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Archive for 5/07/17

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: HORA DE LA TARDE.

Hora de la tarde,
fin de las labores.
Amo de las viñas,
paga los trabajos
de tus viñadores.

Al romper el día
nos apalabraste.
Cuidamos tu viña
del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,
nos lo das de balde,
que a jornal de gloria
no hay trabajo grande.

Das al de la tarde
lo que al mañanero.
Son tuyas las horas
y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos
dale crecimiento.
Tú que eres la viña,
cuida los sarmientos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Salmo 26 I – CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

Ant 2. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Salmo 26 II

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

LECTURA BREVE   St 1, 22. 25

Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. El que se concentra en el estudio de la ley perfecta (la que hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, éste encontrará la felicidad en practicarla.

RESPONSORIO BREVE

V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES

Oremos, hermanos, a Dios Padre, que en su amor nos mira como hijos, y digámosle:

Muéstranos, Señor, la abundancia de tu amor.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia: guárdala de todo mal
y haz que crezca en tu amor.

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como al único Dios verdadero,
y a Jesucristo como al Salvador que tú has enviado.

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes
y que tu bondad les dé la vida eterna.

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren: alivia sus dificultades
y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

En tu misericordia acoge a los que hoy han muerto
y dales posesión de tu reino.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche: tú que eres siempre inmutable, da firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y de las horas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 5 Julio, 2017

Tiempo Ordinario
1) Oración inicial

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 8,28-34
Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?» Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: «Si nos echas, mándanos a la piara de puercos.» Él les dijo: «Id.» Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su territorio.

3) Reflexión

• El evangelio de hoy acentúa el poder de Jesús sobre el demonio. En nuestro texto, el demonio o el poder del mal es asociado con tres cosas: (a) Con el cementerio, el lugar de los muertos. La muerte que ¡mata la vida! (b) Con el cerdo, que era considerado un animal impuro. ¡La impureza que separa de Dios! (c) Con el mar, que era visto como símbolo del caos antes de la creación. El caos que destruyó la naturaleza. El evangelio de Marcos, de donde Mateo saca su información, asocia el poder del mal con un cuarto elemento que es la palabra Legión, (Mc 5,9), nombre de los ejércitos del imperio romano. El imperio que oprimía y que explotaba a la gente. Así se comprende como la victoria de Jesús sobre el demonio tenía un alcance enorme para la vida de las comunidades de los años setenta, época en que Mateo escribe su evangelio. Las comunidades vivían oprimidas y marginadas, por la ideología oficial del imperio romano y del farisaísmo que se renovaba. Este mimo significado y alcance sigue siendo válido para nosotros hoy.
• Mateo 8,28: El poder del mal oprime, maltrata y aliena a las personas. Este versículo inicial describe la situación antes de la llegada de Jesús. En la manera de describir el comportamiento de los endemoniados, el evangelista asocia el poder del mal con el cementerio y con la muerte. Es un poder mortal sin rumbo, amenazador, destructor y descontrolado, que da miedo a todos. Priva a la persona de su conciencia, del autocontrol y de la autonomía.
• Mateo 8,29: Ante la simple presencia de Jesús el poder del mal se desmorona y se desintegra. Aquí se describe el primer contacto entre Jesús y los dos poseídos. Es la total desproporción. El poder, que antes parecía tan fuerte, se derrite y se desmorona ante Jesús. Ellos gritan: “¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido para atormentarnos antes de tiempo?” Se dan cuenta de que perdieron poder.
• Mateo 8,30-32: El poder del mal es impuro y no tiene autonomía, ni consistencia. El demonio no tiene poder sobre sus propios movimientos. Consigue sólo entrar en los puercos con el permiso de Jesús. Una vez dentro de los puercos, éstos se precipitan a la mar. Según la opinión de la gente, el cerdo era símbolo de impureza que impedía al ser humano relacionarse con Dios y sentirse acogido por El. El mar era símbolo del caos que existía antes de la creación y que, según la creencia de la época, seguía amenazando la vida. Este episodio de los cerdos que se precipitan a la mar, es extraño y difícil de ser entendido. Pero el mensaje es muy claro: ante Jesús, el poder del mal no tiene autonomía, no tiene consistencia. Quien cree en Jesús, ha vencido ya el poder del mal y no tiene que temer.
• Mateo 8,33-34: La reacción de la gente del lugar. Alertado por los empleados que se ocupaban de los cerdos, la gente del lugar fue al encuentro de Jesús. Marcos informa que vieron “al endemoniado sentado, vestido y en perfecto juicio” (Mc 5,15). Pero ¡se quedaron sin los cerdos! Por esto, piden a Jesús que se vaya lejos. Para ellos, los cerdos eran más importantes que el ser humano que acababa de recobrar el juicio.
• La expulsión de los demonios. En el tiempo de Jesús, las palabras demonio o Satanás, eran usadas para indicar el poder del mal que desviaba a las personas del buen camino. Por ejemplo, cuando Pedro tentó de desviar a Jesús, el fue Satanás para Jesús (Mc 8,33). Otras veces, aquellas mismas palabras eran usadas para indicar el poder político del imperio romano que oprimía y explotaba a la gente. Por ejemplo, en el Apocalipsis, el imperio romano se identifica con el “Diablo o Satanás” (Ap 12,9). Otras veces la gente usaba las mismas palabras para indicar los males y las enfermedades. Así se hablaba de demonio o espíritu mudo, espíritu sordo, espíritu impuro, etc. ¡Había mucho miedo! En el tiempo de Mateo, segunda mitad del primer siglo, el miedo a los demonios estaba aumentando. Algunas religiones, venidas de Oriente, divulgaban un culto a los espíritus. Enseñaban que gestos errados podían irritar a los espíritus, y éstos para vengarse, podían impedir nuestro acceso a Dios y privarnos de los beneficios divinos. Por esto, a través de ritos y oraciones, plegarias y ceremonias complicadas, la gente trataba de aplacar a esos espíritus o demonios, para que no perjudicaran la vida humana. Estas religiones, en vez de liberar a la gente, alimentaban el miedo y la angustia. Ahora bien, uno de los objetivos de la Buena Nueva de Jesús era ayudar a la gente a liberarse de este miedo. La llegada del Reino de Dios significó la llegada de un poder más fuerte. Jesús es “el hombre más fuerte” que llega para amarrar a Satanás, al poder del mal, y robarle la humanidad prisionera del miedo (cf. Mc 3,27). Por ello, los evangelios insisten en la victoria de Jesús sobre el poder del mal, sobre el demonio, sobre Satanás, sobre el pecado y sobre la muerte. Era para animar a las comunidades a vencer este miedo al demonio. Y hoy, ¿Quién de nosotros puede decir: “Soy totalmente libre”? ¡Nadie! Entonces, si no soy totalmente libre, alguna parte en mí es poseída por otros poderes. ¿Cómo expulsar estos poderes? El mensaje del evangelio de hoy sigue siendo válido para nosotros.

