Vísperas – Martes IV de Pascua

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: NOS REÚNE DE NUEVO EL MISTERIO

Nos reúne de nuevo el misterio
del Señor que resurge a la vida,
con su luz ilumina a la Iglesia,
como el sol al nacer cada día.

Resucita también nuestras almas,
que tu muerte libró del castigo
y vencieron contigo al pecado
en las aguas del santo bautismo.

Transfigura los cuerpos mortales
que contemplan tu rostro glorioso,
bella imagen del Dios invisible
que ha querido habitar con nosotros.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro,
y a tu lado vivamos por siempre
dando gracias al Padre en el reino. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya.

Salmo 136, 1-6 – JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya.

Ant 2. En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

Salmo 137 – HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DE UN REY

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre;

por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

Ant 3. Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.

LECTURA BREVE   1Pe 2, 4-5

Acercándoos al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Yo conozco a mis ovejas y ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo conozco a mis ovejas y ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo, que con su resurrección ha reanimado la esperanza de su pueblo, y digámosle:

Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.

Señor Jesús, de cuyo costado abierto salió sangre y agua,
haz de la Iglesia tu esposa inmaculada.

Pastor supremo de la Iglesia, que después de tu resurrección encomendaste a Pedro, al confesarte su amor, el cuidado de tus ovejas,
concede al papa Francisco un amor ardiente y un celo apostólico.

Tú que concediste una pesca abundante a los discípulos que pescaban en el mar,
envía operarios que continúen su trabajo apostólico.

Tú que preparaste a la orilla del mar el pan y los peces para los discípulos,
no permitas que nuestros hermanos mueran de hambre por culpa nuestra.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, nuevo Adán, que nos das la vida, transforma a nuestros difuntos a imagen tuya,
para que compartan contigo la alegría de tu reino.

Sintiéndonos verdaderos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, concédenos que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado aumente en nosotros la alegría de saber que estamos salvados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 9 de mayo

Lectio: Martes, 9 Mayo, 2017

1) ORACIÓN INICIAL

Te pedimos, Señor todopoderoso, que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado aumente en nosotros la alegría de sabernos salvados. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del Evangelio según Juan 10,22-30

Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.» Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas.

Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

3) REFLEXIÓN

• Los capítulos de 1 a 12 del evangelio de Juan son llamados “El libro de las Señales”. En ellos acontece la revelación progresiva del Misterio de Dios en Jesús. En la misma medida en que Jesús va haciendo la revelación, crecen la adhesión y la oposición hacia él según la visión con que cada cual espera la llegada del Mesías. Esta manera de describir la actividad de Jesús no es sólo para informar cómo la gente seguía a Jesús en aquel tiempo, sino también y sobre todo cómo debemos seguirle hoy nosotros, sus lectores y lectoras. En aquel tiempo, todos esperaban la llegada del Mesías y tenían sus criterios para poderle reconocer. Querían que fuera como ellos se lo imaginaban. Pero Jesús no se somete a esta exigencia. Revela al Padre como es el Padre y no como le gustaría a los oyentes que fuera. Pide que nos convirtamos en nuestra manera de pensar y actuar. Hoy también, cada uno de nosotros tiene sus gustos y preferencias. A veces, leemos el evangelio para ver si allí encontramos la confirmación de nuestros deseos. El evangelio de hoy arroja luz al respecto.

• Juan 10,22-24: Los Judíos interpelan a Jesús. Hacía frío. Mes de octubre. Fiesta de la dedicación que celebraba la purificación del templo hecha por Judas Macabeo (2Mc 4,36.59). Era una fiesta bien popular de muchas luces. Jesús camina por la explanada del Templo, en el Pórtico de Salomón. Los judíos le preguntan: “¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tu eres el Cristo, dínoslo abiertamente”. Ellos quieren que Jesús se defina y que ellos puedan comprobar, desde sus criterios, si Jesús es o no es el Mesías. Quieren pruebas. Es la actitud de quien se siente dueño de la situación. Los novatos deben presentar sus credenciales. De lo contrario, no tendrán derecho a hablar y a actuar.

• Juan 10,25-26: Respuesta de Jesús: las obras que hago dan testimonio de mí. La respuesta de Jesús es siempre la misma: “Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas.” No se trata de dar pruebas. No adelantaría nada. Cuando una persona no quiere aceptar el testimonio de alguien, no hay prueba que tenga para que piense de otra forma. El problema de fondo es la apertura desinteresada de la persona hacia Dios y hacia la verdad. Donde hay esta apertura, Jesús es reconocido por sus ovejas. “Todo hombre que está de parte de la verdad escucha mi voz” dirá Jesús más tarde ante Pilatos (Jn 18,37). Esta apertura estaba faltando en los fariseos.

