Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 15/07/17

I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: LUZ MENSAJERA DE GOZO.

Luz mensajera de gozo,
hermosura de la tarde,
llama de la santa gloria,
Jesús, luz de los mortales.

Te saludamos, Señor,
oh luz del mundo que traes
en tu rostro sin pecado
pura la divina imagen.

Cuando el día se oscurece,
buscando la luz amable
nuestras miradas te siguen
a ti, lumbre inapagable.

Salve, Cristo venturoso,
Hijo y Verbo en nuestra carne,
brilla en tu frente el Espíritu,
das el corazón del Padre.

Es justo juntar las voces
en el descanso del viaje,
y el himno del universo
a ti, Dios nuestro, cantarte.

Oh Cristo que glorificas
con tu vida nuestra sangre,
acepta la sinfonía
de nuestras voces filiales. Amén.

SALMODIA

Ant 1. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

Salmo 112 – ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

Ant 2. Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor.

Salmo 115 – ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor.

Ant 3. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL – Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

LECTURA BREVE   Hb 13, 20-21

El Dios de la paz, que sacó de entre los muertos, por la sangre de la alianza eterna, al gran Pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús, os haga perfectos en todo bien, para hacer su voluntad, cumpliendo en vosotros lo que es grato en su presencia por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Cuántas son tus obras, Señor.
R. Cuántas son tus obras, Señor.

V. Y todas las hiciste con sabiduría.
R. Tus obras, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cuántas son tus obras, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Jesús subió a una barca, y con muchas parábolas enseñaba a la gente.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Jesús subió a una barca, y con muchas parábolas enseñaba a la gente.

PRECES

Recordando la bondad de Cristo, que se compadeció del pueblo hambriento y obró en favor suyo los prodigios de su amor, digámosle con fe:

Escúchanos, Señor.

Reconocemos, Señor, que todos los beneficios que hoy hemos recibido proceden de tu bondad;
haz que no sean estériles, sino que den fruto, encontrando un corazón noble de nuestra parte.

Dios nuestro, luz y salvación de todos los pueblos, protege a los que dan testimonio de ti en el mundo,
y enciende en ellos el fuego de tu Espíritu.

Haz, Señor, que todos los hombres respeten la dignidad de sus hermanos,
y que todos juntos edifiquemos un mundo cada vez más humano.

A ti, que eres el médico de las almas y de los cuerpos,
te pedimos que alivies a los enfermos y des la paz a los agonizantes, visitándolos con tu bondad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Dígnate agregar a los difuntos al número de tus escogidos,
cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.

Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al camino recto, concede a todos los cristianos que se aparten de todo lo que sea indigno de ese nombre que llevan, y que cumplan lo que ese nombre significa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Anuncios

Read Full Post »

Lectio: Sábado, 15 Julio, 2017
Tiempo Ordinario

1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del Evangelio según Mateo 10,24-33
«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos! «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.
«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. « Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.
 
