María, pobre

Palabra de Dios

Lc 2, 1-7: No hubo para ellos sitio en la posada.

Flp 2, 5-8: Tened la actitud de Cristo Jesús, que tomó la condición de esclavo.

Texto antológico

“La cueva no tenía más higiene
que el viento de la noche.
Dios tuvo un vecindario
de pobres amhaares.
-Vallecas o Belén. Belén o Harlem.
Belén o las favelas…-
Tú tenías apenas las dos manos
para alternar con ellas el pesebre.
Las ricas caravanas llegaban siempre a punto.
Vosotros llegaríais con las puertas cerradas.
No hubo piso en Belén;
ni hubo piso en Egipto,
y no hay piso en Madrid para vosotros.
José estará de paro forzoso muchos días.
Después tendrá, por fin,
unas chapuzas de esperanza en madera.
(Quizá abrirá zanjas, sin subsidios).
Hebreos sospechosos en un barrio de Egipto acorralado,
viviréis al contado de la suerte como viven las aves.
El Nilo gastará, día tras día,
la piel y la hermosura de tus manos anónimas,
sangre del rey David venida a menos.
Y el Niño crecerá sin más escuelas
que la lección del sol y tu palabra.
Vecina del pecado y la vergüenza,
con el Verbo hecho carne
que habita entre nosotros,
tú has instalado a Dios en el suburbio humano…”

Pedro Casaldáliga

Reflexión

Se impone una reflexión sencilla: Jesús y María fueron pobres, y eso significa algo.

Caigamos explícitamente en la cuenta de que Jesús y María fueron pobres. Pertenecieron a la clase social de los pobres. No fueron ricos. No estuvieron entre los grupos dominantes, adinerados, cultos, privilegiados, admirados y prestigiados. Nazaret no era sino un miserable caserío. José no era terrateniente ni tenía un puesto envidiable en la escala social. Y la vida que llevaba la familia de Jesús era una vida de pobres.

Y en aquella sociedad, como en todas, la pobreza no era una simple fatalidad inevitable. Había también entonces estructuras económicas que producen empobrecidos, la clase de los pobres.

Hay quienes prescinden de estos datos. En su espiritualidad, sacan a Jesús y a María de su condición social concreta. Tienen miedo a tocar estos temas. Tienen interés por minusvalorarlos. Quieren hacerlos insignificantes, no significativos.

Pero fue Dios mismo quien los hizo significativos en su encarnación. Los hizo palabra de Dios. Dios nos habla en todo ello. No dejemos de analizar, estudiar, escuchar esta Palabra.

Examen

  • ¿Escamoteamos el tema de la pobreza en nuestra representación de Jesús, de María, en nuestra espiritualidad, en nuestra ética cristiana?
  • ¿Qué postura tenemos frente a la pobreza? ¿O no tenemos ninguna postura reconocida? ¿La confrontamos con la del evangelio?
  • ¿Somos de los que hacemos insignificante la pobreza que Dios escogió para su encarnación?
  • ¿Qué nos dice la pobreza de Jesús y de María frente a nuestro nivel de vida?
  • ¿Qué postura, mentalidad o ideología se esconde detrás de nuestras visiones de la pobreza?

Conversión

  • Valorar la pobreza.
  • Abrir los ojos críticamente al tema de la pobreza, sus causas, sus estructuras.
  • Escuchar lo que nos dice Dios en la pobreza de Jesús y de María.
  • Escuchar el grito de Dios en las mayorías empobrecidas de nuestro planeta.

Invocación

  • Madre de Jesús, pobre entre los pobres…
  • …haznos seguir a Jesús pobre.

Oración

Padre: tu hijo se ha hecho hombre no de un modo abstracto, sino concretamente en la pobreza y en la clase de los pobres, y María fue quien le ofreció esa posibilidad. Haz que al seguir a Jesús no escamoteemos esta palabra mayor que él nos dirige desde el misterio de su encarnación.

Cantos sugeridos

“Madre de los pobres”, de C. Gabaráin, en María siempre.

“El reino de los pobres”, de G. Ferrero, en Madre de todos.