Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 31 diciembre 2017

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS. (SOLEMNIDAD)

I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: REINA DEL LIBRO DE LA VIEJA ALIANZA

Reina del libro de la vieja alianza:
tu nombre es el versículo primero
de consuelo, promesa y esperanza.

Doncella que en tu vientre a Dios tendrías:
se estremece de júbilo tu nombre
en los labios quemados de Isaías.

Reina del libro nuevo de la vida:
reinas desde el silencio en cada página,
oh reina silenciosa y escondida,

y es tu presencia la del tallo leve
que, al reventar el lirio, se recata
debajo de los pétalos de nieve.

Reina del claro mes de los renuevos,
de la infancia del mundo y de la tierra,
y de la luz y de los nidos nuevos,

y Reina nuestra; Reina de las manos,
con sangre y con estrellas, de tu Hijo,
con flores y dolor, de sus hermanos.

Los ángeles te aclaman soberana,
pero mil veces más eres, Señora,
sangre y dolor de nuestra raza humana. Amén.

SALMODIA

Ant 1. ¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una Virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos hace participar de su divinidad.

Salmo 112 – ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. ¡Qué admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de una Virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos hace participar de su divinidad.

Ant 2. Cuando naciste inefablemente de la Virgen se cumplieron las Escrituras: descendiste como el rocío sobre el vellón, para salvar a los hombres; te alabamos, Dios nuestro.

Salmo 147 – RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cuando naciste inefablemente de la Virgen se cumplieron las Escrituras: descendiste como el rocío sobre el vellón, para salvar a los hombres; te alabamos, Dios nuestro.

Ant 3. En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada; Madre de Dios, intercede por nosotros.

Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. En la zarza que Moisés vio arder sin consumirse, reconocemos tu virginidad admirablemente conservada; Madre de Dios, intercede por nosotros.

LECTURA BREVE   Ga 4, 4-5

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

V. Y puso su morada entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Por el gran amor con que Dios nos amó nos envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado: nacido de una mujer, nacido bajo la ley. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Por el gran amor con que Dios nos amó nos envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado: nacido de una mujer, nacido bajo la ley. Aleluya.

PRECES

Bendito sea el Señor Jesús, nuestra paz, que ha venido para hacer de dos pueblos uno solo; supliquémosle, diciendo:

Concede, Señor, tu paz a todos los hombres.

Tú que al nacer has revelado la bondad de Dios y su amor al hombre,
ayúdanos a vivir siempre en acción de gracias por todos tus beneficios.

Tú que hiciste a María llena de gracia,
concede también la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Tú que viniste a anunciar la Buena Noticia de Dios al mundo, multiplica los ministros de tu Evangelio
y da a quien escucha su mensaje un corazón dócil a tu palabra.

Tú que has querido nacer de María para ser nuestro hermano,
haz que todos los hombres sepamos amarnos fraternalmente.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que apareciste en el mundo como sol que nace de lo alto, revela la claridad de tu presencia a los difuntos
y haz que puedan contemplarte cara a cara.

A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo:

Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios, que por la maternidad virginal de María has dado a los hombres los tesoros de la salvación, haz que sintamos la intercesión de la Virgen Madre, de quien hemos recibido al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Anuncios

Read Full Post »

Familia humana y divina

1.- El “apareamiento humano” no hay duda que obedecería o estaría motivado en sus orígenes por simples impulsos biológicos. Una antigua película titulada algo así como “En busca del fuego perdido” presentaba el fenómeno de una manera admirable. Admirable porque de inmediato al hecho, presentaba el nacimiento del amor. Que aquel acontecimiento, el histórico, no el cinematográfico, pudiera ser fortuito, no niega que en los programas eternos de Dios, estuviera previsto que, mediante evolución progresiva, la humanidad pudiera un día llegar a la maravillosa realidad del matrimonio.

2.- Las circunstancias geográficas, climatológicas, bélicas, etc. condicionaron este progreso. Desde la poligamia o la poliandria, le costó sin duda llegar a la monogamia. Al compromiso único e indisoluble entre dos personas, varón y mujer, también. A trancas y barrancas, avanzó el programa, a veces dando un paso adelante y dos atrás. En el mundo occidental observamos hoy parada estacional o retroceso. En el oriental, estoy refiriéndome a la China continental, según cuentan, y sin que llegue a estar reconocido por las leyes, esclavizados por políticas maoístas que aún perduran, leo que se practica la poliandria, por necesidades legítimas personales. Por lo que veo, tal proceder nadie lo califica de progreso y no me voy a detener a daros explicaciones y noticias de orden político, que no es este el lugar de hacerlo, mis queridos jóvenes lectores.

3.- Si, como en tantas otras ocasiones, a lo que debiera ser una sencilla homilía-mensaje, le ha precedido una mención de carácter histórico-antropológico, en este caso lo he escrito para situar el concepto mal llamado de “familia Tradicional” y especialmente situarme en el elogio de la familia humana por excelencia, en algún aspecto no imitable, pero siempre admirable, la que formaron Santa María con San José y el Niño.

4.- Que nadie se enfade, ni me trate de hereje, como lo hicieron un día. Vaya por delante que la virginidad de Nuestra Señora, si todas la imitaran, llevaría de inmediato a la extinción de la familia humana. De aquí que haya dicho no imitable en todo. Fue admirable, fue prodigio de fidelidad y compromiso. La convierte en madre nuestra, cosa que de otra manera hubiera sido difícil o imposible de conseguir. Un caso singular, único. Querido por Dios y basta.

5.- Admirable y en muchos aspectos imitable, vuelvo a repetir. La primera lectura, del Libro del Eclesiástico, o del hijo de Sira, nos revela una visión práctica de la buena cotidiana práctica de la vida familiar. Conociendo el texto desde pequeño y chocándome su contenido, observando la larga vida de mis abuelas, me propuse que cuando fuera a Calahorra, donde vivía una de ellas, le preguntaría si había sido de pequeña muy obediente a sus padres. No fui capaz de hacerlo, me dio vergüenza pero lo tuve siempre presente. Recapacito ahora, que soy mucho más viejo de lo que la abuela era, y que no he sido obediente como debiera haberlo sido, que el cogollo de la cuestión no es la sumisión ciega, sino el amor a los padres y eso no lo he escatimado nunca.

6.- La segunda lectura que proclamamos este domingo en la misa, hace referencia a la convivencia familiar. Se refiere Pablo a virtudes humanas y es muy oportuno que lo haga y ahora lo recordemos examinándonos. La beatería sin buena conducta es no solamente inútil sino perniciosa. Saber rezar y hacerlo, ofendiendo y maltratando o marginando, es escándalo.

7.- El último párrafo os puede irritar tal vez, principalmente a vosotras, mis queridas jóvenes lectoras. No voy a justificar el lenguaje, condicionado por la cultura en la que estaba sumergido, simplemente recordaros las estadísticas de maltrato y “crimen de género” que estos días publican los medios. Las 46 mujeres víctimas que nos dicen han muerto hasta el 6 del XII de este año, en España, con total seguridad, hubieran preferido ser tratadas como pide San Pablo, a haber sufrido ellas y las muchas ocultas maltratadas, la mala suerte que han tenido. Y no hay que olvidar, respecto al matrimonio, la doctrina que en otros lugares ofrece el Apóstol.

8.- El relato de Lucas que corresponde a este domingo es una narración colmada de ternura, fidelidad, amor y misterio. La primera parte que refiere la subida a Jerusalén del matrimonio con el Chiquillo, en cumplimiento de la Ley la recuerdo muchas veces, cuando yo, celebrando misa solo en mi pequeña iglesia, levanto el pan “fruto de la tierra y del trabajo de los hombres” ella elevaría al Niño al Cielo, que era fruto de sus entrañas, ayudada en su consecución de su justo y fiel esposo. No sabía Ella que iba a ser cuando llegara a adulto y que, a partir del Cenáculo, se convirtiera también en alimento espiritual para tantos. Suspiraría de alivio Ella, preocupada como estaría por saber cumplir con los ritos que se le exigirían en el Templo, al escuchar a los dos abuelitos que inesperadamente encontraron. ¡cómo sonreiría San José!, pienso siempre. Imagino también en el impacto que causaría en el interior de Santa María el escuchar: a ti una espada te traspasará el alma.

Cuando yo me muevo por Nazaret, me gusta detenerme en una de las puertas del complejo basilical. Dice en latín: et erat subditus illis. (Y vivía sujeto a ellos). (Vuelvo a acordarme de mi abuela y de mis padres, todavía ahora, que ya paso de los ochenta).

Pedrojosé Ynaraja

Read Full Post »

1.- Es frecuente ver a muchas “sagradas familias” en el devenir cotidiano de cada día. Una pareja joven, muy joven, con un bebé entre los brazos espera en el aeropuerto a tomar su avión. Otra parecida ha entrado con prisa en el supermercado… El arte, que no la Sagrada Escritura, nos ha querido presentar a San José como un anciano venerable. Y no debió ser así. Lo que leemos en el Evangelio, la confidencia del ángel y otros detalles, tales como el inicio de la inmediata huida a Egipto, nos hace pensar en un joven y fuerte. Pudiera ser que José de Nazaret muriera pronto, pero eso no quiere decir que fuera viejo. La edad media de las personas en tiempos de Jesús era muy corta, de una treintena de años. Por eso la idea de un José venerable y anciano, no nos parece lógica. Sería un joven que eligió a una chica un poco más joven que él para hacerla su esposa. Eso es lo más lógico. Por eso me enternecen especialmente esas parejas jóvenes que con un niño pequeño se mueven por ahí.

2.- Y por todo ello, la liturgia que es muy sabia, nos lleva el domingo que sigue a la Navidad a una fiesta dedicada a la Sagrada Familia. Y que además por el especial calendario de este 2017 coincide con la Nochevieja. No cabe la menor duda, aunque resulte una obviedad, que una pareja comienza a ser familia cuando tiene su primer hijo. Hasta entonces pues es eso: una pareja joven que proyecta crear una familia. Toda la historia de la Navidad es un sin fin coincidencias, de bellas circunstancias que nos van contando, precisamente, una historia familiar. José, de la estirpe de David, tiene que ir a Belén, lugar de origen del gran Rey de Israel, para cumplimentar las condiciones de un censo. Y le viene a María el tiempo de dar a luz. Se cumpliría la profecía según la cual el Mesías habría que nacer en Belén de Judá. Pero la envidia de un reyezuelo –y sus deseos asesinos de mantenerse en el trono— hace que tome una cruel decisión: eliminar a unos bebés inocentes e indefensos. La familia de Nazaret avisada por un ángel marcha al exilio. En estos tiempos hay muchas familias que emigran por necesidades económicas, pero hay muchas otras que lo hacen porque peligra su vida en un ambiente políticamente hostil. Y así esa idea de una familia joven viajando, transmitiendo una cierta imagen de apuro o de desamparo pues nos lleva el recuerdo de la Sagrada Familia.

2.- En este ciclo B leemos el evangelio de San Lucas que relata la presentación del Niño en el Templo de Jerusalén. Era el rescate que Dios “pedía” respecto a los primogénitos. Tras ofrecer al primer hijo a Dios, pues se le “recuperaba” mediante la entrega de un donativo, que en caso de los pobres no era muy gravoso. Pero lo importante de esa primera presencia del Niño Jesús en el templo, sería la profecía de Simón, hombre justo que esperaba ver algún día al Mesías, al liberador de Israel. Y así fue. El Espíritu Santo le hizo reconocer al Niño. También, la anciana Ana profetiza sobre el Niño. Y ellos, María y José, la joven familia –igual que otras muchas que nosotros habremos visto— se queda asombrados de lo que se dice de su Hijo.