3) Reflexión
• El evangelio de hoy presenta diversas instrucciones de Jesús respecto al comportamiento que los discípulos deben adoptar durante el ejercicio de su misión. Lo que más llama la atención en estas instrucciones son dos advertencias: (a) la frecuencia con que Jesús alude a las persecuciones y a los sufrimientos que tendrá; ( b) la insistencia tres veces repetida para el discípulo invitándolo a no tener miedo.
• Mateo 10,24-25: Persecuciones y sufrimientos marcan la vida de los discípulos. Estos dos versículos constituyen la parte final de una advertencia de Jesús a los discípulos respecto a las persecuciones. Los discípulos tienen que saber que, por el hecho de ser discípulos de Jesús, van a ser perseguidos (Mt 10,17-23). Ellos no podrán reclamar ni quedarse preocupado con esto, pues un discípulo tiene que imitar la vida del maestro y participar con él en las privaciones. Esto forma parte del discipulado. “«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo.”. Si a Jesús le tildaron de Belcebú, cuánto más van a insultar a sus discípulos. Con otras palabras, el discípulo de Jesús deberá preocuparse seriamente sólo en caso de que no le aparezca ninguna persecución en su vida.
• Mateo 10,26-27: No tener miedo a decir la verdad. Los discípulos no deben tener miedo a los perseguidores. Estos consiguen pervertir el sentido de los hechos y esparcen calumnias para que la verdad sea considerada como mentira, y la mentira como verdad. Pero por mayor que sea la mentira, la verdad terminará venciendo y derribará la mentira. Por esto, no debemos tener miedo a proclamar la verdad, las cosas que Jesús enseñó. Hoy en día, los medios de comunicación consiguen pervertir el sentido de los hechos y hacen aparecer como criminales a las personas que proclaman la verdad; hacen aparecer como justo el sistema neo-liberal que pervierte el sentido de la vida humana.
• Mateo 10,28: No tener miedo a los que pueden matar el cuerpo. Los discípulos no deben tener miedo a los que matan el cuerpo, a los que torturan, machacan y hacen sufrir. Los torturadores pueden matar el cuerpo, pero no consiguen matar en ellos la libertad y el espíritu. Deben tener miedo, esto sí, a que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad y, así, les haga ofender a Dios. Porque quien se aleja de Dios, se pierde por siempre.
• Mateo 10,29-31: No tener miedo, sino tener confianza en la Providencia Divina.     Los discípulos no deben tener miedo a nada, pues están en las manos de Dios. Jesús manda mirar los pajarillos. Dos pajarillos se venden por pocos centavos y ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento del Padre. Hasta los cabellos de la cabeza están contados. Lucas dice que ningún cabello se cae sin el permiso del Padre (Lc 21,18). ¡Y se caen tantos cabellos! Por esto. “no temáis. Vosotros valéis mucho más que muchos pajarillos”. Es la lección que Jesús saca de la contemplación de la naturaleza.
• Mateo 10,32-33: No tener vergüenza de dar testimonio de Jesús. Al final, Jesús resume todo en esta frase: “Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.
Sabiendo que estamos en la mano de Dios y que Dios está con nosotros en cada momento, tenemos el valor y la paz necesaria para dar testimonio y ser discípulos y discípulas de Jesús.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Tengo miedo? ¿Miedo de qué? ¿Por qué?
• ¿Has sufrido o te han perseguido alguna vez por causa de tu compromiso con el anuncio de la Buena Nueva que Jesús nos envía?
 
5) Oración final
Son firmes del todo tus dictámenes,
la santidad es el ornato de tu casa,
oh Yahvé, por días sin término. (Sal 93,5)

Read Full Post »

1.- Os copio ahora, mis queridos jóvenes lectores, el texto de la primera lectura. Dice el profeta Isaías: Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

2.- Lo proclama el profeta respecto a su tiempo y es verdad, sin duda, también en el nuestro. Oigo o leo a muchos que afirman que nuestra Iglesia actualmente no da buen ejemplo ante las masas, que nadie la identificaría con lo que el Maestro se propuso fuera la continuación de su mensaje y que si volviera lamentaría amargamente lo que observaba. Los que así hablan tienen un conocimiento superficial de la realidad cristiana. Se atienen a lo que la mayoría de los medios de difusión dicen, ni se mueven, ni investigan con detenimiento.

3.- La Palabra de Dios se difunde por la tierra y germina y crece en tantas comunidades de contemplativos que la acogen y dan testimonio que la vida del hombre es algo más que comer, dormir y… Cultivan la Palabra y rezan por el bien de todos. Se derrama en la tierra y germina y crece en los asilos de ancianos, en los cottolengos, en los orfanatorios, en los hospitales que regentan en ignotos lugares del Tercer Mundo tantos misioneros, en tantas ONGs que dedican sus desvelos a los marginados que acogen, en las Caritas y en Manos Unidas. La Palabra de Dios no se derrama estéril por el mundo, vuelve siempre cargada de frutos. Ahora bien y a fuer de sinceros, por muchos resbala, a muchos deslumbra, sin que se dejen iluminar…. ¿a quienes de ellos os sentís unidos?

4.- La lectura evangélica, como habréis observado tiene dos partes. La primera descripción corresponde al lenguaje propio una cultura agrícola, que obra con técnicas sencillas, propias de otros tiempos. Se sembraba a mano en tiempos de Jesucristo y mucho antes. Se sembraba de igual manera en mis tiempos jóvenes. Hoy en día, las labores agrícolas las efectúa maquinaria muy sofisticada, que impide que la semilla vaya a parar fuera del campo. Tal vez porque los apóstoles eran pescadores la mayoría y porque gozaban de su estrecha amistad, para que no erraran, a ellos y a nosotros, desmenuza en la intimidad y aclara, los contenidos. Y yo ahora, siguiendo su ejemplo, a vosotros, mis queridos jóvenes lectores, trataré de traducirlos a vuestra actualidad.

