Vísperas – Martes III de Pascua

SAN ATANASIO, obispo y doctor de la Iglesia. (MEMORIA).

 

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: VERBO DE DIOS, ETERNA LUZ DIVINA.

Verbo de Dios, eterna luz divina,
fuente eternal de toda verdad pura,
gloria de Dios, que el cosmos ilumina,
antorcha toda luz en noche oscura.

Palabra eternamente pronunciada
en la mente del Padre, ¡oh regocijo!,
que en el tiempo a los hombres nos fue dada
en el seno de Virgen, hecha Hijo.

Las tinieblas de muerte y de pecado,
en que yacía el hombre, así vencido,
su verdad y su luz han disipado,
con su vida y su muerte ha redimido.

Con destellos de luz que Dios envía,
no dejéis de brillar, faros divinos;
de los hombres y pueblos sed su guía,
proclamad la verdad en los caminos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. La paz sea con vosotros; soy yo, no tengáis miedo. Aleluya.

Salmo 124 – EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La paz sea con vosotros; soy yo, no tengáis miedo. Aleluya.

Ant 2. Espere Israel en el Señor. Aleluya.

Salmo 130 – COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Espere Israel en el Señor. Aleluya.

Ant 3. Tema al Señor la tierra entera, porque él lo dijo y existió. Aleluya.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tema al Señor la tierra entera, porque él lo dijo y existió. Aleluya.

LECTURA BREVE   St 3, 17-18

La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz; y su fruto es la justicia.

RESPONSORIO BREVE

V. En la asamblea le da la palabra. Aleluya, aleluya.
R. En la asamblea le da la palabra. Aleluya, aleluya.

V. Lo llena de espíritu, sabiduría e inteligencia.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En la asamblea le da la palabra. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Oh doctor admirable, luz de la Iglesia santa, san Juan Crisóstomo, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oh doctor admirable, luz de la Iglesia santa, san Juan Crisóstomo, fiel cumplidor de la ley, ruega por nosotros al Hijo de Dios. Aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor.

Tú que por medio de pastores santos y eximios has glorificado a tu Iglesia,
haz que todos los cristianos resplandezcan por su virtud.

Tú que por la oración de los santos pastores, que a semejanza de Moisés oraban por el pueblo, perdonaste los pecados de tus fieles,
purifica y santifica también ahora a la santa Iglesia por la intercesión de los santos.

Tú que de entre los fieles elegiste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los consagraste como ministros en bien de sus hermanos,
llena también de tu Espíritu a todos los pastores del pueblo de Dios.

Tú que fuiste la heredad de los santos pastores,
no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre viva alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por medio de los pastores de la Iglesia das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.

Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que suscitaste a san Atanasio como preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, haz que nosotros, iluminados por sus enseñanzas y ayudados por sus ejemplos, crezcamos en tu conocimiento y en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 2 de mayo

Lectio: Martes, 2 Mayo, 2017

1) ORACIÓN INICIAL

Señor, tú que abres las puertas de tu reino a los que han renacido del agua y del Espíritu, acrecienta la gracia que has dado a tus hijos, para que, purificados ya de sus pecados, alcancen todas tus promesas. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del Evangelio según Juan 6,30-35

Ellos entonces le dijeron: «¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.» Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

3) REFLEXIÓN

• El Discurso del Pan de Vida no es un texto que hay que discutir o disecar, sino un texto que hay que meditar y rumiar. Por esto, si no se entiende todo, no hay porqué preocuparse. Este texto del Pan de Vida exige toda una vida para meditarlo y profundizarlo. Un testo así, la gente lo debe leer, meditar, rezar, pensar, leer de nuevo, repetir, rumiar, como se hace con un buen caramelo en la boca. Tenerlo en la boca, dándole vueltas, hasta que se acaba. Quien lee el Cuarto Evangelio superficialmente puede quedarse con la impresión de que Juan repite siempre la misma cosa. Leyendo con más atención, es posible percibir que no se trata de repeticiones. El autor del Cuarto Evangelio tiene su propia manera de repetir el mismo asunto, pero a un nivel cada vez más profundo. Parece como una escalera de caracol. Girando uno llega al mismo lugar pero a un nivel más profundo.