3.- Es cierto que muchas madres y no pocos padres cuando contemplan a su hijo, o a su hija, todavía muy pequeños, piensan en que podrá ser en el futuro este niño o esta niña. No admiten la “regularidad” de que vaya a ser uno más, piensan y esperan que se distinga y que pueda llegar lejos en la vida. Por eso tuvo que, entre sorprender y asustar, las profecías que sobre Jesús se hacían en la entrada al Templo. Y es interesante hacer notar, también, que tras la ceremonia religiosa de presentación y rescate los tres, la Sagrada Familia, se volvieron a Nazaret, donde el Niño crecía, lleno de sabiduría y gracia. Hay que reconocer que los evangelios nos dan pocos datos de la infancia de Jesús, de la vida cotidiana de la Sagrada Familia. Por eso al principio de la era cristiana se escribieron tantas historias –los apócrifos— sobre ese tiempo, que, desde luego, son increíbles, ingenuas, y la mayor parte muy bellas. La imaginación popular deseaba rellenar el vacío de conocimientos del devenir de esa familia joven de Nazaret. Es lógico, aunque no sea “canónico”.

4.- Tanto la primera como la segunda lectura son comunes en los tres ciclos litúrgicos. Y la primera es del Libro del Eclesiástico donde –como acabamos de escuchar— se habla de la familia y de la relación entre el padre, y la madre y los hijos. Es un buen consejo ese de respetar a padre y madre. El gran defecto de la familia de hoy es que no se acepta esa relación, no de superioridad, sino de mayor sabiduría que, por supuesto y en general, habrá de tener un padre y una madre, respecto a sus hijos. Y eso llega, sobre todo, porque hay más experiencia, aunque sólo sea eso. San Pablo en la Carta a los colosenses dice sobre todo que la familia hay que vivirla en el Señor. Y eso es construir un vínculo familiar basado en el Espíritu de Cristo. Cuando San Agustín, el Santo Obispo de Hipona, creó su entorno, su regla de amigos, su orden en común para vivirla como una familia. Vivir la familia en el Espíritu de Cristo es una inspiración irrenunciable y válida para familias unidas por el vínculo de la sangre y para familias basadas en una identidad de criterios religiosos respecto a la vida en común, pero siempre con sentido de la familia. Meditemos y contemplemos hoy a la Sagrada Familia de Nazaret, ejemplo para nosotros y para todo el género humano, sea cristiano o no…

Ángel Gómez Escorial

Read Full Post »

1.- Primera escuela de valores. Vivimos una época de muchos cambios y transformaciones que han afectado también a la familia. Las encuestas, sin embargo, ponen de relieve que seguimos valorando altamente la familia, que sigue siendo una referencia esencial en nuestras vidas. Pero múltiples peligros acechan su estabilidad: problemas de convivencia, nuevos hábitos laborales, situaciones d riesgo para los hijos, falta de referencias educativas sólidas, malos tratos, crisis del compromiso estable… La familia de Nazaret es un modelo universal para todos los tiempos. Las difíciles circunstancias en las que Jesús creció fueron solventadas con el amor y la entrega mutua. Así lo contemplamos en el evangelio de hoy: María y José no comprendían lo que les quería decir Jesús. A muchos padres les cuesta también comprender a sus hijos, no saben qué hacer con sus hijos adolescentes. El hogar es la primera escuela, la iglesia doméstica, donde el niño aprende lo que observa de los padres, es el lugar privilegiado para la iniciación en la fe. La familia satisface las necesidades básicas de todo ser humano. Todos tenemos la necesidad de amar y ser amado, necesidad de ser válidos, necesidad de ser autónomos y necesidad de vivir en pertenencia. La familia nos da seguridad: necesitamos sentirnos incluidos y que nos lo recuerden. Da la impresión de que muchos hijos de hoy sienten que pertenecen más a las abuelas o a su profesor que a los padres, pues ellos suelen pertenecer a su trabajo más que a nadie. Los abuelos, a su vez, tienen la sensación de que son una carga para sus hijos. El Libro del Eclesiástico recuerda la obligación de todo hijo de honrar a su padre, que incluye no abandonarle.

2.- Educar con amor y dedicación “Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres”. Nunca ha sido fácil la educación de los hijos, sin embargo hoy parece una tarea más difícil. Hay que predicar con el ejemplo…. A veces se les da todo, sin darse cuenta de lo que implica. Los hijos se creen que todo les es debido. Esto ocurre cuando los padres son demasiado protectores. Ante todo, los padres son los primeros educadores de sus hijos y deben ir con el ejemplo por delante. ¿Qué es educar? Educar es tratar a cada hijo como persona distinta, diferente, independiente y libre. Hay que aceptar la individualidad que es sagrada y permitirle ser él mismo, seguir su camino, su vocación. Educar es estar atentos a reforzar y alentar cuanto de positivo tenga el educando, aunque debe evitarse elogiar por todo y a cada momento, dando la sensación de que se le está juzgando constantemente. Educar es descartar las etiquetas, las frases destructivas (“me avergüenzo de ti, eres un desastre, no serás nada en la vida, cada día vas peor…”). Estos juicios negativos causan verdaderos estragos en la autoestima, bloquean su seguridad y aumentan la culpabilidad. Y educar no es no es pasarse entre los esposos las culpas de la malacrianza de los hijos. Es asumir cada cual su parte de error y poner remedio cuanto antes. Educar no es que un padre consienta todo mientras el otro se muestra intransigente, pues se confunde y desorienta al educando. Educar no es aplicar parámetros distintos según el buen o mal humor del momento. Es asumir valores y tener buenas raíces. Es poner mucho amor, dedicación y entrega.

3.- Lugar privilegiado para acoger, acompañar y sanar. La experiencia de muchas personas es que el primer lugar en el que somos acompañados es la familia. Es el lugar seguro donde encontramos el calor humano, el apoyo incondicional, el consejo adecuado y la protección necesaria en las dificultades. En los momentos de crisis económica y de valores, la familia sigue siendo un valor en alza. Es Cristo quien nos enseña el arte de acoger, acompañar y curar. En la cercanía y trato personal se ejercita la paciencia de escuchar a los demás. El fundamento de todo acompañamiento es el deseo del amor verdadero. El cultivo de las relaciones interpersonales, viviendo, conversando, transmitiendo las claves del sentido de la vida y de la felicidad. Pero la familia necesita la protección de los gobiernos y de la sociedad. También el apoyo de la Iglesia…. Por eso, la subcomisión del episcopado español para la familia y la defensa de la vida nos hace ver que “es urgente el acompañamiento de los matrimonios que sufren porque no vienen los hijos, de las familias que padecen situaciones dramáticas como la separación, el divorcio, el aborto, la soledad, la enfermedad, la muerte, la guerra… Tantas y diferentes situaciones en las que se agradece tanto la presencia y la compañía de los amigos, de las familias que no abandonan a las personas en las dificultades, sino que saben estar ahí y son fuente de consuelo y firme esperanza”.

José María Martín OSA

Read Full Post »

257. Los creyentes nos sentimos cerca también de quienes, no reconociéndose parte de alguna tradición religiosa, buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza, que para nosotros tienen su máxima expresión y su fuente en Dios. Los percibimos como preciosos aliados en el empeño por la defensa de la dignidad humana, en la construcción de una convivencia pacífica entre los pueblos y en la custodia de lo creado. Un espacio peculiar es el de los llamados nuevos Areópagos, como el «Atrio de los Gentiles», donde «creyentes y no creyentes pueden dialogar sobre los temas fundamentales de la ética, del arte y de la ciencia, y sobre la búsqueda de la trascendencia»[204]. Éste también es un camino de paz para nuestro mundo herido.


[204] Propositio 55.

Read Full Post »

Lectio: Domingo, 31 Diciembre, 2017

El esperado de las gentes
La presentación del Niño en el templo
Lucas 2, 22-40

1. Oración inicial

¡Oh Dios, nuestro Creador y Padre! Tú has querido que tu Hijo, engendrado antes de la aurora del mundo, fuese miembro de una familia humana; revive en nosotros la veneración por el don y el misterio de la vida, para que los padres se sientan partícipes de la fecundidad de tu amor, los ancianos donen a los jóvenes su madura sabiduría y los hijos crezcan en sabiduría, piedad y gracia, para gloria de tu Santo Nombre. Amén.

2. Lectura: Lucas 2, 22-40

22 Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, 23 como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor 24 y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
25 Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. 26 El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
29 «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra,
dejar que tu siervo se vaya en paz;
30 porque han visto mis ojos tu salvación,
31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
32 luz para iluminar a las gentes
y gloria de tu pueblo Israel.»
33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción -35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»
36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido, 37 y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. 38 Presentándose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

3. Un momento de silencio orante

– para que la Palabra de Dios pueda morar en nosotros y la dejemos iluminar nuestra vida;
– para que antes de nuestros comentarios, sea la misma luz de la Palabra la que se imponga y brille con su misterio de presencia viviente del Señor.

4. Algunas preguntas

para ayudarnos en la meditación y en la oración.

a) ¿Por qué Jesús, hijo del Altísimo, y su madre María, concebida sin pecado, deben someterse a las prescripciones de Moisés? ¿Quizás porque María no tenía todavía conciencia de su inocencia y santidad?
b) Además de las palabras de Simeón, en su forma de obrar, como también en el de la profetisa Ana ¿hay un significado especial? Su obrar y su alegría, ¿no recuerdan quizás el estilo de los antiguos profetas?
c) ¿Cómo explicar esta “espada que traspasa”: se trata de una herida de las conciencias ante los retos y los requerimientos de Jesús? ¿ O, más bien, se trata sólo de un íntimo sufrimiento de la Madre?
d) ¿Puede significar algo esta escena para los padres de hoy, para la formación religiosa de sus hijos, para el proyecto que Dios tiene sobre cada uno de sus hijos, para los miedos y angustias que los padres llevan en el corazón pensando qué sucederá cuando sean grandes sus hijos?

5. Una clave de lectura

para aquéllos que quieran profundizar más en el tema.

a) Según la ley de Moisés / del Señor: es una especie de estribillo, muchas veces repetido. Lucas mezcla dos prescripciones, sin mucha distinción. La purificación de la madre era prevista por el Levítico (12,2-8) y se cumplía cuarenta días después del parto. Hasta ese momento la mujer no podía acercarse a los lugares sagrados, y la ceremonia era acompañada de una ofrenda de animales pequeños, un cordero primal y un pichón o una tórtola. Sin embargo la consagración del primogénito estaba prescrita en el Éxodo 13, 11-16: y era considerada una especie de “rescate” – también con la ofrenda de pequeños animales – en recuerdo de la acción salvífica de Dios cuando libró a los israelitas de la esclavitud de Egipto. En toda la escena los padres aparecen como en el acto de presentar / ofrecer el hijo como se hacía con las víctimas y los levitas; mientras en la figura de Simeón y Ana aparece más bien Dios que ofrece /presenta al hijo para la salvación del pueblo.

b) Las figuras de Simeón y Ana: son figuras cargadas de valor simbólico. Ellos tienen la tarea del reconocimiento, que proviene tanto de la iluminación y del movimiento del Espíritu, como también de una vida llevada en la espera más intensa y confiada. En particular a Simeón se le define como el “prosdekòmenos”, a saber, uno que está todo concentrado en la espera, uno que va al encuentro para acoger. Por eso, él también aparece obediente a la ley, la del Espíritu, que lo empuja hacia el Niño, dentro del templo. También el cántico proclama manifiestamente esta su pro-existencia: ha vivido para llegar a este momento: ahora se marcha, para que otros vean también la luz y la salvación para Israel y para las gentes. A su vez Ana, con su avanzada edad (valor simbólico : 84 = 7×12: el doce es el número de las tribus; o también 84–7= 77, perfección redoblada), pero sobretodo con su modo de vivir (ayuno y oración) y con la proclamación de quien “esperaba”, completa el cuadro. Ella es guiada por el espíritu de profecía, dócil y purificada en el corazón. Además, pertenece a la tribu más pequeña, la de Aser: signo de que los pequeños y los débiles están más dispuestos a reconocer a Jesús el Salvador. Estos dos ancianos – que son como una pareja original – son símbolos del mejor judaísmo, de la Jerusalén fiel y dócil, que espera y se alegra, y que deja desde ahora en adelante brillar la nueva luz.

c) Una espada que traspasa: en general se interpreta como anuncio de sufrimiento para María, un drama visualizado de la Dolorosa. Pero debemos más bien entender aquí a la Madre como el símbolo de Israel: Simeón intuye el drama de su pueblo, que será profundamente herido de la palabra viva y cortante del redentor (cfr Lc 12, 51-53). María representa el recorrido. Debe confiar pero atravesará dolores y obscuridad, luchas y silencios angustiosos. La historia del Mesías sufriente será dilacerante para todos, también para la Madre: no se sigue a la nueva luz destinada al mundo entero, sin pagar el precio, sin ser provocados a tomar decisiones de riesgo, sin renacer siempre de nuevo de lo alto y en novedad. Pero estas imágenes de “la espada que traspasa,” del niño “que hará caer” y sacará a los corazones del sopor, no van separadas del gesto tan cargado de sentido de los dos ancianos: el uno, Simeón, toma entre los brazos el niño, para indicar que la fe es encuentro y abrazo, no idea o teorema: la otra, se hace anunciadora y enciende en “los que esperan” una fulgurante luz.

d) La vida cotidiana, epifanía de Dios: finalmente, es interesante notar que todo el episodio da relieve a las situaciones más simples y familiares: la pareja de esposos con el niño en brazos; el anciano que goza y abraza; la anciana que reza y anuncia, los oyentes que aparecen indirectamente comprometidos. También la conclusión del pasaje escriturístico hace entrever el pueblo de Nazaret, el crecimiento del niño en un contexto normal, la impresión de un niño dotado de forma extraordinaria de sabiduría y bondad. El tema de la sabiduría entrelazada con la vida normal de crecimiento y en el contexto del pueblo, deja la historia como suspendida: ella se reabrirá precisamente con el tema de la sabiduría del muchacho entre los doctores del templo. Y es precisamente también el episodio que sigue inmediatamente (Lc 2, 41-52).

6. Salmo 122 (123)

¡Qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la Casa de Yahvé!
¡Finalmente pisan nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén!
Jerusalén, ciudad edificada
toda en perfecta armonía,
adonde suben las tribus,
las tribus de Yahvé,
según costumbre en Israel,
a dar gracias al nombre de Yahvé.
Allí están los tronos para el juicio,
los tronos de la casa de David.
Invocad la paz sobre Jerusalén,
vivan tranquilos los que te aman,
haya calma dentro de tus muros,
que tus palacios estén en paz.
Por amor de mis hermanos y amigos
quiero decir: ¡La paz contigo!
Por la Casa de Yahvé, nuestro Dios,
pediré todo bien para ti.

7. Oración final

Te alabamos y Te bendecimos, oh Padre, porque mediante tu Hijo, nacido de mujer por obra del Espíritu Santo, nacido bajo la ley, nos has rescatado de la ley y has llenado nuestra existencia de luz y esperanza nueva. Haz que nuestras familias sean acogedoras y fieles a tus proyectos, ayuden y sostengan en los hijos los sueños y el nuevo entusiasmo, lo cubran de ternura cuando sean frágiles, lo eduquen en el amor a Tí y a todas las criaturas. A Tí nuestro Padre, todo honor y gloria.

Read Full Post »

1.- José y María, la madre de Jesús, estaban admirados de lo que se decía del niño… El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. Poco, casi nada, sabemos de la vida de José, María y el Niño, mientras vivieron en Nazaret. Y, cuando Jesús comienza su vida pública, es el mismo Jesús el que nos dice que su familia es “toda persona que cumple la voluntad de Dios”. Cumplir la voluntad de Dios es cumplir el mandamiento nuevo de Jesús, “amarnos unos a otros como él nos amó”. Si, como nos dice San Pablo, en su carta a los Colosenses, “el amor es el ceñidor de la unidad consumada”, hoy debemos pensar que fue el amor sagrado el que hizo sagrada a la Sagrada Familia. En esta fiesta de la Sagrada Familia, nosotros debemos pedir a Dios por todas las familias cristianas, para que hagan del amor el soporte y el vínculo de su unidad familiar. Sólo así las familias cristianas podrán ser, con todas sus limitaciones, familias sagradas, como lo fue la Familia Sagrada de Nazaret.

2.- El que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor le escucha. La familia parental está formada por padres, hijos, y nietos; tíos, primos y sobrinos. Yo creo que, si tuviéramos que dar una medalla a la mejor institución de la historia, deberíamos dársela a la familia parental. Nadie ha hecho más por el niño, el joven, el adulto, el viejo, que la familia parental. Con todos sus defectos, limitaciones y excepciones, cuando tenemos problemas físicos, psicológicos, económicos, sociales, al final siempre queda y, en muchos casos, sólo queda, la familia. La familia es siempre la primera que nos ayuda, nos comprende, nos defiende, nos corrige, nos anima, nos ama. Demos hoy, especialmente, gracias a Dios por la existencia de la familia parental. Y defendámosla.

3.- Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.Hablando desde una fe religiosa y para personas religiosas, debemos también afirmar la bondad de la familia eclesial, vivida dentro de una parroquia. De la primera Iglesia doméstica que fue nuestra casa familiar, pasamos, de la mano de nuestros padres, a la iglesia de nuestra parroquia; allí empezamos a rezar comunitariamente las oraciones comunes de la Iglesia, allí recibimos los primeros sacramentos, allí le hemos confesado a Dios, en secreto, nuestros pecados, y le hemos contado nuestras angustias y nuestros anhelos más íntimos. También allí, con todas las limitaciones y excepciones que cada uno pueda tener, hemos alimentado nuestra fe y mantenido nuestra esperanza cristiana. Alabemos a Dios por todos los bienes que hemos recibido, desde nuestra parroquia cristiana. Y como miembros vivos de esta familia parroquial, ayudemos a nuestra parroquia a mantenerse cada vez más viva y cristiana, dándole gracias a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales.

4.- Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestros corazones; a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo, (que es la Iglesia). Cristo vivió y murió por todos y para todos. En la Iglesia de Cristo caben todas las personas de buena voluntad. De la iglesia parroquial debemos pasar a la Iglesia universal. Por amor a Cristo, y como buenos discípulos de Cristo, amamos a todas las personas como a hermanos, como a miembros de nuestra familia. Y no olvidemos que en la familia parental y en la familia eclesial siempre se ama más al que más lo necesita; amemos, por tanto, con especial atención y esfuerzo a las personas que más sufren dentro de iglesia parroquial y de la Iglesia universal, que quiere ser la familia humana en general. No hagamos distinción de razas, ni de lenguas; amemos a todos, porque todos son de nuestra familia, de la Iglesia que quiere reunir Cristo sobre la tierra. La Iglesia de Cristo quiere ser católica, es decir, universal, todas las iglesias particulares forman parte de la Iglesia universal, que es el cuerpo de Cristo. Amenos a todos como Cristo nos amó.

Gabriel González del Estal

Read Full Post »

Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: