubrir lo que hay de errado en nosotros.
• Mateo 23,23-24: El quinto ‘ay’ contra los que insisten en la observancia y olvidan la misericordia. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe!”. Este quinto ‘ay’ de Jesús contra los líderes religiosos de aquella época puede ser repetido contra muchos líderes religiosos de los siglos siguientes, hasta hoy. Muchas veces, en nombre de Dios, insistimos en detalles y olvidamos la misericordia. Por ejemplo, el jansenismo volvió la vivencia de la fe árida, insistiendo en observancias y penitencias que desviaron al pueblo del camino del amor. La hermana carmelita Teresa de Lisieux creció en este ambiente jansenista, que marcaba la Francia del final del siglo XIX. Fue a partir de una dolorosa experiencia personal que ella supo recuperar la gratuidad del amor de Dios con la fuerza que debe animar por dentro la observancia de las normas. Pues, sin la experiencia del amor, las observancias hacen de Dios un ídolo.
• Mateo 23,25-26: El sexto ‘ay’ contra los que limpian las cosas por fuera y las ensucian por dentro. “«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!” En el Sermón de la Montaña, Jesús critica a los que observan la letra de la ley y transgreden el espíritu de la ley. Dice: » Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano `imbécil’, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame `renegado’, será reo de la gehenna de fuego. «Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5,21-22.27-28). No basta observar la letra de la ley. No basta no matar, no robar, no cometer adulterio, no jurar, para ser fiel a lo que Dios nos pide. Sólo observa plenamente la ley de Dios aquel que, más allá de la letra, va hasta la raíz y arranca dentro de sí “los deseos de robo y de codicia” que pueden llevar al asesinato, al robo, al adulterio. La plenitud de la ley se realiza en la práctica del amor.
 
4) Para la reflexión personal
• Dos más ‘ay’, dos motivos más para recibir una crítica severa de parte de Jesús. ¿Cuál de los dos cabe en mí?
• Observancia y gratuidad: ¿cuál de las dos prevalece en mí?
 
5) Oración final
Anunciad su salvación día a día,
contad su gloria a las naciones,
sus maravillas a todos los pueblos. (Sal 96,2-3)

Amoris laetitia – Francisco I

Capítulo cuarto
EL AMOR EN EL MATRIMONIO

89. Todo lo dicho no basta para manifestar el evangelio del matrimonio y de la familia si no nos detenemos especialmente a hablar de amor. Porque no podremos alentar un camino de fidelidad y de entrega recíproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar. En efecto, la gracia del sacramento del matrimonio está destinada ante todo «a perfeccionar el amor de los cónyuges»[104]. También aquí se aplica que, «podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve» (1 Co 13,2-3). Pero la palabra «amor», una de las más utilizadas, aparece muchas veces desfigurada[105].


[105] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 2: AAS98 (2006), 218.

Música – Domingo XXII de Tiempo Ordinario

«HAZTE PEQUEÑO Y ALCANZARÁS EL FAVOR DE DIOS» 

“Donde haya un árbol que plantar,
plántalo tú.
Donde hay un error que enmendar,
enmiéndalo tú.
Donde hay un esfuerzo
que todos esquiven,
acéptalo tú” 

(Gloria Fuertes) 

Ambientación musical: “De cosas sencillas” en el CD Parábolas-2. 

La grandeza de lo pequeño, de la humildad, del ser uno de tantos, hermano con los hermanos, de no creernos los mejores y más dignos que los demás; el pensar que los otros lo necesitan más que yo, el aceptar a los demás por lo que son y no por los cargos que ocupan, por las cualidades y virtudes que tienen y no por las apariencias… son enseñanzas de la liturgia de hoy. Tan necesarias y actuales en una sociedad en la que lo que cuenta es figurar, competir y destacar en los primeros puestos. 

Canto de entrada: ”Toda la tierra te adore” MD 4-2; CLN A 16; “Reunidos en el nombre del Señor” MD 73; CLN A 9; o bien, “A la fiesta del Señor” en la casete del mismo título (Ed. Al-Alba). 

Salmo Responsorial: “Tu bondad, oh Dios, preparó una, casa para los pobres” 

Aclamación antes del Evangelio: ”Cristo Palabra, Cristo Camino, Cristo mi Buen Pastor”. 

Santo: CLN I 6 (Gorostidi ). 

Aclamación al Memorial: ”Anunciamos tu muerte” CLN J 2 

Fracción del pan: “Cordero de Dios” CLN N 9 (F. Palazón). 

Comunión: “Gustad y ved” MD 245; CLN O 35; “Canta mi alma tu grandeza”, coral centroeuropea del S. XVI. MD 187; CLN O 34; o bien “Las bienaventuranzas” (popular) MD 54; CLN 735; “Donde hay caridad y amor, allí está el Señor” MD 179; CLN O 26. 

Canto Final: “Cristo te necesita para amar” MD 66; CLN 729.

