Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 9/11/17

LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SAN JUAN DE LETRÁN. (FIESTA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ALTA CIUDAD DE PIEDRAS VIVAS.

Alta ciudad de piedras vivas,
Jerusalén;
visión de paz y cielos nuevos,
ciudad del Rey.

Tus puertas se abren jubilosas,
visión de paz,
y penetran los ríos de tus santos
hasta el altar.

Baluartes y murallas de oro,
Jerusalén;
tus calles, gemas y zafiros,
ciudad del Rey.

Jerusalén, Iglesia viva
de eternidad;
hacia ti caminan los hombres,
sin descansar.

Alta ciudad del Cristo vivo,
que es nuestro hogar,
al que volveremos, ya cansados
de caminar.

Cielos nuevos y tierra nueva,
Jerusalén;
morada de Dios Trino y Uno.
Amén, amén.

SALMODIA

Ant 1. El Altísimo consagra su morada; teniendo a Dios en medio, no vacila.

Salmo 45 – DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Altísimo consagra su morada; teniendo a Dios en medio, no vacila.

Ant 2. Vamos alegres a la casa del Señor.

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vamos alegres a la casa del Señor.

Ant 3. Alabad al Señor, nuestro Dios, todos sus santos.

Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO – Cf. Ap 19,1-2, 5-7

El cántico siguiente se dice con todos los Aleluya intercalados cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).

Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alabad al Señor, nuestro Dios, todos sus santos.

LECTURA BREVE   Ap 21, 2-3. 22. 27

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres, y acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos.» Pero no vi santuario alguno en ella; porque el Señor, Dios todopoderoso, y el Cordero, es su santuario. Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.

RESPONSORIO BREVE

V. Dichosos, Señor, los que habitan en tu casa.
R. Dichosos, Señor, los que habitan en tu casa.

V. Alabándote siempre.
R. En tu casa.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dichosos, Señor, los que habitan en tu casa.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Santificó el Señor su tabernáculo, porque ésta es la casa de Dios, donde se invoca su nombre, del cual está escrito: «Mi nombre habitará allí», dice el Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Santificó el Señor su tabernáculo, porque ésta es la casa de Dios, donde se invoca su nombre, del cual está escrito: «Mi nombre habitará allí», dice el Señor.

PRECES

Oremos, hermanos, a nuestro Salvador, que dio su vida para reunir a los hijos de Dios dispersos, y digámosle:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Señor Jesús, que cimentaste tu casa en la roca,
confirma y robustece la fe y la esperanza de tu Iglesia.

Señor Jesús, de cuyo costado salió sangre y agua,
renueva la Iglesia con los sacramentos de la nueva y eterna alianza.

Señor Jesús, que estás en medio de los que se reúnen en tu nombre,
atiende la oración unánime de tu Iglesia congregada.

Señor Jesús, que con el Padre haces morada en los que te aman,
perfecciona a tu Iglesia por la caridad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, que no echas fuera a ninguno de los que vienen a ti,
acoge a todos los difuntos en la mansión del Padre.

Terminemos nuestra oración con las palabras que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, tú que con piedras vivas y elegidas edificas el templo eterno de tu gloria: acrecienta los dones que el Espíritu ha dado a la Iglesia para que tu pueblo fiel, creciendo como cuerpo de Cristo, llegue a ser la nueva y definitiva Jerusalén. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Anuncios

Read Full Post »

Lectio: Jueves, 9 Noviembre, 2017
Tiempo Ordinario
  
1) Oración inicial
Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles; concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que pos prometes. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 15,1-10
Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos.» Entonces les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra? Cuando la encuentra, se la pone muy contento sobre los hombros y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.’ Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.
«O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.’ Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
 
