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Archive for 2/10/17

LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ÁNGELES DE LA GLORIA Y DEL SERVICIO

Ángeles de la gloria y del servicio,
que vivís junto a la fuente de la vida,
la santidad de Dios es vuestra estancia
y su divina faz es vuestra dicha.

Ángeles servidores de la paz
en Belén junto al Hijo de María,
ángeles que rendís adoración
en el desierto al vencedor Mesías,

jóvenes de celestes vestiduras
para anunciar en Pascua la noticia,
la Iglesia reconoce vuestros pasos
y da gracias al Padre que os envía.

Ángeles invisibles y callados,
vuestra gracia supera fantasía;
sois gozo de la excelsa Trinidad
y ayuda de la Iglesia peregrina.

Honor y majestad a Jesucristo,
cuyo rostro los ángeles ansían;
honor y gratitud al Unigénito,
al que nos dio su honor con su venida. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege.

Salmo 33 I – EL SEÑOR, SALVACIÓN DE LOS JUSTOS

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege.

Ant 2. Vive el Señor, cuyo ángel me ha protegido.

Salmo 33 II

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vive el Señor, cuyo ángel me ha protegido.

Ant 3. Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los beneficios que os ha hecho, pues él os ha mostrado su misericordia.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los beneficios que os ha hecho, pues él os ha mostrado su misericordia.

LECTURA BREVE   Ap 8, 3-4

Vino un ángel y se puso en pie junto al altar, con un incensario de oro. Y se le dio gran cantidad de incienso, para que lo ofreciese en representación de las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro, que está delante del trono. Y el humo del incienso subió a la presencia de Dios, de mano del ángel, en representación de las oraciones de los santos.

RESPONSORIO BREVE

V. A sus ángeles Dios ha dado órdenes.
R. A sus ángeles Dios ha dado órdenes.

V. Para que te guarden en tus caminos.
R. Dios ha dado órdenes.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. A sus ángeles Dios ha dado órdenes.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sus ángeles están de continuo viendo el rostro de mi Padre celestial.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sus ángeles están de continuo viendo el rostro de mi Padre celestial.

PRECES

Oremos al Señor, pidiéndole que nos haga siempre prontos a la voz de su palabra, como los ángeles, y démosle gracias, diciendo:

Con los ángeles, cantamos el himno de tu gloria.

Señor, tú que quisiste que los ángeles anunciaran tus maravillas a los hombres,
haz que nosotros con su ayuda proclamemos también tus grandezas ante nuestros hermanos.

Dios altísimo, cuya santidad proclaman sin cesar los ángeles,
haz que tu Iglesia cante también siempre tu alabanza.

Tú, Señor, que has dado órdenes a tus ángeles para que guarden siempre los caminos de tus hijos,
haz que cuantos viajan por la tierra, por el mar y por el aire puedan regresar con paz y alegría a sus hogares.

Tú que quisiste que los ángeles anunciaran la paz a los hombres que tú amas,
envía también a tus ángeles a los que gobiernan las naciones para que procuren la paz de los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Cuando mandes a tus ángeles con la trompeta atronadora para reunir a tus elegidos de los cuatro vientos,
haz que nuestros difuntos sean colocados entre tus elegidos.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro…

ORACION

Dios, Padre misericordioso, que, en tu providencia inefable, te has dignado enviar, para nuestra guarda, a tus santos ángeles, concede a quienes te suplican ser siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Lunes, 2 Octubre, 2017

Mateo 18,1-5.10

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia; derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Mateo 18,1-5.10

En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.

3) Reflexión

• El evangelio de hoy presenta un texto sacado del Sermón de la Comunidad (Mt 18,1-35), en el cual Mateo reúne frases de Jesús para ayudar a las comunidades del final del siglo primero a superar los problemas que debían abordar en aquel momento, es decir, la salida de los pequeños por causa del escándalo de algunos (Mt 18,1-14) y la necesidad de diálogo para superar los conflictos internos (Mt 18,15-35). El Sermón de la Comunidad aborda distintos asuntos: el ejercicio del poder en la comunidad (Mt 18,1-4), el escándalo que excluye a los pequeños (Mt 18,5-11), la obligación de luchar para que los pequeños vuelvan (Mt 18,12-14), la corrección fraterna (Mt 18,15-18), la oración (Mt 18,19-20) y el perdón (Mt 18,21-35). El acento cae en la acogida y en la reconciliación, pues el fundamento de la fraternidad es el amor gratuito de Dios que nos acoge y nos perdona. Sólo así la comunidad será señal del Reino.

• En el evangelio de hoy vamos a meditar sobre la acogida que hay que dar a los pequeños. La expresión, los pequeños, no se refiere sólo a los niños, sino a las personas sin importancia en la sociedad, inclusive a los niños. Jesús pide que los pequeños, estén en el centro de las preocupaciones de la comunidad, pues “el Padre quiere que ni uno sólo de estos pequeños se pierda” (Mt 18,14).

• Mateo 18,1: La pregunta de los discípulos que provoca la enseñanza de Jesús. Los discípulos quieren saber quién es el mayor en el Reino. El mero hecho de preguntar indica que no han entendido bien el mensaje de Jesús. La respuesta de Jesús, es decir, todo el Sermón de la Comunidad, es para que se entienda que entre los seguidores y las seguidoras de Jesús tiene que primar el espíritu de servicio, de entrega, de perdón, de reconciliación y de amor gratuito, sin buscar el propio interés.

• Mateo 18,2-5: El criterio de base: el menor es el mayor. “El llamó un niño y lo puso en medio”. Los discípulos quieren un criterio para poder medir la importancia de las personas en la comunidad. Jesús responde que el criterio son ¡los niños! Los niños no tienen importancia social, no pertenecen al mundo de los mayores. Los discípulos, en vez de crecer por encima o hacia el centro, deben crecer hacia abajo y hacia la periferia. ¡Así serán los mayores en el Reino! Y el motivo es éste: “Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.” El amor de Jesús por los pequeños no tiene explicación. Los niños no tienen méritos, son amados por los padres y por todos por ser niños. Aquí se manifiesta la pura gratuidad de Dios que pide ser imitada en la comunidad por los que creen en Jesús.

• Mateo 18,6-9: No escandalizar a los pequeños. El evangelio de hoy omite estos versículos de 6 a 9 y continúa en el versículo 10. Damos una breve clave de lectura para estos versículos de 6 a 9. Escandalizar a los pequeños significa: ser motivo por los cuales los pequeños pierden la fe en Dios y abandonan la comunidad. El insistir demasiado en las normas y en las observancias, como hacían algunos fariseos, alejaba a los pequeños, porque no encontraban la práctica libertadora traída por Jesús. Ante esto, Mateo guarda unas frases bien fuertes de Jesús, como aquella de la piedra de molino agarrada al cuello, o la otra: “¡Ay de aquel que fuera causa de escándalo!” Señal de que en aquel tiempo los pequeños no se identificaban con la comunidad y buscaban otros refugios. Y ¿hoy? Cada año, en Brasil casi un millón de personas abandonan las iglesias históricas y emigran hacia las iglesias pentecostales. Y son los pobres los que transitan. Si se van, es porque los pobres, los pequeños, no se sienten a gusto en nuestra casa. ¿Cuál es el motivo? Para evitar este escándalo, Jesús manda cortar la mano o el pie y arrancar el ojo. Estas afirmaciones de Jesús no pueden tomarse al pie de la letra. Significan que hay que ser muy exigente en combatir el escándalo que aleja a los pequeños. No podemos permitir, de ninguna forma, que los pequeños se sientan marginados en nuestra comunidad. Pues en este caso la comunidad dejaría de ser señal del Reino di Dios. No sería de Jesucristo. No sería cristiana.

• Mateo 18,10: Los ángeles de los pequeños en presencia del Padre. “Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos”. Hoy, a veces, se oye que alguien pregunta: “Los ángeles ¿existen? ¿No serán un elemento de la cultura persa, donde los judíos vivieron tantos siglos cuando el exilio de Babilonia?” Es posible que sea así. Pero no es esto el quid de la cuestión, no es la cuestión principal. En la Biblia, el ángel tiene otro significado. Hay textos en que se habla del Ángel de Yahvé o del Ángel de Dios y de repente se habla de Dios. Se cambia en uno por el otro (Gén 18,1-2.9.10.13.16: cf Jue 13,3.18). En la Biblia, ángel es el rostro de Yahvé dirigido hacia nosotros. Ángel de la guarda es el rostro de Dios ¡hacia mí, hacia ti! Es la expresión personalizada de la convicción más profunda de nuestra fe, a saber, que Dios está con nosotros, conmigo, ¡siempre!. Es una forma de concretar el amor y la presencia de Dios en nuestra vida, hasta los mínimos detalles.

4) Para la reflexión personal

• Los pequeños ¿son acogidos en nuestras comunidades? Las personas más pobres del barrio ¿participan en nuestra comunidad?

• Ángel de Dios, ángel de la guarda. Muchas veces, el ángel de Dios es la persona que ayuda a otra persona. En tu vida, ¿hay muchos ángeles y ángelas?

5) Oración final

Porque tú Señor has formado mis riñones,

me has tejido en el vientre de mi madre;

te doy gracias por tantas maravillas:

prodigio soy, prodigios tus obras. (Sal 139,13-14)

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Sé que estás allí

CARRERAS DE SOSA, Lydia

Sé que estás allí

Editorial Edelvives, Zaragoza 2010, 216 págs.

Rosendo es un buen estudiante, pero tiene un problema con la voz. De momento, aunque alguien se burle de él, se va defendiendo y espera algún día poder solucionarlo. Viene un compañero nuevo al centro escolar y se aprovecha de su debilidad: le obliga a regalarle cosas, le insulta, le agrede. La tensión y la rabia en el lector van subiendo por momentos. Nadie ve el sufrimiento del protagonista. La autora, con buen ritmo, nos adentra en el problema del acoso, de la prepotencia de los fuertes sobre los débiles, del silencio en el que se sumerge la víctima que le lleva a enfermar y a aislarse de los que le quieren y pueden ayudar.

Mostrará a los lectores eNtre 12 y 14 años la necesidad de denunciar al acusador, la importancia de no ocultar lo que está pasando. Nadie puede tachar de cobarde al que está soportando persecución.

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Tengo tiempo para decidir y para hacer sin pausa.
Sobran cosas para resolver y la vida no me alcanza.
Siento que me urge encontrar un lugar para desahogarme
Mis penas y todo lo demás que el vivir va sumando.
Este vivir va sumando.
El mundo no sabe descansar, siempre pasa algo.
Los problemas llegan sin parar y el viento va calando.
Siento que nos urge encontrar un poco de amor para curarnos.
Mirar hacia los demás, el entender nos va acercando,
el entender nos va acercando.

Ay, que no encuentro,
ya necesito un poco de paz
para darte un poco de paz
que preciso
Ay, que no encuentro
ya necesito un poco de paz
para darte un poco de paz
que preciso.

Y quizás pronto nos llegará
el momento de saber, la paz empieza en el corazón,
y así crecerá,
y crecerá sin parar

Ay, que no encuentro,
ya necesito un poco de paz
para darte un poco de paz
que preciso
Ay, que no encuentro
ya necesito un poco de paz
para darte un poco de paz
que preciso,
un poco de paz, un poco de paz.

Julieta Venegas – Los momentos, 2013

 

PARA HACER:

Ver: https:// http://www.youtube.com/ watch?v=-YnukFyScWQ

<

p style=”text-align:justify;”>1.- “El mundo no sabe descansar, siempre pasa algo”. ¿Te sientes así ahora? Contad en el grupo qué os preocupa más y por qué. Intercambiad posibles soluciones a los “agobios” propios y de los demás. 


<

p style=”text-align:justify;”>2.- ¿Cómo, dónde y con quién encuentras “un poco de paz”? ¿Tienes un espacio en tu día a día para tranquilizarte, pensar, descansar, rezar…? ¿Te gustaría proponértelo durante este curso que ahora empieza (si te encuentras en Europa)? Concretad 
cuándo y cómo. 


<

p style=”text-align:justify;”>3.- “La paz empieza 
en el corazón”. ¿Qué hay ahora en tu corazón, en tu interior? 


4.- Buscad cuántas veces sale la palabra PAZ en la Biblia, sobre todo en el Evangelio, en un buscador de Internet. Seleccionad vuestras 10 frases preferidas entre las encontradas y decir por qué. Reunidlas en un video o presentación power-point o prezi para comentarlas y compararos con ellas o para hacer una oración común.

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165. No hay que pensar que en la catequesis el kerygma es abandonado en pos de una formación supuestamente más «sólida». Nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio. Toda formación cristiana es ante todo la profundización del kerygma que se va haciendo carne cada vez más y mejor, que nunca deja de iluminar la tarea catequística, y que permite comprender adecuadamente el sentido de cualquier tema que se desarrolle en la catequesis. Es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en todo corazón humano. La centralidad del kerygma demanda ciertas características del anuncio que hoy son necesarias en todas partes: que exprese el amor salvífico de Dios previo a la obligación moral y religiosa, que no imponga la verdad y que apele a la libertad, que posea unas notas de alegría, estímulo, vitalidad, y una integralidad armoniosa que no reduzca la predicación a unas pocas doctrinas a veces más filosóficas que evangélicas. Esto exige al evangelizador ciertas actitudes que ayudan a acoger mejor el anuncio: cercanía, apertura al diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena.

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Durante tres domingos seguidos, el evangelio –y hoy también la 1ª lectura de Isaías- nos ha estado hablando de la viña del señor. Es una comparación, una parábola, que nos hace entrever lo que es y lo que tiene que ser para nosotros el reino de Dios al que estamos llamados en el futuro y al que estamos llamados a hacer posible también en la tierra.

  • En la 1ª lectura, Isaías nos presenta, con una gran belleza literaria, en el canto de la viña, el contraste entre la atención de un hombre por su viña, para cuyo cuidado no regatea esfuerzos, y la respuesta de la viña a esos cuidados, a ese amor y dedicación constante: en vez de dar buenas uvas, uvas dulces, da agrazones, uvas agrias.
  • Jesucristo, en el evangelio, presenta ante los sumos sacerdotes y gente importante del pueblo, un caso semejante.
  • Esta vez, la ingratitud no está en la viña sino en la actitud de los renteros, que rechazan violentamente a los enviados del señor de la viña. Es una actitud tan negativa de rechazo, que no dudan en matar al hijo del dueño cuando éste es enviado. Es una forma de actuar que no respeta a nada ni a nadie.
  • La semana pasada, al comentar el evangelio de aquellos dos hijos enviados a trabajar, uno que dice que va y no la hace, y el otro se niega al principio para luego cumplir la voluntad del padre, decíamos que la verdad está en la obras, que el amor hay que ponerlo más en la obras que en las palabras. Era el refrán tan conocido de que “obras son amores….”
  • El evangelio de hoy también se puede resumir en otro refrán: “por sus obras los conoceréis…”
  • Jesús amenaza con excluir de su reino a aquel pueblo, no porque no dé frutos, sino porque los frutos que dan no son buenos. No son los frutos que Dios pide sino otros muy distintos, porque no son frutos basados en el amor y la justicia sino en la maldad y falsedad.
  • Esta semana, reunidos en torno a la Palabra del Señor Jesús, tenemos que preguntarnos cuáles son los frutos que Jesucristo espera de nosotros, de la comunidad cristiana… de la Iglesia.
  • La respuesta es sencilla: los frutos que hemos de dar son sencillamente los que Jesús dio en su vida, los mismos frutos que dan los hombres y mujeres seriamente comprometidos con el ideal de vida que dicen seguir. En nuestro caso, el ideal grande  de hacer posible el reino de justicia, de amor y de paz aquí en la tierra, en nuestro entorno, con nuestros familiares y amigos, en el barrio y la parroquia, que muchas veces rechaza al extranjero y diferente para fijarse solo en los puros.
  • Es un reino que tiene su base en el amor, su programa de vida en las bienaventuranzas y su norma de vida en las obras de misericordia: dar de comer al hambriento, de beber al sediento, enseñar al que no sabe…las obras de misericordia que todos conocemos desde chicos.
  • Éstos son los frutos que el señor pide a su viña, que nos pide a nosotros que hoy escuchamos su palabra.
  • ¿Damos uvas o agrazones?

    Ignacio Rodríguez Izquierdo, S.J.

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Mateo utiliza con cierta frecuencia disposiciones numéricas en orden a distribuir la comunicación en su evangelio. No se trata de ejercicios cabalísticos, sino de estructuras al servicio de la narración. Sucede, por ejemplo, en algunas parábolas. El número dos sirve para poner de manifiesto elementos antagónicos: en la parábola del padre que envía a sus dos hijos a la viña, el oyente espera la contraposición entre ambos. El número tres sirve para generar suspense: un relato “in crescendo” culminará en el tercer elemento. Así sucede en la “parábola de los viñadores homicidas”.

Jesús continúa predicando en la explanada del templo. La confrontación con sus opositores cada vez es mayor. Junto a los sumos sacerdotes y ancianos, ahora están atentos a sus palabras un grupo de fariseos. Todos se ven acusados por las palabras de Jesús y, por eso, tratan de «echarle mano».

El contexto agrícola pone el marco ambiental a la parábola. La situación era sobradamente conocida: el dueño de una viña arrienda su parcela a unos viñadores; al tiempo de la vendimia el dueño envía a sus criados para cobrar la parte del fruto que le correspondía.

El relato se divide en tres escenas con un mismo esquema. Llegado el tiempo de la vendimia el dueño envía a sus criados a recoger los frutos y los viñadores les rechazan y acaban con sus vidas. Después de enviar los primeros criados y recibir como respuesta el rechazo y asesinato de los mismos, su reacción no es tomar represalias sino volver a enviar otro grupo de emisarios para reclamar el fruto que le correspondía. Sorprende, en primer lugar, la paciencia del dueño de la viña. Con todo, el resultado de este segundo intento es el mismo: acaban con la vida de los criados enviados.

Tras las dos primeras escenas, se espera el desenlace del relato (la tercera escena genera suspense). Se puede pensar en un castigo contundente de los viñadores y que, por fin, el dueño de la viña reciba el fruto requerido. Sin embargo, en este momento aparece un elemento inesperado, que supone un salto cualitativo en la narración. Lejos de enviar más criados y tomar represalias, el dueño de la viña sigue paciente esperando el fruto, pero no envía más criados sino a su propio hijo. El resultado será el mismo: los viñadores deciden acabar con su vida y así quedarse con su heredad.

De nuevo una pregunta conclusiva sirve para aclarar el significado de la historia; o, mejor, sus múltiples significados. Por una parte, se identifica a Jesús con el hijo enviado y el trágico futuro que le aguarda; así sucedió también a los profetas de Israel (como a los criados maltratados hasta la muerte). Sin embargo, el futuro de Jesús no es la muerte sino la resurrección: «La piedra que desecharon los arquitectos es la piedra angular».

Por otro lado, invita al oyente a dar los buenos frutos esperados. Quien posee ya el Reino de los cielos (como los viñadores) ha de estar dispuesto en todo momento a dar buenos frutos: cumplir la voluntad de Dios, su justicia. Si no, corren peligro de quedar excluidos de dicho Reino: como aquellos viñadores homicidas.

Por último, aplicado a la historia de Israel, en especial a los dirigentes que lo escuchan, advierte que el rechazo que han dado al enviado definitivo de Dios hará que queden excluidos de la promesa hecha a sus padres, y que otros pueblos, alusión a la universalidad de la salvación, sean los herederos de la misma: el nuevo pueblo de la Alianza.

Óscar de la Fuente de la Fuente

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