5.- La Buena Nueva es escuchada por algunos sin entretenerse en profundizar su sentido y analizar sus consecuencias. Escuchan la Palabra como quien escucha un mitin. Oyen sus excelencias y les dan el mismo crédito que las de un anuncio de cosméticos. Son superficiales, en una palabra, dicen que son gente práctica y que no les vengan con monsergas, que a ellos, en el terreno de las ideas le engañarían con facilidad y huyen… Son prudentes sí y estériles.

6.- Viajando o moviéndose por su entorno, algunos entran en contacto con un grupo, una comunidad, un local dedicado a actividades siempre muy interesantes, descubren a personas fantásticas y siempre están hablando de ellas, son como mariposas que liban aquí allá pero no fabrican miel, lo suyo no es reflexionar y trabajar, hablan sin tino y sin descanso, como dice el refrán: por el uno le entra y por el otro le sale… Se entusiasman de momento, todo les parece magnífico, incomparable, pero se olvidan de todo al día siguiente. Pueden ser ellos también deslumbrantes, pero la realidad más real de su vida, aunque nadie se atreva de decírselo, es la holgazanería, son vagos.

7.- Otros están tan entregados a satisfacer sus ambiciones, a conseguir réditos a hacerse ricos, que todo lo que no signifique ganar dinero no les interesa. El gato escaldado del agua tibia huye y ellos siempre recuerdan que una vez alguien les engañó, fue poca la pérdida, pero suficiente para no confiar en extraños y el Evangelio lo es, no cotiza siquiera en bolsa, evidentemente. Aunque nadie se lo diga, todos se han dado cuenta hace siglos, de que son egoístas profundos. Existen también los que esperan la oportunidad suprema, que nunca les llega. No quieren gastarse, se reservan, evitan comprometerse. Quieren soñar y proponer, no ser nunca materialistas. Tan espirituales son, que nada les hace progresar y ni siquiera rezan para que Dios les dé un empujoncito y hagan algo de provecho. 

8.- Hay otros, espero que seáis vosotros, mis queridos jóvenes lectores, que están siempre ojo avizor, pensando que en cualquier momento puede cambiar su vida, saben que la imaginación de Dios es fabulosa y que la ocasión la pintan calva. Si al buen ladrón le llegó la salvación en el patíbulo y a última hora, en cualquier momento saben que puede llegarles un mensaje que les aliente y conduzca por sendas mejores y más útiles a los demás. Saben que puede llegar y, mientras se presenta, cada día acuden a por el agua de la Gracia y viven siempre en situaciones de servicio.

Pedrojosé Ynaraja

Read Full Post »

1. Después de exponer Mateo la justicia del reino de Dios (caps. 5-7) y la proclamación de este reino al mundo (cap. 10), trata ahora el evangelista de exponer, en un tercer momento, el misterio del reino (cap. 13), aparentemente desprovisto de grandeza y de poder, cuyo crecimiento es lento y profundo y cuyo final será espléndido. Los de «fuera» (fariseos) no entienden la naturaleza del reino; tampoco lo entienden las multitudes; es necesario que lo comprendan los discípulos. El secreto de las parábolas es el secreto de la actividad y la persona de Jesús.
 

2. La parábola de este domingo nos habla de un sembrador y de la semilla que siembra; de los cuatro tipos de terreno en los que cae la semilla y de los resultados obtenidos. Los tres fracasos cosechados son debidos a un factor de destrucción en la sementera: pájaros, sol, espinas. Frente a una buena cosecha, hay pérdidas considerables. Con todo, la espléndida cosecha final deberá animar a los discípulos. Los cuatro tipos de terreno son otras tantas disposiciones o actitudes de egoísmo cerrado, entusiasmo superficial, obsesión por uno mismo y apertura al prójimo.
 

3. Con el reino ocurrirá lo mismo: se pretenderá ahogarlo antes de su plena realización final. Discípulos son los que acogen a Jesús y al reino; son las personas sencillas a las que Dios ha revelado el misterio del reino. No entienden, en cambio, los que tienen embotado el corazón y cerrados los ojos y oídos. Al aplicar esta parábola a la Iglesia, se pone el acento en la siembra
de la semilla, en la evangelización. Mejor dicho, en la responsabilidad de los que comprenden la parábola del reino. Se comprende su sentido cuando se le da vida.

REFLEXIÓN CRISTIANA:

¿Con qué tipo de terreno nos identificamos al recibir la palabra de Dios?