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos trae las primeras tres parábolas enlazadas entre sí por la misma palabra. Se trata de tres cosas perdidas: la oveja perdida (Lc 15,3-7), la moneda perdida (Lc 15,8-10), el hijo perdido (Lc 15.11-32). Las tres parábolas son dirigidas a los fariseos y a los doctores de la ley que criticaban a Jesús (Lc 15,1-3). Es decir que son dirigidas al fariseo o al doctor de la ley que existe en cada uno de nosotros.
• Lucas 15,1-3: Los destinatarios de las parábolas. Estos tres primeros versos describen el contexto en el que fueron pronunciadas las tres parábolas: “Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban”. De un lado, se encontraban los cobradores de impuestos y los pecadores, del otro los fariseos y los doctores de la ley. Lucas dice con un poco de exageración: “Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle”. Algo en Jesús atraía. Es la palabra de Jesús la que los atrae (Cf. Is 50,4). Ellos quieren oírlo. Señal de que no se sienten condenados, sino acogidos por él. La crítica de los fariseos y de los escribas era ésta: “¡Este hombre acoge a los pecadores y come con él!”. En el envío de los setenta y dos discípulos (Lc 10,1-9), Jesús había mandado acoger a los excluidos, a los enfermos y a los poseídos (Mt 10,8; Lc 10,9) y a practicar la comunión alrededor de la mesa (Lc 10,8).
• Lucas 15,4: Parábola de la oveja perdida. La parábola de la oveja perdida empieza con una pregunta: “¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra?” Antes de que él mismo diera una respuesta, Jesús tiene que haber mirado a los oyentes para ver cómo respondían. La pregunta es formulada de tal manera que la respuesta no puede que ser positiva: “Sí, ¡él va en búsqueda de la oveja perdida!” Y tú ¿cómo responderías? ¿Dejarías las 99 ovejas en el campo para ir detrás de la única oveja que se perdió? ¿Quién haría esto? Probablemente la mayoría habrá respondido: “Jesús, entre nosotros, ninguno haría una cosa tan absurda. Dice el proverbio: “¡Mejor un pájaro en mano, que ciento volando!”
• Lucas 15,5-7: Jesús interpreta la parábola de la oveja perdida. Ahora en la parábola el dueño de las ovejas hace lo que nadie haría: deja todo y va detrás de la oveja perdida. Sólo Dios mismo puede tener esta actitud. Jesús quiere que el fariseo y el escriba que existe en nosotros, en mí, tome conciencia. Los fariseos y los escribas abandonaban a los pecadores y los excluían. Nunca irían tras la oveja perdida. Dejarían que se perdiera en el desierto. Prefieren a las 99 que no se perdieron. Pero Jesús se pone en lugar de la oveja que se perdió, y que en aquel contexto de la religión oficial caería en la desesperación, sin esperanza de ser acogida. Jesús hace saber a ellos y a nosotros: “Si por casualidad te sientes perdido, pecador, recuerda que, para Dios, tú vales más que las 99 otras ovejas. Dios te sigue. Y en caso de que tú te conviertes, tiene que saber que “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.”
• Lucas 15,8-10: Parábola de la moneda perdida. La segunda parábola: “O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.’ Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.» Dios se alegra con nosotros. Los ángeles también se alegran con nosotros. La parábola era para comunicar la esperanza a quien estaba amenazado de desesperación por la religión oficial. Este mensaje evoca lo que Dios nos dice en el libro del profeta Isaías: “Te tengo grabado en la palma de mi mano” (Is 49,16). “Tu eres precioso a mis ojos, yo te amo” (Is 43,4)
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Tú irías detrás de la oveja perdida?
• ¿Piensas que la Iglesia de hoy es fiel a esta parábola de Jesús?
 
5) Oración final
¡Buscad a Yahvé y su poder,
id tras su rostro sin tregua,
recordad todas sus maravillas,
sus prodigios y los juicios de su boca! (Sal 105,4-5)

Read Full Post »

20 de noviembre: Día Internacional de la Infancia

LOS NIÑOS

Pinturas (38) del pintor norteamericano Donald Zolan. Con comentarios (muchos de ellos con frases de autor) también de Zolan que expresan su amor a los niños.

Montaje entrañable por las pinturas y las frases seleccionadas. Utilizable en reuniones de padres mientras llegan, o para comentar algunos de los contenidos de los textos.

TOMAR CONCIENCIA

Montaje previsible pero útil para tomar conciencia de la realidad de cuántos niños no gozan de derechos fundamentales por culpa de las violencias reinantes. Crudo contraste con el apacible vídeo anterior.