• Juan 6,30-33: ¿Qué señal realizas para que podamos creer? La gente había preguntado: ¿Qué debemos hacer para realizar la obra de Dios? Jesús responde “La obra de Dios es creer en aquel que le ha enviado”, esto es, creer en Jesús. Por esto la gente formula una nueva pregunta: “¿Qué señal realizas para que podamos ver y creer en ti? ¿Cuál es tu obra?” Esto significa que no entendieron la multiplicación de los panes como una señal de parte de Dios para legitimar la multiplicación de los panes como una señal de parte de Dios para legitimar a Jesús ante el pueblo como un enviado de Dios. Y siguen argumentando: En el pasado, nuestros padres comieron el maná que les fue dado por Moisés. Ellos lo llamaron “pan del cielo” (Sab 16,20), o sea, “pan de Dios”. Moisés sigue siendo un gran líder, en quien ellos creen. Si Jesús quiere que la gente crea en el, tiene que hacer una señal mayor que la de Moisés. “¿Cuál es tu obra?”

• Jesús responde que el pan dado por Moisés no era el verdadero pan del cielo. Venía de arriba, sí, pero no era el pan de Dios, pues no garantizó la vida para nadie. Todos murieron en el desierto. (Jn 6,49). El verdadero pan del cielo, el pan de Dios, es el pan que vence la muerte y trae vida. Es aquel que desciende del cielo y da la vida al mundo. ¡Es Jesús! Jesús trata de ayudar a la gente a liberarse de los esquemas del pasado. Para él, fidelidad al pasado no significa encerrarse en las cosas antiguas y no aceptar la renovación. Fidelidad al pasado es aceptar lo nuevo que llega como fruto de la semilla plantada en el pasado.

• Juan 6,34-35: Señor, ¡danos siempre de este pan! Jesús responde claramente: “¡Yo soy el pan de vida!” Comer el pan del cielo es lo mismo que creer en Jesús y aceptar el camino que él nos ha enseñado, a saber: “¡Mi alimento es hacer la voluntad del Padre que está en el cielo!” (Jn 4,34). Este es el alimento verdadero que sustenta a la persona, que da un rumbo a la vida, y que trae vida nueva. Este último versículo del evangelio de hoy (Jn 6,35) será retomado como primer versículo del evangelio de mañana (Jn 6,35-40).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Hambre de pan, hambre de Dios. ¿Cuál de las dos predomina en mí?

• Jesús dijo: “Yo soy el pan de vida”. El sacia el hambre y la sed. ¿Qué experiencia tengo de esto?

5) ORACIÓN FINAL

En ti, Yahvé, me cobijo,
¡nunca quede defraudado!
¡Líbrame conforme a tu justicia,
tiende a mí tu oído, date prisa!
Sé mi roca de refugio,
alcázar donde me salve. (Sal 31,2-3)

Señor, Tú eres la puerta para la Vida

Los que tenemos la suerte de conocerte, Jesús,
hemos pasado por tu puerta,
sabemos que eres Tú el que nos enseñas el camino.
Tú nos dices cómo hemos de amarnos a nosotros mismos
y de la misma manera querer a los demás,
Tú nos recuerdas que tenemos un Padre que nos quiere tanto,
que daría la vida por cada uno de nosotros,
especialmente por los que lo pasan peor o necesitan más.
Tú nos enseñas que para triunfar hay que servir
y que la mejor manera es echarse a los pies de los pobres.
Tú nos recomiendas que acudamos a Dios
cuando estemos cansados y agobiados,
que El, siempre, nos sosegará,
nos aliviará y nos descansará de todo.
Tú nos invitas a no andar preocupados,
pues cada día tiene bastante con su propio trajín;
Tú nos recuerdas que los lirios del campo
no se preocupan por su vestuario…
y ni Versace les habría diseñado un traje más bello.
Tú nos entusiasmas con la construcción de tu Reino,
con esas relaciones nuevas y fraternas
que cambiarían el mundo y todos saldríamos ganando.
Tú nos animas a vivir una vida plena, a salir de la mediocridad,
porque Tú has venido para que tengamos Vida en abundancia.
Tú eres todo para nosotros, la razón de nuestra existencia,
la brújula de nuestro viaje, la linterna que ilumina el camino,
la puerta que nos lleva al encuentro con el Padre.
No es posible, Señor, que alguien viva sin disfrutarte,
no dejes que ninguna oveja se escape sin tu Amor.

