Vísperas – Jueves II de Cuaresma

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: SEÑOR, LA LUZ DEL DÍA YA SE APAGA.

Señor, la luz del día ya se apaga,
la noche va extendiendo sus tinieblas;
alumbra lo más hondo de las almas
en este santo tiempo de Cuaresma.

Conoces nuestra vida y nuestra historia
y sabes que también hemos pecado,
por eso hacia ti nos dirigimos
confiando que seremos perdonados.

Unidos con la Iglesia recorremos
la senda que nos lleva hasta el Calvario,
llevando en nuestro cuerpo tus dolores,
sufriendo lo que aún no has completado.

Escucha nuestra voz, amado Padre,
que, junto con tu Hijo Jesucristo,
enviaste tu Espíritu a los hombres,
sellando con tu gracia sus destinos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Salmo 71 I – PODER REAL DEL MESÍAS

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Ant 2. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Salmo 71 II

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;

él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;
él intercederá por el pobre
y lo bendecirá.

Que haya trigo abundante en los campos,
y ondee en lo alto de los montes,
den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso,
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre; rescatará sus vidas de la violencia.

Ant 3. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA BREVE   St 4, 7-8. 10

Vivid sometidos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; purificad vuestros corazones, gente que obráis con doblez. Humillaos en la presencia del Señor y él os ensalzará.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Aquel rico que negó las migajas de pan a Lázaro pidió luego una gota de agua.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aquel rico que negó las migajas de pan a Lázaro pidió luego una gota de agua.

PRECES

Celebremos la misericordia de Dios, que nos ilumina con la gracia del Espíritu Santo para que nuestra vida resplandezca con obras de fe y santidad, y supliquémosle, diciendo:

Renueva, Señor, al pueblo redimido por Cristo.

Señor, fuente y autor de toda santidad, haz que los obispos, sacerdotes y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo,
para que vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de manos.

Impulsa a tus fieles para que, con santidad de vida, participen activamente de la mesa de la palabra y del cuerpo de Cristo
y vivan lo que han recibido por la fe y los sacramentos.

Concédenos, Señor, que reconozcamos la dignidad de todo hombre redimido con la sangre de tu Hijo
y que respetemos su libertad y su conciencia

Haz que todos los hombres sepan moderar sus deseos de bienes temporales
y que atiendan a las necesidades de los demás.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acuérdate, Señor, de todos los que has llamado hoy a la eternidad
y concédeles el don de la eterna bienaventuranza.

Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido, atrae hacia ti nuestros corazones, para que, inflamados por el fuego de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y seamos diligentes para hacer el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 1 de marzo

Lectio: Jueves, 1 Marzo, 2018

Tiempo de Cuaresma

1) ORACIÓN INICIAL

Señor, tú que amas la inocencia y la devuelves a quien la ha perdido, atrae hacia ti nuestros corazones y abrásalos en el fuego de tu Espíritu, para que permanezcamos firmes en la fe y eficaces en el bien obrar. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Lucas 16,19-31

«Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico…pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y los ángeles le llevaron al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue sepultado.

Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.’ Pero Abrahán le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan hacerlo; ni de ahí puedan pasar hacia nosotros.’

Replicó: ‘Pues entonces, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormento.’ Abrahán le dijo: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.’ Él dijo: ‘No, padre Abrahán, que si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.’ Le contestó: ‘ Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.’»

3) REFLEXIÓN

• Cada vez que Jesús tiene una cosa importante que comunicar, el crea una historia y cuenta una parábola. Así, a través de la reflexión sobre una realidad visible, lleva a los oyentes a descubrir los llamados invisibles de Dios, presentes en la vida. Una parábola está hecha para pensar y reflexionar. Por esto, es importante prestar atención a sus mínimos detalles. En la parábola del evangelio de hoy, aparecen tres personas: el pobre Lázaro, el rico sin nombre y el Padre Abrahán. Dentro de la parábola, Abrahán representa el pensamiento de Dios. El rico sin nombre representa la ideología dominante de la época. Lázaro representa el grito callado de los pobres del tiempo de Jesús y de todos los tiempos.