Read Full Post »

SUEÑEN Y ACEPTEN AL DIFERENTE

 

Primero, soñar

Tomé notas de algunas cosas que dijo nuestro compañero y sobre estas les quiero hablar. Una palabra que cayó fuerte: “soñar”. Un escritor latinoamericano decía que las personas tenemos dos ojos: uno de carne y otro de vidrio. Con el ojo de carne vemos lo que miramos, con el ojo de vidrio vemos lo que soñamos. Esta lindo, ¿eh? En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad de soñar. Y un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo, está encerrado en sí mismo.

Claro, uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder. Pues soñalas, desealas, busca horizontes, abrite, abrite a cosas grandes. Soñá que el mundo con vos puede ser distinto. Soñá que si vos ponés lo mejor de vos, vas a ayudar a que ese mundo sea distinto. No se olviden. Sueñen.

Por ahí se les va la mano y sueñan demasiado y la vida les corta el camino. No importa. Sueñen y cuenten sus sueños. Cuenten. Hablen de las cosas grandes que desean, porque cuanto más grande es la capacidad de soñar, y la vida te deja a mitad de camino, más camino has recorrido. Así que primero, soñar.

Acoger y aceptar al que piensa diferente

Vos dijiste ahí una frasecita, yo tenía acá escrita la intervención de él, pero la subrayé y tomé alguna nota: que sepamos acoger y aceptar al que piensa diferente. Realmente a veces nosotros somos cerrados. Nos metemos en nuestro mundito: “O este es como yo quiero que sea, o no”. Y fuiste más allá todavía: que no nos encerremos en los conventillos de las ideologías o en los conventillos de las religiones. Y que podamos crecer ante los individualismos.

Cuando una religión se convierte en conventillo pierde lo mejor que tiene, pierde su realidad de adorar a Dios, de creer en Dios, es un conventillo, es un conventillo de palabras, de oraciones, de yo soy bueno, vos sos malo, de prescripciones morales. Y cuando yo tengo mi ideología, mi modo de pensar, y vos tenés el tuyo, me encierro en este conventillo de la ideología.

Corazones abiertos, mentes abiertas. Si vos pensás distinto que yo, ¿por qué no vamos a hablar? ¿Por qué siempre nos tiramos la piedra sobre aquello que nos separa, sobre aquello en lo que somos distintos? ¿Por qué no nos damos la mano en aquello que tenemos en común? Animarnos a hablar de lo que tenemos en común. Y después, podemos hablar de las cosas que tenemos diferentes. Pero digo hablar, no digo pelearnos, no digo encerrarnos, no digo “conventillar”, como usas- te vos la palabra. Pero eso solo es posible cuando uno tiene la capacidad de hablar de aquello que tengo en común con el otro, de aquello para lo cual somos capaces de trabajar juntos.

En Buenos Aires, estaba una parroquia nueva, en una zona muy muy pobre, estaban construyendo unos salones parroquiales, un grupo de jóvenes de la universidad, y el párroco me dijo: “por qué no te venís un sábado y así te los presento”. Trabajaban los sábados y los domingos en la construcción. Eran chicos y chicas de la universidad. Yo llegué, y los vi y me los fue presentando: “Este es el arquitecto, es judío. Este es comunista. Este es católico práctico, este…”. Todos eran distintos, pero todos estaban trabajando en común, por el bien común. Eso se llama amistad social: buscar el bien común. La enemistad social destruye. Y una familia se destruye por la enemistad, un país se destruye por la enemistad, el mundo se destruye por la enemistad. Y la enemistad más grande es la guerra. Y hoy día vemos que el mundo se está destruyendo por la guerra, porque son inca- paces de sentarse y hablar. Bueno, negociemos. ¿Qué podemos hacer en común? ¿En qué cosas no vamos a ceder? Pero no matemos más gente. Cuando hay división hay muerte, hay muerte en el alma, porque estamos matando la capacidad de unir. Estamos matando la amistad social. Y eso es lo que yo les pido a ustedes hoy: sean capaces de crear la amistad social.

La esperanza es fecunda

Después salió otra palabra que vos dijiste: la palabra esperanza. Los jóvenes son la esperanza de un pueblo, eso lo oímos de todos los lados. Pero, ¿qué es la esperanza? ¿Es ser optimista? No. El optimismo es un estado de ánimo. Mañana te levantás con dolor de hígado y no sos optimista, ves todo negro. La esperanza es algo más.

