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Archive for 3/01/18

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: TE DIRÉ MI AMOR, REY MÍO

Te diré mi amor, Rey mío,
en la quietud de la tarde,
cuando se cierran los ojos
y los corazones se abren.

Te diré mi amor, Rey mío,
con una mirada suave,
te lo diré contemplando
tu cuerpo que en pajas yace.

Te diré mi amor, Rey mío,
adorándote en la carne,
te lo diré con mis besos,
quizá con gotas de sangre.

Te diré mi amor, Rey mío,
con los hombres y los ángeles,
con el aliento del cielo
que espiran los animales.

Te diré mi amor, Rey mío,
con el amor de tu Madre,
con los labios de tu Esposa
y con la fe de tus mártires.

Te diré mi amor, Rey mío,
¡oh Dios del amor más grande!
¡Bendito en la Trinidad,
que has venido a nuestro valle! Amén.

SALMODIA

Ant 1. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Salmo 61 – DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro salvador.

Ant 2. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Salmo 66 – QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

Ant 3. Todo fue creado por él y para él.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todo fue creado por él y para él.

LECTURA BREVE   1Jn 1, 5b. 7

Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si caminamos en la luz, lo mismo que está él en la luz, entonces vivimos en comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.

RESPONSORIO BREVE

V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

V. Y puso su morada entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Alegrémonos en el Señor y exultemos en el Espíritu, porque ha aparecido en el mundo la salvación eterna. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alegrémonos en el Señor y exultemos en el Espíritu, porque ha aparecido en el mundo la salvación eterna. Aleluya.

PRECES

Con el nacimiento de Cristo el pueblo de Dios ha dado su mejor fruto y su más bella flor; digamos, pues, con alegría, aclamando a nuestro Salvador:

Que tu nacimiento, Señor, sea la alegría del mundo.

Cristo, vida nuestra, que has venido al mundo para ser cabeza de la Iglesia,
da crecimiento a tu cuerpo y haz que se construya en el amor.

Tú que has querido ser adorado no sólo como Dios, sino también como hombre,
concédenos tener parte en tu divinidad.

Tú que por la encarnación has sido constituido mediador de los hombres,
haz que los ministros de tu Iglesia, ayudados por tu gracia, vivan íntimamente unidos a ti por la santidad de sus vidas.

Tú que al venir al mundo instauraste un nuevo orden entre los hombres,
haz que todos los pueblos conozcan tu salvación.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que al nacer destruiste el poder de la muerte,
libra a todos los difuntos de todo vínculo de pecado.

Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, que quisiste que en el parto de la santísima Virgen María la carne de tu Hijo no quedara sometida a la antigua sentencia dada al género humano, concédenos, ya que por el nacimiento de Cristo hemos entrado a participar de esta renovación de la creatura, que nos veamos libres del contagio de la antigua condición. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio: Miércoles, 3 Enero, 2018

1) Oración inicial

Señor, que has comenzado de modo admirable la obra de la redención de los hombres con el nacimiento de tu Hijo, concédenos, te rogamos, una fe tan sólida que, guiados por el mismo Jesucristo, podamos alcanzar los premios eternos que nos has prometido. Por nuestro Señor. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Juan 1,29-34
Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije:
Detrás de mí viene un hombre,
que se ha puesto delante de mí,
porque existía antes que yo.
«Yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.» Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: `Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo le he visto y doy testimonio de que ése es el Elegido de Dios.»

3) Reflexión

• En el Evangelio de Juan historia y símbolo se mezclan. En el texto de hoy, el simbolismo consiste sobre todo en evocaciones de texto conocidos del Antiguo Testamento que revelan algo respecto de la identidad de Jesús. En estos pocos versos (Jn 1,29-34) hay las siguientes expresiones con densidad simbólica: a) Cordero de Dios; b) Quitar el pecado del mundo; c) Existía antes que yo; d) El descenso del Espíritu como paloma; e) Hijo de Dios.
Cordero de Dios. Este título evocaba la memoria del éxodo. En la noche de la primera Pascua, la sangre del Cordero Pascual, con el que se señalaban las puertas de las casas, constituía para la gente señal de liberación (Es 12,13-14). Para los primeros cristianos Jesús es el nuevo Cordero Pascual que libera a su pueblo (1Cor 5,7; 1P 1,19; Ap 5,6.9).
Quitar el pecado del mundo. Evoca la frase tan bonita de la profecía de Jeremías: “Ya no tendrán que enseñarse mutuamente diciéndose el uno al otro: Conozcan a Yavé. Pues me conocerán todos, del más grande al más humilde. Porque yo habré perdonado su culpa y no me acordaré más de su pecado” (Jer 31,34).
Existía antes que yo. Evoca varios textos de los libros sapienciales, en los que se habla de la Sabiduría de Dios que existía antes de todas las demás criaturas y que estaba junto a Dios como maestro de obras en la creación del universo y que, por fin, fue a morar en medio del pueblo de Dios (Prov 8,22-31; Ec 24,1-11).
El descenso del Espíritu como paloma. Evoca la acción creadora en la que se dice que “el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas “ (Gén 1,2). El texto de Génesis 1,2 sugiere la imagen de un pájaro que vuela sobre un nido. Imagen de la nueva creación en movimiento bajo la acción de Dios.
Hijo de Dios: es el título que resume todos los demás. El mejor comentario de este título es la explicación del mismo Jesús: “Las autoridades de los judíos respondieron: No te apedreamos por algún bien que hayas hecho, sino porque siendo hombre, insultas a Dios, haciéndote pasar por Dios.” Jesús dijo:”¿No está escrito en la Ley de ustedes: Yo lo digo: ustedes son dioses? Se llama, pues, dioses a los que reciben la palabra de Dios; y no se puede dudar de la Escritura. Entonces, si el Padre me ha consagrado y enviado al mundo, ¿no puedo decir que soy Hijo de Dios sin insultar a Dios? Si yo no cumplo las obras del Padre, no me crean. Pero si las cumplo, aunque no me crean por mí, crean por las obras que hago y sepan de una vez que el Padre está en mí y yo estoy en el Padre.” (Jn 10,33-39)

4) Para la reflexión personal

• Jesús se ofreció a si mismo, completamente, para toda la humanidad, y yo ¿qué puedo ofrecer para ayudar a mi prójimo?
• También nosotros hemos recibido el Espíritu Santo ¿Cuán consciente soy de que soy templo del Espíritu?

5) Oración final

Cantad a Yahvé un nuevo canto,
porque ha obrado maravillas;
le sirvió de ayuda su diestra,
su santo brazo. (Sal 98,1)

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Marcos 1, 12-13

12 Y, de inmediato, el Espíritu le expulsó al desierto; 13 y estaba en el desierto durante cuarenta días, siendo tentado por Satán; y estaba con las fierras y los ángeles le servían.

El Espíritu, que Jesús acaba de recibir, lucha ahora con Satán, arrebatando a Jesús y llevándolo al desierto, donde los dos tienen que enfrentarse inevitablemente. Según el Antiguo Testamento, el judaísmo tardío y las tradiciones cristianas, el desierto, además de ser el lugar de la redención pasada y de la revelación futura de Dios, aparece también como morada de los malos espíritu (cf. Lv 16, 10; 1Henoc 10, 4-5; Mt 12, 43 y Lc 11, 24). Estructuralmente, el pasaje consta de cuatro cláusulas, tres de las cuales comienzan con «y». Las últimas tres tienen una estructura rítmica:

  1. y estaba en el desierto durante cuarenta días,
  2. siendo tentado por Satán,

A’. y estaba con los animales salvajes

B’. y los ángeles le servían.

Las partes A y A’ sitúan a Jesús, utilizando cláusulas que comienzan con las palabras «y estaba». Las partes B y B’ describen lo que le sucede, poniendo en contraste el asalto de Satán y el ministerio de los ángeles.

1, 12-13: Después de haber sido arrojado por el Espíritu al desierto, Jesús permanece allí cuarenta días, como Elías, que fue también mantenido por la provisión de comida del ángel (1Re 19, 5-8). Pero el modelo bíblico originario para el retrato de Jesús que ofrece nuestro pasaje no es Elías, sino Adán. Adán fue tentado por la serpiente, adversaria de Dios, que en el judaísmo posterior vino a identificarse con Satán. Más aún, antes de la caída, Adán vivía en paz con los animales (Gn 2, 19-20) y, conforme a una leyenda judía, sus comidas eran preparadas por ángeles, como servían a Jesús en 1, 13. El motivo de los cuarenta días aparece en un relato apócrifo muy influyente de la caída (Vida de Adán y Eva, 6). En ese mismo relato, Adán ha sido elevado por Dios a una posición de preeminencia, recibiendo la oposición envidiosa de Satán, pero siendo adorado por otros ángeles. De un modo semejante, en Mc 1, 9-13, Jesús es proclamado Hijo de Dios, siendo combatido por Satán y adorado por los ángeles (en el caso de que «le servían» tenga aquí ese significado alternativo). Esta interpretación tiene la ventaja de vincular nuestro pasaje con el anterior y ofrece un motivo para entender la hostilidad de Satán contra Jesús, es decir, la envidia. Concuerda también con el énfasis general del prólogo, centrado en la nueva creación.

Marcos no describe específicamente el desarrollo de la batalla entre Jesús y Satán, pero el contexto sugiere que él consigue la victoria, venciendo allí donde Adán fracasó, por su resistencia en contra de Satán. Según eso, para Marcos, lo mismo que para Pablo, Jesús es el primogénito de una nueva humanidad (cf. Rom 5, 12-21; 1Cor 15, 21-22).

En el siguiente pasaje, Jesús dejará su Edén en el desierto, no porque ha sido expulsado de él, como Adán, sino a fin de proclamar al pueblo de Dios la llegada del dominio real de Dios.

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Guión litúrgico Epifanía del Señor – Ciclo B, 6 de enero de 2018.

Guión Litúrgico Epifanía del Señor

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260. En este último capítulo no ofreceré una síntesis de la espiritualidad cristiana, ni desarrollaré grandes temas como la oración, la adoración eucarística o la celebración de la fe, sobre los cuales tenemos ya valiosos textos magisteriales y célebres escritos de grandes autores. No pretendo reemplazar ni superar tanta riqueza. Simplemente propondré algunas reflexiones acerca del espíritu de la nueva evangelización.

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Oración

Cántico de Isaías 12,2-6

He aquí a Dios, mi Salvador: estoy seguro y sin miedo,
pues YHWH es mi fuerza y mi canción, él es mi salvación.

Sacaréis agua con gozo
de los hontanares de salvación.
y diréis aquel día:
«Dad gracias a YHWH, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas, pregonad que es sublime su nombre.

Cantad a YHWH, porque ha hecho algo sublime, que es digno de saberse en toda la tierra.
Dad gritos de gozo y de júbilo, moradores de Sión, ¡qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel!

 

Mc 1,7-11

«7Y [Juan] proclamaba diciendo: “Viene detrás de mí el que es más fuerte que yo, de quien no soy digno de agacharme para desatarle la correa de sus sandalias”. 8Yo os bauticé con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.

9Y sucedió por aquellos días que vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

10Y enseguida, subiendo del agua, vio rasgados los cielos y al Espíritu, como una paloma, que bajaba hacia él.

11Y surgió una voz desde los cielos: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco”».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

El evangelio de Marcos comienza con el título (Mc 1,1) y un tríptico inicial, compuesto por el anuncio de Juan Precursor (1,2-8), el bautismo de Jesús (1,9-11) y las tentaciones en el desierto (1,12-13). A partir de ese momento Jesús, declarado “hijo amado” por Dios, asistido por el Espíritu y vencedor de Satanás, comienza su misión de hacer presente la soberanía de Dios en el atormentado Israel del s. I (1,14- 15). En efecto, el tiempo ha sido cumplido y comienza el momento decisivo de la Historia.

 

TEXTO

Nuestro evangelio recoge la parte final del primer relato del tríptico inicial (vv. 7-8) y el segundo relato, el central, de dicho tríptico, correspondiente al bautismo de Jesús (vv. 9- 11). Esta parte está estructurada en tres momentos ascendentes: a) el bautismo de Jesús (v. 9); b) la venida del Espíritu a Jesús (v. 10); c) la declaración de Dios sobre Jesús (v. 11). No hay, propiamente, un “tema” dominante, sino que se suceden pequeños episodios que llegan a un clímax

narrativo: la divina declaración solemne de la identidad de Jesús: es el Hijo amado.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Es un texto de contraste de tiempos: del “os bauticé con agua” al “os bautizará con Espíritu Santo; la primera parte tiene correspondencia con el “fue bautizado (con agua)”, pero la segunda no: el texto queda abierto y eso produce expectativas. Un anuncio queda pendiente.

¿Cuáles son nuestras expectativas respecto a Jesús? ¿Qué esperamos?

• También es un texto de contraste de movimientos: Jesús “sube” del agua y el Espíritu “baja” de los cielos. Salen al encuentro mutuo. El juego verbal es sugerente: ¿de qué “aguas” tenemos que “subir” para salir al encuentro del Espíritu?

• Jesús ve que los cielos “se rasgan”. El verbo se utiliza también en el momento de la muerte de Jesús, cuando el velo del Templo “se rasgó” en dos. Los dos espacios “divinos” (cielos y Templo) se rasgan, de modo que Dios no queda “encerrado” en lugares determinados, sino accesible: cielos y tierra están en comunicación y ya no hay lugares sagrados frente a lugares profanos. ¿Sabemos apreciar esta comunicación divina? ¿Hacemos “sagrados” todos los lugares?

• Jesús recibe dos títulos: de parte humana (Juan), “el que es más fuerte”; de parte divina (la voz celestial), “mi Hijo amado”. A Jesús se nos ofrece como alguien capaz de fortalecernos, en su fuerza encontramos la nuestra. Y, también, Jesús Hijo nos revela la característica más genuina de Dios, “Padre-Madre”, y el camino de acceso a Él. ¿Podemos sentirnos, entonces, como “dejados de la mano de Dios”? ¿Nuestra fe expresa la confianza radical de sentirnos acompañados y fortalecidos por semejante Dios?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

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El bautismo de Jesús fue el evento que dio inicio a sus tres años de ministerio público.

Con su bautismo Jesucristo se identificó con la humanidad perdida, aunque Él no tenía pecado. 

En la actualidad el bautismo nos identifica con Jesús y demuestra que hemos reconocido la necesidad de que Él sea nuestro Señor y Salvador. 

Hoy serán desafiados a seguir el ejemplo de Jesús tanto en cosas como el bautismo como en su estilo de vida.

Cuando Juan bautizó a Jesús, Sucedió una cosa maravillosa:  se abrió el Cielo.  Y apareció una luz maravillosa revoloteando como una paloma que cubrió a Jesús mientras salía del agua.  Era el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios.

Es el mismo Espíritu Santo que cubrió a la Santísima Virgen María cuando el Ángel Gabriel le anunció que Dios quería que ella fuera la Madre del Salvador.  Y cuando el Espíritu Santo cubrió a María, Jesús comenzó a formarse en el vientre de la Santísima Virgen.

Pero volvamos al Jordán, porque sucedió algo más: después que el Espíritu Santo cubrió a Jesús, se oyó la voz de Dios Padre que decía: Este es mi Hijo amado.

¿Se imaginan ustedes cómo fue eso en el Río Jordán?  La luz del Espíritu Santo revoloteando sobre Jesús.  Jesús saliendo de las aguas del Río.  Y Dios Padre hablando.  ¿Cómo sería la Voz del mismo Dios?  Debe haber sido algo impresionante.

Pues, cuando cada uno de nosotros se bautizó, sucedió lo mismo, sólo que no es visible a nuestros ojos. Dios nos hace sus hijos adoptivos, por eso somos hermanos de Jesucristo y herederos del cielo.

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