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Archive for 2/11/17

TODOS LOS FIELES DIFUNTOS. (CONMEMORACIÓN).

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: SI MORIR NO ES DESPERTAR

Si morir no es despertar,
si es simplemente morir,
¿para qué, muerte, vivir?,
¿para qué, muerte, empezar
esta angustia, este llorar?

Mas, si eres umbral y puerta
del misterio, si honda y cierta
aseguras mi esperanza,
¡qué cima de luz se alcanza
viviendo una vida muerta! Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma.

Salmo 120 – EL GUARDIÁN DEL PUEBLO.

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma.

Ant 2. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Salmo 129 – DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Ant 3. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL – Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

LECTURA BREVE   1Co 15, 55-57

¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

RESPONSORIO BREVE

V. Por tu misericordia, Señor, dales el descanso eterno.
R. Por tu misericordia, Señor, dales el descanso eterno.

V. Tú, que vendrás a juzgar a los vivos y a los muertos,
R. Dales el descanso eterno.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Por tu misericordia, Señor, dales el descanso eterno.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Todos los que el Padre me ha entregado vendrán a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todos los que el Padre me ha entregado vendrán a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera.

PRECES

Oremos al Señor Jesús, que transformará nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo, y digámosle:

Dueño de la vida y de la muerte, escúchanos.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que resucitaste de entre los muertos a tu amigo Lázaro,
lleva a una resurrección de vida a los difuntos que rescataste con tu sangre preciosa.

Señor Jesucristo, consolador de los afligidos, que ante el dolor de los que lloraban la muerte de Lázaro, del joven de Naím y de la hija de Jairo acudiste compasivo a enjugar sus lágrimas,
consuela también ahora a los que lloran la muerte de sus seres queridos.

Señor Jesucristo, siempre vivo para interceder por nosotros y por todos los hombres,
enséñanos a ofrecer el sacrificio de alabanza por los difuntos, para que sean absueltos de sus pecados.

Cristo salvador, destruye en nuestro cuerpo mortal el dominio del pecado por el que merecimos la muerte,
para que obtengamos, como don de Dios, la vida eterna.

Cristo redentor, mira benignamente a aquellos que, al no conocerte, viven sin esperanza,
para que crean también ellos en la resurrección y en la vida del mundo futuro.

Tú, Señor, que has dispuesto que nuestra casa terrena sea destruida,
concédenos una morada eterna en los cielos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a los vivos y a los muertos, pidamos al Padre que llegue a todos su reino:

Padre nuestro…

ORACION

Escucha, Señor, nuestras súplicas y haz que, al proclamar nuestra fe en la resurrección de tu Hijo, se avive también nuestra esperanza en la resurrección de nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 2 Noviembre, 2016

El pan de la vida
Juan 6, 37-40

1. LECTIO

a) Oración inicial:

Espíritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que revivan (Ez 37,9), ven Espíritu Santo, sopla sobre nuestra mente, sobre nuestro corazón, sobre nuestra alma, para que seamos en Cristo una nueva creación, primicia de la vida eterna. Amén

b) Lectura del Evangelio:John 6: 37-40

En aquel tiempo, les dijo Jesús: 37«Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. 40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»

c) Momentos de silencio orante:

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestras vidas

2. MEDITATIO

a) Clave de lectura:

En el evangelio de Juan, el punto de vista fundamental sobre Jesús y su misión es que el Verbo hecho carne ha sido enviado por el Padre al mundo para darnos la vida y salvar lo que estaba perdido. El mundo por su parte rechaza al Verbo encarnado. El prólogo del Evangelio nos presenta este pensamiento (Jn 1, 1-18), que sucesivamente el evangelista continuará elaborando en el relato evangélico. También los evangelios sinópticos, a su modo, anuncian esta novedad. Piénsese en las parábolas de la oveja extraviada y del drama perdido (Lc 15, 1-10), o en la declaración: no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mc 2, 17).

