Profetisa de los pobres

Palabra de Dios

Lc 1, 46-53: Destronó a los poderosos y levantó esperanza de los pobres. a los humillados.

Lc 6, 20-26: Bienaventuranzas y malaventuranzas.

Mt 11, 25-26: Te doy gracias, Padre, porque has revelado esto a los sencillos.

“Miriam, mujer libre -por no alienada por ningún varón ni por ningún tipo de presiones de ningún sistema, ni erótico, ni pedagógico, ni político-, juega todo lo que tiene por la liberación: ‘Derribó a los poderosos de sus tronos y elevó a los humildes; llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías’ (Lc 1,52-53). En su sentido etimológico estricto, poner abajo lo que está arriba’ se decía en latín subvertere: ‘subvertir’. En estas frases del Magnificat, Miriam se muestra maestra de subversión, de crítica profético, definiendo por adelantao la función de su Hijo, de la Iglesia y la vocación cristiana hasta la parusía.

Esa Virgen liberadora ha sido, sin embargo, totalizada por sistemas políticos, pedagógicos y eróticos, que la quieren identificar con el pecado, con la opresión, para transformarla en ‘Madre de la resignación’. ¡Nada más lejano a la postura de Miriam de Nazaret, la madre del crucificado por rebelar al pueblo’!”.

Enrique Dussel

“El Magnificat es espejo del alma de María. En ese poema logra su culminación la espiritualidad de los pobres de Yavé y el profetismo de la Antigua Alianza. Es el cántico que anuncia el nuevo evangelio de Cristo, es el preludio del Sermón de la Montaña. Allí María se nos manifiesta vacía de sí misma y poniendo toda su confianza en la misericordia del Padre. En el Magnificat se manifiesta como modelo para quienes no aceptan pasivamente las circunstancias adversas de la vida personal y social ni son víctimas de la C alienación’, como hoy se dice, sino que proclaman con ella que Dios es ‘vengador de los humildes’ y, si es el caso, ‘depone del trono a los soberbios”‘.

Juan Pablo II

Reflexión

Jesús fue considerado por el pueblo, ante todo, como un profeta. Tomó los orígenes de su mensaje de las palabras de los profetas y fue el nuevo y definitivo profeta.

Como tal, anunció el reino de Dios y denunció todo lo que se opone a ese reinado de Dios. No fue neutral, evasivo o descomprometido. Estuvo siempre claramente definido en favor de la justicia, de la igualdad, de los pobres. Y por eso lo mataron.

El cristianismo cayó posteriormente en manos del pensamiento platónico e idealista, y se hizo de él una lectura sólo espiritualista, perdiendo toda referencia a los datos concretos del Jesús histórico. El hambre y sed de justicia se tradujo por hambre y sed de santidad. Los pobres del evangelio fueron leídos solamente como humildes y desprendidos de corazón, etc.

Cuando hoy la Iglesia quiere recuperar la densidad profético y comprometida del Jesús del evangelio, algunos cristianos se aferran a una lectura espiritualista, más cómoda y evasiva, y acusan asustados con fantasmas ajenos al evangelio.

Pero antes de cualquier otra consideración, los discípulos de Jesús debemos volver al evangelio y descubrir y recuperar su opción profético y su opción por los pobres. María lo hizo anticipadamente en su canto liberador. Nosotros no podemos escamotear la lección.

Examen

¿Tenemos miedo a comprometernos por la justicia, la igualdad, la superación de las clases sociales? ¿Decimos para justificamos que eso no tiene nada que ver con el evangelio? ¿Llegamos a decir o pensar inconscientemente que Dios queda indiferente ante la injusticia, la desigualdad o la explotación del hombre por el hombre?

  • ¿Cómo entendemos las palabras de María en su Magnificat, de una forma sólo “espiritual”? ¿Qué significado concreto le damos?
  • ¿Somos partidarios de la “subversión” de que habla María en su canto, o pensamos que hoy no tiene ya sentido?
  • ¿En qué hechos se puede ver concretamente que participamos de la función profético de Cristo y que hoy también nosotros estamos proféticamente definidos en favor de la justicia y del amor?

Conversión

  • Tratar de estudiar (en grupo o individualmente) las ineludibles exigencias de justicia que brotan del seguimiento de Jesús.
  • Corregir nuestra actitud en aquellas situaciones o circunstancias en las que no estamos siendo verdaderos testigos del profeta Jesús.
  • Tomar decisiones concretas para analizar la influencia que ejerce nuestra situación económica en nuestra forma de pensar respecto a la pobreza y los pobres.
  • Tratar de eliminar de nuestra cabeza las descalificaciones fáciles que hacemos en la Iglesia a los que se comprometen radicalmente por la justicia.

Invocación

  • María, madre de Jesús, profetisa de los pobres…
  • …haz que se cumpla hoy, de nuevo, tu profecía.

Oración

Padre: tú no eres neutral ni puedes ver impasible la injusticia del mundo, las luchas fratricidas de tus hijos. Por eso nos has manifestado en Jesús tu proyecto de justicia, amor, fraternidad, el reino de Dios, y quieres que demos la vida por esa causa, como la dieron Jesús y María, su madre. Da a tu Iglesia el sentido profético de María, su compromiso claro y decidido por los pobres en la esperanza del reino.

Cantos sugeridos

“Cántico de María”, de A. Mejía, en La asamblea que canta.

“Canto de María Virgen”, de E. V. Mateu, en Madre del pueblo.