La esperanza es sufrida. La esperanza sabe sufrir para llevar adelante un proyecto. Sabe sacrificarse. ¿Vos sos capaz de sacrificarte por un futuro o solamente querés vivir el presente y que se arreglan los que vengan? La esperanza es fecunda, la esperanza da vida. ¿Vos sos capaz de dar vida, o vas a ser un chico o una chica espiritualmente estéril, sin capacidad de crear vida a los demás, sin capacidad de crear amistad social, sin capacidad de crear patria, sin capacidad de crear grandeza?

La esperanza es fecunda. La esperanza se da en el trabajo, y aquí me quiero referir a un problema muy grave, que se está viviendo en Europa. La cantidad de jóvenes que no tienen trabajo. Hay países en Europa que jóvenes de 25 años hacia abajo viven desocupados en un porcentaje del 40 por ciento. Pienso en un país. Otro país el 47 por ciento. Otro país el 50 por ciento.

Evidentemente que un pueblo que no se preocupa por dar trabajo a los jóvenes, un pueblo, y cuando digo “pueblo” no digo gobiernos, todo el pueblo, la preocupación de la gente, si los jóvenes no trabajan, ese pueblo no tiene futuro.

Los jóvenes entran a formar parte de la cultura del descarte y todos sabemos que hoy, en este imperio del dios dinero, se descartan las cosas y se descartan las personas, se descartan los chicos, porque no se los quiere, porque se les mata antes de nacer, se descartan los ancianos, estoy hablando del mundo en general, se descartan los ancianos porque ya no producen.

En algunos países hay ley de eutanasia, pero en tantos otros hay una eutanasia escondida, encubierta. Se descartan los jóvenes porque no les dan trabajo. Entonces, ¿qué le queda a un joven sin trabajo? Un país que no inventa, un pueblo que no inventa posibilidades laborales para sus jóvenes, a ese joven le quedan o las adicciones, o el suicidio, o irse por ahí buscando ejércitos de destrucción para crear guerras.

Esta cultura del descarte nos está haciendo mal a todos, nos quita la esperanza, y es lo que vos pediste para los jóvenes: “queremos esperanza”. Esperanza que es sufrida, es trabajadora, es fecunda, nos da trabajo y nos salva de la cultura del descarte. Y esta esperanza que es convocadora, convocadora de todos, porque un pueblo que sabe autoconvocarse para mirar el futuro y construir la amistad social, como dije, aunque piense diferente, ese pueblo tiene esperanza.

Y si yo me encuentro con un joven sin esperanza, por ahí una vez dije “un joven es jubilado”. Hay jóvenes que parece que se jubilan a los 22 años. Son jóvenes con tristeza existencial. Son jóvenes que han apostado su vida al derrotismo básico. Son jóvenes que se lamentan. Son jóvenes que se fugan de la vida. El camino de la esperanza no es fácil. Y no se puede recorrer solo. Hay un proverbio africano que dice; “Si querés ir de prisa, andá solo, pero si querés llegar lejos, andá acompañado”.

Y yo a ustedes, jóvenes cubanos, aunque piensen diferente, aunque tengan su punto de vista diferente, quiero que vayan acompañados, juntos, buscando la esperanza, buscando el futuro y la nobleza de la patria.

En resumen

Y así, empezando como empezamos con la palabra soñar, y quiero terminar con otra palabra que vos dijiste, y que yo la suelo usar bastante: la cultura del encuentro. Por favor, no nos “desencontremos” entre nosotros mismos. Vayamos acompañados, uno. Encontrados, aunque pensemos distinto, aunque sintamos distinto, pero hay algo que es superior a nosotros, que es la grandeza de nuestro pueblo, que es la grandeza de nuestra patria, que es esa belleza, esa dulce esperanza de la patria a la que tenemos que llegar. Muchas gracias.

Recen por mí

Bueno, me despido deseándoles lo mejor, deseándoles todo esto que les dije, se los deseo. Voy a rezar por ustedes. Y les pido que recen por mí y si alguno de ustedes no es creyente y no puede rezar porque no es creyente, que al menos me desee cosas buenas. Que Dios los bendiga y los haga caminar en este camino de esperanza, hacia la cultura del encuentro, y evitando esos “conventillos” de los cuales habló nuestro compañero. Y que Dios los bendiga a todos.

Papa Francisco

21 septiembre de 2015

 

PARA HACER

1.- El papa Francisco se reunió el 20 de septiembre con miles de jóvenes cubanos en La Habana. Ver lo que les dijo y que hemos resumido en esta página.

2.- “Soñá que el mundo con vos puede ser distinto”. ¿Cómo son nuestros sueños? ¿Cómo nos ayudan a hacer que el mundo sea distinto?

3.- ¿En qué palabras de las que dice el Papa nos vemos reflejados? ¿Por qué?

4.- Ver la petición que hizo el papa a los jóvenes de practicar una obra de misericordia. ¿Cómo lo podemos organizar?

Read Full Post »

205. ¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común[174]. Tenemos que convencernos de que la caridad «no es sólo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas»[175]. ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres! Es imperioso que los gobernantes y los poderes financieros levanten la mirada y amplíen sus perspectivas, que procuren que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos. ¿Y por qué no acudir a Dios para que inspire sus planes? Estoy convencido de que a partir de una apertura a la trascendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudaría a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social.


[174] Cf. Commission sociale des évêques de France, Declaración Réhabiliter la politique (17 febrero 1999); Pío XI, Mensaje, 18 diciembre 1927.

[175] Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate (29 junio 2009), 2: AAS 101 (2009), 642.

Read Full Post »

1.- Dios quiere acompañarnos. Se nos presenta en la primera lectura la Sabiduría de Dios personificada en una joven que busca encontrarse con su amado.. “Fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan”. No se comporta como una mujer que hace desaires. Al contrario, la Sabiduría se hace la encontradiza para los que la aman, para los que la desean y la buscan. El verdadero conocimiento de Dios no es el resultado de una laboriosa operación intelectual, es un don que se ofrece con generosidad a cuantos se disponen a recibirlo con un corazón abierto. “Se anticipa a darse a conocer a los que la desean. Quien temprano la busca, no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada”. La Sabiduría de Dios madruga más que los que la desean. Cuando éstos despiertan y empiezan a buscarla, se la encuentran esperando a la puerta. No necesitan andar tras de ella todo el día. Dios se presenta siempre al hombre que le busca y se anticipa a sus deseos. Desgraciadamente, muchas veces nosotros los cristianos no somos capaces de imaginar que Dios esté sentado junto a nuestra puerta, esperando para regalarnos su amor. Dios nos ama gratuitamente y se ofrece constantemente para que nos llenemos de su vida. Acudamos a El para iluminar nuestra oscuridad y saciar nuestra sed de felicidad.

2.- Partícipes de la resurrección de Cristo. Hemos celebrado esta semana el recuerdo de nuestros difuntos. San Pablo nos recuerda hoy en la Carta a los Tesalonicenses que la esperanza en la resurrección se funda en el hecho de que Jesús ya ha resucitado. Cristo es “el primogénito de los muertos”, el primer nacido o resucitado para la verdadera vida. Él es también nuestra cabeza, principio de unidad y solidaridad de todos los miembros para formar un mismo cuerpo. Si Cristo, la cabeza, ha resucitado, también resucitarán sus miembros. Describe la venida del Señor y la resurrección de los muertos con símbolos tomados de la literatura apocalíptica. Lo que importa es la afirmación de la vida sobre la muerte y la comunión de todos con el Señor que ha de volver. Como todos los fieles de su generación, espera que esta venida sea muy pronto. Pero esta creencia no se funda en ninguna palabra de Jesús, y lo único que puede decir Pablo en nombre del Señor es que “el día llegará como un ladrón en la noche”. Sabemos que vendrá, pero no sabemos cuándo.

3.- Una llamada a nuestra responsabilidad. Los primeros cristianos han querido ver a la Iglesia-esposa en las diez vírgenes, tanto las prudentes como las necias, pues la Iglesia, antes que las bodas se celebren, está compuesta de buenos y pecadores. La parábola es una llamada a nuestra responsabilidad. Precisamente porque sabemos que el Padre nos invita a la gran fiesta, no tenemos que dejarnos perder la “sabiduría radiante” de la que nos habla la primera lectura de hoy. Las cinco jóvenes poco previsoras reciben una dura sentencia condenatoria sin haber hecho nada malo. Ni siquiera maltrataron a los criados, como el mayordomo infiel. Tropezamos aquí con el tema clásico de la omisión y la neutralidad. El teórico “no hacer nada malo” es también una manera de hacer el mal. Algo así como el negar auxilio en carretera. Es no dar de comer al hambriento, es no vestir al desnudo. La neutralidad no existe.

4.- ¿Por qué no prestan su aceite las sensatas a las necias?  El aceite y la lámpara encendida significan aquí algo personal e intransferible, que forma parte de la propia identidad, que está o no está en toda la biografía personal. ¿Qué significa tener aceite y tener lámparas encendidas? La liturgia sugiere una cierta identidad entre el aceite de la parábola y la Sabiduría. Quien la tiene, tiene la plenitud de la vida. Esta celebración de la Eucaristía de hoy tiene que ensanchar nuestro corazón y ahondar nuestro gozo de sabernos llamados al gran banquete de bodas: ya estamos en la casa de la novia con las lámparas encendidas, pero aún no ha llegado el novio. Entretanto la Eucaristía tiene que multiplicar y renovar, cada domingo, el aceite de nuestras lámparas, la verdadera sabiduría, que es Jesucristo. Y al mismo tiempo tiene que ser una llamada -que bien necesitamos- a la responsabilidad de nuestra vida cristiana. Recordemos otra palabra de Jesús: “Que así resplandezca vuestra luz ante los hombres para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre del cielo”. Es así como tenemos que esperar al Señor: encendidas las lámparas de nuestras buenas obras.

José María Martín OSA

Read Full Post »

«Entonces el reino de Dios será semejante a diez muchachas, que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco sensatas. Las necias llevaron sus lámparas, pero no se proveyeron de aceite, mientras que las sensatas llevaron las lámparas y aceiteras con aceite. Como tardara el esposo, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó un grito: Ya está ahí el esposo, salid a su encuentro. Entonces se despertaron todas las muchachas y se pusieron a aderezar sus lámparas. Las necias dijeron a las sensatas: Dadnos de vuestro aceite, pues nuestras lámparas se apagan. Las sensatas respondieron: No sea que no baste para nosotras y vosotras, mejor es que vayáis a los vendedores y lo compréis. Mientras fueron a comprarlo, vino el esposo, y las que estaban dispuestas entraron con él a las bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras muchachas diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Y él respondió: Os aseguro que no os conozco. Por tanto, estad en guardia, porque no sabéis el día ni la hora».

Mateo 23, 1-12

Comentario del Evangelio

Las muchachas del Evangelio de hoy se durmieron. Como no llegaba su Señor les entró el sueño. ¿Nos pasa a nosotros lo mismo? A veces los cristianos nos dormimos, nos quedamos quietos esperando a no se qué.
No podemos dormirmos, tenemos una misión, una tarea como cristianos. No podemos dormirnos. Debemos estar despiertos, activos, hacer todo lo que podamos para que algunos puedan conocer a Dios, puedan ser creyentes. Si no, nos pasará como a estas muchachas.

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe el nombre de algún cristiano que conozcas que esté muy despierto y activo

• ¿Podemos los cristianos permanecer dormidos? ¿Qué podemos hacer los cristianos para despertar, como Dios quiere?

• Escribe un compromiso que te ayude a ser un cristiano despierto.

Oración

Tú, Señor Jesús, nos quieres de verdad
y buscas siempre nuestro mayor bien.
Gracias Señor porque buscas

nuestra felicidad
y perdona nuestras insensateces.
Nos quedamos en tonterías
y dejamos de lado lo que es fundamental, somos así.
Ten paciencia con nosotros

y no te canses de advertirnos
que lo importante es poder tener,
cuando llegue el momento
la lámpara de nuestra vida encendida.
Esto es poder mostrarte
los muchos gestos de amor, de entrega,
de solidaridad que hemos ido teniendo
a lo largo de nuestras vidas.
Ese es el aceite para nuestras lámparas.

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: