Vísperas – Viernes VI de Pascua

SAN FELIPE NERI, presbítero. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CANTEMOS AL SEÑOR CON ALEGRÍA.

Cantemos al Señor con alegría,
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.

Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.

Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.

Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya.

Salmo 114 – ACCIÓN DE GRACIAS

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha salvado mi vida de los lazos del abismo. Aleluya.

Ant 2. El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya.

Salmo 120 – EL GUARDIÁN DEL PUEBLO.

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor guarda a su pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya.

Ant 3. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.

LECTURA BREVE   1Pe 5, 1-4

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a descubrirse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios a vuestro cargo, gobernándolo, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere, no por sórdida ganancia, sino con generosidad, no como dominadores sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

RESPONSORIO BREVE

V. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo. Aleluya, aleluya.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo. Aleluya, aleluya.

V. El que entregó su vida por sus hermanos.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Éste es el administrador fiel y prudente, a quien su señor ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Éste es el administrador fiel y prudente, a quien su señor ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas. Aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor.

Tú que por medio de pastores santos y eximios has glorificado a tu Iglesia,
haz que todos los cristianos resplandezcan por su virtud.

Tú que por la oración de los santos pastores, que a semejanza de Moisés oraban por el pueblo, perdonaste los pecados de tus fieles,
purifica y santifica también ahora a la santa Iglesia por la intercesión de los santos.

Tú que de entre los fieles elegiste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los consagraste como ministros en bien de sus hermanos,
llena también de tu Espíritu a todos los pastores del pueblo de Dios.

Tú que fuiste la heredad de los santos pastores,
no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre viva alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por medio de los pastores de la Iglesia das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.

Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración:

Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios nuestro, que nunca dejas de glorificar la santidad de quienes con fidelidad te sirven, haz que el fuego del Espíritu Santo nos encienda en aquel mismo ardor que tan maravillosamente inflamó el corazón de san Felipe Neri. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 26 de mayo

Lectio:  Viernes, 26 Mayo, 2017
Tiempo de Pascua
 
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que por la resurrección de tu Hijo nos has hecho renacer a la vida eterna; levanta nuestros corazones hacia el Salvador, que está sentado a tu derecha, a fin de que cuando venga de nuevo, los que hemos renacido en el bautismo seamos revestidos de una inmortalidad gloriosa. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del santo Evangelio según Juan 16,20-23a
En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.
 
3) Reflexión
• En estos días entre Ascensión y Pentecostés, los evangelios de cada día están sacados de los capítulos de 16 a 21 del evangelio de San Juan, y forman parte del así llamado “Libro de la Consolación o de la Revelación” (Jn 13,1 a 21,31). Este libro está subdividido de la siguiente manera: despedida de los amigos (Jn 13,1 a 14,31); testamento de Jesús y oración al Padre (Jn 15,1 a 17,28); la obra consumida (Jn 18,1 a 20,31). El ambiente es de tristeza y de expectativa. Tristeza, porque Jesús se despide y la añoranza invade el corazón. Expectativa, porque está llegando la hora de recibir el don prometido del consolador que hará desaparecer la tristeza y traerá la alegría de la presencia amiga de Jesús en medio de la comunidad.
• Juan 16,20: La tristeza se transformará en Alegría. Jesús dice: “También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar”. La frecuente alusión a la tristeza y al sufrimiento refleja el ambiente de las comunidades de finales del primer siglo en Asia Menor (actual Turquía), para las cuales Juan escribe su evangelio. Ellas vivían en una situación difícil de persecución y de opresión que era causa de tristeza. Los apóstoles habían enseñado que Jesús volvería pronto, pero la parusía, el retorno glorioso de Jesús, se estaba demorando y la persecución aumentaba. Muchos eran impacientes: “¿Hasta cuándo?” (cf 2Tess 2,1-5; 2Pd 3,8-9). Porque una persona sólo aguanta una situación de sufrimiento y de persecución cuando sabe que el sufrimiento es camino y condición para la perfecta alegría. Y entonces, aún teniendo la muerte delante de los ojos, la persona aguanta el dolor. Por esto el evangelio presenta la comparación tan bonita del parto.
• Juan 16,21: La comparación con los dolores del parto. Todos entienden esta comparación, sobre todo las madres: “La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo”. El dolor y la tristeza causadas por la persecución, aunque no ofrezcan un horizonte de mejoría, non son estertores de muerte, sino dolores de parto. Las madres saben de esto por experiencia. El dolor es terrible, pero aguantan, porque saben que el dolor es fuente de vida nueva. Así es el dolor de la persecución de los cristianos, y así puede y debe ser vivido cualquier dolor, siempre que sea a la luz de la experiencia de la muerte y resurrección de Jesús.
• Juan 16,22-23a: La alegría eterna. Jesús aplica una comparación: También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. En ese día no haréis más preguntas. Esta es la certeza que anima a las comunidades cansadas y perseguidas de Asia Menor y las hace cantar de alegría en medio de los dolores. Como dice San Juan de la Cruz: “¡En una noche oscura, con ansias y amores inflamada, oh dichosa ventura, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada!” La expresión En ese día indica la llegada definitiva del Reino que trae consigo su propia claridad. A la luz de Dios no habrá más necesidad de preguntar cosa alguna. La luz de Dios es la respuesta total y plena a todas las preguntas que pueden nacer de dentro del corazón humano.
 