¿Somos sembradores de esta palabra?

Casiano Floristán

Read Full Post »

91. Un desafío importante es mostrar que la solución nunca consistirá en escapar de una relación personal y comprometida con Dios que al mismo tiempo nos comprometa con los otros. Eso es lo que hoy sucede cuando los creyentes procuran esconderse y quitarse de encima a los demás, y cuando sutilmente escapan de un lugar a otro o de una tarea a otra, quedándose sin vínculos profundos y estables: «Imaginatio locorum et mutatio multos fefellit»[68]. Es un falso remedio que enferma el corazón, y a veces el cuerpo. Hace falta ayudar a reconocer que el único camino consiste en aprender a encontrarse con los demás con la actitud adecuada, que es valorarlos y aceptarlos como compañeros de camino, sin resistencias internas. Mejor todavía, se trata de aprender a descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos. También es aprender a sufrir en un abrazo con Jesús crucificado cuando recibimos agresiones injustas o ingratitudes, sin cansarnos jamás de optar por la fraternidad[69].


[68] Tomás de Kempis, De Imitatione Christi, Liber Primus, IX, 5: «La imaginación y mudanza de lugares engañó a muchos».

[69] Vale el testimonio de Santa Teresa de Lisieux, en su trato con aquella hermana que le resultaba particularmente desagradable, donde una experiencia interior tuvo un impacto decisivo: «Una tarde de invierno estaba yo cumpliendo, como de costumbre, mi dulce tarea para con la hermana Saint-Pierre. Hacía frío, anochecía… De pronto, oí a lo lejos el sonido armonioso de un instrumento musical. Entonces me imaginé un salón muy bien iluminado, todo resplandeciente de ricos dorados; y en él, señoritas elegantemente vestidas, prodigándose mutuamente cumplidos y cortesías mundanas. Luego posé la mirada en la pobre enferma, a quien sostenía. En lugar de una melodía, escuchaba de vez en cuando sus gemidos lastimeros […] No puedo expresar lo que pasó en mi alma. Lo único que sé es que el Señor la iluminó con los rayos de la verdad, los cuales sobrepasaban de tal modo el brillo tenebroso de las fiestas de la tierra, que no podía creer en mi felicidad» (Manuscrito C, 29 vº-30 rº, en Oeuvres complètes, Paris 1992, 274-275).

Read Full Post »

Eficacia de la palabra

El corazón del mensaje de Jesús es el Reino. Las parábolas son un medio privilegiado para hacernos conocer su significado.

Dificultad para acoger el Reino

El capítulo trece ocupa un lugar importante en el evangelio de Mateo. El capítulo anterior nos hablaba del rechazo a la misión de Jesús, el presente buscará explicar por qué el Reino puede ser discutido o ignorado por algunos y aceptado por otros. El pasaje de hoy nos trae la parábola más desarrollada de este capítulo. Allí están los dos grandes grupos de oyentes del evangelio de Mateo: los discípulos y los fariseos. Jesús explica a los primeros por qué el Reino no es anunciado en forma deslumbrante.

Jesús le habla a la multitud (cf. v. 2). No se trata de una enseñanza misteriosa, se dirige a todos. Pero para acceder a ella se requieren ciertas condiciones. Se presentan cuatro casos, en los tres primeros la palabra no es acogida; el último, en cambio, nos habla de un buen resultado, variable además(cf. v. 3-8). Los fracasos de la semilla están en relación con las difíciles escenas del capítulo doce, la ausencia de logros viene de quienes se niegan a escuchar la palabra. Pero no todo es fracaso, la palabra es también acogida y da fruto.

La parábola es explicada en la parte final de nuestro texto. Son pocas las parábolas comentadas en los evangelios. Los discípulos se inquietan: ¿por qué habla Jesús en parábolas? se preguntan (cf. v. 10). Las frases cortantes de la respuesta del Señor apuntan a una cosa: su predicación no es aceptada por los duros de corazón. Es decir, aquellos que hablan de una manera y actúan de otra; esos son los fariseos. Se trata de personajes históricos del tiempo de Jesús; pero en el evangelio de Mateo el fariseísmo es denunciado como el peligro para todo oyente de la palabra y, en verdad, para todo discípulo de ayer y de hoy: recibir la semilla y no hacerla germinar.