Culto mariano renovado

Palabra de Dios

Lc 11, 27-28: Dichosos más bien los que escuchan la palabra…

Texto antológico

“Después de haber ofrecido estas directrices, ordenadas a favorecer el desarrollo armónico del culto a la madre del Señor, creemos oportuno llamar la atención sobre algunas actitudes cultuales erróneas. El Concilio Vaticano II ha denunciado ya de manera autorizada, sea la exageración de contenidos o de formas que llegan a falsear la doctrina, sea la estrechez de mente que oscurece la figura y la misión de María; ha denunciado también algunas devociones cultuales: la vana credulidad que sustituye el empeño serio con la fácil aplicación a prácticas externas solamente; el estéril y pasajero movimiento del sentimiento, tan ajeno al estilo del evangelio, que exige obras perseverantes y activas. Nos renovamos esta deploración: no están en armonía con la fe católica y, por consiguiente, no deben subsistir en el culto católico. La defensa vigilante contra estos errores y desviaciones hará más vigoroso y genuino el culto a la Virgen: sólido en su fundamento, por lo cual el estudio de las fuentes reveladas y la atención a los documentos del Magisterio prevalecerán sobre la desmedida búsqueda de novedades o de hechos extraordinarios; objetivo en el encuadramiento histórico, por lo cual deberá ser eliminado todo aquello que es manifiestamente legendario o falso; adaptado al contenido doctrinal, de ahí la necesidad de evitar presentaciones unilaterales de la figura de María que, insistiendo excesivamente sobre un elemento, comprometen el conjunto de la imagen evangélica; límpido en sus motivaciones, por lo cual se tendrá cuidadosamente lejos del santuario todo mezquino interés”.

Pablo VI, Marialis cultus

Reflexión

La crisis de la renovación del Concilio Vaticano II, provocada por el Espíritu Santo en la Iglesia, ha afectado a todo. También al culto mariano. No es precisamente secundar al Espíritu pensar que las cosas deban seguir igual que hace treinta años, o rechazar todo intento de renovación. El mismo Pablo VI en su exhortación apostólica sobre el culto a María (Marialis cultus), enumera fallos y desviaciones que hay que corregir: actitudes cultuales erróneas, exageración de contenidos y de formas, falseamiento de la doctrina, estrechez de mente, vana credulidad, sentimentalismo, cosas manifiestamente legendarias o falsas…

No podemos cerrar los ojos. Es una llamada de la Iglesia. La fidelidad a la Iglesia incluye hoy día una actitud de querer seguir creciendo en la expresión religiosa de nuestra devoción mariana.

Examen

  • ¿Somos de los inmovilistas que piensan que nada ha cambiado en la Iglesia?
  • Hemos hecho un verdadero esfuerzo de renovación? ¿Dificultamos esa renovación con nuestras críticas, rechazos o escándalos?
  • ¿Qué defectos o fallos de los señalados por Pablo VI tiene nuestra devoción mariana?

Conversión

*Apoyar en nuestra comunidad cristiana la renovación del culto mariano con un espíritu de fidelidad creadora.

*Revisar nuestra piedad mariana personal.

Invocación

  • Madre de la Iglesia…
  • …ayúdanos a ser seguidores fieles de Jesús.

Oración

Oh Dios, que nos has dado en María un ejemplo acabado de discípula fiel de Jesús, haz que no empañemos su imagen evangélica ni nos apartemos nunca de la verdad del evangelio.

Cantos sugeridos

“Canto de María Virgen”, de E. V. Mateu, en Madre del pueblo.

“Santa María del Amén”, de J. A. Espinosa, en El Señor es mi fuerza.

Evangelii Gaudium – Francisco I

17. Aquí he optado por proponer algunas líneas que puedan alentar y orientar en toda la Iglesia una nueva etapa evangelizadora, llena de fervor y dinamismo. Dentro de ese marco, y en base a la doctrina de la Constitución dogmática Lumen gentium, decidí, entre otros temas, detenerme largamente en las siguientes cuestiones:

a) La reforma de la Iglesia en salida misionera.
b) Las tentaciones de los agentes pastorales.
c) La Iglesia entendida como la totalidad del Pueblo de Dios que evangeliza.
d) La homilía y su preparación.
e) La inclusión social de los pobres.
f) La paz y el diálogo social.
g) Las motivaciones espirituales para la tarea misionera.

