Vísperas – Viernes IV de Pascua

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: TU CUERPO ES PRECIOSA LÁMPARA

Tu cuerpo es preciosa lámpara,
llagado y resucitado,
tu rostro es la luz del mundo,
nuestra casa, tu costado.

Tu cuerpo es ramo de abril
y blanca flor del espino,
y el fruto que nadie sabe
tras la flor eres tú mismo.

Tu cuerpo es salud sin fin,
joven, sin daño de días;
para el que busca vivir
es la raíz de la vida. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Yo, el Señor, soy el que te salva y el que te rescata. Aleluya.

Salmo 134 I – HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo, el Señor, soy el que te salva y el que te rescata. Aleluya.

Ant 2. Bendito el reino que viene de nuestro padre David. Aleluya.

Salmo 134 II.

Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito el reino que viene de nuestro padre David. Aleluya.

Ant 3. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

LECTURA BREVE   Hb 5, 8-10

Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia, y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que fue crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que fue crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y digámosle:

Hijo de Dios vivo, bendice a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por los ministros de tu Iglesia: que, al distribuir entre sus hermanos el pan de vida,
encuentren también ellos en el pan que distribuyen su alimento y fortaleza.

Te pedimos por todo el pueblo cristiano: que viva, Señor, como pide la vocación a que ha sido convocado
y se esfuerce por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Te pedimos por los que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor,
para que haya paz y concordia entre los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos,
y que nuestros hermanos difuntos, a quienes encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu reino.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, ya que nos has dado a conocer los dones que nos trae la resurrección de tu Hijo, concédenos también que el Espíritu Santo, el Amor increado, nos haga resucitar a una nueva vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 12 de mayo

Lectio: Viernes, 12 Mayo, 2017

1) ORACIÓN INICIAL

Señor Dios, origen de nuestra libertad y de nuestra salvación, escucha las súplicas de quienes te invocamos; y pues nos has salvado por la sangre de tu Hijo, haz que vivamos siempre en ti y en ti encontremos la felicidad eterna. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del Evangelio según Juan 14,1-6

«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.» Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? » Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. »

3) REFLEXIÓN

• Estos cinco capítulos (Jn 13 a 17) son un lindo ejemplo de cómo las comunidades del Discípulo Amado de finales del primer siglo hacían catequesis, allá en Asia Menor, actual Turquía. Por ejemplo, en este capítulo 14, las preguntas de los tres discípulos Tomás (Jn 14,5), Felipe (Jn 14,8) y Judas Tadeo (Jn 14,22), eran también las preguntas y los problemas de las Comunidades. Así, las respuestas de Jesús para los tres eran un espejo en el que las comunidades encontraban una respuesta a sus propias dudas y dificultades. Para percibir mejor el ambiente en que se hacía catequesis, hay que hacer lo siguiente. Durante o después de la lectura del texto, es bueno cerrar los ojos e imaginar que se está en la sala en medio de los discípulos, participando en el encuentro con Jesús. En la medida en que se va escuchando, es bueno tratar de prestar atención a cómo Jesús prepara a sus amigos para la separación y les revela su amistad, transmitiendo seguridad y apoyo.

• Juan 14,1-2: Nada te turbe. El texto empieza con una exhortación: “¡No se turbe vuestro corazón!” En seguida dice: “En la casa de mi Padre hay distintas moradas”. La insistencia en conservar palabras de ánimo que ayudan a superar la perturbación y las divergencias, es una señal de que había mucha polémica y divergencias entre las comunidades. Unas decían a las otras: “Nuestra manera de vivir la fe es mejor que la vuestra. ¡Nosotros nos salvamos! ¡Vosotros estáis equivocados! Si queréis ir al cielo, tenéis que convertiros y vivir como nosotros vivimos.” Jesús dice: “¡En casa de mi Padre hay muchas moradas!” No es necesario que todos piensen del mismo modo. Lo importante es que todos acepten a Jesús como revelación del Padre y que, por amor hacia él, tengan actitudes de comprensión, de servicio y de amor. Amor y servicio son el cemento que une entre sí los ladrillos y hace que las diversas comunidades sean una iglesia de hermanos y de hermanas.