Pan para comer

Discípulo es aquel en quien la palabra da fruto. Aquel que traduce el Reino de amor en gesto permanente y solidario hacia los demás. El peor y más sutil rechazo del Reino es pretender aceptarlo, pero negarlo con nuestro comportamiento; parábola y explicación son netas al respecto. La fuerza del mensaje está en Dios, si lo acogemos se convertirá en alimento de nuestras vidas, en «pan» para comer (Is 55, 10). La Iglesia cumple su papel de signo del Reino, cuando pone en práctica el evangelio de que es portadora. No hacerlo así es caer en el peligro de fariseísmo que señala el evangelio de Mateo. Si acogemos la palabra en forma coherente participaremos «en la libertad gloriosa de los hijos de Dios» (Rom 8, 21). Libertad para amar, vivencia profunda de Dios experimentada en el compromiso solidario con el prójimo. El discípulo es, debe ser, un ser libre.

Gustavo Gutiérrez

Read Full Post »

LA INTERPRETACION DE LA PARABOLA EN LA COMUNIDAD PRIMITIVA

Ya hemos dicho que esta parábola, en los tres evangelistas, tiene una explicación posterior. Se dice que Jesús, después se quedó a solas y los doce le preguntaron sobre el significado de la parábola; y Jesús, según los evangelistas, da una breve explicación de ella, que aparece con pequeñas diferencias. Según la redacción de Mc. Que quizá sea la más primitiva. (Mc. 4, 13-20)

Hay muchas razones para decir con toda seguridad que la interpretación de esta parábola no es originaria de Jesús, y hay que atribuirla a la comunidad.

a) En esta explicación se habla de la palabra; en el vers. 14 el sembrador siembra la palabra, y todo el tiempo se habla de ella. Pero este término ”logos” “la palabra” jamás aparece en boca de Jesús en todo el Evangelio. Sin embargo, si hablan los Hechos de los Apóstoles y las demás cartas de la comunidad primitiva, para la que era un término con el que designaban el Evangelio. Esta es una razón de bastante peso.

b) En Mc. 4, 13-20 se encuentran muchos vocablos que no aparecen, o muy raramente, en los Evangelios, en boca de Jesús. Por el contrario, son familiares y frecuentes en el resto del Nuevo Testamento.

c) También se puede observar en esta explicación, expresiones, giros que parecen muy retorcidos, muy complicados, sobre todo cuando se conoce un poco el lenguaje de Jesús, que es muy claro y muy sencillo, por ejemplo los vers. 15 y 16. Dice el 15: “Los que están a lo largo del camino, son aquellos que oyen” -fijémonos que no hay allí personas, no hay nadie junto al camino-; podía haber dicho: la semilla que cae junto al camino es esto y esto… etc..

También es muy complicado decir: “Los que están a lo largo del camino donde se siembra la palabra, son aquellos que, cuando la oyen, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos”. Esto no va muy bien con la parábola. Lo mismo en cuanto al vers. 16 “los sembrados en el pedregal son los que al oír la palabra, etc., etc. -y allí no se ha sembrado a nadie…- Este no es el estilo de hablar de Jesús.

d) Se observa que la parábola hace una aplicación que, en tiempo de Jesús, quizá no tiene demasiado sentido. Por ej., se ve en el vers. 17, que la explicación responde muy bien a los problemas que tenía la comunidad cristiana primitiva, pero no a la problemática del tiempo de Jesús. “Los que han recibido la palabra, no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes, y en cuanto se presenta una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumben enseguida”. Todavía en tiempo de Jesús, no había empezado ninguna persecución por causa del Evangelio. Jesús lleva unos meses predicando, todo lo más. Eso responde muy bien al ambiente, a los problemas de la comunidad primitiva, años más tarde, pero no al momento en que habla Jesús.

El vers. 18 lo mismo: “Otros, sembrados entre abrojos, son los que oyen la palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias…” Los discípulos que están escuchando esta explicación de riquezas, etc. tienen muy poco, son pobres hombres que están ahí. Pero de hecho, esta explicación sí que tienen sentido en la comunidad primitiva, la cual, después de escuchar el Evangelio, puede seguir preocupada por las riquezas, etc., etc., pero no cuadra en la vida del mismo Jesús.

e) Hay otra razón muy importante; y es que, cuando se ha descubierto el Evangelio apócrifo de Tomás que es un Evangelista de mucho valor, no como los demás apócrifos, sino un Evangelio en el que ha quedado realmente parte original del mensaje de Jesús, se puede observar que en él aparece la parábola con pequeñas diferencias a la de Mc. Y no tiene ninguna explicación. Este es un dato más junto a los otros, para hacernos sospechar que la explicación de la parábola no se remonta al mismo Jesús, sino una catequesis de la comunidad primitiva basada en la parábola.

f) Se observa también que la explicación de la parábola es totalmente alegórica, es decir, que no se da un sentido a cada elemento, cosa que nunca hace Jesús. Jesús narra la parábola y saca una lección importante, pero única. Así tenemos ya muchas razones que llevan a pensar a los críticos, que esa explicación no es original de Jesús; haciendo un estudio sobre el lenguaje griego, etc., se encontrarían muchos más.
 