Esta línea de pensamiento lo encontramos también en este pasaje:He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad delque me ha enviado (Jn 6,38) . Y esta es la voluntad de mi Padre, que quien vea al Hijo y crea en Él tenga la vida eterna (Jn 6,40). Palabras claves del evangelio de Juan son: ver y creer. Ver, implica y significa automáticamente creer en el Hijo enviado por el Padre. Con esta forma de fe el creyente posee ya la vida eterna. En el evangelio de Juan, la salvación del mundo se cumple en la primera venida de Cristo a través de la encarnación y con la resurrección de aquél que se deja elevar en la cruz. La segunda venida de Cristo en el último día será el complemento a este misterio de salvación

El pasaje del evangelio de hoy está sacado de la sesión que habla del ministerio de Jesús (Jn 1, 12). El texto nos lleva a la Galilea, al tiempo de la Pascua, la segunda vez en el texto juaneo: Después de estos hechos, Jesús partió a la otra orilla del mar de Galilea…Estaba vecina la Pascua, la fiesta de los Judíos (Jn 6, 1, 4). Una gran muchedumbre lo seguía (Jn 6,2) y Jesús viendo a la gente que lo seguía multiplica los panes. La gente lo quiere proclamar rey, pero Jesús huye y se retira a la montaña Él solo (Jn 6,15). Después de una breve pausa que nos hace ver al Señor caminando sobre las aguas (Jn 6, 16-21), el relato sigue al otro día(Jn 6, 22), con la gente que continúa esperando y buscando a Jesús. Sigue después el discurso sobre el pan de la vida y la amonestación de Jesús a buscar el alimento que siempre perdura (Jn 6, 22). Jesús se define a sí mismo como el pan de la vida, haciendo referencia al maná dado al pueblo por Dios mediante Moisés, como una figura del verdadero pan que desciende del cielo y da la vida al mundo (Jn 6, 30 -36). En este ámbito se desarrolla las palabras de Jesús que nosotros estamos usando para nuestra Lectio (Jn 6, 37-40). En este contexto encontramos una nueva oposición y un nuevo rechazo de la revelación de Cristo como el pan de la vida (Jn, 6, 41-66).

Las palabras de Jesús sobre el que viene a Él, hacen eco de la invitación de Dios a participar en los bienes del banquete de la alianza (Is 55, 1-3). Jesús no rechaza a los que van a Él, sino que les da la vida eterna. Su misión es precisamente buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc 19, 27). Esto nos recuerda el relato del encuentro de Jesús con la Samaritana junto al pozo de Jacob (Jn 4, 1- 42). Jesús no rechaza a la Samaritana, sino que comienza con ella un diálogo “pastoral” con la mujer que viene al pozo por el agua material y encuentra el hombre, el profeta y el Mesías que le promete el agua de la vida eterna (Jn 4, 13-15). Tenemos pues en el relato la misma estructura: de una parte la gente busca el pan material y de la otra, por el contrario, se hace por parte de Jesús todo un discurso espiritual sobre el pan de la vida.

También el testimonio de Jesús, que come el pan de la voluntad de Dios (Jn 4, 34), reconfirma lo que el Maestro enseña en este pasaje evangélico (Jn 6, 38).

En la última cena vuelve a tomar una vez más todo este discurso en el capítulo 17. Es Él el que da la vida eterna (Jn 17, 2), conserva y guarda a todos los que el Padre le ha dado. De éstos ninguno se ha perdido, sino el hijo de la perdición (Jn 17, 12-13)

b) Algunas preguntas:

para orientar la meditación y actualizarla.

* El Verbo hecho carne es enviado por el Padre al mundo para darnos vida, pero el mundo rechaza al Verbo encarnado. ¿Acepto en mi vida al Verbo encarnado que da la vida eterna? ¿Cómo?

* He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquél que me ha enviado (Jn 6, 38). En Jesús vemos la obediencia a la voluntad del Padre ¿Interiorizo esta virtud en mi vida para vivirla cada día?

* Quienquiera que ve al Hijo y cree en Él tendrá la vida eterna (Jn 6, 40). ¿Quién es Jesús para mí? ¿Trato de verlo con los ojos de la fe, escuchando sus palabras contemplando su modo de ser? ¿Qué significa para mi la vida eterna?

3. ORATIO

a) Salmo 22:

Yahvé es mi pastor, nada me falta.
En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas,
allí reparo mis fuerzas.
Me guía por cañadas seguras
haciendo honor a su nombre.

Aunque fuese por valle tenebroso,
ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas ante mí una mesa,
a la vista de mis enemigos;
perfumas mi cabeza,
mi copa rebosa.
Bondad y amor me acompañarán
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa de Yahvé
un sinfín de días.

b) Oración final:

Oh Dios, que nos nutre en la mesa de tu palabra y del pan de la vida para hacernos crecer en el amor. Concédenos acoger tu mensaje en nuestro corazón para llegar a ser en el mundo levadura e instrumento de salvación. Por Cristo Nuestro Señor Amén.

