Madre de todos los cristianos

Palabra de Dios

Jn 19, 25-27: Ahí tienes a tu hijo.

He 1, 14; 2, 44-47: María oraba con la comunidad cristiana. Esta tenía un solo corazón y una sola alma.

Jn 17, 20-23: Que sean uno, como tú y yo somos uno.

Texto antológico

«Por su carácter eclesial, en el culto a la Virgen se reflejan las preocupaciones de la Iglesia misma, entre las cuales sobresale en nuestros días el anhelo por el restablecimiento de la unidad de los cristianos. La piedad hacia la madre del Señor se hace así sensible a las inquietudes y a las finalidades del movimiento ecuménico, es decir, adquiere ella misma una impronta ecuménico. Y esto por varios motivos.

En primer lugar, porque los fieles católicos se unen a los hermanos de las Iglesias ortodoxas, entre las cuales la devoción a la Virgen reviste formas de alto lirismo y de profunda doctrina al venerar con particular amor a la gloriosa Theotocos y al aclamarla ‘Esperanza de los cristianos’; se unen a los anglicanos, cuyos teólogos clásicos pusieron ya de relieve la sólida base escriturística del culto a la madre de nuestro Señor, y cuyos teólogos contemporáneos subrayan mayormente la importancia del puesto que ocupa María en la vida cristiana; se unen también a los hermanos de las Iglesias de la Reforma, dentro de las cuales florece vigorosamente el amor por las Sagradas Escrituras, glorificando a Dios con las mismas palabras de la Virgen (cf Lc 1,46-55).

En segundo lugar, porque la piedad hacia la madre de Cristo y de los cristianos es para los católicos ocasión natural y frecuente para pedirle que interceda ante su hijo por la unión de todos los bautizados en un solo pueblo de Dios. Más aún, porque es voluntad de la Iglesia católica que en dicho culto, sin que por ello sea atenuado su carácter singular, se evite con cuidado toda clase de exageraciones que puedan inducir a error a los demás hermanos cristianos acerca de la verdadera doctrina de la Iglesia católica y se haga desaparecer toda manifestación cultual contraria a la recta práctica católica».

Pablo VI, Marialis cultus

Reflexión

Es el mismo Pablo VI quien nos recuerda que en el culto mariano se han de reflejar las preocupaciones de la Iglesia, entre las que sobresale la del ecumenismo. Muchas comunidades cristianas no tienen tal preocupación, ni en el culto mariano ni fuera de él…

Aunque pueda tener un sentido correcto aquello de que de María nunquam satis (nunca se podrá decir suficiente), también es cierto que en el culto mariano se han producido exageraciones, supersticiones, vana credulidad, falta de coherencia y compromiso… y otras cosas que perturban las relaciones entre las confesiones cristianas, según dice Pablo VI en la Marialis cultus.

Una comunidad cristiana consecuente y responsable ha de tener en cuenta esos aspectos. Ha de examinar hasta qué punto su espiritualidad mariana debe verse afectada por esa preocupación ecuménico.

Hace falta volver al evangelio y a la palabra de Dios, ser rigurosos en la fundamentación de toda espiritualidad, actuales en su aplicación, coherentes y comprometidos en evitar toda alienación o evasión…

Y hace falta, sobre todo, tener una visión amplia, ecuménico. Saber y creer que no tenemos la exclusiva de la Verdad completa, ni el monopolio de la salvación. Aceptar en la fe que el Espíritu de Jesús está vivo y actúa eficazmente en muchos hombres, grupos y pueblos. Y vivir en una práctica coherente con estas convicciones ecuménicas. Colaborar fraternalmente con todos los que luchan realmente por el Reino, sea cual fuere su bandera.

Examen

  • ¿Qué correctivos impondría la preocupación ecuménico a nuestra devoción mariana, tanto como comunidad cristiana cuanto como personas individuales?
  • ¿Podemos estar siendo piedras de escándalo para los hermanos separados?
  • ¿Qué preocupación ecuménico vivimos en nuestra comunidad cristiana?
  • ¿Tenemos actitudes de sincera cooperación fraterna?

Conversión

  • Orar por la unión de los cristianos. Reflejar en nuestra vida la preocupación ecuménico.
  • Apoyar las iniciativas ecuménicas que se tomen cerca de nosotros. Tomar decisiones para aproximar las comunidades cristianas.
  • Encontrar una actitud correcta, respetuosa y adecuada ante el proselitismo de las «sectas».

Invocación

  • María, madre de todos los seres humanos…
  • …ayúdanos a crear la unidad del mundo para que llegue el reino.

Oración

Dios, Padre nuestro, que sufres al ver dividido al pueblo de Dios en diversas confesiones cristianas. Haz que llegue pronto el día en que nos unamos todos los seguidores de Jesús en una sola gran comunidad, para que seamos fermento de unidad entre todos los hombres de buena voluntad.

Cantos sugeridos

«Santa María del Amén», de J. A. Espinosa, en El Señor es mi fuerza.

«Alégrate, hija de Sión», de M. González, en La gloria de Jerusalén.

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