Música – Domingo IV de Pascua

«HEMOS SIDO RESCATADOS»

“Por descubrirte mejor
cuando balabas perdida,
dejé en un árbol la vida
donde me subió el amor;
si prenda quieres mayor,
mis obras hoy te la den”

(Luis de Góngora)

Ambientación musical: “Señor, me has llamado amigo” en Momentos de Paz-1.

El 4º Domingo de Pascua centra la mirada en Cristo Pastor. La Iglesia celebra el día de las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa. La presencia de Cristo resucitado no es una presencia estática sino dinámica: Cristo que pastorea y conduce a su pueblo. Jesús se de ne a sí mismo como el Buen Pastor y se nos presenta como Camino, Verdad y Vida.

Canto de entrada: “Cristo resucitó” CLN A 13; MD 351-1. “Tú, Señor, me llamas” CLN 420; “Me has llamado, Señor” en el CD “Habla, Señor” (SP.).

Salmo responsorial: “El Señor es mi pastor, nada me falta”.

Aclamación antes del Evangelio: “Cristo Palabra, Cristo Camino, Cristo mi Buen Pastor”.

Santo: CLN I 6 (Gorostidi).

Rito de la paz: “Paz a nuestro pueblo”.

Comunión: “En praderas de agua fresca” CLN O 3. “Pescador de hombres” CLN 407; MD 18.

Canto final: “Que sea tu palabra” CLN 733.

Antonio Alcalde Fernández

Recursos – Domingo IV de Pascua

Al ritmo de la Vida
La alegría de… DAR VIDA

1. Sentido del día

«La promesa –dice Pedro el día de Pentecostés- vale para todos los que llama el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos» (Hech 2, 39). “Los que llama el Señor”: Ninguna vida es “arrojada al mundo” sin más. Toda vida es vocación y llamada, en la medida que cada ser que nace tiene que ser él mismo para poder ser él.

Desde la fe en Jesús, la propia vocación adquiere una nueva dimensión, porque se identifica con la “vocación-misión” del mismo Jesús: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10), como leemos hoy en el evangelio. La vocación fundamental de la persona, desde la cumplida vocación de ser humano que es Jesús, es la de “dar vida”. La entrega de la vida de Jesús, culminada en su “entrega de nitiva”, culmina en una Vida que se hace universal y, por su Espíritu, se comunica a toda la humanidad y todo lo creado (LS 100). La Pascua, en Cristo resucitado, ilumina nuestra vida con la alegría de vivir, de ser uno mismo, de dar plenitud a la propia vocación, que es dar vida desde la opción que cada uno tome y en delidad a su propia llamada.

2. El “aleluya” del panel

El “¡aleluya!” Pascual sigue siendo nuestro “hilo conductor”. Y es una invitación al canto, que se transforma en belleza comunitaria cuando lo canta toda la asamblea como “grito” de alegría. Son dos los momentos donde el “aleluya” puede resonar con especial fuerza:

  1. Siempre antes y después de la lectura del Salmo o tras la 2ª lectura,
  2. Cuando el celebrante o el equipo de liturgia haya determinado el momento en que se ha de presentar el “panel” con la tercera nota del domingo: en este caso (domingo 4º de Pascua), la nota que subrayará la palabra “VIDA”

3. Una oración:

¡Pequeña semilla de mostaza!
Pequeña semilla de la sonrisa,
pequeña e insignificante semilla
que se convierte en rayo de sol
para el anciano o el enfermo abandonado.

Pequeña semilla del apretón de manos,
pequeña e insignificante semilla
que se convierte en salvavidas
para el solitario a punto de ahogarse.

Pequeña semilla del oído atento,
pequeña e insignificante semilla
que se convierte en escala de ternura
para el adolescentes desamparado.

Pequeña semilla del gesto gratuito,
pequeña e insignificante semilla
que se convierte en palabra de vida
para el hombre saturado de discursos.

