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Archive for 4/11/17

Jesús hoy nos lanza unas frases durísimas para que sepamos cómo actuar y para decirnos que Él está en contra del orgullo, de la soberbia y de la hipocresía. Rechaza a estos escribas y rabinos y doctores y quiere que seamos humildes, leales y sin doblez. Vamos a escuchar con mucha atención lo que Jesús les dirige a sus discípulos, pero que nos dirige también a nosotros, en Mateo 23, 1-12:

Entonces Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame rabbí. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar rabbí, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Mt 23, 1-12

Jesús lanza unas frases durísimas contra los escribas y fariseos. Los escribas, que eran unos rabinos y doctores de la Ley; y los fariseos, que eran una gente devota, que practicaban las mil minucias de las leyes; [a] estos que exigían, Jesús les da la gran lección, les reprocha severamente; [a] estos que tenían una autosuficiencia, que trataban a Dios con orgullo, Él los rechaza totalmente y dice claramente: “No hagáis según sus obras, no seáis hipócritas”.

¿Qué es para mí la palabra “hipócrita”? En su origen griego significa “comediante, que aparenta lo que no es”. No practican lo que enseñan y lo que es peor, enseñan una ley dañina, exigente. Jesús no aguanta esto y lo reprocha duramente: “Lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a los demás”. ¿Y los escribas, estos sabios piadosos que figuran, que todo lo hacen bien, que les gustan los primeros puestos? Jesús es duro…

Querido amigo, hoy Jesús también va a nuestro corazón y nos dice: “¡No seáis hipócritas! Hacéis las cosas para ser vistos. ¡No hacéis lo que decís! Vosotros habláis y exigís, pero no hacéis lo que decís. La tentación que tienes de aparentar, de quedar bien, de que nadie diga de ti, que se fijen en que eres bueno”. Es un fallo del ser humano y yo también lo tengo, querido amigo; tú y yo lo tenemos. “Haced la verdad, practicad lo que creéis, vivid de acuerdo a vuestra fe”. Ponemos en duda nuestra fe.

Hoy Jesús es duro y nos dice con dureza: “No hagáis conforme a sus obras. Lían fardos pesados, hacen una vida distinta, llevan una vida distinta. No imites a los hipócritas”. Jesús, si entras en mi corazón… Querido amigo, si Jesús entra en nuestro corazón, ¿puede decir eso de nosotros? ¿Somos servidores de todos? ¿Seguimos el mensaje de Jesús? ¿Servimos por amor? ¿Tenemos esta actitud de orgullo? “El que es mayor entre vosotros sea vuestro siervo”. ¡Qué gran lección me das hoy, Jesús! Y tengo que analizar mi forma de actuar, ir a la raíz de mí mismo y ver cómo actúo. Quizás tenga un poco de hipocresía, quizás no haga lo que digo, quizás mis obras las hago para que sean vistas por los hombres, quizás quiera ser tenido en bueno, inteligente, glorioso… y luego juzgo, luego llevo una vida distinta.

Este Evangelio que hoy celebramos… y que es la Conmemoración de los Fieles Difuntos también hoy… Pensar en una vida distinta, en una vida que todo ha pasado, pero que nos recuerda que tenemos que llevar una vida digna, digna y fuerte para que nada nos derrumbe, para que nada nos quite de Él. Todo ha pasado, pero tenemos que llevar una forma de vivir distinta. Hoy se nos habla así… Este mal que penetra en nuestros corazones, este mal tiene que quitarse de nosotros. Te invito, querido amigo, a reflexionar mucho sobre este Evangelio y a escuchar esas palabras duras de Jesús, pero que nos las dirige a ti y a mí: “Sobre la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Les gusta cargar a los demás pesos insoportables y ellos no hacen nada. Les gusta andar con largos hábitos, con filacterias, con todo lo que sea aparentar”. Querido amigo, ¡fuera las apariencias, fuera la hipocresía! Nuestra vida tiene que ser real, vivir lo que creemos, coherente, actuar así: que nuestras obras sean fijas y buenas.