• Juan 10,27-28: Mis ovejas conocen mi voz. Jesús retoma la parábola del Buen Pastor que conoce sus ovejas y él es conocido por sus ovejas. Este mutuo entendimiento – entre Jesús que viene en nombre del Padre y las personas que se abren a la verdad – es fuente de vida eterna. Esta unión entre el creador y la criatura a través de Jesús, supera la amenaza de muerte: “¡No perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos!” Están a salvo y, por ello, en paz y en plena libertad.

• Juan 10,29-30: Yo y el Padre somos uno. Estos dos versículos abordan el misterio de la unidad entre Jesús y el Padre: “El Padre, que todo me ha entregado, es mayor que todos. Y nadie puede arrebatar nada de las manos del Padres. El Padre y yo somos uno”. Esta y varias otras frases nos dejan entrever algo de este misterio mayor: “Quien me ve a mí ve al Padre” (Jn 14,9). “Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí” (Jn 10,38). Esta unidad entre Jesús y el Padre no es automática, sino que es fruto de la obediencia: “Yo hago siempre lo que al Padre le agrada” (Jn 8,29; 6,38; 17,4). “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre” (Jn 4,34; 5,30). La carta a los Hebreos dice que Jesús tuvo que aprender, por el sufrimiento, lo que es ser obediente (EEB 5,8). “Fue obediente hasta la muerte y la muerte de Cruz” (Fil 2,8). La obediencia de Jesús no es disciplinar, sino que es profética. Obedece para ser total transparencia y, así, ser revelación del Padre. Por esto podía decir: “¡El Padre y yo somos uno!” Fue un largo proceso de obediencia y de encarnación que duró 33 años. Comenzó con el Sí de María (Lc 1,38) y terminó con “¡Todo está consumado!” (Jn 19,30).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Mi obediencia a Dios es ¿disciplinar o profética? ¿Revelo algo de Dios o sólo me preocupo de mi salvación?

• Jesús no se sometió a las exigencias de los que querían comprobar si él era el mesías anunciado. ¿Hay en mí algo de esta actitud dominadora e inquisidora típica de los adversarios de Jesús?

5) ORACIÓN FINAL

¡Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
que nos muestre su rostro radiante!; Pausa.
conozca así la tierra su proceder,
y todas las naciones su salvación. (Sal 67,2-3)

Caminamos buscando al Padre

Buen Jesús, tú eres el camino que nos lleva hacia el Padre.
¡Ayúdanos a confiar en el itinerario que nos propones,
en la presencia de tus mensajes dentro de nuestras vidas!
Padre bueno, ¡envíanos el Espíritu que ilumina todo lo que hacemos!

Pensamos muchas veces que la fe no tiene sentido
porque no sabemos qué camino debemos seguir.
Señor, ¡guíanos en todo momento!
¡Guíanos cuando estamos desorientados, cuando nos equivocamos,
cuando no sabemos dónde vamos y cuando tropezamos
con los numerosos obstáculos que encontramos en el camino
en forma de decepciones, vanidades, orgullos, tristezas,
tentaciones de soberbia, instinto de venganza,
odios y rechazo a otros hijos e hijas tuyos!

¡Pon sobre nosotros el remedio del amor y la humildad para poder seguir
recorriendo el itinerario de esta vida buscando tu presencia divina!
¡Ayúdanos a comunicar nuestra condición de hijos e hijas tuyos!
¡Ayúdanos a transmitir la fe a los demás,
pero no considerándonos superiores a ellos,
por ejemplo cuando nuestra fe existe desde hace años,
sino con la experiencia de cada momento,
desde todo lo que compartimos con otras personas,
mediante su presencia junto a nosotros!

Dios de bondad, ¡ayúdanos a imitarte en la persona de Jesús!
¡Gracias por habernos ofrecido la posibilidad de conocer
el secreto de tu amor revelado en un camino de dificultades,
pero un camino también de oportunidades y de esperanza!
¡Gracias porque, pase lo que pase, nos guías hacia el Padre!

El hijo de María como signo de contradicción

Palabra de Dios

Lc 2, 33-35: Simeón a María: Jesús será una señal de contradicción.

Lc 4, 28-30: Le echaron de la ciudad y querían despeñarlo.

Lc 6, 20-26: Ay de vosotros cuando todos hablen bien de vosotros.