Antonio Alcalde Fernández

Recursos – Domingo XXII de Tiempo Ordinario

EL PAN COTIDIANO DE LA MISERICORDIA: LA GRATUIDAD 

«El Evangelio deja muy clara la estrecha relación que hay entre la humildad y la gratuidad. Humildad: en el banquete no hay que buscar los primeros puestos. Gratuidad: en el banquete es muy evangélico invitar a «pobres, lisiados, cojos y ciegos, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los muertos». Esto es llevar el asunto de la humildad hasta el fondo de la vida cristiana: una conducta que no vive de la recompensa, sino de la donación y la gratuidad» (cf. la homilía). La misericordia jamás es interesada. Por eso, cuando se ejercita sobre “quien no puede pagarte”, es realmente auténtica. Y quienes nunca podrán “pagarte” son quienes carecen de lo necesario para hacerlo. 

¡ATRÉVETE A… EMPEZAR POR LOS ÚLTIMOS! 

La misericordia jamás es interesada. Es una buena norma, a la hora de tener que elegir, que optar, etc., empezar siempre por los últimos de la ola, hasta llegar a los primeros. Si lo hacemos así, seguro que llegamos a quienes más lo necesitan. En caso contrario, suele pasar que nunca lleguemos al final y sean siempre los mismos –los pobres, en muchos sentidos- los que no reciban la ayuda que necesitaban. 

A veces las cosas son muy complicadas porque la gratuidad no sólo es para quien da, sino para quien podría recibir. Una pequeña anécdota nos muestra la dificultad que entraña a veces la gratuidad: un año, teniendo que llevar niños de excursión, se decidió añadir algún coche particular, pues todos no cabían en el autobús. Una familia ofreció su coche para ello. Al acudir a la familia de uno de los niños para ofrecerles que su hijo fuera en ese coche, los padres se negaron porque “no podían devolver el favor a su dueño”… 

UNA OBRA DE MISERICORDIA 

Los últimos de la cola son aquellos en quienes nadie se fija. Pon atención y observa a tu alrededor, seguro que hay alguien “perdido” al que la ayuda no le llega. Opta por esa persona antes que por otra, en cualquier circunstancia y en cualquier tipo de relación. 

Acepta a los demás por lo que son y no por los cargos que ocupan, por las cualidades y virtudes que tienen y no por las apariencias…

Oración de los fieles (Domingo XXII de Tiempo Ordinario)

Presentemos al Dios gratuito y misericordioso nuestra humilde súplica: 

DIOS DE BONDAD, ENSÉÑANOS TUS CAMINOS. 

• Por las personas constituidas en autoridad, especialmente en la Iglesia: que ejerzan la autoridad como servicio. Oremos. 

• Por quienes ejercen la autoridad en la Iglesia: que lo hagan con humildad y con verdadero espíritu de servicio. Oremos 

• Por las personas que ven pisoteada su dignidad y sufren constantemente la humillación y el desprecio. Oremos 

• Por quienes gestionan la economía, poseen bienes materiales, organizan banquetes…: que aprendan y se ejerciten en la gratuidad. Oremos 

• Oremos en silencio por nuestros hermanos y hermanas difuntos. 

Escucha, Padre, nuestra oración. Danos un corazón sincero, humilde y gratuito. Por J.N.S.

Comentario al evangelio (23 de agosto)

Hay bienaventuranzas y bienaventurados porque hay ¡ayes! Hay quienes entran por el camino de las bienaventuranzas, y quienes transitan por la calle de los lamentos.

La canción no ha perdido fuerza. Cantalapiedra: Malaventuranzas

¡Malditos los santones de pureza! 
¡Malditos! 
¡Malditos los que obligan a los hombres 
a vivir como perros! ¡Malditos! 
¡Malditos los que hacen sufrir a
los pequeños! ¡Malditos! ¡Malditos! 
¡Malditos los que matan a inocentes! 
¡Malditos!
¡Malditos los que callan las infamias! 
¡Malditos!

¡Malditos los que causan las desgracias!
¡Malditos! ¡Malditos!
¡Malditos los que han hecho del amor 
flor de las madrugadas! ¡Malditos!

¡Malditos los que hicieron de la vida
paisaje de la muerte! 
¡Malditos! 
¡Maldito el asesino de las flores! 
¡Malditos!
¡Maldito el asesino de ilusiones!
¡Malditos! ¡Malditos! 
¡Malaventurados los que piden justicia 
con las manos manchadas en sangre! 
¡Malaventurados los que claman justicia 
y oprimen al hermano! ¡Malditos!
¡Malditos!

Contra escribas y fariseos. Contra quienes han hecho de la ley, de la letra de la ley, una idolatría. Entonces y ahora. La ley, la letra de la ley, por encima de las personas, por encima de Dios (¡líbreme el cielo de tal tentación!).

Contra quienes pasan el mosquito y se tragan el camello: no nos dejes caer en la tentación.

Contra quienes ensalzan menta, anís y comino, pero olvidan derecho, justicia y misericordia: no nos dejes caer en la tentación.

Contra quienes limpian por fuera, pero por dentro están llenos de crímenes: no nos dejes caer en la tentación.

Óscar Romano, cmf