Se lo vamos a pedir mucho a la Virgen y te invito a escuchar esas palabras duras de Jesús que nos exige a ti y a mí cambiar de vida. ¿Podremos cambiar? ¿Nos verá así Jesús también? ¿Seremos también así como Él? Podemos repetirle: “Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo, que mis ojos sean tus ojos, que mis palabras sean tus palabras, que mis acciones sean tus acciones”. Así se lo vamos a pedir, con mucha humildad y con mucha pobreza, querido amigo. Entremos en el encuentro con Él y dejémonos examinar a fondo por Él. Él nos ama y Él nos quiere distintos. Seamos como Él.

¡Que así sea, querido amigo!

Francisca Sierra Gómez

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I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: LUZ MENSAJERA DE GOZO.

Luz mensajera de gozo,
hermosura de la tarde,
llama de la santa gloria,
Jesús, luz de los mortales.

Te saludamos, Señor,
oh luz del mundo que traes
en tu rostro sin pecado
pura la divina imagen.

Cuando el día se oscurece,
buscando la luz amable
nuestras miradas te siguen
a ti, lumbre inapagable.

Salve, Cristo venturoso,
Hijo y Verbo en nuestra carne,
brilla en tu frente el Espíritu,
das el corazón del Padre.

Es justo juntar las voces
en el descanso del viaje,
y el himno del universo
a ti, Dios nuestro, cantarte.

Oh Cristo que glorificas
con tu vida nuestra sangre,
acepta la sinfonía
de nuestras voces filiales. Amén.

SALMODIA

Ant 1. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

Salmo 112 – ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

Ant 2. Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor.

Salmo 115 – ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor.

Ant 3. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL – Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos.

LECTURA BREVE   Hb 13, 20-21

El Dios de la paz, que sacó de entre los muertos, por la sangre de la alianza eterna, al gran Pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús, os haga perfectos en todo bien, para hacer su voluntad, cumpliendo en vosotros lo que es grato en su presencia por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Cuántas son tus obras, Señor.
R. Cuántas son tus obras, Señor.

V. Y todas las hiciste con sabiduría.
R. Tus obras, Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cuántas son tus obras, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que se exalta será humillado, y el que se humilla será exaltado.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que se exalta será humillado, y el que se humilla será exaltado.

PRECES

Recordando la bondad de Cristo, que se compadeció del pueblo hambriento y obró en favor suyo los prodigios de su amor, digámosle con fe:

Escúchanos, Señor.

Reconocemos, Señor, que todos los beneficios que hoy hemos recibido proceden de tu bondad;
haz que no sean estériles, sino que den fruto, encontrando un corazón noble de nuestra parte.

Dios nuestro, luz y salvación de todos los pueblos, protege a los que dan testimonio de ti en el mundo,
y enciende en ellos el fuego de tu Espíritu.

Haz, Señor, que todos los hombres respeten la dignidad de sus hermanos,
y que todos juntos edifiquemos un mundo cada vez más humano.

A ti, que eres el médico de las almas y de los cuerpos,
te pedimos que alivies a los enfermos y des la paz a los agonizantes, visitándolos con tu bondad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Dígnate agregar a los difuntos al número de tus escogidos,
cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.

Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Señor de poder y de misericordia, cuyo favor hace digno y agradable el servicio de tus fieles, concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Sábado, 4 Noviembre, 2017
Tiempo Ordinario
 
1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 14,1.7-11

Sucedió que un sábado fue a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos le estaban observando.
Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando alguien te invite a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya invitado a otro más distinguido que tú y, viniendo el que os invitó a ti y a él, te diga: `Deja el sitio a éste’, y tengas que ir, avergonzado, a sentarte en el último puesto. Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te invitó, te diga: `Amigo, sube más arriba.’ Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
 