4) Para la reflexión personal

• ¿Qué es lo que hoy está oprimiendo y maltratando a la gente? ¿Por qué hoy, en ciertos lugares, se habla tanto de expulsión de demonios? ¿Es bueno insistir tanto en el demonio? ¿Qué piensas tú?
• ¿Quién de nosotros puede decir que es totalmente libre o liberado? ¡Nadie! Entonces todos estamos un poco poseídos por otros poderes que ocupan algún espacio dentro de nosotros. ¿Cómo hacer para expulsar este poder dentro de nosotros y dentro de la sociedad?

5) Oración final

Es Yahvé clemente y compasivo,
tardo a la cólera y grande en amor;
bueno es Yahvé para con todos,
tierno con todas sus creaturas. (Sal 145,8-9)

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Título original: Manchester-by-the-Sea
Intérpretes: Casey Affleck, Lucas Hedges, Michelle Williams, Kyle Chandler. Género: drama Director: Kenneth Lonergan. Producción: USA 2016

Lee vivía feliz en un pueblecito pesquero de Massachusetts con su mujer y sus tres niños pequeños. Pero una noche comete un error involuntario y provoca un incendio en su hogar, a resultas del cual mueren abrasados sus tres hijos de corta edad. Lee no puede con el peso de la culpa. Su mujer le abandonó y él nunca se ha perdonado el terrible suceso.

Suele decirse –muy impropiamente, por cierto– que en los países de tradición cristiana el peso de la culpa es mucho mayor que en otras culturas. Pero el credo cristiano habla del perdón de los pecados y buena parte de la acción evangélica de

Jesús fue precisamente esa liberación de la culpa. Por desgracia para él, a Lee no le basta el perdón ajeno, ni siquiera el de su ex esposa. No es capaz de perdonarse a sí mismo. Aquella negligencia de tan fatales consecuencias le ha hecho autor de algo imperdonable.

El retrato de este neurótico –porque a la pos- tre, en eso se convierte Lee– tiene algo de tragedia griega. El héroe, obcecado, no ve venir el desastre hasta que estalla el infortunio y el protagonista carga con el peso insoportable de una culpa que anonada y aniquila.

Casey Affleck está soberbio en su papel, que le ha valido el Óscar. También el guión original del film obtuvo otro. El film engancha y atrae a pesar de la pesadumbre que destila. Útil para explicar el perdón cristiano y la culpa enfermiza.

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Entonces, reflexionando, dijo: « ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra mientras que yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

Ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros. Se puso en camino y fue a casa de su padre”.

SIEMPRE PUEDES VOLVER A CASA DEL PADRE

Tienes dos opciones: una, sentarte y decir: “¡Qué malo he sido!“. Otra, ser humilde y decir:
“Padre, he pecado, me arrepiento, perdóname. Si, no importa lo bajo que hayas caído, siempre puedes arrepentirte, pedir perdón y volver a empezar”.

Comienza un proceso instintivo a través de la culpa. Hoy no hay espacio para la culpa. La culpa como aguijón agrega otro malestar al de la escasez buscando revertir el proceso.

¿Quiénes tienen la culpa de lo que me pasa? Culpar a otro solo retrasa el proceso de aprendizaje.

Hacerse cargo de la culpa es recapacitar, re – capacitarse, volver a adquirir capacidades perdidas (pero no bienes perdidos) capacidades que adquiere el hijo prodigo:

1- Ver el presente. Reconocer mí aquí y ahora, ubicarme correctamente en el mapa de mi vida.

2- Ver la dirección correcta en la que seguir.

3- Ver el pasado y reconoces la historia que tejí mal.

El arrepentimiento es una fuerza positiva. Gran captación del bien que nos negamos. Fuerza repasadora: “abrazar con todas las fuerzas del alma aquello que negué” (Padre Kentenich). Por el pecado se convierte en vacuna mi mejor yo vence sobre mi peor yo.

Las preguntas que pueden ayudar a asumir los compromisos pueden ser:

  • ¿Qué podemos hacer?
  • ¿Qué experiencias de compromisos conocemos?
  • ¿A qué nos compromete…?

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81. Cuando más necesitamos un dinamismo misionero que lleve sal y luz al mundo, muchos laicos sienten el temor de que alguien les invite a realizar alguna tarea apostólica, y tratan de escapar de cualquier compromiso que les pueda quitar su tiempo libre. Hoy se ha vuelto muy difícil, por ejemplo, conseguir catequistas capacitados para las parroquias y que perseveren en la tarea durante varios años. Pero algo semejante sucede con los sacerdotes, que cuidan con obsesión su tiempo personal. Esto frecuentemente se debe a que las personas necesitan imperiosamente preservar sus espacios de autonomía, como si una tarea evangelizadora fuera un veneno peligroso y no una alegre respuesta al amor de Dios que nos convoca a la misión y nos vuelve plenos y fecundos. Algunos se resisten a probar hasta el fondo el gusto de la misión y quedan sumidos en una acedia paralizante.

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Oración

Queremos, Señor Jesús, escucharte en tu Palabra.
Y escuchándola, sintonizar con tu corazón de Hijo confiado en el

Padre del cielo, aprender a orar Contigo, a esperar con
paciencia activa, a amar y a perdonar sin cansarnos.
Saber una y otra vez cuánto te importa cada hombre y cada

mujer, cuánto te interesa nuestra propia paz y felicidad.
Enséñanos, Jesús, Señor y Hermano nuestro, a conocerte a través
de tu evangelio. ASI SEA.

 

Mt 11, 25-30

«25En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: ‘Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y entendidos, y se las has revelado a pequeños. 26Sí Padre, porque así ha sido tu complacencia’. 27Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

28Venid a mí, todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. 29Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis descanso para vuestras vidas. 30Porque mi yugo es llevadero y mi carga es ligera’».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO 

Hasta el capítulo 11 el evangelio de Mateo presenta el proyecto evangelizador de Jesús. Desde 4,17, momento en que comienza su misión pública, el proyecto evangelizador se basa en la proclamación del evangelio mediante la enseñanza (cap. 5-7) y las curaciones (cap. 8-9) y culmina en el envío de los discípulos (cap. 10) que había elegido (4,18-22). Pues bien, a partir del capítulo 11 comienzan las reacciones a dicho proyecto de Jesús. Son siempre reacciones más o menos negativas, que ponen en duda o rechazan el programa de Jesús. Comienza con Juan Bautista (11,2-15), sigue con la generación presente (11,16-19) y termina con las ciudades “impenitentes” (11,20-24). Pero, frente a las dudas o el rechazo, el capítulo 11 termina con el texto que hoy contemplamos, reafirmando la identidad de Jesús como Hijo enviado del Padre y la validez de su proyecto. El capítulo 12 continuará con las reacciones, en este caso de los fariseos, empeñados en no querer reconocer ni aceptar la misión de Jesús ni su persona (12,1-14).

 

TEXTO

El evangelio de hoy está formado por dos breves perícopas, la primera centrada en el Padre (5 veces “Padre” + “Señor”) y la segunda, centrada en Jesús (5 veces “mi” + “yo”). La primera perícopa (vv. 25-27) es una oración de acción de gracias en la que Jesús hace descansar en la complacencia del Padre las cosas que le están sucediendo: que los sabios y entendidos le rechazan pero es acogido por los pequeños (“la gente de la tierra”). Jesús se autoproclama revestido de toda autoridad (cf. 28,18) y único mediador para revelar a Dios Padre. Es el Padre el que permite que las cosas sucedan como suceden; es el Padre el que otorga todo a su Hijo; es el Padre el que lo conoce y permite que lo pueda revelar. Todo permanece en la órbita del Padre, fuente de todo para Jesús. En cambio, la segunda perícopa (vv. 28-30) se centra en

Jesús y en su proyecto (“Yugo”). Jesús, manso y humilde corazón, se nos ofrece como nuestro “descanso”, un término que evoca la paz interior, la armonía vital, la serenidad para afrontar las dificultades de la vida.

 

ELEMENTOS INTERESANTES

• En un momento de dificultades en la misión de Jesús, éste se dirige al Padre con una acción de gracias. No deja de ser paradójico y nos espolea para que nuestra confianza en Dios no decaiga a pesar de los problemas con que nos encontremos. Esa confianza tan tenaz está basada en el “conocer”, utilizado en su sentido semítico de “estar en relación con”. Sólo una vida “habitada” por Dios es capaz de mantenerse en pie cuando llegan las dudas, la oposición o el rechazo. El “conocer” está relacionado con el “revelar”. Jesús nos revela, nos hace conocer, nos pone en relación profunda con Dios.

• Uno de los pocos textos en los que se habla del interior de Jesús: es manso y humilde de corazón. No son, pues, valores o virtudes sin más: son las que caracterizan a Jesús y deben caracterizar a sus seguidores.

• La invitación de Jesús (“venid a mí”) promete descanso, esa paz y serenidad que proceden de una correcta relación con Dios. La experiencia de Dios trae serenidad y armonía a la vida personal y comunitaria, y una medida para saber si nuestra experiencia de Dios es la correcta radica precisamente en la paz y armonía con que vivimos. La “carga” de Jesús es ligera: el proyecto de Jesús y su empeño por el Reino no conlleva “líos y agobios” sino plenitud de ser.

  

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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XIV domingo del Tiempo Ordinario
9 de Julio, 2017

Lecturas: Zacarías 9, 9-10; Salmo 144; Romanos 8:9, 11-13; Mateo 11:25-30

Vengan a mí y descansen

En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.

Reflexión

Jesús siempre alivia los agobios y cansancios de los problemas de nuestra vida diaria, tanto los que llegan de afuera, como los que nos buscamos nosotros mismos por nuestra predisposición al orgullo, egoísmo, o al deseo de control. ¿Se recuerdan de algún momento donde se han sentido muy cansado? ¿Han observado que algunas personas se ponen de muy mal humor cuando están cansados? ¿Les ha ocurrido esto a ustedes? ¿Que los descansa? ¿Que les preocupa? Jesús siempre está listo ayudarnos. Pídele que el siempre nos oye. Compartir

Actividades

Llevar al grupo unas tarjetas en blanco. Pedirles a los niños que escriban en ellas lo que ellos podrían hacer para que sus mamas, papas maestros y el resto de los mayores en sus familias puedan descansar. Compartir lo que cada uno ha escrito y luego colocar En el altar del grupo las tarjetas como señal de su compromiso para esta semana. Orar juntos

Oración

Jesús te damos gracias por ser tan suave y amable siempre con nosotros. Ayúdanos a siempre poder abrirte nuestro corazón para contarte las cosas que nos preocupan en nuestra casa y en nuestra escuela. Enséñanos a ser amables y cariñosos como Tu. Amen.

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