¿QUE INTERPRETACION SE DA AHORA A LA PARABOLA?

Al principio se prestaba atención a la siembra que, en parte se pierde, pero la cantidad mayor alcanza una cosecha. En cambio, la atención está ahora centrada en la calidad de los terrenos para decirnos lo siguiente: “de la misma manera que la semilla encuentra terrenos distintos, y el resultado de la misma depende de la calidad del terreno, de la misma manera, la eficacia de la palabra evangélica depende de la disposición de cada uno que la escucha.

Según esta explicación que la comunidad hace de la parábola, la palabra está simbolizada en la semilla, y los distintos terrenos por distintos grupos de oyentes.

1er. grupo.- Se nos habla de ellos en el vers. 15, se trata de oyentes en los que la palabra de Dios queda sin fruto; no penetra en ellos; son hombres que permanecen indiferentes al mensaje evangélico, hombres insensibles que no dejan penetrar el Evangelio en sus vidas.

2º grupo.- (vers. 16 y 17). Son aquellos que escuchan y recogen la palabra con prontitud e incluso con alegría; -aquí podemos encontrarnos nosotros-. Se escucha la palabra con prontitud y alegría, pero no puede desarrollarse con fuerza, con vigor, porque son inconstantes. Son los que escucharían y vivirían el mensaje , pero si fuera fácil. El Evangelio los convence, se dejan seducir y penetrar en él, pero ante la dificultad, los obstáculos, las persecuciones, son inconstantes y “sucumben enseguida”.

3er. grupo.- (vers. 18 y 19). Estos hombres, acogen también la palabra de Dios que comienza a crecer y fructificar en ellos, pero queda ahogada y sin fruto final a causa de las persecuciones del mundo, la seducción de las riquezas y otras aspiraciones.

4º grupo.- (vers. 20). Se habla ya de hombres que acogen la palabra de Dios y la hacen fructificar. Resulta extraño el poco desarrollo que se le da a este 4º grupo, que es el más importante de la parábola, “los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la palabra de Dios, la acogen y dan fruto; el 30, el 60 y el 100 por 1.

Cuando Jesús habla de la cosecha: “La mies es mucha, etc.” habla del resultado final del Reino de Dios. Para Jesús, siempre es eso, la cosecha. En cambio, en esta explicación de la parábola, la cosecha es el resultado, la respuesta que la palabra de Dios encuentra en cada persona.

Aquí la parábola no es una invitación a la fe y a la confianza en la fuerza del Evangelio, que es la idea primera de Jesús, sino una catequesis sobre la disposición que debemos adoptar al escuchar la palabra de Dios, y hacerla fructificar.

En esta catequesis se nos pone en guardia a todos los que hemos abrazado el Evangelio para que evitemos todo lo que podría anular la eficacia de este mensaje recibido.

Es una exhortación a la comunidad de convertidos, a los cristianos, para que sepan acoger y sobre todo, hacer fructificar el Evangelio, a pesar de las persecuciones y tribulaciones que, probablemente han comenzado ya cuando se escribe esto.

Pero nos podemos preguntar: ¿Con qué tranquilidad la comunidad primitiva recoge la parábola para sacar unas enseñanzas que no coinciden con la de Jesús? Al interpretar así la parábola, la comunidad cristianas, ¿no ha roto con la enseñanza de Jesús? Es cierto que han dado una nueva interpretación a la parábola, pero con ello no han hecho mas que aplicar a otras circunstancias y a otros problemas, una enseñanza que aparece en otros lugares del Evangelio. Más concretamente:

Los primeros cristianos, al poner esta nueva explicación, están insistiendo en la idea de que “hay que escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica”,pero esta idea nueva no deja de ser de Jesús; no se encuentra esta parábola pero sí otras.

