Vísperas – Viernes III de Pascua

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: TU CUERPO ES PRECIOSA LÁMPARA

Tu cuerpo es preciosa lámpara,
llagado y resucitado,
tu rostro es la luz del mundo,
nuestra casa, tu costado.

Tu cuerpo es ramo de abril
y blanca flor del espino,
y el fruto que nadie sabe
tras la flor eres tú mismo.

Tu cuerpo es salud sin fin,
joven, sin daño de días;
para el que busca vivir
es la raíz de la vida. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Yo, el Señor, soy el que te salva y el que te rescata. Aleluya.

Salmo 134 I – HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo, el Señor, soy el que te salva y el que te rescata. Aleluya.

Ant 2. Bendito el reino que viene de nuestro padre David. Aleluya.

Salmo 134 II.

Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito el reino que viene de nuestro padre David. Aleluya.

Ant 3. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

LECTURA BREVE   Hb 5, 8-10

Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia, y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que fue crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que fue crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y digámosle:

Hijo de Dios vivo, bendice a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por los ministros de tu Iglesia: que, al distribuir entre sus hermanos el pan de vida,
encuentren también ellos en el pan que distribuyen su alimento y fortaleza.

Te pedimos por todo el pueblo cristiano: que viva, Señor, como pide la vocación a que ha sido convocado
y se esfuerce por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Te pedimos por los que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor,
para que haya paz y concordia entre los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos,
y que nuestros hermanos difuntos, a quienes encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu reino.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, ya que nos has dado a conocer los dones que nos trae la resurrección de tu Hijo, concédenos también que el Espíritu Santo, el Amor increado, nos haga resucitar a una nueva vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 5 de mayo

Lectio: Viernes, 5 Mayo, 2017

1) ORACIÓN INICIAL

Te pedimos, Señor, que ya que nos has dado la gracia de conocer la resurrección de tu Hijo, nos concedas también que el Espíritu Santo, con su amor, nos haga resucitar a una vida nueva. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del Evangelio según Juan 6,52-59

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún.

3) Reflexión

• Estamos llegando casi al final del Discurso del Pan de Vida. Aquí empieza la parte más polémica. Los judíos se encierran en sí mismos y empiezan a cuestionar las afirmaciones de Jesús.

• Juan 6,52-55: Carne y sangre: expresión de vida y de entrega total. Los judíos reaccionan “¿Cómo este hombre puede darnos su carne para comer?” Era cerca de la fiesta de Pascua. Dentro de unos pocos días, iban a comer la carne del cordero pascual en la celebración de la noche de pascua. Ellos no entendían las palabras de Jesús, porque tomaron todo al pie de la letra. Pero Jesús no disminuyó las exigencias, ni tampoco retira nada de lo que había dicho, e insiste: “«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él”. (a) Comer la carne de Jesús significa aceptar a Jesús como el nuevo Cordero Pascual, cuya sangre nos libera de la esclavitud. La ley del Antiguo Testamento, respecto a la vida, prohibía comer sangre (Dt 12,16.23; He 15.29). La sangre era la señal de la vida. (b) Beber la sangre de Jesús significa asimilar la misma manera de vivir que marcó la vida de Jesús. Lo que trae vida no es celebrar el maná del pasado, sino comer este nuevo pan que es Jesús, su carne y su sangre. Participando en la Cena Eucarística, asimilamos su vida, su donación y su entrega. “Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.” Deben aceptar a Jesús como mesías crucificado, cuya sangre será derramada.

• Juan 6,56-58: Quien me come, vivirá por mí. Las últimas frases son de gran profundidad y tratan de resumir todo lo que se dijo. Evocan la dimensión mística que envuelve toda la participación en la eucaristía. Expresan lo que Pablo dice en la carta a los Gálatas: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí (Gál 2,20). Es lo que dice el Apocalipsis de Juan: “Si uno me oye y me abre, entraré en su casa y comeremos juntos” (Ap 3,20). Y Juan mismo en el Evangelio: “Si alguien me ama guardará mi palabra y mi Padre le amará y los dos nos vendremos con él y en él haremos nuestra morada” (Jn 14,23). Y termina con la promesa de vida que marca la diferencia con el antiguo éxodo: “Este es el pan bajado del cielo. No es como el pan que comieron vuestros padres y después murieron. Quien come de este pan vivirá por siempre.”

• Juan 6,59: Termina el discurso en la sinagoga. Hasta aquí la conversación entre Jesús, la gente y los judíos en la sinagoga de Cafarnaún. Como aludimos anteriormente, el Discurso del Pan de Vida nos ofrece una imagen de cómo era la catequesis en aquel final del siglo primero en las comunidades cristianas de Asia Menor. Las preguntas de la gente y de los judíos reflejan las dificultades de los miembros de las comunidades. Y las respuestas de Jesús representan las aclaraciones para ayudarlos a superar las dificultades, a profundizar en su fe y a vivir más intensamente la eucaristía que se celebraba sobre todo en las noches del sábado al domingo, el Día del Señor.

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• A partir del Discurso del Pan de Vida, la celebración de la Eucaristía recibe una luz muy fuerte y una enorme profundización. ¿Cuál es la luz que estoy percibiendo y que me ayuda a da un paso?

• Comer la carne y la sangre de Jesús, es el mandamiento que él nos da. ¿Cómo vivo la eucaristía en mi vida? Aunque no pueda ir a misa todos los días o los domingos, mi vida debe ser eucaristía. ¿Cómo alcanzar este objetivo?

5) ORACIÓN FINAL

¡Alabad a Yahvé, todas las naciones,
ensalzadlo, pueblos todos!
Pues sólido es su amor hacia nosotros,
la lealtad de Yahvé dura para siempre. (Sal 117,1-2)

María, verdaderamente humana

Palabra de Dios

Mt 2, 13-15: Huida a Egipto.

Jn 2, 1-12: Fiesta de bodas en Caná de Galilea.

Texto antológico

“Haremos bien en considerar la familia de Nazaret como compuesta de personas que estaban comprometidas en una batalla por su fe, de personas que se enfrentaban valientemente con todas las dificultades de la vida gracias a una completa sumisión a las disposiciones supremas de Dios. La verdadera y completa pintura de la vida de María no la hallamos en los apócrifos del Nuevo Testamento, sino en el sobrio relato de los evangelios. La vida de María no sigue el esquema de los cuentos de hadas, como el de Blancanieves. No hay pajaritos silvestres que le traigan aderezos preciosos en su piquito ni que la saquen del peligro en medio de una deliciosa música celestial. Si María hubiese sido así, no habría constituido para nosotros un ejemplo de fortaleza en nuestro cotidiano batallar con las duras realidades de una vida que es cualquier cosa menos un bello cuento de hadas. La vida de María sería sencillamente un narcótico. Y una vez pasados sus efectos, tendríamos que enfrentarnos en la austera realidad de la vida, llevando en nosotros un sentimiento de inconsolable aridez: de una aridez mucho mayor que la que teníamos antes. La vida de María, como la nuestra, fue verdaderamente humana. Y también ella estaba envuelta en la misma clase de situaciones sociales opresoras, desesperanzadoras y con frecuencia insolubles, al parecer: esas situaciones en que todo ser humano se encuentra situado de vez en cuando. Pero María, con su ejemplo, nos mostró cómo la fe en el misterio del Dios vivo es más poderosa que la vida humana, más poderosa -también- que la muerte, e incluso que la muerte de su propio Mesías”.

Edward Schillebeeckx

Reflexión

La tradición piadosa volcó tantas alabanzas imaginadas sobre María que acabábamos por verla alejada, distante, de otro planeta, inimitable, cuasi divina. Las imágenes de escayola optaron por presentárnosla revestida de su gloria celeste, ocultándonos el ropaje de su vida diaria, como madre laboriosa y sencilla del caserío de Nazaret… Alguien llegó a decir que fue preservada por Dios de todo dolor desde el primer instante de su ser natural…

Al pensar en María, nos fuimos dejando llevar, a lo largo de los siglos, por un sentimiento de fantasía y romanticismo y por un vergonzante sentido de desprecio maniqueo hacia todo lo que es “muy humano”: el cuerpo, la vida cotidiana, las servidumbres humanas más sencillas… Pensábamos que enaltecíamos a María cuanto más la alejábamos de su sencilla y verdadera y profunda humanidad. Como si el nacimiento de Jesús fuera más digno de él y de su madre siendo “como un rayo de sol que atraviesa un cristal”…

Fue una filosofía, unos influjos, una mentalidad extrabíblica, hecha de platonismo, de maniqueísmo, de idealismo.

Lo mismo nos había pasado. con Jesús. Hoy redescubrimos con fe admirada su profunda y completa humanidad. En Jesús, Dios nos manifiesta su rostro profundamente humano. La vida y la persona de Jesús nos muestran que tan profundamente humano sólo puede ser Dios mismo.

María puede ser modelo para nosotros porque es una mujer de nuestra raza, de nuestra tierra, miembro del pueblo de Dios, la primera creyente, profundamente humana.

Examen

  • ¿Dejamos que nuestra fe nos modele y nos haga ser profundamente humanos al irnos purificando de todo vestigio de intolerancia, rigorismo, legalismo, puritanismo, escrúpulo?…
  • ¿Da la Iglesia -y nosotros con ella- testimonio de ser profundamente humana?
  • ¿Tenemos alguna idea maniquea de precio de lo humano en pretendido beneficio de lo “espiritual” o “sobrenatural como contrapuesto, alternativo, opuesto?
  • ¿Somos de los que se extrañan y no aceptan redescubrir a Jesús y a María, según evangelio, como profundamente humano
  • ¿Tenemos acaso (inconscientemente) la idea de que Jesús es Dios a costa de ser menos hombre? ¿Somos de los que piensan que a veces se presenta a Jesús y a María como “demasiado humanos”?

Conversión

  • Valorar y desatar las energías humanizadoras que posee nuestra fe.
  • Emprender alguna acción concreta para hacer más humana a la Iglesia.
  • Comprender a los que abandonaron la religión porque la encontraron demasiado ¡idealista o poco humana.
  • Humanizar las acciones y relaciones en nuestra comunidad cristiana, en nuestra familia
  • Educar los ojos de la fe para saber ver la presencia de Dios, que palpita detrás de las vivencias de verdadera humanidad.

Invocación

  • Madre de Jesús, el Hombre Nuevo…
  • …haznos participar de su Humanidad Nueva.

Oración

Padre, tú que nos has dado en María, la madre de Jesús, un ejemplo de vida verdaderamente humana, no sustraída a ninguna de las duras realidades de la vida real cotidiana, y en Jesús nos has mostrado tu rostro humano, tipo y modelo de toda humanidad, haznos profundamente humanos, para ser mejor hijos tuyos, en Jesús, tu Hijo, el Hombre Nuevo.

Cantos sugeridos

“Mujer fuerte”, de F. Palazón, en Madre de los creyentes.

“Madre de los pobres”, de C. Gabaráin, en María siempre.

Oración Buenos días

Oración para la mañana en la semana del 8 al 12 de mayo, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 8 al 12 de mayo. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 8 al 12 de mayo. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 8 al 12 de mayo. Ed. Secundaria

 

Cortar y pegar

Buenos días 8 al 12 de mayo. Bachiller

Evangelii Gaudium – Francisco I

I. Una Iglesia en salida

20. En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes. Abraham aceptó el llamado a salir hacia una tierra nueva (cf. Gn 12,1-3). Moisés escuchó el llamado de Dios: «Ve, yo te envío» (Ex 3,10), e hizo salir al pueblo hacia la tierra de la promesa (cf. Ex 3,17). A Jeremías le dijo: «Adondequiera que yo te envíe irás» (Jr 1,7). Hoy, en este «id» de Jesús, están presentes los escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO IV DE PASCUA (A)

“Aquí estoy, envíame”

7 de mayo de 2017

(Se recomienda mantener el tono festivo y pascual de la celebración: color blanco, las flores, el cirio pascual adornado, algunos carteles de pascua dibujados en la catequesis…

  • Este cuarto domingo de pascua se conoce popularmente como “domingo del Buen Pastor”. Es una jornada dedicada a proponer la vocación sacerdotal y religiosa, y a rezar por esta intención. Con el lema: “Aquí estoy, envíame”.
  • Se puede hacer una referencia, cantar un canto al final, al mes de mayo, mes de la Virgen María.
  • Un signo para la celebración: una estola blanca (signo del sacerdote o de una vocación de pastor en la iglesia) y un crucifijo que se pueda colgar del cuello, a modo de misionero o misionera, signo de persona dedicada a la misión.
  • Se puede hacer una procesión de entrada, llevando los signos de la estola y el crucifijo).
  • Canciones para la celebración: “El Señor es mi pastor”. “Ven y sígueme” (Erdozain). “Alma misionera”. “Junto a ti, María”.

1. MOTIVACIÓN

Amigos: Cada día que pasa, en este mes de mayo, la naturaleza está más bonita y tiene más color. Por eso Jesús se fijó en la naturaleza y en todo lo que en ella se mueve para dejarnos algunas enseñanzas. ¿Has visto alguna vez a un pastor que cuida de su rebaño? Pues de algo de todo esto nos hablará hoy Jesús. Además, hoy vamos a rezar por las vocaciones de especial dedicación en la Iglesia. Muchos motivos para celebrar. Comenzamos.

2. PROCESIÓN de ENTRADA (Puede abrir la procesión el cirio pascual. También se pueden llevar los signos de la estola y el crucifijo).

3. CANTO. (Algún canto conocido con mensaje pascual).

4. SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL GESTO PENITENCIAL

5. ASPERSIÓN CON EL AGUA BENDECIDA

(Como signo penitencial, después de haberlo explicado, se puede hacer la aspersión; se puede cantar este canto u otro)

Jesús es, Jesús es Señor.
Jesús es, Jesús es Señor.
Jesús es, Jesús es Señor.

Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.

Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.

6. GLORIA (Cantado o recitado)

7. PRIMERA LECTURA (Hechos de los Apóstoles 2,14a. 36-41) Lectura de los Hechos de los Apóstoles:

El día de Pentecostés se presentó Pedro con los once y con fuerte voz dijo:
– Que todos estén seguros de que el mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías.

Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los apóstoles: ¿Qué tenemos que hacer?
Pedro les contestó:

– Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

8. SALMO RESPONSORIAL. (Se puede cantar el estribillo al inicio y final del salmo; un lector recita el salmo) Estribillo:

El Señor es mi pastor,
nada me falta,
El Señor es mi pastor. (bis).

Lector:

En verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan.

Estribillo:

El Señor es mi pastor, nada me falta, El Señor es mi pastor. (bis).

9. EVANGELIO (Juan 10, 1-10). “Yo soy la puerta de las ovejas”

Lectura del santo evangelio según San Juan: En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos:

– Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le atienden las ovejas y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Jesús les puso esta comparación pero ellos no entendían de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
– Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas, quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.

Palabra del Señor.

10. COMENTARIO

• Imagen del pastor que conoce a sus ovejas.
• Jesús, que nos conoce. Va delante. No nos dejará.
• Explicar el signo de la “estola” y el signo de la “cruz”, colgada del cuello. v ¿Hay algún niño o adulto que lleva una cruz al cuello? ¿Por qué se lleva? v Jesús envía otros “pastores”: vocaciones. “Aquí estoy, envíame”.
• Estaría bien aportar el testimonio de un seminarista o un cura recién ordenado o religioso o religiosa, o seglar con compromiso en la iglesia.
• Si es oportuno, se puede hacer una referencia al mes de mayo, mes de la Virgen María.

11. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Para que todos nosotros demos testimonio de la alegría de la Resurrección. Roguemos al Señor.
  2. Para que de esta comunidad nazcan nuevas vocaciones de compromiso en la Iglesia: sacerdotes, religiosos, religiosas, misioneros, catequistas, monitores. Roguemos al Señor.
  3. ParaquelosniñosyniñasquehacenlaPrimeraComuniónsientanestocomoelmejorregalo que pueden recibir. Roguemos al Señor.
  4. Para que haya paz en las familias, en nuestra sociedad y en el mundo. Roguemos al Señor.

12. ACCIÓN DE GRACIAS. (Canto: “Ven y sígueme”. También se puede cantar: “Alma misionera”).

Señor, toma mi vida nueva,
antes de que la espera desgaste años en mí.
Estoy dispuesto a lo que quieras,

no importa lo que sea, Tú llámame a servir.

Llévame donde los hombres,
necesiten tus palabras,
necesiten mis ganas de vivir.
Donde falte la esperanza,
donde todo sea triste simplemente
por no saber de ti.

Te doy mi corazón sincero,
para gritar sin miedo tu grandeza, Señor.
Señor, tengo alma misionera,
condúceme a la tierra,

que tenga sed de ti.

Llévame donde los hombres…

13. PARA LA VIDA y CANTO A MARÍA

(Llamados a ser “buenos pastores” de los compañeros con los que vamos a relacionarnos esta semana. Se lo pedimos a María, nuestra Madre).

JUNTO A TI MARIA

Junto a ti, Maria,
como un niño quiero estar,
tómame en tus brazos
guíame en mi caminar.

Quiero que me eduques,
que me enseñes a rezar,
hazme transparente,
lléname de paz.

Madre, Madre, Madre, Madre.
Madre, Madre, Madre, Madre.

Gracias Madre mía
por llevarnos a Jesús,
haznos más humildes
tan sencillos como Tú.

Gracias Madre mía
por abrir tu corazón,
porque nos congregas
y nos das tu amor.

La misa del Domingo

IV Domingo de Pascua

7 de mayo de 2017

“El que no entra por la puerta es ladrón y bandido”.

Duras palabras en boca de Jesús. Estas palabras son una exigente interpelación para todos los que ejercen una misión en la Iglesia: no hay más que un pastor; no hay más que una puerta. Entrar por la puerta significa adecuarse al modo de actuar de Jesús, ser su portavoz, ser un signo transparente y eficaz de su presencia y de su estilo de vida. Dicho de otra manera: el ministerio como servicio a la comunidad.

Él va llamando por el nombre a sus ovejas. La Iglesia no es una masa anónima de gente manejada por un líder lejano, que se crece y se siente superior por su lejanía. Es ante todo un pueblo, una comunidad, una familia. Las relaciones con Jesús son personales. Él nos conoce y nos llama a cada uno por nuestro propio nombre. Toda nuestra vida entera, tal como es, nuestra individualidad única e intransferible, es la que entra en relación con Él y es salvada.

La sociedad actual tiende a convertirse en una masa cada vez más anónima y despersonalizada; y ello nos deja profundamente insatisfechos: no somos amados por nosotros mismos; somos una simple número, en la empresa, en la seguridad social, en el hospital, en el whatsapp o facebook. Jesús, el Señor, nos llama, nos valora y nos ama a cada uno personalmente. Así la Iglesia debería hoy tender a convertirse en una comunidad de comunidades personales y personalizadas.

“He venido para que las ovejas tengan vida”.

Es el Pastor, el “Buen Pastor” quien nos dice estas palabras. El que dio su vida por nosotros y que vive resucitado con el Padre. La Pascua es un mensaje de vida, una esperanza de vida plena. Cuando tantas cosas nos hablan de muerte: hambre, guerras, violencia, drogas, catástrofes humanitarias, accidentes… el Señor nos ofrece LA VIDA, inseparable de LA LIBERTAD: “podrá entrar y salir y encontrará pastos”.

Cristo sufrió su pasión por vosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Un tema clásico y profundamente evangélico: el seguimiento. No nos engañemos: no se trata de saber muchas cosas, ni siquiera de tener una determinada visión del mundo o de la vida. Ser cristiano, ser seguidor, es cargar la propia cruz y caminar tras las huellas de Jesús. El es el Pastor que no nos seduce con promesas engañosas, sino que nos muestra el camino de LA VIDA.

Pero no basta con saberlo intelectualmente, se trata de dejarnos interpelar y modelar por su vida. ¿Qué tenemos, pues, qué hacer?. La respuesta es sencilla: convertirnos. Es decir, dejad transformar nuestra vida, conformarla por su palabra, por su mensaje.

Agustín Fernández, sdb

Oración: La mejor parte

Muchas veces, la velocidad del día a día nos llena nuestra razón y nuestro corazón de quehaceres banales y sin importancia, que con nuestro permiso se disfrazan de importantes y fundamentales para nuestras vidas. Pero estas “urgencias”, si las pasamos por el prisma de la mirada de Dios, se evaporan como el agua; y es entonces cuando se nos revelan las cosas sólidas que permanecen, las cosas que realmente son importantes; y la fundamental para un cristiano es la de estar a la escucha de la Palabra de Dios.

Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lc. 10, 41-42).

La mejor parte

Comentario al evangelio – 5 de mayo

Cuando leemos y meditamos la conversión de San Pablo que nos propone la Palabra de hoy, nos damos cuenta de que nada es imposible para Dios. Este bello relato nos recuerda que mientras haya vida hay posibilidad de cambiar la mirada, de nacer de nuevo de modo absoluto, de que la vida de un giro radical. “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” De perseguidor de Cristo, pasó a ser perseguido por su causa hasta dar la vida.

Con frecuencia constatamos con tristeza que la gente a la que queremos no disfruta del don de la fe, no creen. Madres y padres que se lamentan de que sus hijos no tienen fe a pesar de todos los esfuerzos que hicieron; parejas que desearían que sus respectivos compartieran con ellos esta dimensión para acrecentar su amor; familias que no pueden celebrar juntos porque no todos comparten este tesoro… Las cosas pueden cambiar y las personas también, como le ocurrió a San Pablo; nunca es tarde para la esperanza.

Nadie ha dicho que la fe en Jesucristo sea fácil. La fe es una batalla en dos frentes principales: interior, contra nosotros mismos en nuestras inclinaciones más egoístas, destructivas u oscuras; exterior, contra las circunstancias, situaciones y personas que, en ocasiones, tratan de obstaculizar nuestro camino de seguimiento. Para mantener y avanzar en el camino de la fe hay que luchar. San Pablo libró esa batalla en su interior, “¿Quién eres Señor?” Necesitó un “Ananías”, un guía en su nacimiento a la fe. Pero una vez que vio y comprendió, fue fiel hasta el final.

Hoy le pedimos al Señor en nuestra oración, que no nos falte el alimento de su carne y sangre, de la eucaristía, para nuestros combates interiores y rogamos por todos aquellos que amamos y no conocen al Señor, para que algún día puedan encontrarse con el Pan Vivo bajado del cielo.

Juan Lozano, cmf