3) Reflexión
• El contexto. La Palabra de gracia que Jesús revela con su enseñanza y sus curaciones, corre el riesgo de ser anulada; para Jesús, cada día está más cerca el hecho de la muerte, como ocurrió a todos los profetas que lo precedieron. Esta realidad, hacia la que Jesús se dirige, muestra con claridad el rechazo del hombre y la paciencia de Dios. Rechazando a Jesús como el primer enviado, como la única Palabra de gracia del Padre, el hombre se acarrea su propia condenación y cierra la posibilidad que el Padre le había abierto de acceder a la salvación. Sin embargo, todavía no se ha apagado la esperanza: es posible que un día reconozca el hombre a Jesús como “aquel” que viene en el nombre del Señor, lo cual será un motivo de alegría. Por tanto, la conclusión del cap. 13 de Lucas nos hace comprender que la salvación no es una empresa humana, sino que sólo puede ser recibida como un don absolutamente gratuito. Veamos, pues, cómo acontecerá este don de la salvación, teniendo siempre presente este rechazo de Jesús como enviado único de Dios.

• La invitación al banquete. Ante el peligro de ser obligado a callar, fue sugerido a Jesús que huyese, y sin embargo acepta la invitación a una comida. Esta actitud de Jesús hace comprender que él no teme las tentativas de agresión a su persona, ni siquiera le dan miedo. El que lo invita es “uno de los jefes de los fariseos”, una persona con autoridad. La invitación tiene lugar en sábado, un día ideal para las comidas festivas, que normalmente se tenía hacia mediodía, después que todos habían participado en la liturgia sinagogal. Durante la comida, los fariseos “lo estaban observando” (v.1): una acción de control y de vigilancia que hace alusión a la sospecha sobre su comportamiento. Con otras palabras, lo observaban esperando de él alguna acción incompatible con la idea que ellos tenían de la ley. Pero a fin de cuentas lo controlan no tanto para salvaguardar la observancia de la ley, sino para atraparlo en algún gesto. El sábado, después de haber curado ante los fariseos y doctores de la lay a un hidrópico, ofrece dos reflexiones sobre cómo hay que acoger la invitación a la mesa y con qué ánimo hay que hacer la invitación (vv. 12-14).
La primera la llama Lucas “una parábola”, es decir, un ejemplo, un modelo o enseñanza a seguir. Ante todo, hay que invitar gratuitamente y con libertad de ánimo. Con frecuencia, los hombres, en vez de esperar la invitación, se adelantan y se hacen invitar. Para Lucas, el punto de vista de Dios es el contrario, el de la humildad: “Ha derrocado del trono a los poderosos y ha ensalzado a los humildes”. La llamada a participar de la “gran cena” del Reino tiene como éxito la mejora del nivel de vida del que sabe acoger gratuitamente la invitación a la salvación.
• El último lugar. Es verdad que ceder el propio sitio a los otros no resulta gratificante, sino que puede ser humillante; es una limitación del propio orgullo. Pero resulta más humillante y motivo de vergüenza cuando hay que cambiarse al último lugar; entonces es un deshonor ante los ojos de todos. Por una parte, Lucas piensa en todas las situaciones humillantes y dolorosas en las que el creyente se puede encontrar, y por otra, en el sitio reservado para el que vive estos acontecimientos ante los ojos de Dios y de su reino. Los orgullosos, los que buscan los primeros lugares, los notables, se pavonean de su situación social. Al contrario, cuando Jesús vino a habitar entre nosotros, “no había sitio para él” (2,7) y decidió seguir ocupando un lugar entre la gente humilde y pobre. Por esto Dios lo ha ensalzado. De aquí, la preciosa sugerencia de optar por su misma actitud, escogiendo el último lugar. El lector puede encontrarse incómodo ante estas palabras de Jesús que minan el sentido utilitarista y egoísta de la vida; pero a la larga, su enseñanza se muestra determinante para subir más alto; el camino de la humildad conduce a la gloria.
 