• Juan 14,3-4: Jesús se despide. Jesús dice que va a preparar un lugar y que después volverá para llevarnos con él a la casa del Padre. El quiere que estemos todos con él para siempre. El retorno del que habla Jesús es la venida del Espíritu que él manda y que trabaja en nosotros, para que podamos vivir como él vivió (Jn 14,16-17.26; 16,13-14). Jesús termina diciendo: “¡Y a donde yo voy sabéis el camino!” Quien conoce a Jesús, conoce el camino, pues el camino es la vida que él vivió y que le llevó a través de la muerte junto al Padre.

• Juan 14,5-6: Tomás pregunta por el camino. Tomás dice: “Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos conocer el camino?” Jesús responde: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Tres palabras importantes. Sin un camino, no se anda. Sin verdad, no se acierta. Sin vida, ¡sólo hay muerte! Jesús explica el sentido, porque “¡nadie viene al Padre sino por mí!” Pues, él es la puerta por donde las ovejas entran y salen (Jn 10,9). Jesús es la verdad, porque mirándole a él, estamos viendo la imagen del Padre. “¡Si vosotros me conocierais, conocierais también al Padre!” Jesús es la vida, porque caminando como Jesús caminó, estaremos unidos al Padre y tendremos la vida en nosotros.

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• ¿Qué buenos encuentros guardas en la memoria y que te son fuerza para tu caminar?

• Jesús dice: “En la casa de mi Padre hay distintas moradas”. ¿Qué significa esta afirmación para nosotros, hoy?

5) ORACIÓN FINAL

Cantad a Yahvé un nuevo canto,
porque ha obrado maravillas;
le sirvió de ayuda su diestra,
su santo brazo. (Sal 98,1)

María, del pueblo

Palabra de Dios

Flp 2, 5-11: Se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Jn 2, 1-12: Hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.

Lc 1, 16-38: Envió Dios a Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret.

Mt 25, 31-46: Jesús se identifica con los más pobres.

Lc 4, 16-30: Dar la Buena Noticia a los pobres, misión de Jesús.

Lc 7, 18-23: Dar la Buena Noticia a los pobres, señal mesiánica.

Texto antológico

“¿Qué significaba para María ser del pueblo de Dios? Significaba ser del pueblo pobre y vivir sus problemas.

María era del pueblo pobre no como quien baja de un alto trono para dar una pequeña ayuda o limosna a los pobres cuitados que están abajo.

Era del pueblo porque vivía la misma vida de todos. No era rica ni poderosa (cf Lc 1,52-53), sino pobre; casada con un muchacho pobre, José, emigrante o hijo de emigrantes. Tenía un hijo pobre, Jesús, que carecía hasta de un hogar donde reclinar la cabeza (cf Lc 9,58). Para unos pobres como ellos no había lugar en las posadas y sólo disponían de los abrigados de animales, las grutas y chozas (cf Lc 2,7).

Pero hay pobres que, a pesar de serlo, están del lado de los ricos y poderosos, despreciando a sus compañeros. María no era así. Su cántico en casa de Isabel muestra muy bien de qué lado quiso quedarse: del lado de los humildes (Lc 1,52), de los que pasan hambre (Lc 1,53), de los que temen a Dios (Lc 1,50). Además, se despegó claramente de los orgullosos (Lc 1,51), de los poderosos (Lc 1,52) y de los ricos (Lc 1,53). Para María, ser del pueblo de Dios significaba vivir una vida pobre y asumir la causa de los pobres, que es la causa de la justicia y de la liberación.

Estas cosas pueden chocar a los ricos y a los poderosos, que gustan de ir tras las andas de Nuestra Señora, llevadas por el pueblo humilde. Pero ésta es la verdad. Si alguien no lo cree, dé una ojeada al cántico de María (Lc 1,46-55).

Por fin, María era del pueblo porque llevaba en sí misma la esperanza de todos, la misma fe y el mismo amor. Todo el pasado desde Abrahán, corría por su sangre y la empujaba a actuar (cf Lc 1,54-55)”.

Carlos Mesters

“Y el Verbo se hizo clase.

En el vientre de María,
Dios se hizo hombre.
Y en el taller de José,
Dios se hizo también clase”.

Pedro Casaldáliga

Reflexión

Que Jesús, María y José pertenecieron históricamente al estrato social de los pobres en Palestina es algo sabido y comprobado. Dios se encarnó en el mundo de los pobres. La Palabra de Dios se hizo carne y se hizo pobreza. Desde entonces, la carne y la pobreza son vehículos portadores del mensaje de Dios.

Dios no guardó en Jesús una actitud hacia los pobres simplemente preferencial, benéfica, asistencial o paternalista… Dios se hizo pobre. Se encarnó en su mundo. No cualquier forma de relación con los pobres es cristiana.

María participó de la vida del pueblo. Es decir: se despegó claramente de los intereses de los ricos y de los orgullosos, supo entrever contemplativamente la acción de Dios en favor de los pobres en los hechos de la vida diaria, asumió la causa de los pobres, que es la causa de la justicia y de la liberación; gritó entusiasmada reclamando la liberación de los pobres.

Esta actitud de María, y más aún la de Jesús, escandalizaron a los ricos y poderosos, y a los bienpensantes y religiosos del tiempo, que tenían a Dios secuestrado a su favor. De ahí provino la cruz que cargaron a Jesús. Todo ello se sigue repitiendo hoy día siempre que el cristiano sigue los pasos de Jesús y de María en la opción por el MARIA, MODELO pueblo, por los pobres, las mayorías pobres y oprimidas de nuestro planeta.

Examen

  • ¿Tenemos todavía sobre la pobreza y sobre el pueblo de Dios una idea solamente espiritual?
  • ¿Adoptamos todavía, consciente o inconscientemente, actitudes paternalistas?
  • ¿Cuál es nuestro lugar social, desde dónde leemos la realidad, desde qué intereses interpretamos el evangelio?
  • ¿Podemos decir honradamente que nos sentimos compañeros de la esperanza de los pobres de la tierra que luchan por la liberación?
  • ¿Tenemos miedo a la cruz, al qué dirán, al escándalo de los bienpensantes ante el compromiso decidido a favor de los pobres?
  • ¿A favor de quién juega el peso social de mi vida, mi persona, trabajo, puesto, influjo social?…

Conversión

  • Hacer nuestra la opción eclesial por los pobres.
  • Definirnos ideológica y vivencialmente siempre del lado de los más pobres.

Invocación

  • Santa María, mujer del pueblo de los pobres…
  • …danos un corazón de pobres para luchar con la

Oración

Dios, Padre nuestro, que en Jesús nos has mostrado el camino que hemos de seguir para llegar hasta ti: camino de pobreza, de despojamiento y de encarnación en el pueblo. Haz que, como María, también nosotros sigamos fiel y valerosamente ese camino de seguimiento de Jesús.

Cantos sugeridos

“Madre del pueblo”, de E. V. Mateu, en Madre del pueblo.

“Hija del pueblo”, de A. Taulé, en Dios te salve, María.

Oración Buenos días

Oración para la mañana en la semana del 15 al 19 de mayo, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 15 al 19 de mayo. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 15 al 19 de mayo. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 15 al 19 de mayo. Ed. Secundaria

 

Cortar y pegar

Buenos días 15 al 19 de mayo. Bachiller

Evangelii Gaudium – Francisco I

Una impostergable renovación eclesial

27. Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad. Como decía Juan Pablo II a los Obispos de Oceanía, «toda renovación en el seno de la Iglesia debe tender a la misión como objetivo para no caer presa de una especie de introversión eclesial»[25].


[25] Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Oceania (22 noviembre 2001), 19: AAS 94 (2002), 390.

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO V DE PASCUA (A)
“Jesús, tu Camino”

14 de mayo de 2017

(Sigue el ambiente festivo de Pascua y continúan los elementos ambientales que nos lo recuerdan. En algunos lugares continúan las “Primeras Comuniones”, que adaptarán la celebración a la situación concreta. También en las presencias salesianas se comenzará mañana la Novena de María Auxiliadora.

. Para mostrar cierta continuidad en la temática de las lecturas de estos domingos podemos hacer ver que el domingo pasado Jesús se nos mostraba como “un buen pastor”, como “la puerta” por la que pasan las ovejas. Hoy se nos presenta como “el camino”.

. Un signo para la celebración: una brújula, u otro sistema actual de orientación y señalización, para significar el camino que hay que seguir; o un cartel o proyección donde se ha dibujado un camino que lleva a Jesús. También, previamente, en la catequesis, los niños han podido hacer carteles con el dibujo de un camino. Se puede colocar un poster cortado, a modo de puzzle, que ordenado dé la imagen de un camino o senda.

. Canción para la celebración: “Conmigo puedes contar”.

1. MOTIVACIÓN

Amigos: La alegría de la primavera se cuela hasta nuestra Iglesia y la naturaleza nos habla de vida y de color. También en estos domingos, en algunas iglesias, se celebran las primeras comuniones. Jesús Resucitado nos dirá hoy en el evangelio que Él es el camino, la verdad y la vida. Por eso sentimos una gran alegría. Bienvenidos. Cantamos y celebramos.

2. CANTO “La fiesta del Señor” (Erdozain). Aleluya, aleluya, es la fiesta del Señor.

Aleluya, aleluya, el Señor resucitó (bis).

Ya no hay miedo, ya no hay muerte;
ya no hay penas que llorar;

porque Cristo sigue vivo,
la esperanza abierta está.

Cuando un hombre a tu lado
ya no sabe caminar.
No le dejes de la mano,
dale tu felicidad.

3. SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL PERDÓN

4. PETICIÓN DE PERDÓN

1.- Porque no seguimos el camino que nos lleva a ti. Señor, ten piedad.

2.- Porque no escuchamos la verdad que se nos dice en casa o en colegio. Cristo, ten piedad.

3.- Porque no cuidamos la vida de la naturaleza, de las personas y de nosotros mismos.

Señor, ten piedad.

5. PRIMERA LECTURA (Hechos de los Apóstoles 6, 1-7) Lectura de los Hechos de los Apóstoles:

En aquellos días, al crecer el número de los que seguían a Jesús, algunos se quejaron de que no eran bien atendidos por los apóstoles. Por eso, los apóstoles convocaron a los discípulos y les dijeron:

– No nos parece bien que dejemos de explicar y predicar la Palabra de Dios para dedicarnos a la administración de las cosas y asuntos de cada día. Por eso, escoged de entre vosotros a siete personas buenas y les encargaremos de estas tareas.

La propuesta les pareció bien a todos. Les presentaron a los apóstoles a estos elegidos y los apóstoles les impusieron las manos como señal de que eran enviados por el Señor.

Palabra de Dios.

6. CANTO: “Resucitó” (Kilo A.)
Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó.
La muerte, ¿dónde está la muerte?
¿dónde está mi muerte? ¿dónde su victoria?

Alegría, alegría hermanos,
que si hoy nos queremos es que resucitó.

7. EVANGELIO (Juan 14, 1-12). “Yo soy el camino y la verdad y la vida”

NARRADOR

Lectura del santo evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

JESÚS

Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.