4) Para la reflexión personal
• Tristeza e alegría. Existen juntas en la vida. ¿Cómo acontecen en mi vida?
• Dolores de parto. Esta experiencia está en el origen de la vida de cada uno de nosotros. Mi madre aguantó el dolor con esperanza, y por esto yo estoy vivo. Me detengo un momento y pienso en este misterio de la vida.
 
5) Oración final
¡Pueblos todos, tocad palmas,
aclamad a Dios con gritos de alegría!
Porque Yahvé, el Altísimo, es terrible,
el Gran Rey de toda la tierra. (Sal 47,2-3)

Oración Buenos días

Oración para la mañana en la semana del 29 de mayo al 2 de junio, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 29 de mayo al 2 de junio. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 29 de mayo al 2 de junio. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 29 de mayo al 2 de junio. Ed. Secundaria

 

Cortar y pegar

Buenos días 29 de mayo al 2 de junio. Bachiller

María, mujer nueva

Palabra de Dios

Lc 1, 39-45: Bendita tú eres entre todas las mujeres.

Gén 3, 14-16: El linaje de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente.

Ef 4, 17-24: Despojaos del ser humano viejo y revestíos del ser humano nuevo.

2 Cor 5, 17ss: El que está en Cristo es nueva creación.

Texto antológico

“En el culto a la Virgen merecen también atenta consideración las adquisiciones seguras y comprobadas de las ciencias humanas; esto ayudará, efectivamente, a eliminar una de las causas de la inquietud que se advierte en el campo del culto a la madre del Señor, es decir, la diversidad entre algunas cosas de su contenido y las actuales concepciones antropológicas y la realidad psicosociológica, profundamente cambiada, en que viven y actúan los hombres de nuestro tiempo. Se observa, en efecto, que es difícil encuadrar la imagen de la Virgen, tal como es presentada por cierta literatura devocional, en las condiciones de vida de la sociedad contemporánea y, en particular, de las condiciones de la mujer, bien sea en el ambiente doméstico, donde las leyes y la evolución de las costumbres tienden justamente a reconocerle la igualdad y la corresponsabilidad con el hombre en la dirección de la vida familiar; bien sea en el campo político, donde ella ha conquistado en muchos países un poder de intervención en la sociedad igual al hombre; bien sea en el campo social, donde desarrolla su actividad en los más distintos sectores operativos, dejando cada día más el estrecho ambiente del hogar; lo mismo que en el campo cultural, donde se le ofrecen nuevas posibilidades de investigación científica y de éxito intelectual.

La Iglesia católica, basándose en su experiencia secular, reconoce en la devoción a la Virgen una poderosa ayuda para el hombre hacia la conquista de su plenitud. Ella, la Mujer nueva, está junto a Cristo, el Hombre nuevo, en cuyo misterio solamente encuentra verdadera luz el misterio del hombre, como prenda y garantía de que en una simple creatura -es decir, en ella- se ha realizado ya el proyecto de Dios en Cristo para la salvación de todo hombre. Al hombre contemporáneo, frecuentemente atormentado entre la angustia y la esperanza, postrado por la sensación de su limitación y asaltado por aspiraciones sin confín, turbado en el ánimo y dividido en el corazón, la mente suspendida por el enigma de la muerte, oprimido por la soledad mientras tiende hacia la comunión, presa de sentimientos de náuseas y hastío, la Virgen, contemplada en su vicisitud evangélica y en la realidad ya conseguida en la Ciudad de Dios, ofrece una visión serena y una palabra tranquilizadora: la victoria de la esperanza sobre la angustia, de la comunión sobre la soledad, de la paz sobre la turbación, de la alegría y de la belleza sobre el tedio y la náusea, de las perspectivas eternas sobre las temporales, de la vida sobre la muerte”.

Pablo VI, Marialis cultus

Reflexión

Dios ha sembrado su Palabra en todos los hombres y en todos los pueblos, y por eso éstos han acariciado en sus sueños colectivos los anhelos utópicos del corazón humano. La utopía de un Hombre Nuevo y un Mundo Nuevo figura, con nombres y lenguajes diferentes, en el catálogo de utopías de todos los pueblos. San Pablo compartiría esa designación con otros muchos hombres, pueblos y movimientos de la historia.

Los cristianos creemos que Dios nos ha revelado en Jesús no sólo a sí mismo, sino también a nosotros mismos. En Jesús no sólo nos ha dicho quién es él, sino quiénes somos verdaderamente nosotros, quiénes podemos llegar a ser, qué participación y qué potencialidades divinas tenemos en nosotros mismos. Jesús no es sólo la revelación de Dios, sino la revelación del Hombre Nuevo y del Mundo Nuevo.

Y no se trata de una revelación para satisfacer la posible curiosidad de la inteligencia humana, Dios nos revela el futuro, la clave de la historia, el imperativo del ser, la meta del único camino válido. El Hombre Nuevo es la llegada convergente de todos los caminos de la historia. Es la palabra de Dios en los diferentes lenguajes de las utopías de todos los pueblos.

La lucha por el Hombre Nuevo y por el Mundo Nuevo definen el compromiso, el quehacer cristiano en la historia. Una lucha que hay que realizar tanto en los corazones individuales, en la intimidad, en el interior…, como en las estructuras sociales, la sociedad global.

En María, la madre de Jesús, como primera creyente y más cercana seguidora de Jesús, vemos los cristianos la realización más lograda del Hombre Nuevo, que es Jesús. María es una cristiana, una Mujer Nueva.

Examen

  • ¿Valoramos la presencia de la palabra de Dios que se da en los diferentes pueblos y sus utopías? ¿O creemos que los cristianos tenemos la exclusiva y el monopolio de la salvación?
  • ¿Cuánto hay en nosotros de hombres viejos todavía?
  • ¿Estamos haciendo algo por el Mundo Nuevo, por la transformación social, o todo lo fiamos al cambio interior de los corazones?
  • ¿Tratamos de convertir nuestro corazón, o todo lo fiamos al cambio social de las estructuras?
  • ¿Qué presencia tienen en nuestra vida personal y comunitaria las dimensiones utópicas? ¿Acaso todo se reduce a lo que se pesa, se mide, se cuenta y se ingresa en el banco?

Conversión

Meditar Ef 4,17-24 y tratar de asimilar las actitudes del Hombre Nuevo.

Renovar nuestra voluntad radical de entregarnos al proyecto del evangelio: el Hombre Nuevo.

Desechar la levadura vieja de las actitudes paganas que aún se dan en nuestra vida.

Invocación

  • María, Mujer Nueva, madre de Jesús…
  • …Haznos cada día más semejantes a tu hijo, el Ser Humano Nuevo.

Oración

Dios, Padre nuestro, que en Jesús, el hijo de María, nos has revelado tu proyecto original y escatológico sobre el mundo y sobre el hombre: un Hombre Nuevo para un Mundo Nuevo, confirmando e iluminando así los buenos deseos utópicos de todos los pueblos. Haz que, uniendo nuestro esfuerzo al de todos los hombres de buena voluntad, consigamos construir con tu favor un Hombre Nuevo en un Mundo Nuevo.

Cantos sugeridos

“Los cielos y la tierra”, de C. Gabaráin, en Eres tú, María.

“María es esa mujer”, de C. Gabaráin, en Eres tú, María.

Evangelii Gaudium – Francisco I

41. Al mismo tiempo, los enormes y veloces cambios culturales requieren que prestemos una constante atención para intentar expresar las verdades de siempre en un lenguaje que permita advertir su permanente novedad. Pues en el depósito de la doctrina cristiana «una cosa es la substancia […] y otra la manera de formular su expresión»[45]. A veces, escuchando un lenguaje completamente ortodoxo, lo que los fieles reciben, debido al lenguaje que ellos utilizan y comprenden, es algo que no responde al verdadero Evangelio de Jesucristo. Con la santa intención de comunicarles la verdad sobre Dios y sobre el ser humano, en algunas ocasiones les damos un falso dios o un ideal humano que no es verdaderamente cristiano. De ese modo, somos fieles a una formulación, pero no entregamos la substancia. Ése es el riesgo más grave. Recordemos que «la expresión de la verdad puede ser multiforme, y la renovación de las formas de expresión se hace necesaria para transmitir al hombre de hoy el mensaje evangélico en su inmutable significado»[46].


[45] Juan XXIII, Discurso en la solemne apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II (11 octubre 1962): AAS 54 (1962), 792: «Est enim aliud ipsum depositum fidei, seu veritates, quae veneranda doctrina nostra continentur, aliud modus, quo eaedem enuntiantur».

[46] Juan Pablo II, Carta enc. Ut unum sint (25 mayo 1995), 19: AAS 87 (1995), 933.

La misa del Domingo

ASCENSIÓN DEL SEÑOR / CICLO A
28 de mayo de 2017

Hechos, 1,1-11: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”

Salmo 46: R/. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Efesios 1,17-23: “El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón”.

Mateo 28,16-20: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

ECOS DESDE LOS JÓVENES Y LAS COMUNIDADES

• La revelación de Dios sigue actuándose en nuestros días, mediante la docilidad al Espíritu Santo, que nos lleva a la verdad plena.

• El Espíritu Santo nos hace testigos acreditados y nos da su fuerza para anunciar a Jesús en medio de los jóvenes.

PROPUESTA DE HOMILÍA

Llegamos al término del tiempo pascual, con estas dos fiestas culminantes. Hoy la fiesta de la Ascensión de Jesús y su vuelta al Padre. El domingo próximo, la fiesta del Espíritu Santo en Pentecostés.
Los días de Pascua nos han ayudado a encontrarnos con Jesús, lleno de Gloria, en nuestras Galileas particulares. Ahí, en nuestros asuntos cotidianos del cuidado familiar, del trabajo etc hemos sabido de la presencia misteriosa pero real del Señor de la historia. El sigue infundiendo confianza en nuestras tareas personales y comunitarias, sabiendo que El permanecerá siempre a nuestro lado, hasta el fin del mundo.

El que bajó, sube hoy al Padre

La festividad de la Ascensión nos muestra una doble dirección de subida y bajada, que nos puede ayudar a comprender el misterio de Dios. Los redactores de los escritos neo-testamentarios utilizaron frecuentemente este esquema de subida y bajada. Hoy lo vemos también en nuestros textos de la Palabra.

Jesús asciende, es decir sube al Padre, dejando la tierra, que había sido su hogar por más de 33 años. Con ello culmina el encargo que el Padre le dio; que no es otra cosa sino llevar a cabo la obra de la Redención. Por otro lado, el Espíritu Santo desciende, enviado desde el Padre por Jesús. Y de esta forma se convierte en el garante permanente de la Presencia santificante de Dios en el mundo, hasta su consumación final. “Conviene que yo me vaya”, había dicho Jesús en el discurso de despedida a los discípulos. La subida de Jesús a los cielos, hace posible los tiempos nuevos y definitivos; y va a ser el Espíritu Santo quien los encamine y se convierta en nuestro “defensor” y en nuestro “maestro interior”.

Este esquema de “subida y bajada” es solo eso, un esquema que nos puede ayudar a entender el misterio de Dios, que está aquí con nosotros, y a la vez nos trasciende. Que es presencia eficaz y compañero, aunque esa presencia sea un tanto velada y misteriosa.
Pero en esta fiesta aún hay algo más.

Seguir la flecha horizontal… hacia los hermanos.

Las últimas palabras del Señor, llevan a una tarea; más bien habría que decir, llevan a una misión. “Id y haced discípulos a todos los pueblos”. Estas palabras nos hacen descubrir la “flecha horizontal”; esa que nos lleva a salir de casa y dar nuestro propio testimonio a los demás. En efecto, ser discípulo de Jesús conlleva una tensión. Y es que lo que se vive con gozo no se puede ocultar. Desde entonces hasta ahora, a la tarea de testimoniar y anunciar a Jesús, como Señor de todo y fuente de nuestra esperanza, se la denomina Evangelización. Esta es la misión de la Iglesia y la de cada cristiano. Y como nos recuerda el Papa Francisco, evangelizar no consiste en convencer, ni mucho menos obligar a nadie a creer; sino en llevar con alegría el testimonio de una vida esperanzada, serena y comprometida con los más necesitados. Como se ve, eso de “la Iglesia en salida” hacia las periferias fue ya un invento de Jesús. La Iglesia desde entonces, y cada uno de los cristianos por extensión, somos una comunidad en salida, que no busca acomodarse de puertas adentro; sino que está presta a responder allá donde se la necesita.

Vivamos esta fiesta de la Ascensión con gran alegría, porque Jesús, lejos de marcharse se queda definitivamente con nosotros. Lo encontramos en nuestro yo interior, en la presencia con los hermanos, y en la celebración de los sacramentos; sobre todo en el del Pan y el Vino compartidos.

Pidamos al Señor por su cuerpo, que es la Iglesia. Que el Espíritu sea siempre quien dirija el destino y la acción de la comunidad de los seguidores de Jesús.

José Luis Villota, sdb

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO VII DE PASCUA (A)
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

“Yo estoy con vosotros”

28 de mayo de 2017

(En este séptimo domingo de pascua se celebra la fiesta de la Ascensión del Señor. Es un día apropiado para subrayar el tono festivo de la Pascua. En algunos lugares se celebra la fiesta de las Primeras Comuniones. La eucaristía con niños se adaptará a estas circunstancias.

  • Un signo para la celebración: un dibujo o poster del rostro de Jesús, que asemeje un Jesús resucitado. Con la frase: “Yo estoy con vosotros”.
  • Se puede destacar hoy la procesión de entrada, llevando unas velas o el cirio pascual, el leccionario, quizás el incensario para incensar el altar.
  • Canción para la celebración: “Nos envías por el mundo”).

1. MOTIVACIÓN

Amigos: Hoy es la fiesta de la Ascensión del Señor. Esto quiere decir que Jesús dejó de estar entre nosotros, en esta tierra, de una manera física, que se le pudiera ver y tocar. Pero ese día nos hizo un gran regalo: nos dijo que iba a seguir estando con nosotros para siempre, de otra manera. Ya ves, mucho mejor todavía. Por eso es fiesta, por eso celebramos y cantamos.

2. PROCESIÓN de ENTRADA

3. CANTO. (Algún canto conocido con mensaje pascual).

4. SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL GESTO PENITENCIAL

5. ASPERSIÓN CON EL AGUA BENDECIDA

(Como signo penitencial, después de haberlo explicado, se puede hacer la aspersión; se puede cantar este canto u otro)

Jesús es, Jesús es Señor.
Jesús es, Jesús es Señor.
Jesús es, Jesús es Señor.

Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.
Aleluya, aleluya.

Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.
Gloria a Dios, gloria, gloria a Dios.

6. GLORIA (Cantado o recitado)

7. PRIMERA LECTURA (Hechos de los Apóstoles 1,1-11)

MONICIÓN: Continuamos leyendo este libro tan interesante de los “Hechos de los Apóstoles”. Hoy se nos describe cómo vivieron los apóstoles el hecho de la Ascensión de Jesús. Escucha con atención:

Lectura de los Hechos de los Apóstoles:

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos les recomendó:

– No os alejéis de Jerusalén; aguardad a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que os he hablado. Juan bautizó con agua y dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.

Dicho esto lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

– Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.

Palabra de Dios.

8. CANTO O SALMO RESPONSORIAL. (Se puede cantar un “aleluya” como estribillo y se va recitando el salmo responsorial. O cantar esta canción).

Nos envías por el mundo
a anunciar la Buena Nueva (bis).
Mil antorchas encendidas
y una nueva primavera (bis).

Si la sal se vuelve sosa,
¿quién podrá salar el mundo? (bis)
Nuestra vida es levadura,

nuestro amor será fecundo (bis).

Siendo siempre tus testigos,
cumpliremos el destino (bis).
Sembraremos de esperanza
y alegría los caminos (bis).

9. EVANGELIO (Mateo 28, 16-20). “Yo estoy con vosotros todos los días”. Final del evangelio según San Mateo:

En aquel tiempo los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
– Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Palabra del Señor.

10. COMENTARIO

. Se felicita a los niños que hicieron o hacen la primera comunión.
. “Yo estoy con vosotros todos los días”.
. Se puede preguntar a los niños: ¿Cuándo está junto a ti Jesús? ¿Cuándo todo te sale bien…? ¿Cuándo no tienes ningún problema?…¿o cuando le necesitas para que te dé fuerza y te ayude?
. Siempre está junto ti.
. A partir de la “Ascensión” comienza la nueva manera de estar presente Jesús.
. Se puede hacer una mención al “mes de mayo”, que ya concluye.

11. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Por la paz en el mundo, la paz que Jesús nos dio, la paz que todos debemos construir. Roguemos al Señor.
  2. Por quienes somos parte viva de la Iglesia, esta Iglesia que mira al resucitado. Roguemos al señor.
  3. Por quienes están alejados de la Iglesia, por quienes no quieren aceptar la invitación de Jesús. Roguemos al Señor.
  4. Por los niños y niñas que en estos días han hecho la Primera Comunión, para que nos contagien la alegría de su amistad con Jesús. Roguemos al Señor.

12. ACCIÓN DE GRACIAS. (Un lector puede leer esta oración de acción de gracias)

Tú, Señor, necesitas nuestros pies para caminar, nuestras lenguas para hablar, nuestras manos para trabajar.

Hacerte presente a ti; dar paz y alegría.

Tú amaste al mundo hasta la locura de la entrega total; y cuando te fuiste, nos dejaste el tesoro de tu Reino en nuestras manos.

Que la eucaristía que hoy hemos celebrado, transforme nuestro egoísmo en amor, y que la alegría de sentirnos tuyos llene de esperanza nuestro mundo.

13. PARA LA VIDA

(“Yo estoy con vosotros todos los días”, gracias Jesús. Que sepamos darte a conocer a quien no te conoce).

Oración: El grano de mostaza

Seguramente muchas veces hemos oído hablar sobre el grano de mostaza, algo muy pequeño que se convierte en algo muy grande. Y lo hemos asemejado a cómo el Reino de Dios es algo muy pequeño pero cuando se va descubriendo y encarnando, se torna en algo inmenso.
Pues bien, hoy, nos detenemos a rezar con espíritu renovado la mostaza.


El reinado de Dios se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas. (Mt. 13, 31-32).

El grano de mostaza

Comentario al evangelio (26 de mayo)

La Palabra de Dios para este día nos recuerda dos fundamentales características de los testigos de la resurrección: no dejarse dominar por el miedo y no silenciar el mensaje de Vida Nueva propuesto por Jesús.

Hemos venido acompañando a San Pablo en sus viajes y hemos descubierto tanto la receptividad como el rechazo a su mensaje. A pesar de las amenazas e intimidaciones buscando acallarlo, había una convicción que lo llevaba a superar el miedo. En el texto de hoy Dios lo respalda y acompaña con estas palabras: «No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño…».

Recordemos que la Iglesia cuando vive su vocación profética y busca que su anuncio a favor de la vida vaya acompañado con la denuncia de las injusticas siempre terminará incomodando.

Hoy son muchos los que en distintas partes del mundo son amenazados y amedrentados por la defensa de la vida en todas sus formas. Podríamos elevar una oración pidiendo fortaleza para los que son perseguidos y comprometernos con el Dios del Vida resucitada para que, venciendo nosotros el miedo, nos sumemos a esas luchas que se realizan en contra de tanto proyecto de muerte (minería, cultivos transgénicos, acaparamiento del recurso hídrico, etc.). Proyectos de un mundo capitalista que no buscan el bien de las mayorías sino el abuso y exceso de los recursos para enriquecer a unos pocos.

El Evangelio nos presenta la figura de la mujer que sufre dolores de partos y con tristeza padece el sufrimiento, “pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre”. Así debemos de ser los cristianos en el desarrollo de nuestro espíritu profético, valientes para enfrentar lo que conlleva posicionarse a favor de la justicia, la paz y la vida, seguros de los frutos que cosecharemos. 

Fredy Cabrera, cmf.