4) Para la reflexión personal
• En tu relación de amistad con los demás ¿prevalece el cálculo interesado, la búsqueda de recibir recompensa?

• Al relacionarte con los demás, ¿está tu yo siempre y a toda costa en el centro de la atención, incluso cuando haces algo a favor de los hermanos? ¿Estás dispuesto a dar lo que tú eres?
 
5) Oración final
Como anhela la cierva los arroyos,

así te anhela mi ser, Dios mío.
Mi ser tiene sed de Dios,
del Dios vivo;
¿cuándo podré ir a ver
el rostro de Dios? (Sal 42,2-3)

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1. Situación

Es una realidad que nuestra cultura se balancea entre la necesidad de una autoridad protectora (el Estado providente, los curas salvadores y la tecnología omnipotente) y el rechazo de toda autoridad. Lo cual es significativo. ¿De nuestra libertad recién estrenada, demasiado adolescente?

De hecho, saber dar sentido a la autoridad es uno de los signos de la madurez. Reconocer que la autoridad es necesaria, pero desacralizarla y situarla como un servicio de personas humanas, como nosotros, sin más.

Hay muchos cristianos que miden su madurez de fe por el grado de anticlericalismo que tienen, lo cual es bastante infantil. Y hay cristianos -no menos infantiles- que miden su fe por la devoción que tienen al Papa y a los sacerdotes.

2. Contemplación

En el profetismo de Israel y de Jesús nunca se discute el principio de autoridad, sino su abuso.

La lectura de Mal 1-2 nos ayuda a superar ciertos miedos y culpabilidades que la educación tradicional nos ha inculcado sobre la autoridad en la Iglesia. En este sentido, cristianos progresistas y conservadores se parecen mucho: ambos dan demasiada importancia al sacerdote en la vida de la Iglesia.

Jesús nos ofrece un mensaje perfectamente aplicable a la Iglesia de hoy. Lo que dice de los letrados y fariseos en el judaísmo de la época refleja demasiado claramente, por desgracia, muchas situaciones de hoy. El cristiano, sea clérigo o no, siente la verdad desnuda de las palabras de Jesús.

Pero no basta reconocer el autoritarismo, especialmente a nivel de conciencias. Reivindicar la igualdad y el servicio nos implica a todos en actitudes de humildad. De lo contrario, ocurrirá lo que tantas veces: sustituimos un poder por otro, un protagonismo por otro.

Busquemos lo esencial de la autoridad de la Iglesia a la luz del Sal 130.

3. Reflexión

Busquemos actitudes nuevas y, a la vez, tengamos lucidez respecto a una Iglesia que queremos distinta. ¿Qué se puede hacer?

Comenzar, quizá, por reconocer la dificultad grave de crear un modelo de Iglesia, en que lo determinante no sea lo institucional, ni lo clerical, sino lo comunitario, lo testimonial y lo secular.

Continuar, quizá, por participar en las instituciones eclesiales en orden a una nueva distribución del poder: a nivel parroquial o diocesano. Para ello, hay que estar preparado. ¿No será necesario que el seglar estudie teología? El poder en la Iglesia está asociado a lo ideológico.

La mujer, especialmente, tiene un papel decisivo, pues el poder está en manos de clérigos célibes. Ella, mejor que nadie, puede desenmascarar la rigidez de comportamientos, los mecanismos de defensa de los varones célibes. Ella tiene, todavía, un sexto sentido para subordinar la racionalidad instrumental (la eficacia organizativa, la disciplina de los conceptos) a la riqueza inobjetivable de la vida.

Si hay participación, se superarán muchos fantasmas. Porque, con frecuencia, la rigidez de la autoridad en la Iglesia no es tanto problema de ambición de poder, como de miedo a lo nuevo e incontrolable, y falta de imaginación para suponer que la Iglesia puede subsistir perfectamente en estructuras distintas, más democráticas y plurales.

Poco a poco, encontraremos otros modos de estructurar los servicios en la comunidad; por ejemplo, que la mujer pueda ser ordenada y que el que preside la Eucaristía no centralice las responsabilidades.

4. Praxis

No me extraña que la mayoría de los seglares prefieran prescindir de esta problemática y centrar su vida en lo cotidiano. Sin duda, sigue siendo lo esencial. ¿Para qué meterse en nuestros «tinglados clericales»?

Algunos/as, sin embargo, sentirán la llamada a participar directamente en las instituciones eclesiales. No les será fácil su empeño. Deben saber que los cambios, muy probablemente, exigirán varias generaciones. Con todo, merece la pena, sin duda. Una vez más, lo que les dará fuerza y esperanza será aquello que motiva hondamente su compromiso: su amor humilde y lúcido para con la Iglesia.

Somos los religiosos/as y clérigos los que debemos hacer el primer esfuerzo por un modelo distinto de Iglesia. Al fin y al cabo, las palabras de Jesús se dirigen especialmente a los que tienen autoridad.

Javier Garrido

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Domingo XXXI de Tiempo Ordinario

Estamos entretenidos estos domingos, hasta la festividad de Cristo Rey, en descubrir nuestra orientación como personas y como cristianos en un mundo desorientado por falta de valores.

El domingo pasado considerábamos como valor básico el amor: el amor a Dios y el amor al prójimo.

Hoy Jesús nos invita a considerar otro de los valores fundamentales para el desarrollo de la personalidad y de las relaciones interpersonales: la autenticidad.

Es una virtud, un valor, que está fuertemente emparentada con la fuerza de voluntad: con el esfuerzo.

Por fortuna la técnica ha aliviado muchos de los esfuerzos que tenía que realizar la humanidad para conseguir sus metas. La técnica ha sido la gran aliada del descanso humano. Pero también la gran devastadora del esfuerzo necesario para progresar en el desarrollo de la personalidad. Hoy hay mucha gente carente de la fuerza para emprender la vida sin registrar constantes claudicaciones. Hay una enorme falta de fuerza de voluntad en el hombre y la mujer contemporánea que, en la vida práctica, en muchas ocasiones, le hace distanciarse de sus convicciones, de ser auténtico.

Nos hemos acostumbrado a mal utilizar eso de hacer las cosas cuando uno tiene ganas, con hacer las cosas SOLO cuando a uno le viene en ganas.

Hacer las cosas cuando uno tiene ganas podría relacionarse correctamente con el ejercicio de la libertad personal. Pero hacer las cosas SOLO cuando a uno le viene en ganas es un principio demoledor para la propia personalidad y para la vida en sociedad.

Las ganas o no ganas, el me apetece o no me apetece, no son criterios de operatividad racional sino corruptelas, expresión de un tremenda falta de responsabilidad. El criterio racional de operatividad debe ser: esto debe ser hecho o esto no debe ser hecho. Actuar así es síntoma de madurez intelectual y moral. Lo otro es raquitismo espiritual.

Hay un defecto en los planes de educación: no insistir en la educación de la voluntad.

La voluntad es una facultad que, como todas las demás, exigen un adoctrinamiento para su perfecto ejercicio.

Las ideas, por grandes que sean, no tienen fuerza mágica de realización. Exigen una fuerza de voluntad que las ponga y las mantenga activas.

Es algo que no se debería olvidar nunca por parte de quienes tienen alguna responsabilidad en la educación de nuestros pequeños. No se les puede acostumbrar a tener todos los caprichos y menos a favorecer que aprendan a conseguirlos porque lloran, patalean, gritan y cosas parecidas. El niño aprenderá para el futuro que es así como se puede salir con la suya.

Para los cristianos la inmadurez personal es además, una seria dificultad para ser fieles en el seguimiento de Jesús. Él lo dijo: el Reino de los cielos requiere esfuerzo y solo los que lo hacen lo alcanzan. (Mt. 11,12) Sin una voluntad firme no se puede seguir a Jesús. El cristiano debe ser antes persona, al menos, relativamente madura.

Las claudicaciones de los cristianos tienen otra segunda negativa consideración: producen escándalo a quienes nos contemplan.

Nos recordaba esta faceta la primera de las lecturas tomada del profeta Malaquías: “Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que otros tropiecen”

Jesús fue muy sensible ante los escándalos. San Mateo (18,7) nos trasmitió una seria advertencia hecha por Él: ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que haya escándalos; pero ¡ay del hombre por el que venga el escándalo!

También en el trato con los inauténticos se muestra duro Jesús el día del encuentro: decís que habéis comido conmigo y que me habéis seguido, NO os conozco (Mt. 7,21). Y citando a Isaías dice: “porque me honráis con los labios pero no con el corazón” (Mt. 15,8)

No nos debe tirar atrás la dureza de la autenticidad. San Pablo, hombre de carne y hueso como nosotros, se nos presenta en la segunda lectura como vivo ejemplo de lo que es sentirse responsable de vivir y enseñar a vivir a los demás según las enseñanzas de Jesús.

Continuamos la Misa como una Alianza nuestra con Él, dentro de la Antigua y Eterna Alianza que es la Eucaristía. Ella nos dará fuerza para que no tenga que decirnos lo que echó en cara a los judíos: dicen pero no hacen(3ª lectura). AMÉN.

Pedro Sáez

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198. Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga «su primera misericordia»[163]. Esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de todos los cristianos, llamados a tener «los mismos sentimientos de Jesucristo» (Flp 2,5). Inspirada en ella, la Iglesia hizo una opción por los pobres entendida como una «forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia»[164]. Esta opción —enseñaba Benedicto XVI— «está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza»[165]. Por eso quiero una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.


[163] Juan Pablo II, Homilía durante la Misa para la evangelización de los pueblos en Santo Domingo (11 octubre 1984), 5: AAS 77 (1985), 358.

[164] Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 42: AAS 80 (1988), 572.

[165] Discurso en la Sesión inaugural de la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe(13 mayo 2007), 3: AAS 99 (2007), 450.

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Hijos del mismo padre

1. Mateo dedica el capítulo 23 a desenmascarar la doctrina de los letrados y fariseos, incompatible con el régimen cristiano. Algunos lo denominan «discurso anti-farisaico». Después de algunas denuncias de los letrados y fariseos (vv. 1-12), les dirige siete maldiciones (vv. 13-36) y les anuncia su ruina (vv. 3739). Para Mateo son un secta hostil a la enseñanza y catequesis de Jesús.

2. El calificativo «fariseo» ha llegado al pueblo cristiano como sinónimo de «hipócrita». Para Mateo, el fariseísmo fue mortal enemigo de Jesús. Sin embargo, algunos intérpretes actuales son más benignos en sus juicios respecto de los fariseos del tiempo de Jesús. En todo caso, el prototipo de los escribas/ fariseos (o pseudo-cristianos) que se desprende del evangelio de este domingo tiene estos rasgos: sientan cátedra o ejercen un magisterio, con la convicción de tener ellos la última palabra, que se la han secuestrado a Dios (soberbios); exigen a los otros lo que ellos no cumplen (incoherentes); y, en el fondo, dicen y no hacen (vanidosos).

3. Por el contrario, los discípulos han de ser siempre hermanos, hijos de Dios y servidores mutuos, caracterizados por lo que hacen, no por sólo por lo que dicen. Con frecuencia, ciertas élites que tienen poder político o que poseen medios económicos o de influencia se presentan como modelos de conducta ética o como rectores de moral social y personal. Jamás se auto-critican o reconocen sus fallos. Son escribas/fariseos hipócritas.

REFLEXIÓN CRISTIANA:

¿En qué aspectos somos escribas/fariseos según el Evangelio? ¿Qué debemos hacer para ser mejores discípulos?

Casiano Floristán

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