El sermón de la montaña termina así: “Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente, etc.. Y todo el que no las oiga y no las ponga en práctica etc..” (Mt. 7, 24-27.

En esta parábola Jesús sí insiste, como se ve, en que hay que escuchar su mensaje y ponerlo en práctica, que la comunidad aplica a la parábola del sembrador. No sacan un mensaje nuevo, sino que la extraen de otros lugares del Evangelio.

Otra idea que aparece en esta explicación es: la necesidad de superar las preocupaciones terrenas para buscar simplemente el Reino de Dios, para escuchar el Evangelio. Esta idea tampoco es de la comunidad sino que pertenece al mensaje de Jesús. (Mt. 24-34).

La necesidad de estar en guardia contra las riquezas es otra de las ideas que no pertenece tampoco a la comunidad primitiva, sino a Jesús; el superar la seducción de las riquezas, si queremos que el Evangelio, dé fruto en nosotros (conf. Mt. 6, 19-21).

Por fin la necesidad de superar y afrontar las persecuciones sin sucumbir, es también una idea de Jesús. “Llegará un momento en que os expulsarán de las sinagogas, etc. etc. y solo el que persevere hasta el final se salvará” (Mt. 10, 16-25)

Supuesto esto, ¿cuál puede ser la aplicación de esta parábola hoy?

1ª .- Según esta parábola, una comunidad cristiana, aun en medio de las dificultades de penetración que encuentra en el Evangelio hoy, debe sin embargo, vivir una fe total y profunda en la eficacia final del mensaje de Jesús; a pesar de los obstáculos, las resistencias, etc. Jesús personalmente nos invita a escuchar esto: “Su confianza, la fe total que tiene El en el éxito final de su mensaje”.

La parábola es, pues, una invitación a predicar, a anunciar la palabra de Dios sin desaliento, sin desánimo, incansablemente, a pesar de las oposiciones, obstáculos, fracasos y resultados infructuosos que podemos encontrar a lo largo de la vida.

La predicación de la palabra hay que hacerla siempre con todo de esperanza; desanimados, no convencidos, cansados, no podemos anunciar la Buena Nueva del Evangelio.

Por lo tanto, la parábola nos obliga a revisar hasta qué punto falta en nosotros una convicción, una fe en lo que estamos diciendo. Hasta qué punto hablamos del mensaje de Cristo, damos catequesis, clases de religión, testimonio y todas las formas de anunciar el Evangelio, hasta qué punto no lo hacemos simplemente y está siendo pura rutina, un anuncio indiferente, acomplejado, resignado, apagado, doctrinal, defensivo de la fe cristiana. Hasta qué punto creemos que con el mensaje cristiano se está ofreciendo a los hombres verdadera fuerza de salvación; y si seguimos incansablemente anunciando el Evangelio.

Después de todos los líos que nos traemos, dentro de 10 ó 20 años habrá que preguntarse, ¿quién ha aportado algo?

Los que hayan hecho mucho ruido, habrán aportado eso, ruido, pero no habrán construido el futuro.

Los que hayan amargado, aquellos que no hayan encontrado en el Evangelio ninguna Nueva Noticia, habrán envejecido.

Solamente habrán construido el futuro, sencillamente los que no hayan perdido la esperanza, los que no se hayan desanimado.

Nos quejamos de la falta de vocaciones, y a lo mejor hay que dar gracias a Dios de que no las haya, para lo que estamos viviendo. Tendía que haberlas para algo más grande, sí, pero ¿para vivir lo que vivimos?…

Esta invitación de Jesús al aliento, estaba en la actitud de los primeros cristianos que al predicar el Evangelio, creían en la fuerza final de este anuncio. (Conf. 1 Cor. 2, 7-9; Rom. 1, 16; 1 Cor. 1, 18).

La primera lección, pues, de esta parábola, la original, es una invitación también hoy, a anunciar de mil formas el Evangelio, pero con fe, con la esperanza de que eso no se perderá; una parte podrá perderse, pero la mayor de la siembra, terminará en cosecha final.

No pensemos en la cosecha que se va a dar aquí, porque aquí sólo se da la siembra; la cosecha es escatológica.

2ª.- Por otra parte, la parábola, tal como ha sido interpretada por la comunidad siguiendo el mensaje de Jesús, es también una llamada a acoger, con verdadera postura de generosidad, la palabra de Dios. Es una invitación a escuchar, recibir, a acoger profundamente en nosotros el Evangelio con todas las exigencias. Esto es interesante también en el momento actual.