Lc 23, 4-5: Jesús solivianta al pueblo con su enseñanza.

Mt 10, 34-39: No he venido a traer la paz, sino la guerra.

Lc 12, 49-53: He venido a traer fuego a la tierra. Se dividirán dos contra tres y tres contra dos.

Texto antológico

“Es preciso señalar que la profecía de Simeón se dirige explícitamente a María, madre de Jesús. El evangelista tiene cuidado en indicarlo. Ella, personalmente después de haber recibido las promesas de alegría -en la anunciación y en el nacimiento, tiene que recibir las profecías de la contradicción, referente a su hijo, y de la espada referente a ella: ‘… y en cuanto a ti misma, una espada traspasará tu alma’. Dos veces el texto insiste en la persona de María. Parece como si el anciano Simeón ahora fijara especialmente su mirada sobre María para darle bien a entender que el sufrimiento del que habla le concierne a ella y personalmente. A causa del sufrimiento del Mesías, su hijo, María conocerá también el dolor. Dolor que es designado como un gran sufrimiento, pues la palabra ‘romphaia’ indica una espada de grandes dimensiones, terrible en extremo. El dolor este de la espada alcanzará lo más profundo del ser de María, traspasará su alma de parte a parte. La imagen es muy dura y fuerte. No se trata aquí de un superficial pesar sentimental, sino en verdad del sufrimiento más punzante que penetra hasta las profundidades del ser. ¿Qué sufrimiento es éste?

La espada es la palabra de Dios que juzga y revela las profundidades del ser. Y esto nos recuerda la profecía de Simeón, quien también habla de este juicio y revelación de los pensamientos del corazón realizados por el Mesías, signo de contradicción que ocasiona la caída o la resurrección de los hombres. Cristo, Palabra viva y eficaz, será el revelador de los pensamientos profundos y efectuará así el juicio de los hombres que, a su vez, caerán o se levantarán. La espada de la que habla el inciso referente a la Virgen María es esta Palabra viva y eficaz que revela las intimidades y juzga los corazones. La espada que va a traspasar su alma es la Palabra, viva y eficaz en su hijo, que penetra hasta la división del alma y del espíritu, hasta las coyunturas y la médula, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón (Heb 4,12)”.

Max Thurian

Reflexión

La vida no era fácil en Palestina en tiempos de Jesús. No era romántica ni idílica para nadie, y menos para los pobres. Y a María se le complicó la vida aún más por la conflictividad que suscitó Jesús.

La vida, la palabra y la praxis de Jesús están marcadas en el evangelio por una fuerte conflictividad. El anuncio del Reino, la denuncia consiguiente y la praxis liberadora que Jesús lleva adelante suscitan el enfrentamiento a muerte de los poderes sociales y religiosos. Jesús asume la conflictividad y sigue adelante, fiel a su misión.

María tuvo que sufrir por esta situación. Tuvo que ir evolucionando desde una posible actitud primera de extrañeza o rechazo hasta la adhesión total a su Hijo, sin condiciones, a todo riesgo. Y sufrió la contradicción hasta el final, en propia carne. Se cumplió la profecía de Simeón.

Examen

  • ¿Sufrimos en nuestra propia carne la conflictividad que sufrió Jesús? Si nadie nos persigue, si para nadie somos denuncia, ¿a qué se debe?
  • ¿Somos valientes para testimoniar la Verdad sin miedo a las consecuencias?
  • ¿Cómo reaccionamos ante las críticas que nos vienen por ser cristianos, por luchar por la causa de Jesús? ¿Somos fieles hasta el final, como María?
  • ¿Somos para nosotros mismos denuncia de todo lo que de antievangélico hay en nuestra vida?

Conversión

Mantener la esperanza y la constancia en las luchas que debamos sostener, a pesar de todos los obstáculos y contradicciones.

Vencer el respeto humano, el qué dirán, el miedo a las críticas.

Expresar nuestra solidaridad con los cristianos que están siendo perseguidos en la actualidad por comprometerse en la lucha por el Reino, los perseguidos por causa de la justicia.

Invocación

  • María, madre dolorosa, discípula de Jesús…
  • …ayúdanos a aceptar la cruz de la conflictividad que nos venga de su seguimiento.

Oración

Dios nuestro: la madre de Jesús supo afrontar la conflictividad que suscitó su hijo, sin avergonzarse, asumiéndola valientemente. Aceptó ser la madre del profeta perseguido, ajusticiado como un criminal. Danos su coraje y su valor.

Cantos sugeridos

“Dolorosa”, de J. A. Espinosa, en Madre nuestra.

