Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo de Pentecostés

● Hoy es Pentecostés. Hoy terminamos el tiempo de Pascua, cincuenta días en los que hemos celebrado la victoria de Jesús sobre el mal y el pecado.

● La Pascua se repite, cada domingo continuamos celebrando la victoria de Jesús.

● Nos habla el texto del día primero de la semana, el domingo, el día de la comunidad, el día del Señor Resucitado. ¡Qué importante es el domingo! ¡Qué lástima que en nuestro mundo, incluso cristiano, en muchas ocasiones, está desapareciendo el domingo! ¡Que lástima que en muchas ocasiones no sea el día del Señor y a lo mejor tampoco el día de la persona!

● “El día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos”.

● Es lógico el miedo, como reacción de los discípulos de Jesús después de su muerte. El grupo de los doce no las tenía todas, se ven amenazados y sin Jesús tienen miedo.

● Jesús se les hace presente y lo primero que les dice es una palabra de tran- quilidad: “Paz a vosotros”. Jesús portador de paz, Jesús príncipe de la paz. La paz es una de las características de la presencia de Jesús, como la alegría “Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”. La presencia de Jesús trae alegría. La paz y la alegría son dos consecuencias de la presencia de Jesús.

● Jesús afirma “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Hay una continuidad entre Jesús y los apóstoles, entre Jesús y la Iglesia. Todo nace de la voluntad de Dios Padre. Él está en el origen. La misión de los apóstoles tiene su origen y su modelo en la misión de Jesús: se da una sola misión. De la misma manera que Dios Padre envió a Jesús al mundo así ahora Jesús envía a los doce.

● Jesús “exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan retenidos; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

● Jesús comunica sus seguidores el don del Espíritu, con este don el Señor Resucitado inicia una nueva creación. Este aliento de Jesús es como una nueva creación.

● A los discípulos llenos del Espíritu Santo se les confía una misión regeneradora: “a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

● Con ello se nos da a entender que una de las manifestaciones del Espíritu de Jesús es el perdón, perdón que da la Iglesia en nombre de Dios, perdón que como seguidores de Jesús hemos de ofrecer al mundo entero. El perdón es obra del Espíritu, cuando más perdonamos más nos asemejamos a Dios.

● El perdón es obra del Espíritu y por tanto allí donde se da el perdón allí está presente el Espíritu de Jesús.

● Demos gracias a Dios por este don tan grande del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el don más grande que nos hace el resucitado.

● Como observamos en el libro de los Hechos ¡qué transformación más grande supuso la venida del Espíritu en aquella comunidad de seguidores de Jesús!

● Aquellas personas que no llegaban a comprender el verdadero sentido de la persona de Jesús se convierten en sus grandes testigos, en los primeros evangelizadores. De estar llenos de miedo y de vivir con las puertas cerradas se convierten en valientes seguidores de Jesús.

Anuncio publicitario