En una Iglesia en la que ha destacado lo sacramental, entendiendo muchas veces los sacramentos de forma mágica, automática, impersonal, etc., al mismo tiempo que se ha desvalorizado o no se ha apreciado tanto la importancia de la palabra. Se ha hecho como que los sacramentos eran el único medio de encontrarse con Dios, y el Evangelio, la Palabra, la Escritura no han sido subrayadas ni tan valoradas.

Sin embargo, las primeras comunidades cristianas terminaron por llamarse “ecclesia” = asamblea de los llamados, de los que han escuchado la misma palabra. Y hasta tal punto eso es así que, en el Nuevo Testamento, sobre todo en los Hechos, en vez de decir “la Iglesia se extendía”, nos dice: “la palabra de Dios se extendía” (Hch. 12, 24). “La Palabra de Dios crecía y se multiplicaba”, pero quien crecía no era la palabra, sino las comunidades; es decir, que esa palabra era escuchada y penetrada cada vez más en la Iglesia romana. “La palabra de Dios se extendía por toda la región” (Hch. 13, 42).

La Iglesia es, pues, antes que nada, la comunidad de aquellos que escuchan de verdad el Evangelio.

El Vaticano II, en la constitución sobre la Iglesia, dice: “El Evangelio es el principio de vida para la Iglesia” (LG. Nº 56). Su principio de vida no es la obediencia, la jerarquía, sino el Evangelio. Concretando más:

Una comunidad cristiana es Iglesia, en la medida en que en ella se escucha de verdad el Evangelio y se permanece fiel a la palabra de Dios; no solo cuando vive en pisos así o asá, en un barrio o en otro, esto no tiene nada que ver.

Una comunidad degenera, pierde vida, en la medida en que no escucha esa Palabra de Dios, aunque se escuchen otras muchas palabras que hace años se decían o de hace poco. Una comunidad que se quiere hacer Iglesia, es una comunidad en la que existe la preocupación por escuchar, no la tradición, no las últimas modas, sino las exigencias del Evangelio. Eso es lo importante.

3ª.- Por otra parte, la interpretación de la palabra se presta a una aportación personal mucho más concreta. Como en la comunidad primitiva, la parábola se aplicó a distintas posturas, hoy también podríamos señalar las diferentes actitudes nuestras que están impidiendo que la Palabra de Dios sea acogida y de fruto en nosotros; qué posturas o cosas están obstaculizando la escucha sincera y práctica de la palabra de Dios.

Veíamos que en la parábola se habla de persecuciones. Hablaremos de dos aunque se podrían añadir más.

a). En la comunidad primitiva se insiste en que hay que ser fiel a la palabra de Dios, aun en medio de la tribulación y de la persecución. Es decir: hay que ser fiel al Evangelio, fiel a esa Palabra, aun cuando sea mal recibida por los hombres, aunque nos lleve a la persecución. O dicho de otra manera, aunque nos enfrente a nuestras amistades, a nuestra familia, a las autoridades civiles o religiosas y a nuestro pueblo. Lo primero que tiene que hacer un creyente es creer, escuchar y obedecer al Evangelio; no hay nada ni nadie antes que El.

Cada uno sabe concretamente, como escuchar la palabra de Dios, a veces es muy difícil; uno pierde fama, prestigio, se le mira mal, etc. y se le mira mal incluso en los ambientes en que mejor se debería conocer y practicar el Evangelio; pero es así.

b). En la parábola se habla también de cómo las diversas preocupaciones de la vida, y en concreto las riquezas, pueden ahogar y dejar sin fruto la palabra de Dios. Por consiguiente, la parábola es una invitación a que revisemos seriamente cuáles son las preocupaciones que hoy, en cada uno de nosotros, están impidiendo el que escuchemos y vivamos el mensaje del Evangelio. Cuando no escuchamos ni vivimos el Evangelio, queremos decir que nuestra preocupación está en otra parte; en preocupaciones previas: trabajo, clases, etc., pero pueden ser preocupaciones que, de hecho, nos están alejando de la escucha sincera y práctica de la palabra de Dios.
 

Esta parábola es una invitación de Jesús a tener fe y esperanza en la fuerza del Evangelio. El Evangelio no se perderá; no hay miedo. Hay gente que tiene miedo de que se pierda el Evangelio y es porque no han leído el Evangelio; ya lo han perdido ellos por el hecho mismo.

José Antonio Pagola

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: