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Archive for 13/11/17

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: YA NO TEMO, SEÑOR, LA TRISTEZA

Ya no temo, Señor, la tristeza,
ya no temo, Señor, la soledad;
porque eres, Señor, mi alegría,
tengo siempre tu amistad.

Ya no temo, Señor, a la noche,
ya no temo, Señor, la oscuridad;
porque brilla tu luz en las sombras,
ya no hay noche, tú eres luz.

Ya no temo, Señor, los fracasos,
ya no temo, Señor, la ingratitud;
porque el triunfo, Señor, en la vida,
tú lo tienes, tú lo das.

Ya no temo, Señor, los abismos,
ya no temo, Señor, la inmensidad;
porque eres, Señor, el camino
y la vida, la verdad. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Salmo 135 I – HIMNO A DIOS POR LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN Y DEL ÉXODO.

Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios de los dioses:
porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Señor de los señores:
porque es eterna su misericordia.

Sólo él hizo grandes maravillas:
porque es eterna su misericordia.

Él hizo sabiamente los cielos:
porque es eterna su misericordia.

El afianzó sobre las aguas la tierra:
porque es eterna su misericordia.

Él hizo lumbreras gigantes:
porque es eterna su misericordia.

El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.

La luna que gobierna la noche:
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Ant 2. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Salmo 135 II

El hirió a Egipto en sus primogénitos:
porque es eterna su misericordia.

Y sacó a Israel de aquel país:
porque es eterna su misericordia.

Con mano poderosa, con brazo extendido:
porque es eterna su misericordia.

Él dividió en dos partes el mar Rojo:
porque es eterna su misericordia.

Y condujo por en medio a Israel:
porque es eterna su misericordia.

Arrojó en el mar Rojo al Faraón:
porque es eterna su misericordia.

Guió por el desierto a su pueblo:
porque es eterna su misericordia.

Él hirió a reyes famosos:
porque es eterna su misericordia.

Dio muerte a reyes poderosos:
porque es eterna su misericordia.

A Sijón, rey de los amorreos:
porque es eterna su misericordia.

Y a Hog, rey de Basán:
porque es eterna su misericordia.

Les dio su tierra en heredad:
porque es eterna su misericordia.

En heredad a Israel, su siervo:
porque es eterna su misericordia.

En nuestra humillación se acordó de nosotros:
porque es eterna su misericordia.

Y nos libró de nuestros opresores:
porque es eterna su misericordia.

Él da alimento a todo viviente:
porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios del cielo:
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.

LECTURA BREVE   1Ts 3, 12-13

Que el Señor os haga aumentar y rebosar en amor de unos con otros y con todos, así como os amamos nosotros, para que conservéis vuestros corazones intachables en santidad ante Dios, Padre nuestro, cuando venga nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

RESPONSORIO BREVE

V. Suba, Señor, a ti mi oración.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.

V. Como incienso en tu presencia.
R. A ti mi oración.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.

PRECES

Llenos de confianza en el Señor Jesús que no abandona nunca a los que se acogen a él, invoquémosle diciendo:

Escúchanos, Señor, Dios nuestro.

Señor Jesucristo, tú eres nuestra luz; ilumina a tu Iglesia
para que proclame a todas las naciones el gran misterio de piedad manifestado en tu encarnación.

Guarda a los sacerdotes y ministros de la Iglesia,
y haz que con su palabra y su ejemplo edifiquen tu pueblo santo.

Tú que, por tu sangre, pacificaste el mundo,
aparta de nosotros el pecado de discordia y el azote de la guerra.

Ayuda, Señor, a los que uniste con la gracia del matrimonio,
para que su unión sea efectivamente signo del misterio de la Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Concede, por tu misericordia, a todos los difuntos el perdón de sus faltas,
para que sean contados entre tus elegidos.

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:

Padre nuestro…

ORACION

Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque el día ya se acaba; sé nuestro compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra esperanza; así nosotros, junto con nuestros hermanos, podremos reconocerte en las Escrituras y en la fracción del pan. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Lunes, 13 Noviembre, 2017

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Dios omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 17,1-6
Dijo a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y le arrojen al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. Andad, pues, con cuidado. «Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: `Me arrepiento’, le perdonarás.» Dijeron los apóstoles al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor dijo: «Si tuvierais una fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: `Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos presenta tres distintas palabras de Jesús: una sobre cómo evitar el escándalo de los pequeños, la otra sobre la importancia del perdón y una tercera sobre el tamaño de la fe en Dios que debemos tener.
• Lucas 17,1-2: Primera palabra: evitar el escándalo. “Dijo a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y le arrojen al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños”. El escándalo es aquello que hace que una persona se tropiece y caiga. A nivel de fe, significa aquello que desvía a la persona del buen camino. Escandalizar a los pequeños quiere decir ser el motivo por el cual los pequeños se desvían del camino y pierden la fe en Dios. Quien hace esto recibe la siguiente sentencia: “Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y le arrojen al mar. ¿Por qué tanta severidad? Porque Jesús se identifica con los pequeños, con los pobres (Mt 25,40.45). Son sus preferidos, los primeros destinatarios de la Buena Nueva (cf. Lc 4,18). Quien les hace daño, hace daño a Jesús. a lo largo de los siglos, muchas veces, nosotros los cristianos, por nuestra manera de vivir la fe hemos sido el motivo por el cual los pequeños se han alejado de la Iglesia y se han ido hacia otras religiones. No lograban creer, como decía el apóstol en la carta a los Romanos, citando al “Por vuestra causa, el nombre de Dios es blasfemado entre los paganos.” (Rom 2,24; Is 52,5; Ez 36,22). ¿Hasta dónde nosotros somos culpables? ¿Merecemos una piedra de molino al cuello?
• Lucas 17,3-4: Segunda palabra: Perdonar al hermano. “Andad, pues, con cuidado. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: `Me arrepiento’, le perdonarás”. Siete veces al día. ¡No es poco! ¡Jesús pide mucho! En el evangelio de Mateo, dice que debemos perdonar hasta ¡setenta veces siete! (Mt 18,22). El perdón y la reconciliación son uno de los asuntos en que Jesús más insiste. La gracia de poder perdonar a las personas y reconciliarlas entre ellas y con Dios se le dio a Pedro (Mt 16,19), a los apóstoles (Jn 20,23) y a la comunidad (Mt 18,18). La parábola sobre la necesidad de perdonar al prójimo no deja lugar a dudas: si no perdonamos a los hermanos, no podemos recibir el perdón de Dios (Mt 18,22-35; 6,12.15; Mc 11,26). Pues no hay proporción entre el perdón que recibimos de Dios y el perdón que debemos ofrecer al prójimo. El perdón con que Dios nos perdona gratuitamente es como diez mil talentos comparados con cien denarios (Mt 18,23-35). Diez mil talentos son 174 toneladas de oro; cien denarios no pasan de 30 gramos de oro.
• Lucas 17,5-6: Tercera palabra: Aumentar en nosotros la fe. “Dijeron los apóstoles al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor dijo: «Si tuvierais una fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: `Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido”. En este contexto de Lucas, la pregunta de los apóstoles aparece como motivada por la orden de Jesús de perdonar hasta siete veces al día, al hermano y a la hermana que peca contra nosotros. Perdonar no es fácil. El corazón queda magullado y la razón presenta mil motivos para no perdonar. Solo con mucha fe en Dios es posible llegar hasta el punto de tener un amor tan grande que nos haga capaces de perdonar hasta siete veces al día al hermano que peca en contra de nosotros. Humanamente hablando, a los ojos del mundo, perdonar así es una locura y un escándalo, pero para nosotros esta actitud es expresión de la sabiduría divina que nos perdona infinitamente más. Decía Pablo: “Mientras que nosotros anunciamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos, locura para los paganos. (1Cor 1,23) .

4) Para la reflexión personal

• En mi vida, ¿he sido alguna vez motivo de escándalo para mi prójimo? O alguna vez los demás ¿han sido motivo de escándalo para mí?
• ¿Soy capaz de perdonar siete veces al día al hermano o a la hermana que me ofende siete veces al día?

5) Oración final

¡Cantadle, tañed para él,
recitad todas sus maravillas;
gloriaos en su santo nombre,
se alegren los que buscan a Yahvé! (Sal 105,2-3)

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Nos acercamos al tiempo de Adviento por lo que vamos a ir presentando diferentes materiales que nos sirvan para preparar este momento. Comenzamos con estas sugerencias pastorales que están concebidas como celebraciones, Eucarísticas o no, que pueden celebrarse cualquier día de la semana. Siguen este itinerario:

VER – ESCUCHAR – MOVERSE – ENCUENTRO Y ACCIÓN DE GRACIAS.

Pastoral para el Adviento 2017

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Amiga, amigo: El Señor está a punto de llegar y nos pide estar en vela… Puedes hacer lo de las doncellas descuidadas, que exclusivamente “están a sus cosas.” O lo de las doncellas previsoras que están pendientes del Señor… ¿El resultado? Ya lo conoces: las primeras se quedan a las puertas de la felicidad, mientras que las otras entran a gozar de la presencia del Amor…También tú, durante este Adviento, puedes escoger una u otra actitud. De la correcta elección dependerá que te encuentres, cara a cara y corazón con corazón, con el Señor…

Amiga, amigo: Te invito a realizar este sencillo test. Una vez obtenido el resultado, contrástalo en unos minutos de silencio con el Señor… Tal vez tengas que cambiar algún aspecto de tu vida para que el Amigo que está a punto de llegar te encuentre despierto y preparado para entrar en la gran Fiesta de la Fraternidad… ¡Adelante!

Test de Adviento

El Señor vendrá y te encontrará…

Dormida, dormido

Despierta, despierto

En tu hogar Comportándote como un huésped, esperando a que te pongan la mesa, te hagan la cama, bajen a por el pan, te tiren la basura… Pendiente de tu familia, de sus problemas, de sus trabajos, adelantándote a hacer las labores domésticas, sorprendiendo gratamente a tu gente.
En tu colegio Dejando pasar las horas, esperando a que toque la campana, conformándote con el “5 raspado.” Ocupado en hacer bien tu trabajo, exprimiendo al máximo los talentos que Dios ha puesto en tu vida y compartiéndolos con tus compañeros más necesitados.
En tu parroquia El cura, el catequista, la del coro, el voluntario de Cáritas, el monitor de tiempo libre… “¿Yo? Con fichar media hora a la semana ya tengo bastante.” Sintiendo y viviendo la parroquia como algo “muy tuyo.” Siendo protagonista en la buena marcha de “tu casa.”
En tu barrio/localidad Un desconocido para tus vecinos, apático para las cosas que suceden dos metros más allá de tu ombligo, en definitiva, pasota ante los otros, ante lo otro… Sin llamar la atención, sin buscar el aplauso, ocupado y preocupado por el otro, por los otros…
En tu corazón Un año más vendrá el Señor y “te pillará” amodorrado en tu vida mediocre y aburrida, esperando, de brazos cruzados y corazón adormilado, un día más, una semana más, un año más… Esperando con confianza, activamente, al Señor. Teniendo las puertas del corazón siempre abiertas, y reconociéndole en cada persona, a través de las cuales Él se sigue haciendo presente; y en cada situación, a través de las cuales Él te sigue interpelando.

José María Escudero

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209. Jesús, el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más pequeños (cf. Mt25,40). Esto nos recuerda que todos los cristianos estamos llamados a cuidar a los más frágiles de la tierra. Pero en el vigente modelo «exitista» y «privatista» no parece tener sentido invertir para que los lentos, débiles o menos dotados puedan abrirse camino en la vida.

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Los talentos

El método religioso que empleaban los escribas y los fariseos demostraba cierta cerrazón y recelo, sobre todo en el tema de la ley. Los datos nos dicen que en su mente predominaba la idea de “construir una cerca alrededor de la ley”, para mantenerla intacta. Por eso, cualquier cambio o cualquier cosa nueva era considerada anatema. Es decir, era un método que implicaba cierta parálisis en el desarrollo de la fe. Esta actitud era similar a la del hombre que tenía un talento. Deseaba mantener las cosas exactamente como estaban, como las había recibido. Se expresa aquel recurso de manutención donde predomina el “siempre se ha hecho así”. La idea que Jesús tiene acerca del camino de la fe es la de la disposición y la apertura. De nada le sirven a Dios una mente cerrada y un corazón clausurado. Por eso, el Reino también se presenta como esa levadura que se mete con valentía en la masa del mundo para cambiarla.

Iguales en esfuerzo

No son los talentos los que ennoblecen a la persona, ya que éstos no brotan del mero esfuerzo personal, sino que han sido recibidos de parte de Dios. Es el modo de usar de ellos lo que realmente importa. Algunas veces vemos que los talentos no se usan para hacer el bien. Por eso, la alegría del Señor responde a quien se muestra el en lo que se le ha encomendado. El Señor valora el esfuerzo de cada uno -y en eso nadie mantiene cierta ventaja a priori- y en la dirección que a éste se le da.

Tampoco se están exigiendo capacidades que no se poseen. Si en la vida aparecen exigencias, es porque tenemos materia para darles respuesta. Desde esta perspectiva, se sanan los con ictos que vienen de la envidia y de los celos: ver en otros lo que quisiéramos tener nosotros mismos; no estar contentos  con lo que somos y tenemos; y, por querer lo de otros, despreciar nuestra natural condición. La tentación que le viene al que tiene un solo talento es la de decir: “Tengo tan poco, y puedo hacer tan poco con ello, que no vale la pena intentarlo”. Eso mueve a la autoderrota y la pusilanimidad. Por ello, la invitación que aparece es la de poner nuestro talento, sea cual fuere, al servicio de Dios y de los demás y la de la aceptación de lo que se ha recibido.

Un mal consejero

El miedo nunca ha sido un buen consejero. Sin embargo, es lo que pone de excusa el último siervo, el de corazón apocado. Aunque éste queda señalado como negligente y holgazán. Su angustia inicial es la que va a desencadenar las otras dos actitudes. El castigo le viene porque no intentó hacer nada. No usó su talento. Creyó que conservando lo que tenía iba a acertar. En el pensamiento de Jesús resultaba mejor haber arriesgado y perdido, que quedarse paralizado sin hacer nada. Ciertamente existen educaciones tan exigentes que paralizan a las personas. Cuando se busca tanta perfección se provocan miedos y frustraciones por no dar la talla deseada y por cometer algún error. Las exigencias sociales que se manejan en esta lógica de la imagen arremeten contra la posibilidad que ofrece el evangelio de una vida que se construye a base de ensayo y error. El que no arriesga, el que se limita a conservar lo que tiene, corre el peligro de perder hasta lo que cree tener. O crecer, arriesgar y enfrentar la vida o morir.

Un sano ejercicio

Dios nos da sus talentos para que, con ellos, ayudemos en la construcción de su Reino, no para que nos salvemos cada uno, de manera individual. No se trata de alcanzar un tipo de felicidad basada en una supuesta tranquilidad segura. Más bien quiere que con ellos busquemos ser parte de esa comunidad que trabaja y pone lo que tiene al servicio de los demás. Es ahí donde se da la multiplicación y la providencia. Es la alegría de sentirnos parte de la construcción del Reino de Dios que mira hacia la transformación de nuestra sociedad.

Si entierro mi talento, no construyo, y lo pierdo todo. Si me arriesgo y lo pongo al servicio de los demás, me multiplico y me alegro de entrar en el gozo de mi Señor.

Artemio Domínguez Ruiz

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La “parábola de los talentos” comparte con las dos anteriores, “el criado el y sensato” y “las jóvenes necias y las sensatas”, un esquema y un mensaje similares: la urgencia de unas actitudes y un comportamiento correcto conforme a la espera de la venida definitiva del Hijo del hombre. No se puede abandonar una vigilancia activa y responsable porque el n de los tiempos llegará, pero no sabemos el día ni la hora.

Como sucede en otras ocasiones, también se puede distribuir la narración de “la parábola de los talentos” en tres escenas. En primer lugar se describe la situación, presentando los personajes y situando la acción hasta la marcha del señor. El número tres vuelve a ser importante ya que son tres los criados que reciben una suma diferente. La disposición de la parábola, “in crescendo”, ya indica que la centralidad de lo que sucede estará en torno al tercero de los criados. El reparto de los talentos se hace dando «a cada uno según su capacidad».

La segunda escena se desarrolla con gran agilidad. En el momento en que el señor se ha marchado, los criados que han recibido más se ponen a “trabajar” con sus talentos. Son personajes diligentes y responsables, y rápidamente consiguen doblar la cantidad que habían recibido: uno cinco talentos y el otro dos. En contraste con ellos, el criado a quien se ha con ado un talento decide enterrarlo a la espera de que regrese su señor. Ninguno de los tres conoce cuándo volverá, pero sus actitudes son diferentes.

La tercera escena es la más desarrollada. Después de mucho tiempo el señor regresa y reúne a los criados para que le rindan cuentas sobre lo que han hecho con aquello que les había con ado. Se acentúa, de nuevo, el carácter imprevisto del regreso del señor de la casa, aunque aquí se da más importancia al hecho del encuentro con los criados tras mucho tiempo, imagen del juicio nal, que a la espera activa ante el retraso de su llegada, como sucede en la parábola anterior.

Los primeros criados rinden cuentas. El esquema es el mismo, incluso se repiten las mismas expresiones: devuelven lo que habían recibido y dan al señor lo que han ganado. El dueño de la casa les felicita y les invita a «entrar en el gozo de su señor». No se trata de comparar cuánto ha ganado cada uno; lo que recompensa el señor es el hecho de haber sido responsables y lograr una ganancia con lo que tenían.

El tercer criado se convierte en el centro de la narración. Ya sabemos que, en lugar de trabajar con lo que le habían con ado, prefirió enterrar su talento «por miedo a su señor». Lo único que puede hacer es devolvérselo sin ningún rendimiento. La reacción del señor es la contraria a la que tuvo con los criados anteriores porque éste no ha querido hacer producir lo que le confiaron. De nuevo hay que insistir, no es la cantidad lo que importa, sino el hecho de haber intentado lograr el más mínimo interés. No podrá, por tanto, gozar de la recompensa que han alcanzado los otros.

Mateo vuelve a insistir en la urgencia de vivir una espera activa, vigilante, ante la llegada del fin de los tiempos. No importa si ésta será inminente o se retrasará; lo decisivo es “poner a producir” los talentos, dar buenos frutos, vivir el estilo de vida nueva que Jesús he enseñado. El presente es tiempo de responsabilidad, de trabajo, espacio en el que dar fruto; es el tiempo en el que vivir conforme a la voluntad de Dios.

Óscar de la Fuente de la Fuente

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