Recursos – Corpus Chirsti

1. Sentido del día

Jesús resucitado no es una idea ni una realidad del pasado. Es alguien –persona- que está presente por su espíritu en todo el universo. Pero un universo dinámico que tiende todo él hacia la última unidad absoluta: fraternidad, reconciliación, comunión y, por tanto comunidad. Cuando nos reunimos en comunidad a compartir el pan y el vino de la Eucaristía, Cristo se hace presente “en” nosotros formando un solo Cuerpo (1Cor 10,17) y somos, así, profecía, sacramento y compromiso de la utopía final: “Que todos sean uno” (Jn 17,21). Por eso el “Corpus Christi” es presencia real del resucitado, en el entramado de nuestras relaciones comunitarias, formando imperfectamente, desde la fragilidad y “en camino”, la unidad última del Cristo glorioso. Bien lo decía el papa Benedicto XVI: « No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán. La comunión me hace salir de mí mismo para ir hacia Él, y por tanto, también hacia la unidad con todos los cristianos. Nos hacemos «un cuerpo», aunados en una única existencia» (Dios es amor. 14).

2.- El «aleluya» del panel

La alegráis de la Pascua es alegría, pues, de la presencia real de Cristo resucitado en la Eucaristía, en la comunión con Él y entre nosotros. Y ese es, nuevamente, el sentido de nuestro insistente «aleluya»:

  1. Siempre antes y después de la lectura del Salmo o tras la 2ª lectura.
  2. Cuando el celebrante o el equipo de liturgia haya determinado el momento en que se han de presentar el «panel» con la partitura ya completa del «aleluya», con este mismo sentido de unidad completa de Cristo resucitado, con la que expresamos la alegría de TU PRESENCIA.

3.- Una oración

Que viene por la calle Dios, que viene
como de espuma o pluma o nieve ilesa;
tan azucenamente pisa y pesa
que sólo un soplo de aire lo sostiene.

Otro milagro, ¿ves? Él, que no tiene
ni tamaño ni límites, no cesa
nunca de recrearnos la sorpresa
y ahora en un arco de aire se contiene.

Se le rinde el romero y se arrodilla;
se le dobla la palma ondulante;
las torres en tropel campaneado.

Dobla también y rinde tu rodilla,
hombre, que viene Cristo caminante
-poco de pan, copo de pan- pasando.

Antonio y Carlos Murciano

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