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Archive for 7/11/17

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE

Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.

Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.

Salmo 124 – EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor rodea a su pueblo.

Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Salmo 130 – COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE   Rm 12, 9-12

Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo, sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.

RESPONSORIO BREVE

V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

PRECES

Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:

Escúchanos, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.

En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y obrar.

Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.

Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Martes, 7 Noviembre, 2017

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles; concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que pos prometes. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 14,15-24
Al oír esto, uno de los comensales le dijo: « ¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!» Él le respondió: « Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: `Venid, que ya está todo preparado.’ Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: `He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses.’ Y otro dijo: `He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses.’Otro dijo: `Me acabo de casar, y por eso no puedo ir.’
«Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, el dueño de la casa, airado, dijo a su siervo: `Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, a ciegos y cojos.’ Dijo el siervo: `Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio.’ Dijo el señor al siervo: `Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa.’ Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy sigue la reflexión alrededor de asuntos enlazados con la comida y las invitaciones. Jesús cuenta la a parábola del banquete. Mucha gente ha sido invitada, pero la mayoría no acudió. El dueño de la fiesta se indigna viendo que los convidados no acuden y manda llamar a los pobres, a los lisiados, a los ciegos, a los cojos. Pero sigue habiendo sitio. Entonces el dueño manda convidar a todo el mundo, hasta que la casa queda llena. Esta parábola es una luz para las comunidades del tiempo de Lucas.
• En las comunidades del tiempo de Lucas había cristianos, venidos del judaísmo y cristianos venidos de los paganos. A pesar de las diferencias de raza, clase y género, ellos tenían un gran ideal, basado en el compartir y en la comunión (Hec 2,42; 4,32; 5,12). Pero había muchas dificultades, pues los judíos tenían normas de pureza legal que les impedían comer con los paganos. Y hasta después de haber entrado en la comunidad cristiana, algunos de ellos guardan la antigua costumbre de no sentarse con los paganos alrededor de la misma mesa. Así, Pedro tuvo conflictos en la comunidad de Jerusalén, por haber entrado en casa de Cornelio, un pagano y haber comido con él (Hec 11,3). En vista de esta problemática de las comunidades, Lucas guarda una serie de palabras de Jesús respecto a la comunión alrededor de la mesa (Lc 14,1-24). La parábola que aquí meditamos es un retrato de lo que estaba aconteciendo en las comunidades.
• Lucas 14,15: Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios. Jesús había terminado de contar dos parábolas: una sobre la elección de los lugares (Lc 14,7-11), y la otra sobre la elección de los invitados (Lc 14,12-14). Al oír estas parábolas, alguien que estaba en la mesa con Jesús tiene que haber percibido el alcance de la enseñanza de Jesús y dice: “¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!”. Los judíos comparaban el tiempo futuro del Mesías a un banquete, marcado por la hartura, la gratitud y la comunión (Is 25,6; 55,1-2; Sal 22,27). El hambre, la pobreza y la carestía hacían que el pueblo tuviera esperanza de cara al futuro. La esperanza de los bienes mesiánicos, comúnmente experimentada en los banquetes, se proyectaba para el final de los tiempos.
• Lucas 14,16-20: El gran banquete está listo. Jesús responde con una parábola. “Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos”. Pero los deberes de cada cual impiden a los invitados a que acepten la invitación. El primero dice: “He comprado un campo. ¡Tengo que ir a verlo!” El segundo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas”. El tercero: “Me casé. No puedo ir”. Dentro de las normas y de las costumbres de la época, aquellas personas tenían derecho a no aceptar la invitación (cf. Dt 20,5-7).
• Lucas 14,21-22: El banquete permanece de pie. El dueño de la fiesta queda indignado con las excusas. En el fondo, quien se indigna es Jesús mismo, pues las normas de estricta observancia de la ley reducían el espacio para que la gente pudiera vivir gratuitamente un banquete amigo que engendraba fraternidad y compartir. Allí, el dueño de la fiesta manda los empleados a que inviten a los pobres, a los ciegos, a los cojos, a los lisiados. Los que, normalmente, eran excluidos como impuros, ahora son invitados a sentarse entorno a la mesa del banquete.
• Lucas 14,23-24: Todavía hay sitio. La sala no se llenó. Había sitio todavía. Entonces, el dueño de la casa manda invitar a los que andan por los caminos. Son los paganos. Ellos también son invitados a sentarse entorno a la mesa. Así, en el banquete de la parábola de Jesús, se sientan juntos a la misma mesa, judíos y paganos. En el tiempo de Lucas había muchos problemas que impedían la realización de este ideal de la mesa común. Por medio de la parábola, Lucas muestra que la práctica de la comunión de la mesa venía de Jesús mismo.
Después de la destrucción de Jerusalén, en el año 70, los fariseos asumieron el liderazgo en las sinagogas, exigiendo el cumplimiento rígido de las normas que lo identificaban como pueblo judío. Los judíos que se convertían al cristianismo eran considerados como una amenaza, pues derribaban los muros que separaban Israel de los demás pueblos. Los fariseos trataban de obligarlos a abandonar la fe en Jesús. Todo esto producía una lenta y paulatina separación entre judíos y cristianos y era fuente de mucho sufrimiento, sobre todo para los judíos convertidos (Rom 9,1-5). En la parábola, Lucas deja bien claro que estos judíos convertidos no son infieles a su pueblo. ¡Es lo contrario! Son los invitados que aceptaron ir al banquete. Son los verdaderos continuadores de Israel. Infieles fueron quienes no aceptaron la invitación y no quisieron reconocer en Jesús al Mesías (Lc 22,66; Hec 13,27).

4) Para la reflexión personal

• ¿Cuáles son las personas que generalmente son invitadas y cuáles no son invitadas a nuestras fiestas?
• ¿Cuáles son los motivos que limitan hoy la participación de las personas en la sociedad y en la Iglesia? Y ¿cuáles son los motivos que algunos alegan para excluirse de la comunidad? ¿Son motivos justos?

5) Oración final

Actúa con esplendor y majestad,
su justicia permanece para siempre.
De sus proezas dejó un memorial.
¡Clemente y compasivo Yahvé! (Sal 111,3-4)

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Sopesa si debes callar

El gesto de Stan Laurel y Oliver Hardy, famosa pareja de cómicos norteamericanos apodados El Gordo y El Flaco, que realizaron incontables películas (cortos) en los años centrales del siglo XX, nos ayudan a un comentario para la reflexión. Hacen el gesto típico y universal de pedir silencio. Vamos a suponer que nos piden silencio para ciertas cosas que no tienen gracia.

Las palabras que salen de nuestra boca es imposible volverlas a recoger y borrarlas del espacio. Y con las palabras escritas en grupos de las redes sociales ocurre prácticamente lo mismo. Los que convivimos muchas horas de muchos días, aunque no lo pensemos, compartimos continuamente experiencias, penas y gozos que nosotros mismos generamos. Así, aunque no lo pensemos, nos estamos haciendo la vida fácil, y/o nos estamos amargando la existencia.

Piénsatelo.

Si lo que vas a decir, puede doler a alguien, si vas a quitar la fama a una persona… ¡Mejor callar, aunque sea cierto! No tienes obligación de contar todo lo que sabes, sé delicado.

Si lo que vas a decir son rumores, y no estás seguro de que sea verdad… ¡Déjalo; en conciencia debes dejarlo! ¡No es justo!

Si vas a hacer un juicio temerario sin tener suficientes datos… ¡Es mejor que te calles! Piensa que no tienes derecho a testificar sobre lo que ignoras.

A todos nos toca el crear un buen clima entre nosotros. Todos sufrimos con los chismes; y más aún, con las calumnias y mentiras. ¡No hay derecho! No sigamos la conversación a los que critican y chismorrean de otros. No tiene gracia. Allá ellos con su conciencia.

Calumnias, chismes, bulos, murmuraciones, habladurías… ¡No debieran salir de la boca de los que convivimos como compañeros!

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Vida digna

“María es un regalo”. Esta frase, que podría decir cualquier madre a la hora de hablar de su hija, tiene un matiz especial en el caso de María. Myriam, su madre, a la que conozco desde hace muchos años, albergaba el deseo de la maternidad. Junto a su marido Toñín, veían como pasaban los años de matrimonio pero no tenían la suerte de quedarse embarazados. A este momento le sucedieron varias consultas médicas, tratamientos de fertilidad… Entre la angustia y la esperanza el tiempo iba pasando, pero ambos confiaban plenamente en el Dios de la vida y con naturalidad hablaban de ello con los amigos. En una de las pruebas, a Myriam le fue detectada una complicación en su útero (no vamos a entrar en detalles). Los médicos dijeron que era necesaria la intervención quirúrgica y que podría quedar estéril. ¡No lo podían creer! Buscaron y buscaron para ver si había alguna solución o posibilidad antes de la falta intervención. Myriam, acompañada de su marido, decidieron someterse a un pesado tratamiento que facilitara la concepción. Fueron momentos de tensa espera pero al final la grata noticia llegó: Myriam estaba embarazada.

Es muy difícil expresar en pocas palabras el proceso, las lágrimas y el riesgo de la decisión que tomaron. Es muy difícil transmitir los mensajes y whats-apps intercambiados a lo largo de este proceso. Solo quiero destacar una cosa: la fe y la esperanza con la que Myriam y Toñín han vivido este proceso. Los que les conocen bien, lo saben.

Creo que no podía haber mejor foto que esa mirada al futuro de María para la portada de este número. En la foto se puede ver difuminada al fondo a la madre, que sostiene a la hija en brazos, pero todos sabemos que cuando hay un niño en la foto hasta la madre pasa a un segundo plano. Un mirada tierna de una foto hecha cuando María está a punto de cumplir 1 añito de vida. Una foto que hice a la niña el día de nuestro primer encuentro. A pesar de la amistad que tengo con la familia, ha tenido que pasar casi un año para que nos podamos ver. Tal vez sea signo de que a veces la espera merece la pena.

En la contraportada quería reflejar la esperanza y la actitud orante de la madre. Sé que no es postureo, sé que es real: ha sido lo que ha vivido durante el proceso de fertilización, de embarazo y ahora de maternidad. Una mujer que se ha puesto en las manos de Dios, que ha sabido esperar… Esta espera le ha traído aquello que anhelaba.

Le deseo lo mejor a María en su vida. Sé que la mano del Señor estará sobre ella.

@jotallorente

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200. Puesto que esta Exhortación se dirige a los miembros de la Iglesia católica quiero expresar con dolor que la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. La inmensa mayoría de los pobres tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los Sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria.

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Domingo XXXII de Tiempo Ordinario

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«¡QUE LLEGA EL ESPOSO, SALID A RECIBIRLO!»

“Mira que estamos alerta,
Esposo, por si vinieres,

y está el corazón velando,
mientras los ojos se duermen”

(J. L. Blanco Vega)

Ambientación musical: “De par en par” en el CD Parábolas-1 (SP).

La vida del cristiano no está abocada al vacío, sino al encuentro gozoso y definitivo con el Señor, el Esposo de su Iglesia. La espera, aunque larga, debe ser vigilante y abierta a todos los valores que hacen presente el Reino de Dios, la llegada del Esposo, pues Él viene, de improviso, como el amigo que llega sin avisar.

Canto de entrada: “Éste es el tiempo en que llegas” CLN 657; o bien, “Juntos cantando la alegría” CLN 410; MD 6; “Juntos como hermanos” CLN 403; MD 35-1.

Salmo responsorial: “Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío”.

Santo: CLN I 1 Gregoriano (Misa XVIII).

Aclamación al Embolismo: CLN M 3 (M. Alonso)

Fracción del pan: “Agnus Dei”, gregoriano (Misa XVIII) CLN N 1

Comunión: “Éste es el pan de los hijos”. MD 190; “Unidos en ti” CLN O 31; MD 181; o bien, “En su mesa hay amor” HJ (CRNM) no 87.

Canto final: “Anunciando tu venida” CLN 614.

Antonio Alcalde Fernández

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