Vísperas – Martes V de Pascua

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: NOS REÚNE DE NUEVO EL MISTERIO

Nos reúne de nuevo el misterio
del Señor que resurge a la vida,
con su luz ilumina a la Iglesia,
como el sol al nacer cada día.

Resucita también nuestras almas,
que tu muerte libró del castigo
y vencieron contigo al pecado
en las aguas del santo bautismo.

Transfigura los cuerpos mortales
que contemplan tu rostro glorioso,
bella imagen del Dios invisible
que ha querido habitar con nosotros.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro,
y a tu lado vivamos por siempre
dando gracias al Padre en el reino. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Ha llegado el reino de Dios y el poder de su Cristo. Aleluya.

Salmo 19 – ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY.

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión;

que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ha llegado el reino de Dios y el poder de su Cristo. Aleluya.

Ant 2. Has asumido, Señor, el poder y has empezado a reinar. Aleluya.

Salmo 20, 2-8. 14 – ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Has asumido, Señor, el poder y has empezado a reinar. Aleluya.

Ant 3. Tema al Señor la tierra entera, porque él lo dijo y existió. Aleluya.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tema al Señor la tierra entera, porque él lo dijo y existió. Aleluya.

LECTURA BREVE   1Pe 2, 4-5

Acercándoos al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Si me amaseis de veras, os alegraríais de que fuera yo al Padre. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si me amaseis de veras, os alegraríais de que fuera yo al Padre. Aleluya.

PRECES

Aclamemos alegres a Cristo, que después de ser sepultado en el seno de la tierra resucitó gloriosamente a vida nueva, y digámosle confiados:

Rey de la gloria, escúchanos.

Te rogamos, Señor, por los obispos, los presbíteros y los diáconos: que sirvan con celo a tu pueblo
y lo conduzcan por los caminos del bien.

Te rogamos, Señor, por los que sirven a tu Iglesia con el estudio de tu palabra:
que escudriñen tu doctrina con pureza de corazón y deseo de adoctrinar a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por todos los fieles de la Iglesia: que combatan bien el combate de la fe
y, habiendo corrido hasta la meta, alcancen la corona merecida.

Tú que en la cruz cancelaste la nota de cargo de nuestra deuda,
destruye también en nosotros toda clase de esclavitud y líbranos de toda tiniebla.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que al bajar al lugar de los muertos abriste las puertas del abismo,
recibe a nuestros hermanos difuntos en tu reino.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, que por la resurrección de Cristo nos restituyes el derecho de entrar en la vida eterna, fortifica la fe y la esperanza de tu pueblo, para que esperemos siempre confiadamente la realización de todo aquello que nos tienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 16 de mayo

Lectio: Martes, 16 Mayo, 2017

Tiempo de Pascua

1) ORACIÓN INICIAL

Señor, tú que en la resurrección de Jesucristo nos has engendrado de nuevo para que renaciéramos a una vida eterna, fortifica la fe de tu pueblo y afianza su esperanza, a fin de que nunca dudemos que llegará a realizarse lo que nos tienes prometido. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del Evangelio según Juan 14,27-31a

Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: Me voy y volveré a vosotros. Si me amarais, os alegraríais de que me vaya al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado.

3) REFLEXIÓN

• Aquí, en Juan 14,27, comienza la despedida de Jesús y al final del capítulo 14, él cierra la conversación diciendo: “¡Levantaos! ¡Vámonos de aquí!” (Jn 14,31). Pero, en vez de salir de la sala, Jesús sigue hablando por otros tres capítulos: 15, 16 y 17. Si se leen estos tres capítulos, al comienzo del capítulo 18 se encuentra la siguiente frase: “Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos”. (Jn 18,1). En Juan 18,1 está la continuación de Juan 14,31. El Evangelio de Juan es como un prólogo bonito que se fue construyendo lentamente, pedazo por pedazo, ladrillo sobre ladrillo. Aquí y allá, quedan señales de estos reajustes. De cualquier forma, todos los textos, todos los ladrillos, forman parte del edificio y son Palabra de Dios para nosotros.

• Juan 14,27: El don de la Paz. Jesús comunica su paz a los discípulos. La misma paz se dará después de la resurrección (Jn 20,19). Esta paz es más una expresión de manifestación del Padre, de la que Jesús había hablado antes (Jn 14,21). La paz de Jesús es la fuente de gozo que él nos comunica (Jn 15,11; 16,20.22.24; 17,13). Es una paz diferente da la paz que el mundo da, es diferente de la Pax Romana. Al final de aquel primero siglo la Pax Romana se mantenía por la fuerza de las armas y por la represión violenta contra los movimientos rebeldes. La Pax Romana garantizaba la desigualdad institucionalizada entre ciudadanos romanos y esclavos. Esta no es la paz del Reino de Dios. La Paz que Jesús comunica es lo que en el AT se llama Shalôm. Es la organización completa de toda la vida alrededor de los valores de justicia, fraternidad e igualdad.

• Juan 14,28-29: El motivo por el que Jesús vuelve al Padre. Jesús vuelve al Padre para poder volver enseguida entre nosotros. Dirá a la Magdalena: “Suéltame porque aún no he vuelto al Padre “(Jn 20,17). Subiendo hacia el Padre, el volverá a través del Espíritu que nos enviará (Cf. Jn 20,22). Sin el retorno al Padre, no podrá estar con nosotros a través de su Espíritu.

• Juan 14,30-31a: Para que el mundo sepa que amo al Padre. Jesús está terminando la última conversación con los discípulos. El príncipe de este mundo se encargará del destino de Jesús. Jesús será condenado. En realidad, el príncipe, el tentador, el diablo, no podrá nada contra Jesús. Jesús hace en todo lo que el Padre le ordena. El mundo sabrá que Jesús ama al Padre. Este es el gran y único testimonio de Jesús que puede llevar el mundo a creer en él. En el anuncio de la Buena Nueva no se trata de divulgar una doctrina, ni de imponer un derecho canónico, ni de unir todos en una organización. Se trata, ante todo, de vivir y de irradiar aquello que el ser humano más desea y que lleva en lo profundo de sí: el amor. Sin esto, la doctrina, el derecho, la celebración no pasa de ser una peluca sobre una cabeza sin pelo.

• Juan 14,31b: Levantaos, vámonos de aquí. Son las últimas palabras de Jesús, expresión de su decisión de ser obediente al Padre y revelar su amor. En una de las oraciones eucarísticas, en el momento de la consagración, se dice: “La víspera de su pasión, voluntariamente aceptada”. Jesús dice en otro lugar: “El Padre me ama, porque yo doy mi vida para retomarla de nuevo. Nadie me la quita, yo mismo la doy libremente. Tengo poder para dar la vida y para retomarla. Este es el mandato que recibí de mi Padre” (Jn 10,17-18).

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• Jesús dice: “Os doy mi paz”. ¿Cómo contribuyo en la construcción de paz en mi familia y en mi comunidad?

• Mirando al espejo de la obediencia de Jesús al Padre, ¿en qué punto podría mejorar mi obediencia al Padre?

5) ORACIÓN FINAL

Alábente, Yahvé, tus creaturas,
bendígante tus fieles;
cuenten la gloria de tu reinado,
narren tus proezas. (Sal 145,10-11)

Renueva, Señor el rostro de tu Iglesia

Hazla discípula:
Iglesia de la escucha, capaz de contemplación y gratuidad.
Comunidad viva que se alimenta con la Palabra y el Pan.
Iglesia del domingo que resplandece en el rostro de la gente.
Envía tu Espíritu sobre nosotros
para que seamos una comunidad de discípulos del Evangelio.

Hazla sinodal:
Iglesia hecha de relaciones, rica en carismas y ministerios.
Perdónala si se deja maltratar por divisiones y envidias,
si no sabe comunicarse con el lenguaje del amor.
Envía tu Espíritu sobre nosotros
para que seamos signo del Dios de la comunión y el compartir.

Hazla compañera de viaje:
Iglesia que vive dentro de su tiempo.
Iglesia que comparte los gozos y las esperanzas,
las tristezas y las angustias de la humanidad.
Haz que no escuche a los “profetas de calamidades”
que ven por todas partes signos de muerte.
Que sea, sin embargo, fiel intérprete de los signos de vida y de gracia
que el Espíritu no deja de mostrar a lo largo del camino.

Envía tu Espíritu sobre nosotros
para que nuestra comunidad sepa vivir
como compañera de camino
de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo.
Hazla testigo abierto y solidario:
Iglesia que anuncia sin miedo que Cristo ha resucitado.
Iglesia abierta, que vive relaciones gozosas
con las demás iglesias y culturas.

Perdónala, Señor, cuando se olvida
de que tú eres quien la sostienes.
Haz que anuncie el Evangelio de la esperanza
con dulzura, respeto y libertad.
Envía tu Espíritu sobre nosotros
para que sepamos conjugar siempre
el Evangelio de la Palabra con el de la caridad.
Haz posible, oh Señor, este “sueño” de Iglesia
en nuestra asamblea comunitaria,
cuando escuchamos la Palabra
y partimos el Pan de la resurrección.

Haz que todas las comunidades sean signo del rostro de Cristo.
Envía tu Espíritu sobre nosotros
para que seamos una Iglesia que escucha,
que ora, que canta y que camina.

Dichosa por haber puesto en práctica la palabra

Palabra de Dios

Lc 11, 27-28: Dichosos más bien los que ponen en práctica la palabra de Dios.

Mt 7, 21-27: No todo el que dice “Señor, Señor”…

Mt 21, 28-32: ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del Padre?

Mc 3, 31-35; Lc 8, 19-21; Mt 12, 46-50: Verdadero parentesco con Jesús.

Texto antológico

“El que hiciere la voluntad de mi Padre, que me ha enviado, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. ¿Por ventura no hizo la voluntad del Padre la Virgen María, la cual creyó por la fe, concibió por la fe y fue elegida para que de ella naciera entre los hombres nuestra salvación, y fue creada por Cristo antes que Cristo naciera de ella? Sí, cumplió perfectamente Santa María la voluntad del Padre, por lo cual más importante es para María el haber sido discípula de Cristo que el haber sido madre de Cristo. Más mérito y mayor dicha es el haber sido discípula de Cristo que el haber sido madre de Cristo. María era dichosa, porque antes de llevarle en su seno llevaba ya en su espíritu al Maestro. Mira si no es verdad lo que digo. Pasando el Señor seguido de las turbas y haciendo milagros, una mujer exclama: Bienaventurado el vientre que te llevó. Y el Señor, para que la dicha no se pusiera en la carne, ¿qué respondió?: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica. María es bienaventurada porque escuchó la palabra de Dios y la puso en práctica, porque guardó con más cuidado la verdad en su espíritu que la carne en su seno. Verdad es Cristo, carne es Cristo: verdad en la mente de María, carne en el vientre de María. Y vale más lo que se lleva en la mente que lo que se lleva en el vientre”.

San Agustín

Reflexión

Lo que más se cotiza en nuestro mundo de pecado es lo externo, lo visible, las apariencias, los títulos, honores, admiraciones, el qué dirán. Y nosotros tendemos a dejarnos llevar por ello y a proyectarlo a todos los demás planos.

Pasaba también en tiempo de Jesús. Y él lo corrigió, incluso cuando se refirió a su madre. Con ello dejó bien claro que lo más importante en María no es algo solamente admirable (ser madre de Dios, ser virgen, ser inmaculada … ), sino algo imitable: haber escuchado la palabra de Dios y haberla puesto en práctica. Lo más importante en María es, pues, algo igualmente accesible a todos.

Examen

  • ¿Nos fijamos más en lo admirable que en lo imitable de la madre de Jesús?
  • ¿Somos de los que alabamos mucho a María, pero no la imitamos?
  • ¿Cada cuánto tiempo escuchamos o leemos la Biblia?
  • ¿Nuestra religiosidad popular, en general, peca de incoherencia con nuestra vida?
  • ¿Podemos decir que nuestra vida es una puesta en práctica de la palabra de Dios?
  • En la vida diaria, ¿nos dejamos llevar por las apariencias, honores, títulos… más que por lo que las personas son en su corazón frente a Dios?

Conversión

Tomar decisiones para escuchar más asiduamente la palabra de Dios y para lograr llevarla en la práctica más verazmente.

  • Purificar nuestra devoción mariana en la línea de lo que Jesús nos dice.
  • Afinar nuestra mirada de fe para no dejamos llevar de las apariencias, títulos, honores… valorados en este mundo.

Invocación

  • María, mujer creyente y cumplidora de la palabra de Dios…
  • …enséñanos a escucharla y cumplirla como tú.

Oración

Dios, Padre nuestro, que en la madre de tu Hijo nos has dado un ejemplo de cristiana bienaventurada, de creyente fiel, que ha escuchado la palabra de Dios y la ha puesto en práctica. Educa nuestros ojos y fortalece nuestra voluntad para que sepamos poner nuestro corazón en la verdadera bienaventuranza, tal como nos dijo Jesús, tu Hijo.

Cantos sugeridos

“Santa María del Amén”, de J. A. Espinosa, en El Señor es mi fuerza.

“Magnificat”, de F. Palazón, en Madre de los creyentes.

Evangelii Gaudium – Francisco I

31. El obispo siempre debe fomentar la comunión misionera en su Iglesia diocesana siguiendo el ideal de las primeras comunidades cristianas, donde los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma (cf. Hch 4,32). Para eso, a veces estará delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo, otras veces estará simplemente en medio de todos con su cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones deberá caminar detrás del pueblo para ayudar a los rezagados y, sobre todo, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos. En su misión de fomentar una comunión dinámica, abierta y misionera, tendrá que alentar y procurar la maduración de los mecanismos de participación que propone el Código de Derecho Canónico[34] y otras formas de diálogo pastoral, con el deseo de escuchar a todos y no sólo a algunos que le acaricien los oídos. Pero el objetivo de estos procesos participativos no será principalmente la organización eclesial, sino el sueño misionero de llegar a todos.


[34] Cf. cc. 460-468; 492-502; 511-514; 536-537.

Música – Domingo VI de Pascua

«DAD RAZÓN DE VUESTRA ESPERANZA»

“Tengo mis preferencias…
Por el hijo por el que está lejos, hasta que regrese.
Por el que está enfermo, hasta que recupere la salud.
Por el que pasa di cultades, hasta que las haya superado”
(Sabiduría persa)

Ambientación musical: “Cristo ha resucitado”. CD Laudate (Ed. San Pablo).

La comunidad cristiana vive vivi cada por el Espíritu. Hoy celebra la Iglesia el día del Enfermo. Tenemos que propiciar los encuentros de enfermos de zona o convivencias entre los enfermos del arciprestazgo. Es un día propicio para administrar el sacramento de la Unción de los enfermos, rescatándolo de ese clima más o menos macabro en que se ha visto inserto y uniéndolo al tiempo de resurrección. Hay que insistir en los temas del Espíritu: la fuerza del Señor resucitado que venció el mal y fortalece en la debi- lidad. “No os dejaré desamparados. Volveré… El Espíritu os irá recordando todo”.

Canto de entrada: “Nacidos en las fuentes bautismales”. CD Espíritu Santo: Guíanos (SP); “Invoco al Dios altísimo” CLN 713. “Danos, Señor, un corazón nuevo” CLN 253; MD 371.

Salmo responsorial: “Aclamad al Señor, tierra entera”.

Aclamación antes del Evangelio: “Aleluya”.

Santo: CLN I 2 (Aragüés).

Fracción del pan: “Agnus Dei” (gregoriano) CLN N 1

Comunión: “Éste es el pan de los hijos” MD 190. “Tú eres la vid verdadera” CD Jesucristo, la Buena Noticia (SP); “Véante mis ojos”. MD 98-2; CLN 272.

Canto final: Invocamos a la Virgen María con la antífona “Santa María del camino” (= Ven con nosotros a caminar) MD 398.

 

Antonio Alcalde Fernández

Recursos – Domingo VI de Pascua

Al ritmo de la Vida
La alegría de… SENTIRSE AMADO

1. Sentido del día

Es verdad que “obras son amores y no buenas razones”. Pero el amor es siempre una respuesta a un amor primero. O tal vez una realidad envolvente donde amante y amado se reconvierten permanentemente en amado y amante: «el amor –dice san Ignacio de Loyola- consiste en comunicación de las dos partes, es a saber, en dar y comunicar el amante al amado de lo que tiene o de lo que tiene y puede, y así por el contrario, el amado al amante» (EE.EE. 231). «Al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré» (Jn 14,21).

La Constitución dogmática Dei Verbum lo dice preciosamente en el capítulo I: «Dios invisible habla a los hombres como amigo, movido por su gran amor y mora con ellos para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía» (DV 2). La alegría de la Pascua, en Jesús resucitado, consiste precisamente en esta experiencia del amor recíproco, en la que la frase de Juan de que «Él nos amó primero» (1Jn 4,10) no tiene sentido cronológico sino espiritual: podemos amar porque hemos sido amados. Y el amor, según Dios, acaba incluso consistiendo en ese “cenar juntos” que Dios promete a quien le abre la puerta cuando llama (Ap 3,20).

2. El “aleluya” del panel

La alegría es un sentimiento de plenitud que nace de sentir que, al menos por un momento, la vida se ha realizado en todo su sentido, sobre todo comunitario. Por eso, desde la experiencia de la Pascua, el “aleluya”·, sobre todo cantado, es el grito de la comunidad y el “hilo conductor” de nuestras celebraciones, en esos dos momentos que subrayamos:

1. Siempre antes y después de la lectura del Salmo o tras la 2ª lectura,

2. Cuando el celebrante o el equipo de liturgia haya determinado el momento en que se ha de presentar el “panel” con la quinta nota del domingo: en este caso (domingo 6º de Pascua), la nota que subrayará la palabra “AMADO”

3. Una oración:
Tú te has acercado,
has soplado sobre los rescoldos de mi corazón,
y luz, calor, fuego y vida
han surgido gratis
inundando todo mi ser.
Derribaré cuanto se interponga entre nosotros:
mis miedos, mis apegos, mis trampas,
mis seguridades, mis murallas,
mis pecados, mis conciertos,
mi insensatez…
y hasta mis pensamientos sobre Ti.
Te dejaré entrar
hasta las alcobas más íntimas.
No te retendré en el umbral.
Despojado de todo,
excepto de mi deseo de Ti,
te esperaré despierto,

parado,
desnudo,
limpio,
enamorado …

Sólo quiero la brisa de tu presencia
y el abrazo de tu amor.

Florentino Ulibarri

Oración de los fieles (Domingo VI de Pascua)

Llenos de alegría y con anza, presentamos nuestras peticiones a Jesucristo resucitado. Respondemos:

JESÚS RESUCITADO, ESCÚCHANOS

• Por la Iglesia y por todos los cristianos; para que demos razón de nuestra esperanza viviendo la alegría del Evangelio. Oremos.

• Por nuestros gobernantes; para que sus decisiones en bien de todos, y en especial de los más necesitados, haga que nuestra ciudad se llene también de alegría. Oremos.

• Por todos los que sufren en su cuerpo y en su espíritu; para que encuentren el consuelo en Cristo, que murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu. Oremos.

• Por las vocaciones religiosas y sacerdotales; para que sus vidas entregadas ayuden a muchos a encontrarse personalmente con Jesucristo. Oremos.

• Por los que nos hemos reunido en esta Eucaristía; para que lo que hemos vivido en ella, lo pongamos por obra sirviendo a nuestros hermanos los hombres. Oremos.

Acoge, Jesús resucitado, nuestras peticiones y concédenos lo que sea para tu mayor gloria y alabanza. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario al evangelio (16 de mayo)

Seguimos asistiendo a las correrías apostólicas de Pablo, narradas en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Descubrimos cómo le toca enfrentarse al fanatismo y a la intolerancia de sectores judíos radicales. Esto nos lleva a confirmar aquello de que no existe “cristianismo sin cruz”.

El Evangelio de hoy nos exhorta a dos cosas: primero, a no inquietarnos ni acobardarnos frente a lo que Jesús llama “el príncipe de este mundo”; y segundo, a no olvidar la promesa que Él ha hecho de acompañarnos en las pruebas. ¿Confiamos personalmente en esa promesa hecha por Jesús de acompañarnos principalmente en los momentos más difíciles?

Recordemos que la autenticidad de nuestro testimonio se mide por la entrega de la vida. Una vida acomodada y sin dificultades, por el contrario, rehúye a todo lo que tenga que ver con el sacrificio, la renuncia y la donación desinteresada. Citamos, oportunamente, uno de los mensajes proféticos del beato Mons. Romero de El Salvador: “Una religión de misa dominical, pero de semanas injustas, no agrada al Señor. Una religión de mucho rezo, pero con hipocresía en el corazón, no es cristiana. Una Iglesia que se instalara solo para estar bien, para tener mucho dinero, mucha comodidad, pero que olvidara el reclamo de las injusticias, no sería la verdadera Iglesia de nuestro divino Redentor”. (Monseñor Romero, Homilía 4 de diciembre de 1977).

¿No será que nos hemos acomodado a una vida cristiana de misa dominical y de prácticas piadosas, pero de poco compromiso social? ¿Acaso las situaciones injustas que se viven a diario cuestionan mi vida cristiana? No olvidemos que la paz que nos brinda Jesús no se refiere a la ausencia de conflicto, sino una paz que nace como fruto de la justicia.

Fredy Cabrera, cmf