Misa de la familia – Corpus Christi

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Venimos en este día del Corpus, con la emoción contenida de saber que, el Señor, se encuentra en medio de nosotros. De que El parte el pan; de que nos hace sus invitados.

Venimos, en este día del Corpus Christi, sabiendo que el Señor nos hace un hueco en su mesa santa y, que a continuación, ello nos debe de llevar a ser generosos con los demás.

Hoy, además, tenemos un motivo de buena alegría: acompañaremos al Señor por las calles y las plazas de muchas ciudades.

Parece como si, Jesús, quisiera comprobar son sus propios ojos, la situación en la que vivimos, los lugares en los que –día tras día- luchamos por salir adelante.

Que su presencia, real y misteriosa en la Eucaristía, nos lleve a adorarle con todo nuestro corazón y a verle en las personas que más sufren.

Iniciemos esta celebración

(Sale la cruz, los cirios e incluso dos chicos podrían sostener una pancarta donde pusiera: “DIOS ESTA AQUÍ” haciendo referencia a la presencia de Jesús en la Eucaristía)

2. PENITENCIAL
a) No siempre valoramos la eucaristía como fuente de vida, de santidad, de entrega 
y de amor. Señor ten piedad.
b) No siempre tenemos en cuenta el valor divino de la Eucaristía. Pidamos perdón por las veces en que damos importancia a lo que es secundario. Cristo ten piedad.
c) Para vivir la Eucaristía, hay que tener hambre de Dios. En muchas ocasiones estamos llenos de alimentos que nos producen hartura o cansancio. Señor ten piedad.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS
Al escuchar las lecturas, en este día del Corpus Christi, recordamos el magnífico don o regalo, que el Señor ha hecho a nuestra iglesia, a los creyentes, a todos los cristianos durante tantos siglos.

El Señor Jesús se ofrece, como cordero inmolado, por nuestra salvación. ¿Seremos capaces de agradecer todo el sentido de la Eucaristía? ¿Seremos capaces de alimentarnos del manjar que esconde y nos trae la Eucaristía?

Atendamos en silencio.

4. PETICIONES
a) Por la Iglesia. Para que manifieste públicamente lo que es grande en ella. Para que nos enseñe a cuidar, celebrar y vivir con auténtica devoción la Santa Misa. Roguemos al Señor.
b) Por los sacerdotes. Por todos los que, por la imposición de manos, hacen posible que –el pan y el vino- se conviertan, por la fuerza del Espíritu Santo, en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Roguemos al Señor.
c) Por todos los que no creen. Para que la procesión del Corpus les lleve a sus corazones y a sus sentimientos la presencia de un Dios que sale a la calle para ir al encuentro de los hombres y mujeres. Roguemos al Señor.
d) Por todos nosotros. Para que participemos con entusiasmo en la Eucaristía. Para que escuchemos con atención la Palabra de Dios. Para que descubramos la riqueza que encierra. Roguemos al Señor.
e) Para que seamos “custodias de carne y hueso”. Es decir; que donde quiera que estemos, las personas que nos observen descubran que Dios vive en nuestras obras y en nuestras palabras. Roguemos al Señor.
f) Por los pobres; para que en este día de la Caridad descubran en nosotros la mano amiga de Jesús, la mano maestra de la Iglesia, la mano comprometida del Espíritu. Roguemos al Señor.

5. ACCION DE GRACIAS
TU, SEÑOR, ESTAS AHI
Cuando salimos al encuentro del que sufre
TU, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Al abrir la puerta de tu casa y sentarnos a tu mesa
TU, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando comemos tu cuerpo,
y sentimos fuerza para entregarnos
TU, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando bebemos tu sangre,
y sentimos alegría para contagiarla
TU, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando escuchamos tu Palabra,
y el camino se ilumina
TU, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando hacemos el bien,
y nuestro corazón se alegra
TU, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando comulgamos la Eucaristía
y sentimos paz interior
TÚ, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando aclamamos tu nombre
y lo hacemos sin vergüenza
TÚ, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando vitoreamos tu presencia
y nuestras vidas cambian
TU, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando el amor surge espontáneamente en nuestras manos
TÚ, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando el perdón sale fácilmente de nuestros labios
TÚ, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando renace el bien y la esperanza en el mundo
TÚ, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando nuestra suerte es la suerte de los demás
TÚ, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando vamos regalando sonrisas y detalles
TÚ, SEÑOR, ESTAS AHÍ
Cuando nos multiplicamos a favor de los demás
TÚ, SEÑOR, ESTÁS AHÍ
Cuando sentimos que los demás son nuestros hermanos
TÚ, SEÑOR, ESTÁS AHÍ

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