NARRADOR

Entonces le dijo Tomás

TOMÁS

Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?

NARRADOR

Jesús, que siempre contestaba las preguntas y dudas de Tomás, le dijo

JESÚS

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»

NARRADOR

Al escuchar a Jesús Felipe le dijo:

FELIPE

Señor, muéstranos al Padre y nos basta.

NARRADOR

Jesús contestó:

JESÚS

Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mi? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme, yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.

Palabra del Señor

8. COMENTARIO

  • Como testimonio, y para partir desde ahí, a la luz del evangelio, si hubiera algunos niños o niñas que van a hacer o han hecho la Primera Comunión se les podría hacer algunas preguntas en sentido de si están felices.
  • Jesús es el camino. Hay caminos que no nos llevan a la felicidad: riñas, peleas, egoísmo… Jesús sí que es un buen camino.
  • Jesús es la verdad. Frente a tantas mentiras y engaños que se dicen en nuestro ambiente de colegio o de la calle. El cristiano sabe que tiene que decir la verdad.
  • Jesús es la vida. Jesús nos quiere animando todo aquello que habla de vida.

9. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Para que el Señor nos ayude a seguir su camino, a decir la verdad y amar la vida. Roguemos al Señor.
  2. Para que los niños y niñas que van a recibir la Primera Comunión se preparen muy bien para ese día. Roguemos al Señor.
  3. Para que todos procuremos ayudar a quienes más lo necesitan. Roguemos al Señor.
  4. Para que siga habiendo catequistas y animadores de los grupos juveniles y de formación y tiempo libre. Roguemos al Señor.

10. ACCIÓN DE GRACIAS. (Canto: “Conmigo puedes contar”). U otra canción apropiada en sentido de Jesús como camino. También se puede leer, entre dos niños, esta oración:

Jesús
Eres camino
Eres verdad
Eres vida
Eres amor
Eres esperanza
Eres alegría
Eres amigo
Eres buen pastor
Eres Palabra
Eres alimento
Eres camino, verdad y vida

11. PARA LA VIDA

(Se puede hacer una referencia, en este mes de mayo, a rezar y confiar en la Virgen María. Mañana comienza la Novena de María Auxiliadora).

Iñaki Lete, sdb

La misa del Domingo

EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA
DOMINGO V DE PASCUA – A
14 de mayo de 2017

Hebreos 6,1-7; 1 Pedro 2,4-9 y Juan 14,1-12

OBSERVACIONES PREVIAS

  • El que entra por la puerta y los otros: el pastor, frente a los ladrones, aprovechados… Y de todo hay en la vida. Nosotros mismos, a veces entramos por la puerta, pero, en ocasiones, saltamos las paredes o nos colamos por las ventanas…
  • ¡El Buen Pastor!… y nuestros pastores. Hemos tenido una buena oportunidad para dar gracias a Dios por nuestro obispo, por nuestros sacerdotes… y para pedir por ellos para que sean… ¡eso que quisiéramos! Estamos convencidos de que la comunidad hace a sus pastores.
  • “Yo soy la puerta” No se trata de entrar por el aro… sino de pasar con Jesús por la puerta para que hagamos viable su paso por “la historia” que nos abrió una nueva esperanza.
  • Todo esto me ha hecho recordar un dicho de Miguel de Cervantes que no tiene desperdicio: “Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo en que están más secas las esperanzas”.
  •  

PARA REFLEXIONAR

El evangelio de este domingo gira en torno a una promesa, una revelación y una exhortación (Jn 14,1- 12).

La promesa de la última Cena

“Me voy a prepararos sitio”. En el momento de acercarse a su muerte, Jesús no abandona a los que lo han seguido durante su vida. La fe nos lleva a creer que el Señor intercede, constantemente, ante el Padre por nosotros.

“Volveré y os llevaré conmigo”. A lo largo de la vida, los cristianos repetimos con frecuencia el “ven, Señor Jesús” que ha orientado durante siglos el camino de nuestros hermanos. Es reconocer que la fe alimenta nuestra esperanza.

“Para que donde estoy yo, estéis también vosotros”. Jesús había sido anunciado como el “Emmanuel”, el Dios con nosotros. A la hora de la despedida no olvida esa misión. Estar con él es nuestra meta. La esperanza revela el amor del que nos quiere a su lado.

La revelación del Señor como camino, verdad y vida

El apóstol Tomás confiesa no saber adónde va su Maestro y por tanto ignora el camino. La respuesta de Jesús es bien explícita: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

El 20 de abril del 2008, el papa Benedicto XVI celebraba la eucaristía de este quinto domingo de Pascua en el Yankee Stadium de Nueva York. Al principio de su homilía, se hacía eco de las palabras con las que Jesús responde a Tomás: “Cristo es el camino que conduce al Padre, la verdad que da significado a la existencia humana, y la fuente de esa vida que es alegría para todos los que creen en él”.

Esta revelación positiva de Jesús y de su misión incluye una serie de connotaciones que nos ayudan a vivir atentos en este mundo. Si no lo seguimos, andaremos perdidos, fuera de camino; si no escuchamos su voz, nuestra vida será un engaño; si no lo aceptamos de corazón, nuestra existencia será mortecina.

Una exhortación: llamados a la paz y a la fe

Y el Evangelio insiste: “No perdáis la calma”. Estas palabras eran las más adecuadas en aquel momento en el que Jesús se despedía y necesarias para los creyentes de todos los siglos: Las calumnias y las acusaciones, la persecución y el martirio han acechado siempre a los cristianos. Pero nada podrá apartarnos del amor de Dios.

“Creed en Dios y creed también en mí”: Dios no es enemigo de la causa humana. Creemos en Dios porque sabemos que él cree en nosotros, se fía de nosotros, confía en nosotros, a pesar de nuestra debilidad. Esta es la clave de la vida cristiana. Hay hombres y mujeres que no creen en Dios; nosotros creemos en Jesús, nuestro Maestro y Señor.

PARA COMPROMETERSE

  • Su camino es “nuestro camino”: adonde tú vayas, yo iré. Se trata de hacer de nuestra vida un calco, una fotocopia de la vida de nuestro Señor. Por ello, nos apuntamos a la lucha, al esfuerzo de cada día para alcanzar la resurrección, la vida.
  • Y si él camina con nosotros en el camino de la vida, si su verdad nos hace libres y si su vida es nuestra vida…, “no tengáis miedo, no perdáis la calma”: su paz alimenta nuestra esperanza.
  • Vivir como creyente es hacer realidad la promesa, la revelación y la exhortación que se nos ha comunicado en el evangelio: donde yo estoy, estaréis también vosotros; yo soy el camino, la verdad y la vida; no perdáis la calma: creed en Dios…

PARA REZAR

A punto de comenzar la novena de María Auxiliadora,
dirigimos la oración de este domingo a nuestra Madre, María Auxiliadora.

Han pasado muchos años, María Auxiliadora,
y estamos aquí, ante tu altar, para darte gracias,
como hicieron tantos amigos tuyos:
han cambiado los tiempos, pero no nuestros corazones; se han marchitado nuestras rosas, pero no tus rosales.

Aún seguimos escuchando: “Esta es mi casa, de aquí saldrá mi gloria”. También tú, Madre, has puesto tu casa entre nosotros,
compañera cercana en el camino de la vida,
cántaro rebosante donde apagar nuestra sed,
ángel de cada día que conviertes nuestra soledad en compañía…

Tú sigues aquí, en tu casa,
lugar de encuentro con el Dios de la historia,
recinto sagrado que acoge a tus hijos
y los envía a la comprometedora tarea de ser personas.
Aquí, en tu casa, se han familiarizado tus hijos
con el agua y el pan, con el aceite y el perdón,
con el vino de la alegría y la bendición de la esperanza.
Aquí, en tu casa, Dios se ha hecho, ¡cuántas veces!, sacramento de vida.

Por todo ello, Madre, gracias.
Gracias por estos años de presencia diaria,
por tus puertas abiertas, por tu corazón de Auxiliadora, porque te podemos seguir llamando Madre,
a pesar de tantos días de infidelidades y desencuentros.

Un año más estamos a tus pies, para darte gracias.
Gracias, Madre, por tu presencia amiga
en esta Iglesia de María Auxiliadora:
Han cambiado los tiempos, pero no nuestros corazones;
se han marchitado nuestras rosas, pero no tus rosales.
Madre, tú, hoy y siempre, nos recuerdas a tu Hijo resucitado, que es para nosotros “camino, verdad y vida”,
por los siglos de los siglos.

Isidro Lozano, sdb

Oración: María; un sí que sabe a Reino

No siempre sé cómo encajar las cosas en mi vida. Algo parecido sucede en María. Contemplándola, puedo ver cómo se deja en manos de Dios y dice Sí. No necesita todas las explicaciones, sino que confía en Dios y se deja en sus manos.
Traigo ante ti, Señor, todas mis dudas, mis experiencias e intento dejar de lado las certezas a las que me agarro, y fiarme de ti sin buscar saberlo todo.

Proclama mi alma la grandeza del Señor, mi espíritu festeja a Dios mi salvador, porque se ha fijado en la humildad de su esclava y en adelante me felicitarán todas las generaciones. Porque el Poderoso ha hecho proezas, su nombre es sagrado. Su misericordia con sus fieles continúa de generación en generación. Su poder se ejerce con su brazo, desbarata a los soberbios en sus planes, derriba del trono a los potentados y ensalza a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos. Socorre a Israel, su siervo, recordando la lealtad, prometida a nuestros antepasados, a favor de Abrahán y su linaje por siempre. (Lc. 1, 46-55).

María; un sí que sabe a Reino

Comentario al evangelio – 12 de mayo

La primera lectura del día de hoy es la segunda parte de la exhortación al pueblo, que hace S. Pablo en una sinagoga de Antioquía de Pisidia, y que comenzó en la lectura del día de ayer. En el inicio se nos dice cómo los jefes de la sinagoga tienen la deferencia de invitar a hablar a Pablo y a sus compañeros, terminada la lectura de la ley y los profetas. Pablo toma la palabra, hace un recorrido por la historia de la salvación y les anuncia a Jesús crucificado y resucitado.

El recorrido que hace S. Pablo por la historia de salvación narra los acontecimientos más significativos e importantes que han provocado la experiencia de Dios del pueblo judío y que desembocan en la experiencia de la muerte y resurrección de Jesús, que no quieren aceptar. A ellos les podría valer, lo que Jesús dice en el evangelio, que la Iglesia proclama hoy: “creed en Dios y creed también en mí”. “Nadie va al Padre, sino por mí”, porque “Yo soy el camino, y la verdad y la vida”. Teniendo a mano la historia de salvación, que nos narra la Escritura, uno puede llegar a comprender que toda ella habla de Jesús y que es él quien desvela su contenido.

Pero, junto a esta historia de salvación colectiva , hay una historia de salvación personal, que marca los acontecimientos de gracia, que se han dado en la vida de cada uno y que hacen presente el cuidado de Dios sobre nosotros. También esta historia de salvación conviene rememorarla, mientras vamos de camino a la morada que Cristo no está preparando. No creo que fuera hacer una tontería, coger una hoja de papel y un bolígrafo y ponerse a recorrer la propia historia, viéndola desde Dios Padre y desde su Hijo Jesucristo. Probablemente notaríamos la presencia del Espíritu Santo. Y nuestra espiritualidad se vería fortalecida y confirmada. ¡Hagamos la prueba!

José Vico Peinado cmf