“Cristo, nuestro hermano”, de C. Gabaráin, en Eres tú, María.

Evangelii Gaudium – Francisco I

II. Pastoral en conversión

25. No ignoro que hoy los documentos no despiertan el mismo interés que en otras épocas, y son rápidamente olvidados. No obstante, destaco que lo que trataré de expresar aquí tiene un sentido programático y consecuencias importantes. Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una «simple administración»[21]. Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un «estado permanente de misión»[22].


[21] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 201.

[22] Ibíd., 551.

Música – Domingo V de Pascua

«PIEDRAS VIVAS. LA IGLESIA, TEMPLO DE DIOS»

“Somos el pueblo de la Pascua,
Aleluya es nuestra canción,
Cristo nos trae la alegría;
levantemos el corazón”

(B. Velado, Himno litúrgico)

Ambientación musical: “Exultate iusti” de L. Viadana en el CD. Obras selectas de Polifonía religiosa (Ed. Emlo)

La liturgia de hoy pasa del Cristo resucitado a la Iglesia, nuevo templo de Dios. Iglesia que se va construyendo, a la que se le asignan presbíteros cuya piedra angular es Cristo, Camino, Verdad y Vida. Iglesia que tiene diversidad de ministerios, funciones y servicios en orden a la construcción de la comunidad pascual. Los cristianos han de ser signo claro de la presencia del Resucitado. “La Palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía el número de discípulos” (2ª lectura).

Canto de entrada: ”Piedras vivas” en el CD del mismo título; “Éste es el día en que actuó el Señor” MD 224; CLN 522; “Cristo resucitó” MD 351-1; CLN A 13.

Salmo responsorial: “Qaue tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Ti”.

Aclamación antes del Evangelio: “Aleluya” CLN E 1 1

Presentación de ofrendas: “Entre tus manos” MD 90

Santo: CLN I 1.

Aclamación al Memorial: “Cristo murió por nosotros”

Rito de la paz: “Sea la paz con nosotros” CLN N 1.

Comunión: “Beberemos la copa de Cristo” CLN O 10; MD 162.”El cáliz que bendecimos” CLN 536. MD 133. “Nuestra Pascua inmolada” CLN 203; MD 351-2.

Antífona final: “Iglesia peregrina” CLN 408; MD 19.

Antonio Alcalde Fernández

Recursos – Domingo V de Pascua

Al ritmo de la Vida
La alegría de… ENCONTRAR EL CAMINO

1. Sentido del día

«Adonde yo voy, ya sabéis el camino». A estas alturas, el camino está claro, pero… ¿adónde nos lleva? Es que, lo que tú dices, Jesús, no parece el camino que nos conduce al Padre. Por eso, Felipe, desconcertado, le pide al Señor: «muéstranos al Padre y nos basta» (Jn 14,8).

¿Cuál es, entonces, ese “camino”? La pregunta se nos hace hoy más acuciante que nunca, porque, en esta sociedad, ansiosa de felicidad, pero también ansiosa de “espiritualidad”, la oferta de “caminos” es casi infinita… Y no todos los caminos conducen de verdad al “Padre”. «En otros sectores de nuestras sociedades –dice el papa Francisco crece el aprecio por diversas formas de “espiritualidad del bienestar” sin comunidad, por una “teología de la prosperidad” sin compromisos fraternos o por experiencias subjetivas sin rostros, que se reducen a una búsqueda interior inmanentista» (EG 90).

“Volver a Jesús”, como dice J.A. Pagola, es otra cosa, es tomarse en serio que el único camino es el camino de Jesús: su “espiritualidad”. El verdadero camino que nos da “su” alegría, una alegría que no “anestesia” del dolor sino que lo integra: «Yo soy el camino, la Verdad y la Vida” (EG 266).

2. El “aleluya” del panel

Encontrar “el” camino es acabar de centrar la propia vida en su más honda realidad humana. Por eso es “alegría del evangelio”, Por eso nuestro “hilo conductor” de la Pascua es siempre “¡aleluya!”, que subrayamos en dos momentos posibles de la celebración:

  1. Siempre antes y después de la lectura del Salmo o tras la 2ª lectura,
  2. Cuando el celebrante o el equipo de liturgia haya determinado el momento en que se ha de presentar el “panel” con la cuarta nota del domingo: en ese caso (domingo 5º de Pascua), la nota que subrayará la palabra “CAMINO”.

3. Una oración:

A abrir camino me llamas .
No hay caminos en mi vida, Señor;
apenas senderos
que hoy abro y mañana desaparecen.
Yo estoy en la edad de los caminos:
caminos cruzados, caminos paralelos.
Yo vivo en encrucijada
y mi brújula, Señor,
no marca el norte.
Yo corro cansado hacia la meta
y el polvo del camino
se me agarra a cada paso,
como la oscuridad a la noche.
Yo voy a galope caminando,
y a tientas busco un rastro,
y sigo unas pisadas. Y me digo:
¿Dónde me lleva el camino?
¿Eres quien ha extendido
a lo largo de mi vida un camino?
¿Cuál es el mío?
Si Tú me lo has dado,
me pertenece.
¿Dónde me lleva? Si Tú lo has trazado,
quiero saber la meta.
Señor, yo busco tu camino (sólo uno),
y me fío de tu Palabra.
Dame fuerza, tesón a cada paso
para caminar contigo.
Yo busco ahora un camino, Señor.
Tú, que eres Camino,
da luz verde a mi vida
pues a abrir camino Tú me llamas.

Oración de los fieles (Domingo V de Pascua)

Como Iglesia orante, presentamos nuestras peticiones a Jesucristo, camino, verdad y vida. Respondemos diciendo:

JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS

• Por la Iglesia; para que toda su organización no sea un impedimento, sino que ayude para que cunda la Palabra de Dios y crezca mucho el número de discípulos. Oremos.

• Por nuestra parroquia; para que, sabiendo distribuir las funciones y ministerios, ayude a todos a crecer humana y espiritualmente. Oremos.

• Por los niños y niñas que se acercan por primera vez en estos días a recibir al Señor; para que sean siempre sus amigos y continúen recibiendo la ayuda espiritual que la parroquia les ofrece. Oremos.

• Por los padres y madres de familia, verdadera iglesia doméstica; para que con su palabra y su vida transmitan a sus hijos la amistad con Jesucristo y los valores evangélicos. Oremos.

• Por los que todavía no conocen a Jesucristo; para que el ejemplo de vida de los cristianos les acerque a una Iglesia viva y renovada. Oremos.

• Por los más necesitados de nuestra parroquia; para que encuentren en ella la ayuda material y espiritual que necesitan. Oremos.

Escucha, Jesucristo resucitado, nuestras peticiones y danos la paz y la alegría que nosotros y el mundo necesitamos. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario al evangelio – 9 de mayo

A pesar de la franqueza de Jesús, los judíos no le reconocen como el Mesías. Ellos inquieren y requieren a Jesús, pero están prejuiciados. Le piden que no les tenga en suspenso; que les diga. Pero Jesús no les dice. Se lo ha dicho ya con mil palabras, que ellos no escuchan, porque no quieren escuchar. Esta es la razón de su obcecación: que no quieren escuchar. No se parecen a sus “ovejas” que “escuchan su voz”, porque tienen espabilado el oído y abierto el corazón para acoger su testimonio, como el testimonio del Padre Dios. Ellas le siguen. Y, en su seguimiento, se saben seguras. Nadie las arrebatará de la mano del Pastor, que las ha recibido como un don de Dios y en su nombre las cuida. Es cierto que, cuando se hiera al Pastor, se dispersarán las ovejas. Pero, después de reunidas, adquirirán una fuerza enorme. Será la fuerza del Resucitado. La fuerza del Espíritu Santo, que superando el miedo, las capacita para hablar y dar testimonio sin ambages allí donde están.

El libro de los Hechos nos dice, en el párrafo que hoy recoge la primera lectura, dónde estaban los discípulos y cómo actúan, después de la persecución provocada por lo de Esteban. Están huyendo, pero no se callan como perros mudos, sino que proclaman y dan testimonio del Resucitado. Así actúan.

Hay algo que me sorprende en esta proclamación testimoniante. Normalmente no predican la palabra más que a los judíos. Pero “algunos” se ponen a hablar a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús. ¿Quién o quiénes les habían convocado a realzar esta misión? Los responsables de la Iglesia de Jerusalén no, ya que se enteran, cuando les llega la noticia. Entonces envían a Bernabé, que es “un hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe”. El ve la acción de la gracia de Dios. Y le da alegría, de que esos, que podían haber sido juzgados como individualistas o como carismáticos anárquicos, hayan realizado con atrevimiento lo que han hecho, a pesar de los problemas que se creen.

Yo creo que actuaciones como éstas tienen que hacer pensar a la comunidad eclesial de nuestro tiempo y al modo cómo afrontar los problemas.

José Vico Peinado cmf