4. CONTEMPLATIO

La contemplación es el saber unir nuestro corazón y nuestra mente al Señor que con su Palabra nos transforma en nuevas personas que cumplen siempre su voluntad. “Sabiendo estas cosas, seréis dichosos si la ponéis en práctica” (Jn 13,17).

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Es un refrán que todo el mundo sabe y que recoge la experiencia de los muchos parecidos en comportamientos que suele terminar habiendo entre los amigos.

En los estudios de psicología, por su parte, se tiene comprobado que los amigos se copian, que tienden a identificarse y que van adoptando costumbres y gustos semejantes. El perro de la imagen, “el mejor amigo del hombre” se suele decir, se ha sentido movido a hacer lo que hace el niño.

Esto da qué pensar.

Todos sabemos de propia experiencia que los amigos nos influyen, y seguramente podemos recordar lo que nos han influido, y que cuando estábamos con ellos podíamos ser bien distintos que como somos en familia.

Los amigos, si nos quitan la libertad para ser como somos, al menos sí que condicionan cómo comportarnos en determinado momento. Este influjo puede ser positivo igual que negativo. Conocí una niña que decía: “Cuando Paula se pone a mi lado en la iglesia, yo rezo mejor”. Se tiene que tratar de dos buenas amigas, pensamos, y se ve que ambas se ayudan a ser mejores. Ejemplos también tenemos de lo contrario: los que se ponen juntos en la iglesia o en clase o en el salón de actos… y se ayudan a distraerse y no portarse bien.

Un amigo te ayuda a ser mejor. Tú eres amigo si le ayudas a ser mejor. Ser cómplices de malos comportamientos es hacerse daño mutuamente.

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Domingo XXXI de Tiempo Ordinario

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196. A veces somos duros de corazón y de mente, nos olvidamos, nos entretenemos, nos extasiamos con las inmensas posibilidades de consumo y de distracción que ofrece esta sociedad. Así se produce una especie de alienación que nos afecta a todos, ya que «está alienada una sociedad que, en sus formas de organización social, de producción y de consumo, hace más difícil la realización de esta donación y la formación de esa solidaridad interhumana».[162]


[162] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus (1 mayo 1991), 41: AAS 83 (1991), 844-845.

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1.- En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y fariseos: haced y cumplid lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen… todo lo hacen es para que los vea la gente. La hipocresía es uno de los vicios que menos perdona la gente. Si uno hace algo mal y lo reconoce, e intenta corregirse, la gente siempre está dispuesta a perdonarle, pero si uno es hipócrita y hace lo contrario de lo que dice, la gente lo lleva muy mal. Esto es aplicable, sobre todo, a los que tienen algún cargo público, y también en la relación de cada uno de nosotros con los amigos y más conocidos. La humildad siempre atrae, la soberbia y la hipocresía nos apartan de los demás. Jesús les recomienda siempre a sus discípulos la humildad en el trato con los demás, no queriendo reconocer más títulos que el de hermano y servidor del prójimo. La frase última de este relato evangélico, según san Mateo, resume muy bien todo su pensamiento: el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. Así lo practicó siempre su madre, María, como nos dice en el “Magnificat” y así lo hizo el mismo Jesús que, siendo de condición divina se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos, como nos dice san Pablo. Todos nosotros, empujados por nuestro egoísmo, tendemos a ser dominadores y jefes, antes que súbditos y hermanos, por eso debemos estar siempre en guardia con nosotros mismos, haciendo todos los días examen de conciencia sobre nuestra humildad y espíritu de servicio. Ser hipócritas es ser mentirosos y a nadie nos gusta que intenten engañarnos. Todos los verdaderos discípulos de Jesús, todos los verdaderos santos del cristianismo, han sido humildes y servidores de los demás. Si queremos nosotros ser verdaderos discípulos de nuestro único Maestro, seamos, pues, humildes, sencillos y servidores.