Pequeña semilla de la comunidad fraterna,
pequeña e insignificante semilla

que se convierte en cita de esperanza
para todos los pobres del barrio.

Pequeña semilla de la solidaridad,
pequeña e insignificante semilla
que se convierte en fuente de futuro
para todo un pueblo aplastado.

Pequeña semilla del misionero,
pequeña e insignificante semilla
que se convierte en Buena Nueva
para toda una cultura evangelizada.

Pequeña semilla de la oración,
pequeña e insignificante semilla

que se convierte en respiración
y acogida de una Presencia
para el hombre en busca de eternidad.

Pequeñas semillas de los testigos,
pequeñas e insignificantes semillas
que se convierten en el árbol de la Iglesia universal,
al que todos los hombres, alegres como pájaros,
vendrán a anidar para cantar la gloria de Dios.

M. Hubaut

Oración de los fieles – Domingo IV de Pascua

A Jesús, Buen Pastor, que nos conoce porque somos de sus ovejas, le presentamos nuestras peticiones con toda confianza. Respondemos diciendo:

JESÚS, BUEN PASTOR, ESCÚCHANOS

• Por la Iglesia y por todos los cristianos; para que la alegría pascual llene nuestras vidas y contagie a otros muchos para que sigan al único y Buen Pastor. Oremos.

• Por las vocaciones religiosas, sacerdotales y laicas; para que haya muchos que puedan dedicar sus vidas a la causa de Jesús y de su Evangelio. Oremos.

• Por los que todavía no conocen la voz de Jesús; para que puedan descubrirla escuchando voces auténticas, sinceras y veraces de hombres y mujeres de su entorno. Oremos.

• Por los que caminan por las cañadas oscuras de la pobreza, de la soledad, de la emigración; para que encuentren buenos pastores a su alrededor que les conduzcan hacia fuentes tranquilas y que reparen sus fuerzas. Oremos.

• Por los niños y los jóvenes; para que encuentren en los mayores ejemplos de vida entregada a los demás. Oremos.

Escucha Jesús, Buen Pastor, nuestras peticiones para que un día haya un solo rebaño y un solo Pastor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario al evangelio (2 de mayo)

Siempre estamos pidiendo signos y pruebas como criterio de veracidad. En un mundo híper-tecnificado, corremos el riesgo de reducir toda la realidad a lo empíricamente demostrable; sin embargo, hay realidades que no pueden verificarse a través del método científico, son invisibles a este análisis, pero existen. “¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti?” le preguntan hoy a Jesús en la secuencia del Evangelio. Su dureza de corazón les impide reconocer la realidad salvífica que tienen delante de sus ojos. Es la misma dureza que recrimina Esteban, antes de ser apedreado, en la secuencia de los Hechos de los Apóstoles: “duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos”.

La verdadera prueba de que el tiempo pascual está transformando nuestro ser es que aunque vivamos lo mismo de siempre, nuestras realidades cotidianas, las miramos con otros ojos, con otro espíritu, con otro talante. Si la alegría, la esperanza, la vitalidad, la paz interior, el optimismo, están en ti, estás cerca del Resucitado. Esta es la prueba, este es el signo. Para que estas actitudes pascuales aniden en el corazón, hay que alimentarse con el Pan de vida que es Jesús. Alimento que, por cierto, no le faltó a San Atanasio, al que recordamos en la liturgia de hoy, para defender la fe católica a pesar de los cinco destierros que sufrió.

En la primera lectura, para Esteban, la prueba, el signo, es que muere perdonando a sus verdugos a imitación de Jesús en la cruz. Y ¿para ti? ¿Cuáles son las pruebas, los signos que certifican que estás en clave pascual, que tienes el espíritu del Resucitado? Seguramente los retos y los problemas serán los mismos que hace un mes; pero si la actitud ante ellos es diferente, es más “pascual”, es que el Espíritu Santo está realizando su trabajo en ti, te estas dejando alcanzar por la onda expansiva de la resurrección. Si no, ya sabes lo que hay que hacer: alimentarse, pero no de cualquier cosa, sino del Pan de Vida que es Cristo. Celebra la eucaristía. Allí te espera el Señor para alimentarte.

Juan Lozano, cmf