• Lucas 16,19-21: La situación del rico y del pobre. Los dos extremos de la sociedad. Por un lado, la riqueza agresiva. Por el otro, el pobre sin recursos, sin derechos, cubierto de úlceras, impuro, sin nadie que lo acoge, a no ser los cachorros que lamen sus heridas. Lo que separa a los dos es la puerta cerrada de la casa del rico. De parte del rico no hay acogida ni piedad hacia los problemas del pobre que está a su puerta. Pero el pobre tiene nombre y el rico no lo tiene. Es decir, que el pobre tiene su nombre inscrito en el libro de la vida, el rico no. El pobre se llama Lázaro. Significa Dios ayuda. A través del pobre Dios ayuda al rico y el rico podrá tener su nombre en el libro de la vida. Pero el rico no acepta ser ayudado por el pobre, pues guarda cerrada su puerta. Este inicio de la parábola que describe la situación es un espejo fiel de lo que estaba ocurriendo en el tiempo de Jesús y en el tiempo de Lucas. ¡Es el espejo de lo que acontece hoy en el mundo!

• Lucas 16,22: La mudanza que revela la verdad escondida. El pobre murió y fue llevado por los ángeles en el seno de Abrahán. Muere también el rico y es enterrado. En la parábola, el pobre muere antes del rico. Esto es un aviso para los ricos. Hasta que el pobre está a la puerta, todavía hay salvación para los ricos. Pero después de que el pobre muere, muere también el único instrumento de salvación para los ricos. Ahora, el pobre está en el seno de Abrahán. El seno de Abrahán es la fuente de vida, de donde nació el pueblo de Dios. Lázaro, el pobre, forma parte del pueblo de Abrahán, del cual era excluido cuando estaba ante la puerta del rico. El rico que piensa ser hijo de Abrahán no va a estar en el seno de Abrahán. Aquí termina la introducción de la parábola. Ahora comienza la revelación de su sentido, a través de la conversación entre el rico y el padre Abrahán.

• Lucas 16,23-26: La primera conversación. En la parábola, Jesús abre una ventana sobre el otro lado de la vida, el lado de Dios. No se trata del cielo. Se trata del lado verdadero de la vida que sólo la fe abre y que el rico sin fe no percibe. Y sólo bajo la luz de la muerte la ideología del imperio se desintegra en la cabeza del rico y aparece para él lo que es el valor real en la vida. Al lado de Dios, sin la propaganda, sin la propaganda engañadora, los papeles se cambian. El rico ve a Lázaro en el seno de Abrahán, y le pide que sea aliviado de sus sufrimientos. El rico descubre que Lázaro ¡es su único posible bienhechor! ¡Pero ahora es demasiado tarde! El rico sin nombre es pío, ya que reconoce a Abrahán y le llama Padre. Abrahán responde y le llama hijo. Esta palabra de Abrahán, en realidad, está siendo dirigida a todos los ricos vivos. En cuanto vivos, ellos tienen aún la posibilidad de volverse hijos, hijas de Abrahán, si supieran abrir la puerta a Lázaro, el pobre, el único que en nombre de Dios puede ayudarlos. La salvación para el rico no es que Lázaro le traiga una gota para refrescar su lengua, sino que él, el rico, abra al pobre la puerta cerrada y así llene el gran abismo.

• Lucas 16,27-29: La segunda conversación. El rico insiste: «Padre, te suplico: manda Lázaro para la casa de mi padre. ¡Tengo cinco hermanos!” El rico no quiere que sus hermanos lleguen al mismo lugar de tormento. Lázaro, el pobre, es el único verdadero intermediario entre Dios y los ricos. Es el único, porque sólo a los pobres los ricos pueden devolver aquello que les han y, así, restablecer la justicia perjudicada. El rico está preocupado con los hermanos. Nunca estuvo preocupado con los pobres. La respuesta de Abrahán es clara: «Tiene a Moisés y a los Profetas: ¡que los escuchen!» ¡Tienen la Biblia! El rico tenía la Biblia, la conocía de memoria. Pero nunca se dio cuenta de que la Biblia tenía algo que ver con los pobres. La llave para que el rico pudiera entender la Biblia es el pobre sentado a su puerta.

• Lucas 16,30-31: La tercera conversación «No, padre, si alguien entre los muertos les avisa de algo, ellos se van a arrepentir.» El rico reconoce que esté equivocado, pues habla de arrepentimiento, cosa que durante la vida no sintió nunca. El quiere un milagro, ¡una resurrección! Pero este tipo de resurrección no existe. La única resurrección es la de Jesús. Jesús resucitado viene hasta nosotros en la persona del pobre, de los que no tienen derechos, de los sin tierra, de los hambrientos, de los sin techo, de los que no tienen salud. En su respuesta final, Abrahán es breve y contundente: «Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.” Fin de la conversación. ¡Final de la parábola!