2.- Y ahora os toca a vosotros, sacerdotes: si no obedecéis y no os proponéis dar gloria a mi nombre –dice el Señor de los Ejércitos- os enviaré mi maldición. Os apartasteis del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley… por no haber guardado mis caminos y porque os fijasteis en las personas al aplicar la ley. El profeta Malaquías habla a un pueblo judío que acababa de salir del destierro hacia su patria y que estaba reconstruyendo el templo de Jerusalén. Los sacerdotes desempeñaban un papel muy importante en la restauración del culto y de la religión judía. Pero no actuaban según los intereses de Dios, sino según sus propios intereses. Eran egoístas, peseteros, y atendían mejor al que mejor pagaba. Aunque los sacerdotes judíos del tiempo del profeta Malaquías tenían una función muy distinta de la que tenemos los sacerdotes de la Nueva Alianza, no estaría mal que este texto del profeta Malaquías  nos hiciera a nosotros examinar nuestra relación con Dios y con el prójimo. No nos perdonará Dios fácilmente que seamos egoístas, peseteros, aduladores de los ricos y poderosos, dejando en segundo o último lugar a los más pobres y marginados de la sociedad. La conducta de Jesús fue exactamente lo contrario: aunque quiso ser amigo de todos, mostró una especial predilección por los más pobres, frágiles y últimos de la sociedad. Procuremos nosotros, los sacerdotes de la Iglesia Católica, imitar a nuestro Maestro, Jesús, y no a los sacerdotes de la Antigua Alianza. Y lo que digo de los sacerdotes, se puede decir también de todos los fieles de la Iglesia Católica. Pidamos todos a Dios, con palabras del salmo 130: Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor. Mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros.

3.- Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos… deseábamos entregaros no solo el evangelio, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor. El ejemplo de Pablo debe servirnos especialmente a todos los sacerdotes de nuestra Iglesia, siendo generosos y amando cordialmente a todos los fieles con los que tenemos alguna relación pastoral. También el ejemplo de Pablo debe servir a los todos fieles de nuestra Iglesia, correspondiendo amorosamente a los trabajos de los sacerdotes. Los laicos son una parte necesaria e imprescindible de la Iglesia de Jesús, puesto que los laicos con sus pastores deben formar una única comunidad cristiana cuyo único Señor y Pastor supremo es nuestro Señor Jesucristo.

Gabriel González del Estal

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Entonces Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: «Los maestros de la ley y los fariseos se sientan en la cátedra de Moisés. Haced y guardad lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas e insoportables y las echan a los hombros del pueblo, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Hacen todas sus obras para que los vean los demás. Ensanchan sus filacterias y alargan los flecos del manto. Les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y en las sinagogas, ser saludados en las plazas y que los llamen ¡maestros! Pero vosotros no os dejéis llamar maestro, porque uno es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. A nadie en la tierra llaméis padre, porque uno solo es vuestro Padre, el celestial. Ni os dejéis llamar señor, porque uno solo es vuestro señor: el mesías. El más grande de vosotros que sea vuestro servidor. Pues el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado».

Mateo 23, 1-12

Comentario del Evangelio

No nos creamos los mejores ni los más buenos, porque eso no es importante. Esto es lo que Jesús nos dice. Quiere que estemos preocupados de hacer el bien a los demás, de servir a los demás. Estamos en un mundo en el que no se valora la humildad, en el que si alguien es humilde muchas veces se piensa que eso es debilidad.

Pero la humildad es el camino del Señor. Si no somos humildes, si no somos conscientes de que no somos el centro del mundo, entonces estaremos mucho más cerca de Jesús. Sólo podemos aprender de los crecer, crecer de los demás, si somos humildes.

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe el nombre de una persona de la que creas que has aprendido algo importante en tu vida.

• ¿Por qué crees que debemos ser humildes los cristianos? ¿Cómo podemos ser humildes los cristianos? ¿Qué debemos hacer?

• Escribe un compromiso que te ayude a crecer en humildad y en servicio a los demás.

Oración

Gracias, Señor Jesús,
por mostrarme, una vez más,
que Tú eres nuestro maestro,
nuestro único maestro.
Gracias por decirme, una vez más,
que Dios es nuestro Padre.
Gracias por decirme que mi jefe eres Tú.
Gracias por invitarme
a entrar en el camino del servicio
y de la humildad.
¿No es esto lo que Tú viviste
estando entre nosotros?
¿No es éste tu estilo de vida?
Ahora viene el actuar,
como en la Revisión de Vida.
Tú, Señor Jesús,
nuestro maestro y nuestro jefe
nos propones: reconocerte como nuestro único maestro,
vivir como hermanos, tener a Dios como Padre,

ser servidores y entrar por el camino
de la humildad.

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