• La llave para entender el sentido de la Biblia es el pobre Lázaro, sentado a la puerta. Dios viene a nosotros en la persona del pobre, sentado a nuestra puerta, para ayudarnos a llenar el abismo insondable que los ricos crearon. Lázaro es también Jesús, el Mesías pobre y siervo, que no fue aceptado, pero cuya muerte mudó radicalmente todas las cosas. Es la luz de la muerte del pobre que lo cambia todo. El lugar del tormento es la situación de la persona sin Dios. Por más que el rico piense tener la religión y la fe, no hay forma de que pueda estar con Dios, pues no ha abierto la puerta al pobre, como hizo Zaqueo (Lc 19,1-10).

4) PARA UNA REFLEXIÓN PERSONAL

• ¿Cuál es el tratamiento que damos a los pobres? ¿Tienen un nombre para nosotros? En las actitudes que tomo en la vida, ¿soy percibido como Lázaro o como el rico?

• Entrando en contacto con nosotros, los pobres ¿perciben algo diferente? ¿Perciben una Buena Noticia? ¿Hacia que lado se inclina mi corazón: hacia el milagro o hacia la Palabra de Dios?

5) ORACIÓN FINAL

Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,
sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche. (Sal 1,1-2)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

12. El presente Catecismo está destinado principalmente a los responsables de la catequesis. En primer lugar a los Obispos, en cuanto a doctores de la fe y pastores de la Iglesia, les es ofrecido como instrumento en la realización de su tarea de enseñar al Pueblo de Dios. A través de los Obispos se dirige a los redactores de catecismos, a los sacerdotes y a los catequistas. Será también de útil lectura para todos los demás fieles cristianos.

 

Principalmente se dirige a los Obispos porque, es verdad, que lo han elaborado los mismos obispos. Ya tuvimos la ocasión de explicarlo, fue una obra colegiada hecha en común por todos los Obispos del mundo, a los que les iban mandando los borradores de cómo iba su elaboración y se les pedía a estos obispos que enviaran a la Santa Sede correcciones o enmiendas, habiéndose enviado 24 000, y éstas correcciones se van incluyendo hasta que se hace este Catecismo. Lo han hecho los obispos, pero el destinatario es el propio Obispo, y es que es muy importante que los obispos, tengan encuentros en los que maticen aspectos determinados, no porque no tengan clara cuál es nuestra fe sino porque es importante formularla de manera conjugada, porque a veces, se podría suscitar un cierto lío si un obispo explica las cosas con unos términos que parece que no se conjugan con el otro.

Otra de las formas en las que el Espíritu Santo actúa en la Iglesia es en ese encuentro entre los obispos, en ese trabajo en comunión colegial entre los obispos, en los que mutuamente van matizando cosas. Por ejemplo, ¡Pues yo conozco el texto de tal santo que explica muy bien esta bienaventuranza, pues yo este otro…! Es un trabajo muy importante que se hizo en la elaboración del catecismo, y es posiblemente de los trabajos más importantes en los que habrán podido participar los obispos, en el que el Papa consulta a todos cómo se va a explicar la fe conforme a la Escritura, a los Santos Padres, conforme al Magisterio… Ser capaces de explicar con las mismas palabras, para no confundir, para ser pedagógicos. Lo elaboraron los Obispos pero el primer destinatario es el Obispo, porque él tiene como una de sus misiones principales la de predicar la fe y es importante que lo haga con una regla común, y al mismo tiempo, con esa regla común, también los redactores de los catecismos redactan los catecismos, los sacerdotes predican su fe, las homilías, los catequistas cuando van a explicar a los niños, o a los jóvenes o a los adultos, tienen esta referencia, y también es de acceso común para todos los fieles.

Posiblemente si este catecismo se hubiera escrito hace dos o tres siglos no tendría la capacidad de ser recibido directamente por los fieles, porque en estos siglos ha habido un crecimiento en la cultura media de la población, y esto hace que lo que antes podía ser un contenido difícil de ser entendido por una parte importante de la población hoy en día ya no lo sea.

Este programa del catecismo tiene una facilidad de poder ser recibido porque la cultura media de la población ha subido mucho, segundo porque hay medios de comunicación de acceso directo como la prensa, como la radio, internet, etc. Por cierto, que el Santo Padre Benedicto XVI con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud que tuvieron lugar en Madrid, quiso prologar, hacer un prólogo a un libro elaborado bajo la coordinación del arzobispo de Viena, el Cardenal Sembol, que fue el redactor del Catecismo de la Iglesia Católica. Este catecismo está dirigido a los jóvenes, se llama YOUCAT, en todos los idiomas del mundo, es bastante amplio, recoge toda la fe de este catecismo, pero dirigido a los jóvenes, intentando tener un lenguaje joven e intentando responder a las dudas de los jóvenes. Fue regalado gratuitamente a todos los jóvenes que participaron en la JMJ de Madrid. Está prologado por el papa. Youcat, catecismo joven, es un esfuerzo pedagógico de la Iglesia de querer llegar a los jóvenes.

Se nos invita a acceder a las fuentes de la fe, yo creo que hoy en día, por ejemplo, un católico debería tener en su casa la Sagrada Biblia, quizás la más popular puede ser la Biblia de la Conferencia Episcopal Española, por el hecho de que su texto coincide con las lecturas litúrgicas que se proclaman en la Iglesia. El segundo libro que no debería faltar es el Catecismo de la Iglesia Católica, en la versión del catecismo mayor o en la del compendio, con preguntas y respuestas. Quizás también hay otro, el misal, donde tenemos las lecturas que cada día son proclamadas en la liturgia y se puede seguir la oración de la Iglesia, las oraciones colecta, la oración de las ofrendas, todo el rito de la liturgia eucarística. Esos tres libros, serían los principales y para los que participan de la Liturgia de la Horas, el Diurnal de la Liturgia de las Horas. Es importante acceder a las fuentes de nuestra fe y beber de esas fuentes limpias.

La conversión del corazón

La conversión del corazón que viene a ser el núcleo de toda la Cuaresma, es vista por la Escritura, como un momento de elección por parte del hombre que debe dirigir a Alguien. La pregunta es: ¿A quién dirigimos el corazón? ¿Hacia quién me estoy dirigiendo yo? En este período en el cual la Iglesia nos invita a reflexionar más profundamente tenemos que preguntarnos: ¿Hacia dónde voy yo?

Reflexionar es una conversión que no debe ser solamente una conversión exterior, sino que debe ir sobre todo hacia la conversión del corazón. La conversión del corazón que viene a ser el núcleo de toda la Cuaresma, es vista por la Escritura, como un momento de elección por parte del hombre que debe dirigir a Alguien. La pregunta es: ¿A quién dirigimos el corazón? ¿Hacia quién me estoy dirigiendo yo? En este período en el cual la Iglesia nos invita a reflexionar más profundamente tenemos que preguntarnos: ¿Hacia dónde voy yo?

En la primera lectura Dios pone delante del pueblo de Israel el bien y el mal, diciéndole que puede elegir, decir a quién quiere servir, qué quiere hacer de su vida. Tú también vas a decidir si quieres vivir tu vida amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a Él, o vas a tener un corazón que se resiste. Es en lo profundo de nuestra intimidad donde acabamos descubriendo hacia quién estamos orientando nuestra vida.

La Escritura nos habla por un lado de un corazón que se resiste a Dios y por otro lado de un corazón que se adhiere a Dios. Mi corazón se resiste a Dios cuando no quiero ver su gracia, cuando no quiero ver su obra en mi vida, cuando no quiero ver su camino sobre mi existencia. Mi corazón se adhiere a Dios, cuando en medio de mil inquietudes, vicisitudes, en medio de mil circunstancias yo voy siendo capaz de descubrir, de encontrar, de amar, de ponerme de delante de Él y decirle: “aquí estoy, cuenta conmigo”.

Jesús en el Evangelio nos presenta esta elección, entre resistencia del corazón y la adhesión del corazón como una adhesión por Él o contra Él: “El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue su cruz cada día y se venga conmigo.” Una conversión que no es solamente el cambiar el comportamiento; una conversión que no es simplemente el tener una doctrina diferente; una conversión que no es buscarse a sí mismo, sino seguir a Jesucristo. Esta es la auténtica conversión del corazón.

Jesús pone como polo opuesto, como manifestación de la resistencia del corazón el querer ganar todo el mundo. ¿Qué prefieres tú? ¿Cuál es la opción de tu vida, cuál es el camino por el cual tu vida se orienta, ganar todo el mundo si no te ganas a ti mismo?, pero si has perdido a base de la resistencia de tu corazón lo más importante que eres tú mismo, ¿cómo te puedes encontrar?. Solamente te vas a encontrar adhiriéndote a Dios.

Deberíamos entrar en nuestra alma y ver que estamos ganando o qué estamos perdiendo, a qué nos estamos resistiendo y a quién nos estamos adhiriendo. Este es el doble juego que tenemos que hacer y no lo podemos evitar. Nuestra alma, de una forma u otra, se va a orientar hacia adherirse a Dios, automáticamente está construyendo en su interior la resistencia a Dios. El alma que no busca ganarse a sí misma dándose a Dios, está automáticamente perdiéndose a sí misma.

Son dos caminos. A nosotros nos toca elegir: “Dichoso el hombre que confía en el Señor, éste será dichoso; en cambio los malvados serán como paja barrida por el viento. El Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo”: ¿Qué camino llevo en este inicio de Cuaresma? ¿Es un camino de seguimiento? Me dice Nuestro Señor: ¿Eres de los que quieren estar conmigo, de los que quieren adherirse a Mí? ¿O eres de los que se resisten?

P. Cipriano Sánchez

Spe Salvi – Benedicto XVI

29. Esto supuso para Agustín una vida totalmente nueva. Así describió una vez su vida cotidiana: « Corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los pendencieros, moderar a los ambiciosos, animar a los desalentados, apaciguar a los contendientes, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos, tolerar a los malos y [¡pobre de mí!] amar a todos »[22]. « Es el Evangelio lo que me asusta »[23], ese temor saludable que nos impide vivir para nosotros mismos y que nos impulsa a transmitir nuestra común esperanza. De hecho, ésta era precisamente la intención de Agustín: en la difícil situación del imperio romano, que amenazaba también al África romana y que, al final de la vida de Agustín, llegó a destruirla, quiso transmitir esperanza, la esperanza que le venía de la fe y que, en total contraste con su carácter introvertido, le hizo capaz de participar decididamente y con todas sus fuerzas en la edificación de la ciudad. En el mismo capítulo de las Confesiones, en el cual acabamos de ver el motivo decisivo de su compromiso « para todos », dice también: Cristo « intercede por nosotros; de otro modo desesperaría. Porque muchas y grandes son mis dolencias; sí, son muchas y grandes, aunque más grande es tu medicina. De no haberse tu Verbo hecho carne y habitado entre nosotros, hubiéramos podido juzgarlo apartado de la naturaleza humana y desesperar de nosotros »[24]. Gracias a su esperanza, Agustín se dedicó a la gente sencilla y a su ciudad; renunció a su nobleza espiritual y predicó y actuó de manera sencilla para la gente sencilla.

El atrio de nuestra fe

La cuaresma, como camino que conduce hacia la Pascua, pretende con medios tan esenciales como sencillos (oración, austeridad o caridad) revestirnos de un espíritu que nos lleve a celebrar intensamente y en verdad la Semana Santa. Sin complejos y sin añadidos. No es la fe la que, a lo largo de la historia, ha disfrazado con elementos secundarios nuestra vivencia de Dios. Es el hombre, somos nosotros –unas veces con acierto y otras con no tanto- los que hemos rodeado nuestra confianza en Dios con aspectos que, tal vez, necesitan alguna revisión y que a menudo generan críticas: lo comercial no es bueno en las cosas de Dios.

1.- Que Dios no necesita ningún espacio sagrado es verdad. Cuántos templos llenos y, en contraposición, cuántos corazones no tocados por la gracia. Embelesados por la belleza, por las formas pero no despuntando hacia la conversión. El templo, desde el Bautismo, somos cada uno de nosotros. Y, ese templo, es el que hemos de cuidar con la limpieza de una buena confesión, con la pintura de una buena obra de caridad y con el mantenimiento personal a través de la oración, la eucaristía o la contemplación.

2.- Con nuestras personas, con nuestros templos de carne y hueso, puede ocurrir lo mismo que aconteció en el suceso evangélico que se nos narra en este día: ¿Cómo nos encuentra Jesús? ¿De qué nos ve rodeados? ¿De dinero? ¿De intercambios muy interesados? ¿Con un te doy para que me des? ¿De negocios grandes o pequeños?

La respuesta, como siempre, nos la da la fe: apostar por Jesús significa colocarle en el centro y, fuera de Él, no permitir que nada distorsione nuestra fidelidad cristiana.

3.- Acostumbrados a una fe, excesivamente light, hemos de reconocer que no nos cuesta esfuerzo alguno combinar las cosas de Dios con las ofertas del mundo. Rebajar la exigencia de nuestra vida cristiana es fácil pero, también es verdad, que ello nos embarca en una mediocridad peligrosa: ¿Qué es de Dios y qué es el del mundo?

Los mandamientos, que siguen siendo diez, dan sentido a nuestro camino cristiano. El amor al prójimo, que es consecuencia lógica de nuestra unión con Dios, es imperativo en el día a día. La oración personal (y no sólo comunitaria) es síntoma de una fe saludable que, además, la fortalece cuando –esa oración- (como decía Teresa de Jesús) nos lleva a caer en la cuenta de que es estar con Aquel que decimos amar.

4.- Depurar nuestra praxis cristiana es muy difícil en estos tiempos que nos toca vivir. Entre otras cosas porque la Iglesia, cada vez que nos recuerda aquello que estorba en los atrios de nuestro pensamiento, de nuestro corazón, de nuestro hablar o de nuestro comportamiento, es respondida con críticas sobre su intrusismo o su poder mediático. ¿Es así? ¡No! Simplemente nos recuerda lo qué es una vida cristiana diferenciándola de la pagana.

En este tercer domingo de la cuaresma seamos conscientes de un gran peligro que nos acecha: no somos ya nosotros los mercaderes en nuestro propio templo. Es ya, la sociedad que nos rodea, la que intenta invadir y torpedear los atrios de cada persona, de cada familia y de la moral colectiva con sus propias pretensiones resumidas en una frase: ¡Todo vale! Y, eso, no es bueno.

Quien tenga oídos…que oiga.

5.- QUIERO SER TU TEMPLO, SEÑOR

Para que, en el sagrario de mi corazón,
habites y hables dándome el calor de tu Palabra.
Quiero, Señor, que vuelques la mesa de mi orgullo
y sea dócil al soplo de tu Espíritu.
Sí, Señor;
quiero ser un templo de tu presencia
para que levantes en mí la verdad y la justicia
la paz y la alegría, el amor y la misericordia.

Un edificio en el que sólo tengas cabida Tú
y, donde las piedras,
tengan el sello del perdón y la esperanza.
Un rincón en el que puedas reinar
y sentirte a gusto, un templo de tu propiedad.
Sí, Señor;
quiero ser un templo
del cual te puedas sentir orgulloso,
en el que no exista suciedad ni comercio alguno
en el que, Dios, quiera siempre vivir y nunca marcharse.
Quiero ser tu templo, Señor
Edificado sobre tus diez mandamiento.
Señalado con la cruz redentora
Fortalecido con la sabiduría divina
Rejuvenecido por tu Gracia.
Sí, Señor;
si Tú quieres
deseo y te pido me hagas templo vivo
para que, un día y contigo,
aun siendo destruido por la muerte
pueda resucitar de nuevo.
Amén

Javier Leoz

Destruid este templo, y en tres días lo levantaré

Se acercaba la pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén, y halló en el templo vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y cambistas en sus puestos. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del templo, con las ovejas y los bueyes; esparció por el suelo las monedas de los cambistas y volcó las mesas. Y dijo a los vendedores de palomas: «Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre un mercado». Sus discípulos se acordaron que está escrito: El celo de tu casa me devora. Entonces los judíos dijeron: «¿Qué señal nos das para obrar así?». Jesús les respondió: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré ». Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años se tardó en construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que ya lo había dicho, y creyeron en la Escritura y en la palabra de Jesús.

Mientras estaba Jesús en Jerusalén en la fi esta de la pascua, muchos creyeron en él al ver los milagros que hacía; pero Jesús no se fi aba de ellos, pues los conocía a todos. No necesitaba que le informasen de nadie, pues él conocía muy bien el interior del hombre.

Juan 2, 13-25

 

PARA MEDITAR

Es de las pocas veces que podemos ver a Jesús enfadado, realmente enfadado. Jesús no quiere que hagamos de la casa de su Padre un mercado.

No creo que tengamos la intención de que nuestras parroquias se conviertan en un mercado o en un circo, pero lo que Jesús nos dice es que el dinero, la ropa, las cosas que tenemos no es lo importante. Que nuestras vidas no pueden estar controladas por las cosas que tenemos. Y Jesús aquel día se enfadó por eso. Tenemos la oportunidad de vivir de otra manera y eso es lo que Jesús quiere de nosotros.

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • ¿Tienes muchas cosas? Escribe algunas de las cosas que tienes que son importantes para ti.
  • ¿Crees que tienes muchas cosas en tu vida o pocas cosas? ¿Debemos ser los cristianos personas de tener muchas cosas materiales en nuestra vida?
  • Escribe un compromiso que te ayude a vivir con lo necesario para ser feliz..

ORACIÓN

No me dejes nunca, Señor, ser mediocre,
ni vivir sin proyecto personal,
ni permitir la injusticia alrededor,
ni aprovecharme de nada ni de nadie,
ni ser negativo en las conversaciones,
ni manipulador en mis acciones.
No me dejes nunca, acomodarme, Señor,
ni vivir indiferente a la vida de la gente,
ni creerme superior a los demás,
ni dejar de intentar un mejor reparto,
ni ocuparme solo de mi familia,
ni dejar de ofrecerme, como tú, a todos.
No permitas, Señor, que te utilice,
ni me crea de los buenos, y creyentes,
ni me duerma nunca en los laureles,
ni descanse hasta que el mundo
esté mejor,
ni deje de construir una Iglesia nueva.
Purifícame, Señor, aquí me tienes…

Enfadado, en el Templo, pusiste tus límites

Y hoy quiero que me los pongas a mí,
que me marques a fuego en el alma
qué es aquello que no puedo permitirme,
que me aleja de Ti y de la vida digna,
que me impide ser persona y,
sobre todo, vivir en el amor.

No me dejes nunca vivir sin tu amistad, Señor,
ni me permitas instalarme en la rutina,
ni abandonar el rato de oración diaria,
ni pensar en mí más que en los otros,
ni criticar y hacer correr malas noticias,
ni comprar barato explotando a otros.

No me dejes nunca, Señor, ser mediocre,
ni vivir sin proyecto personal,
ni permitir la injusticia alrededor,
ni aprovecharme de nada ni de nadie,
ni ser negativo en las conversaciones,
ni manipulador en mis acciones.

No me dejes nunca, acomodarme, Señor,
ni vivir indiferente a la vida de la gente,
ni creerme superior a los demás,
ni dejar de intentar un mejor reparto,
ni ocuparme solo de mi familia,
ni dejar de ofrecerme, como tú, a todos.

No permitas, Señor, que te utilice,
ni me crea de los buenos, y creyentes,
ni me duerma nunca en los laureles,
ni descanse hasta que el mundo esté mejor,
ni deje de construir una Iglesia nueva.
Purifícame, Señor, aquí me tienes…

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo III de Cuaresma

• El cuarto Evangelio sitúa los sucesos al inicio de la vida pública de Jesús, mientras que los sinópticos lo hacen en la última semana de su vida (Mt 21,12- 13; Mc 15b-17; Lc 19,45-46). Entre otras cosas, esta divergencia es debida principalmente a la estructura literaria diferente que existe entre ambos. Mientras los sinópticos siguen un trazado literario común que hace concluir el itinerario de Jesús en una única ida a Jerusalén, el cuarto evangelio presenta como mínimo tres idas diferentes de Jesús a Jerusalén. Lo histórico y lo teológico se entremezclan en ambas estructuras narrativas, y no hay una prueba concluyente a favor de ninguna de las dos, aunque existen datos que tienden a dar más credibilidad histórica a los hechos narrados por el cuarto evangelio, aunque aparezcan mucho más reelaborados teológicamente.

• El gesto de Jesús (15-16) es una acción simbólica al estilo de los profetas. Expresa su desacuerdo con el abuso de los comerciantes y los cambistas instalados en el atrio de los gentiles (Za 14,21). Y recuerda que el «templo» tenía que ser el lugar de una verdadera relación con Dios (16) y que no puede ser manipulado por los intereses económicos de nadie. Este gesto profético, no se lo perdonaron nunca quienes se habían apoderado del templo para convertirlo en un «mercado». Fue causa de su condena (Mt 26,61).

• Pero el gesto de Jesús no se refiere sólo al aspecto mercantil que ha adquirido la religión. Es «signo» (18) de la novedad que viene de Dios: el viejo sistema sacrificial se ha terminado. A partir de ahora bastará con el único sacrificio de su muerte y resurrección. El mismo evangelista nos ha dicho antes que Jesús es el «Cordero de Dios» (Jn 1,29.36).

• «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré» (19): se refiere a la muerte y resurrección (22). Por tanto, desde ahora el verdadero «templo» de Dios es Jesús, la presencia de Dios en el mundo se da en Él, es «el camino» (Jn 14,4-6) hacia «el Padre» (16).

• «Dieron fe» (22): parece claro que sólo después de la glorificación de Jesús se puede hablar de fe. El evangelio según Juan lo subraya de varias formas (Jn 12,16; 13,719; 14,29; 20,9). Pero, por encima de todo, lo enseña mediante la promesa del Espíritu (Jn 7,39; 14,16.26; 15,26-27; 16,7-15): sólo después de la venida del Espíritu será posible creer en Jesús, porque sólo entonces se podrá conocer su misterio. Creer y conocer van unidos (Jn 4,42; 6,69; 10,38; 16,30; 17,7-8).

Comentario al evangelio – 1 de marzo

El evangelio de hoy nos trae una parábola muy conocida llamada del rico y el pobre Lázaro.

¿Cuál fue el pecado del rico que lo llevó a sufrir la condena en la otra vida? El pecado del rico consistió en haber hecho de las riquezas su dios; y este dios mató su corazón, su sensibilidad y su humanidad, pues a su alrededor ya no existían otras personas más que él. ¿Cómo iba a poder ver a aquel  pobre hombre despreciable, Lázaro,  tumbado a la puerta de su palacio esperando algunas sobras para comer?

La parábola continúa explicando que esta vida terrena se acaba tanto para los pobres como para los ricos. Y hay un juicio de Dios que nos espera a todos por igual para enfrentar la verdad o la mentira de nuestra vida. El rico descubrió demasiado tarde que había equivocado el camino: no había sitio para él en el cielo que es el reino de la fraternidad  y del amor.

En un segundo momento dice el evangelio que el rico se acordó de sus hermanos que llevaban el mismo camino equivocado que él y le pidió a Dios: “que vaya Lázaro a avisarles”. ¿Serviría para algo la palabra de Lázaro siendo como era el pobre lleno de llagas, tumbado a la puerta de la casa y al que sólo los perros se acercaban? Se burlarán de él diciendo: ¡Qué nos puede enseñar un hombre tan miserable! ¡Qué sabrá él de la “otra vida”!

Para cambiar su forma de pensar les bastaría con detenerse a escuchar el Evangelio. Pero muchos leen este texto de hoy y no sienten que deban cambiar nada. Piensan que el dinero que tienen con su esfuerzo se lo han ganado y pueden hacer con él lo que les venga en gana.

Lo que interesa es disfrutar de esta vida y nada más.

En muchas ocasiones el Papa Francisco se ha referido al dinero “que roba el alma”. “Las riquezas son buenas y sirven para hacer muchas cosas buenas, para sacar adelante a la familia: ¡esto es verdad! Pero si las acumulas como un tesoro, ¡te roban el alma!”. “El dinero enferma también el pensamiento, y lo hace ir por otro camino. Algunos incluso llegan a considerar la religión como una fuente de ingresos”. “¡Sí, el dinero lo corrompe todo! ¡No hay salida!”.

Por eso en su mensaje para esta Cuaresma nos escribe: “El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás”.

¿Qué se puede comprar con dinero?:
La mejor cama del mundo, pero no el sueño ni la paz.
La más rica comida, pero no el apetito.
Un libro, pero no la inteligencia. 
Una casa, pero no un hogar.
El lujo, pero no la belleza.
La medicina más cara, pero no la salud.
El sexo, pero no el amor.
La diversión, pero no la felicidad.
Un  crucifijo de oro, pero no la Fe.
Una precioso panteón en el cementerio, pero no el cielo.
Si tenemos fe en Dios , el dinero no lo es todo en la vida.

No siempre Dios te da lo que le pides, pero siempre te dará lo que de verdad necesitas.

Carlos Latorre, cmf