Vísperas – Jueves III de Cuaresma

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: SEÑOR, LA LUZ DEL DÍA YA SE APAGA.

Señor, la luz del día ya se apaga,
la noche va extendiendo sus tinieblas;
alumbra lo más hondo de las almas
en este santo tiempo de Cuaresma.

Conoces nuestra vida y nuestra historia
y sabes que también hemos pecado,
por eso hacia ti nos dirigimos
confiando que seremos perdonados.

Unidos con la Iglesia recorremos
la senda que nos lleva hasta el Calvario,
llevando en nuestro cuerpo tus dolores,
sufriendo lo que aún no has completado.

Escucha nuestra voz, amado Padre,
que, junto con tu Hijo Jesucristo,
enviaste tu Espíritu a los hombres,
sellando con tu gracia sus destinos. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Salmo 131 I – PROMESAS A LA CASA DE DAVID.

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Ant 2. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Salmo 131 II.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Ant 3. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

LECTURA BREVE   St 4, 7-8. 10

Vivid sometidos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; purificad vuestros corazones, gente que obráis con doblez. Humillaos en la presencia del Señor y él os ensalzará.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Levantó la voz una mujer en medio de la gente, exclamando: «Dichoso el seno que te llevó y el pecho que te alimentó». Pero Jesús respondió: «Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la conservan».

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Levantó la voz una mujer en medio de la gente, exclamando: «Dichoso el seno que te llevó y el pecho que te alimentó». Pero Jesús respondió: «Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la conservan».

PRECES

Oremos a Cristo, el Señor, que nos dio el mandamiento nuevo de amarnos unos a otros, y digámosle:

Acrecienta, Señor, la caridad de tu Iglesia.

Maestro bueno, enséñanos a amarte en nuestros hermanos
y a servirte en cada uno de ellos.

Tú que en la cruz pediste al Padre el perdón para tus verdugos,
concédenos amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen.

Señor, que la participación en el misterio de tu cuerpo y de tu sangre acreciente en nosotros el amor, la fortaleza y la confianza,
y dé vigor a los débiles, consuelo a los tristes y esperanza a los agonizantes.

Señor, luz del mundo, que, por el agua, concediste al ciego de nacimiento el poder ver la luz,
ilumina a nuestros catecúmenos por el sacramento del agua y de la palabra.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Concede la plenitud de tu amor a los difuntos
y haz que un día nos contemos entre tus elegidos.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo:

Padre nuestro…

ORACION

Te pedimos, Señor, que, cuanto más se aproxima la fiesta de nuestra salvación, con tanta mayor fe nos preparemos a celebrar el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Lectio Divina – 8 de marzo

Lectio: Jueves, 8 Marzo, 2018

Tiempo de Cuaresma

1) ORACIÓN INICIAL

Te pedimos humildemente, Señor, que, a medida que se acerca la fiesta de nuestra salvación, vaya creciendo en intensidad nuestra entrega para celebrar dignamente el misterio pascual. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Lucas 11,14-23

Estaba expulsando un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, rompió a hablar el mudo y la gente se admiró. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios.» Otros, para ponerle a prueba, le pedían un signo del cielo. Pero él, conociendo sus intenciones, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado y una casa se desploma sobre la otra. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?… porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos.

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.»

3) REFLEXIÓN

● El evangelio de hoy es de Lucas (Lc 11,14-23). El texto paralelo de Marcos (Mc 3,22-27) lo meditamos en enero.

● Lucas 11,14-16: Las diversas reacciones ante la expulsión de un demonio. Jesús había expulsado un demonio que era mudo. La expulsión provocó dos reacciones diferentes. Por un lado, la multitud se quedó admirada y maravillada. La multitud acepta Jesús y cree en él. Por otro, los que no aceptan a Jesús y no creen en él. De estos últimos algunos decían que Jesús expulsaba a los demonios en nombre de Belcebú, el príncipe de los demonios, y otros querían de él una señal del cielo. Marcos informa que se trataba de escribas venidos de Jerusalén (Mc 3,22), que no concordaban con la libertad de Jesús. Querían defender la Tradición contra las novedades de Jesús.

● Lucas 11,17-22: La respuesta de Jesús se divide en tres partes:

1ª parte: comparación del reino dividido (vv. 17-18ª) Jesús denuncia lo absurdo de la calumnia de los escribas. Decir que él expulsa los demonios con la ayuda del príncipe de los demonios es negar la evidencia. Es lo mismo que decir que el agua está seca, o que el sol es oscuridad. Los doctores de Jerusalén lo calumniaban, porque no sabían explicar los beneficios que Jesús realizaba para la gente. Tenían miedo a perder la lideranza. Se sentían amenazados en su autoridad ante el pueblo.

2ª parte: ¿Por quién los expulsan vuestros hijos? (vv.18b-20) Jesús provoca a los acusadores y pregunta: “Si yo expulso en nombre de Belcebú, ¿en nombre de quién los discípulos de ustedes expulsan los demonios? ¡Contesten y expliquen! Si yo expulso el demonio por el dedo de Dios, ¡es porque llegó el Reino de Dios!”

3ª parte: llegando el más fuerte vence al fuerte (vv.21-22) Jesús compara el demonio con un hombre fuerte. Nadie, a no ser que sea una persona más fuerte, podrá robar en la casa de un hombre fuerte. Jesús es éste más fuerte. Por esto consigue entrar en la casa y agarrar al hombre fuerte. Jesús agarra al hombre fuerte y ahora roba en la casa de éste, es decir, libera a las personas que estaban en el poder del mal. El profeta Isaías había usado la misma comparación para describir la venida del mesías (Is 49,24-25). Por esto Lucas dice que la expulsión del demonio es una señal evidente de que el Reino de Dios ha llegado.

● Lucas 11,23: Quien no está conmigo, está contra mí. Jesús termina su respuesta con esta frase: “El que no está conmigo, está contra mí. El que no recoge conmigo, desparrama”. En otra ocasión, también a propósito de una expulsión del demonio, los discípulos impidieron a un hombre el que usara el nombre de Jesús para expulsar un demonio, ya que no era de su grupo. Y Jesús respondió: “No se lo impidáis. Porque ¡l que no está contra vosotros está con vosotros!” (Lc 9,50). Parecen dos frases contradictorias, pero no lo son. La frase del evangelio de hoy está dicha contra los enemigos que tienen preconceptos contra Jesús: “Quién no está conmigo, está contra mí. Y quien no recoge conmigo, dispersa”. Preconcepto y no aceptación hacen que el diálogo se vuelva imposible y rompen la unión. La otra frase la pronuncian los discípulos que pensaban tener el monopolio de Jesús: “¡Quién no está contra vosotros está a favor vuestro!” Mucha gente que no es cristiana práctica el amor, la bondad, la justicia, muchas veces hasta mejor que los cristianos. No podemos excluirlos. Son hermanos y obreros en la construcción del Reino. Nosotros los cristianos no somos dueños de Jesús. Es lo contrario; ¡Jesús es nuestro dueño!

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

● “Quien no está conmigo, está contra mí. Y quien no recoge conmigo, desparrama” ¿Cómo ocurre esto en mi vida?

● “No se lo impidáis. ¡Quien no está contra vosotros está a favor vuestro!” ¿Cómo esto acontece en mi vida?

5) ORACIÓN FINAL

Venid, cantemos gozosos a Yahvé,
aclamemos a la Roca que nos salva;
entremos en su presencia dándole gracias,
aclamándolo con salmos. (Sal 95,1-2)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

13. El plan de este Catecismo se inspira en la gran tradición de los catecismos, los cuales articulan la catequesis en torno a cuatro pilares. La profesión de la fe bautismal, el símbolo, los sacramentos de la fe, la vida de fe, los mandamientos y la oración del creyente, el Padrenuestro.

La estructura que ha seguido este catecismo es la que han seguido siempre los catecismos. La Iglesia es muy consciente de que no va a reinventar un catecismo, tendrá que tener la capacidad de asumir determinadas pedagogías, pero la estructura básica no la va a reinventar. Ha tenido siempre tres o cuatro pilares, que han sido los que este catecismo tiene, el credo, los sacramentos, los mandamientos y la oración que a veces ha sido como un epílogo final. La palabra pilar suena al pasaje evangélico que nos lleva a fundar la casa sobre Roca, fundemos la casa sobre la Roca que es Cristo y tengamos pilares firmes que tienen en Cristo su consistencia. Esa parábola del Evangelio dice que, de lo contrario, cuando nuestra casa no está edificada sobre roca sino sobre arena, cuando se desatan los vientos y las lluvias fácilmente se llevan la construcción. Sin embargo, esto no ocurre si la casa está firmemente afianzada sobre roca. Nuestra fe tiene pilares firmes sobre la roca que es Cristo. “Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Cuando aprendemos el Catecismo, aprendemos los fundamentos básicos del sentido de la existencia, los que no van a pasar. Lo que he aprendido de pequeño, lo que mis padres me transmitieron, mis abuelos… estamos hablando de lo que, en medio de este mundo tan cambiante, que parece que ha hecho del eterno cambio y de la innovación ha hecho una especie de dios, por progresismo se entiende estar continuamente reinventándose. Es un valor que el hombre tenga la capacidad de innovar, pero, si innovamos es porque tenemos una base firme sobre la que edificamos. No podríamos innovar si no tuviésemos una base firme, unos principios eternos, porque entonces viviríamos en la nada, entonces la innovación sería el refugio de quien no cree en nada, de quien todo es relativo, del de hoy sí y mañana no, obviamente eso sería un escapar hacia adelante. Cuando alguien entiende que el proceso consiste en innovar sin que exista una verdad que exista para siempre y sea una verdad eterna, eso sería un escapar hacia adelante y sería confundir el concepto de progreso por el de relativismo, de no hay ninguna verdad que permanezca, que sea eterna, todo es un continuo cambio. Cristo que es la roca, que es el mismo ayer, hoy y siempre, el que nos dice “Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” nos habla de que en el Catecismo tenemos una base firme, afianzada en Cristo, en la Palabra de Cristo.

Cuatro pilares sobre la Roca. Eso no quiere decir que nuestra concepción cristiana sea inmovilista, no lo es, pero nosotros no inventamos la fe, sino que nos es dada y, creemos en un progreso, pero no de una verdad que se reinventa sino de una verdad que se explicita. El progreso del dogma no es reinventarlo sino ir explicitando la verdad. Esa es la primera afirmación.

El primer pilar, la profesión de fe, es decir, el credo. La profesión de fe bautismal también es llamada el símbolo, ¿De dónde viene esto? La palabra credo viene del latín es “Credum in unum deum”. El credo es una palabra latina. Pero antes que en latín estuvo en griego. El cristianismo antes de hablar en latín hablaba en griego. Los evangelios se escribieron en griego. Antes de llegar a Roma, la primera vida de la Iglesia, bueno primero en arameo y en hebreo, pero cuando se tradujo a la lengua escrita se tradujo en griego. Antes de llamarse credo se llamó símbolo, que símbolo en griego significa resumen, contraseña. Así que nosotros profesamos un resumen de nuestra fe que al mismo tiempo es contraseña, eso se denomina símbolo.

El credo es un resumen de las verdades principales que profesamos los católicos y es el distintivo de nuestra fe. Los apóstoles, cumpliendo su misión, se preocuparon en proponer en fórmulas breves y concisas a los catecúmenos que se acercaban a la Iglesia cuál es nuestra fe, el resumen, la sustancia de lo que tenía que ser creído como revelado por Dios para poder ser cristiano. De aquí nació el Símbolo de los Apóstoles, el Credo Apostólico. Se le llama profesión de fe bautismal porque era el que los catecúmenos adultos profesaban para poder ser bautizados.

El credo es el primer pilar y la primera parte del catecismo. El hecho de que esta sea la primera parte no es porque se haya elegido de forma caprichosa, sino porque aquí se explica la razón de por qué se nos va a proponer una forma distinta de vivir, la razón de por qué se nos va a proponer la celebración de unos sacramentos, de una litúrgica, la razón por la que se nos va a proponer que oremos. Por eso, lo primero es el credo. Esto es una lección, porque a veces, cuando vamos a dar testimonio de la fe es un error que comencemos por cuestiones morales, o por la parte de cuestiones de práctica sacramental. No es muy normal que lo primero que le decimos a una persona alejada es que sea cumplidor o no de los Evangelios, olvidando que lo primero es el anuncio del credo de nuestra fe apostólica, que Dios es Padre, que se ha revelado en Jesucristo, que Cristo dio su vida por nuestra redención, por el perdón de los pecados. El catecismo nos enseña que nuestra fe sea Cristo-céntrica, y no sea moralista o ritualista. El misterio central del anuncio ha de ser Dios. Hoy en día cuando hablas con algunos jóvenes que no han recibido un catecismo consistente y les preguntas ¿Qué es ser cristiano? Y responden, ser buena persona, compartir, ser solidario… Es curioso, porque cuando te dicen frases como estas, bueno, pues esa persona considera que el cristianismo tiene algo de positivo y que te ayuda a ser mejor, pero es una contestación moralista. Hay moralismos, el sexto mandamiento, que se refieren al tema de la sexualidad, pero también hay moralismos del séptimo mandamiento, pero son moralismos. Así que decir que ser cristiano es ser buena persona es no ir al centro de la cuestión, que es aquello que nos fue revelado, que Dios nos quiere, que Dios nos ama, que envió a su Hijo por nuestra salvación, que Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre, que compartió su vida con nosotros, que murió y resucitó con nosotros. Es diferente, decir que el cristianismo es ser buena gente que predicar el kerigma y decir, bueno, yo puedo ser buena gente porque Cristo vino a salvarnos. El catecismo pone como primer pilar la fe.

El segundo, la celebración del misterio cristiano, los sacramentos de la fe. El tercero, la vida en Cristo, es decir, la moral, los mandamientos. El cuarto pilar, la oración cristiana, el padrenuestro.

Posmodernidad cuaresmal

Al surgir las Pléyades, descendientes de Atlas, empieza la siega, y cuando se ocultan, da comienzo la labranza. A partir de ese momento, están escondidas durante 40 noches y 40 días y de nuevo, al completarse el año, empiezan a aparecer cuando se afila la hoz» (Hesíodo, Los trabajos y los días). La Biblia está troceada en cuarentenas: llovió durante 40 días sobre la Tierra y fue el diluvio; Saúl reinó 40 años; Israel anduvo por el desierto otros tantos; la Virgen subió al templo para purificarse 40 días después de haber dado a luz; Jesús se fue al desierto a pasar el mismo número de días para prepararse antes de emprender su vida de predicador; Cristo subió al cielo 40 días después de su resurrección… 

En la Biblia, la cuarentena simboliza las maravillas obradas por Dios con el pueblo elegido y con sus protagonistas. La cuaresma imita los 40 días que pasó Moisés en el desierto sin comer ni beber; la cuarentena de Elías, quien, reconfortado misteriosamente, mantuvo el ánimo de los israelitas en el desierto; y la de Jesús, que también permaneció ayunando y haciendo oración en el desierto, en donde fue tentado por el diablo de 1.000 maneras diferentes. Transcurridos los 40 días, se fue a iniciar su vida pública de predicación. 

Las cuarentenas no sólo son una cuestión bíblica. Aún en nuestros días, cuando un barco atraca en algún puerto, sus pasajeros, si están afectados por una enfermedad no identificada, son sometidos a cuarentena antes de poder desembarcar. La cuaresma, tal como la conocemos en la actualidad, empezó a fraguarse en el siglo IV. Desde los inicios, tuvo un marcado acento de preparación al bautismo, rito de paso para participar en la Pascua de Cristo.

La cuaresma es un tiempo de ayuno, abstinencia y limosna, para pelear contra las tentaciones y vencerlas. Aborrecer el cuerpo es tenerlo por capital enemigo y de lo que se trata es de perseguirlo con discreción, fatigarlo y castigarlo, «y en ninguna cosa hacerle placer». El ayuno, las vigilias, las peregrinaciones, el cilicio, las flagelaciones y otras prácticas penitenciales tienen la finalidad de mantener a raya los instintos libidinosos de la carne para hacerse acreedores de la gracia salvadora de Dios, «viviendo moderada, justa y piadosamente en el presente siglo» (San Pablo).

«A la gente le mola lo nuevo, lo de nunca. La cuaresma ya tiene moho; yo oía hablar de eso a mi madre, a mi abuela, al cura», comentó el taxista cuando le dije que los españoles hablaban más del ramadán musulmán que de la cuaresma. Y continuó: «Lo hacen porque está de moda hablar de esas cosas; seguramente piensan que olvidando lo suyo defienden mejor a los otros. En mi, casa los viernes de cuaresma no se come carne porque así lo aprendí de mis padres desde siempre. Ni siquiera puedo decir que lo haya aprendido de niño. Nací con ello. Mis hijos y mis nietos hacen lo mismo. Todos somos católicos y mantenemos las tradiciones católicas. Para poder comer carne se compraba la bula que concedía indulgencias». La lucha fratricida entre creyentes a raíz de las indulgencias supuso el resquebrajamiento del mundo cristiano de entonces (Lutero, Alemania, 2005. Dir. Eric Hill). 

El hombre moderno vendió su alma al diablo para llegar a ser un creador (Goethe, Fausto), y proclamó la muerte de Dios (Nietzsche, Así habla Zaratustra). Entonces, delante del cadáver divino, se proclamó a sí mismo creador, pero su maravillosa creación empezó a devorar y a destruir todo lo que al hombre era más querido (M. Shelle, Frankenstein). A pesar de todo, creyó que habitaba el mejor de los mundos y que había encontrado la felicidad (A. Huxley, Un mundo feliz). El tiempo pasó, y él mismo se convirtió en monstruo (Kafka, Metamorfosis), se vació completamente (T. Mann, La montaña mágica), y se dio asco (Sastre, La náusea). Entonces, el hombre descubrió con amargura que es un ser caído, expulsado del paraíso y arrojado en el mundo, cuyo horizonte existencial es la muerte, límite y punto final de todo (M. Heidegger, Ser y tiempo). 

A pesar de todo, el hombre sigue siendo el ser del límite y, por lo tanto, un ser abierto a lo que pueda haber más allá del límite: el misterio (E. Trías, La razón limítrofe). Tal vez el afán por desvelar este misterio sea la travesía del desierto de nuestra sociedad. Y puesto que el corazón tiene razones que la razón no entiende, el hombre de nuestros días vuelve a Dios, aunque sea fuera de toda iglesia y de toda institución. Después de todo, y como siempre, la posmodernidad se ve obligada a hacer un lugar en su vida a Dios, al alma y a la libertad, aunque para ello tenga que «suprimir el saber para dejar sitio a la fe», como Kant (Crítica de la razón pura). 

Las modas cambian, los gustos también; los hombres nacen, crecen y mueren, pero la naturaleza humana sigue ahí. «Natura non facit saltus» (la naturaleza no da saltos), decían los latinos. Un filósofo popular me dijo lo mismo de una manera mucho más inteligible para el hombre cibernético de la era del botellón: «El hombre desde que es hombre, cuarta arriba cuarta abajo, ha meado siempre por el ombligo. Y, con un poco de suerte, puede que, al menos por un poco más de tiempo, siga haciéndolo a pesar de la luz eléctrica». 

Hoy la limosna se practica fundamentalmente con ocasión de catástrofes, de temblores de tierra y de sequías que condenan a morir de hambre a miles de personas del Tercer Mundo. Los jóvenes practican la penitencia con alegría cuando se enrolan en movimientos de cooperación para ayudar graciosamente a los más necesitados. 

Pero también hacen abstinencia y ayunan esos millones de seres humanos que hacen dieta para estar delgados, para mantener la silueta, conservar la figura; todos los que no comen jamón ni chorizo ni mantequilla, ni una fabada asturiana, ni yogures que no sean light, ni beben leche entera. La anorexia es una prueba del rigorismo moderno, del desprecio al cuerpo en aras de la imagen. Todos practican la abstinencia y el ayuno con más frecuencia y con más rigor que lo practicaban los fieles cristianos cuando la cuaresma era la cuaresma. 

Mucha gente, cuando sale rendida y agotada del trabajo, va y se arroja en los brazos de acero de una máquina y se cruje viva durante una hora o dos para transformar su cuerpo, mejorar su imagen y hacerse aceptar por la sociedad. Los expertos dicen que el sufrimiento, el esfuerzo y la renuncia son elementos importantes en la construcción de la propia identidad.

¿Para qué quieren llevar cilicio y darse disciplinas los que llevan una argolla en la punta de la lengua o en los genitales; los que van cargados de cadenas, arrastrándolas día y noche, como una procesión de condenados? ¿Para qué quieren más peregrinaciones a lugares santos aquéllos que, los viernes después del trabajo, peregrinan a la torre, a la casa de la playa o al chalet de la sierra y han de estar cuatro o cinco horas en la caravana? ¿Para qué van a pasarse horas de rodillas con los brazos en cruz los hombres y las mujeres que se someten a operaciones, a veces, de riesgo, para eliminar las arrugas, para sacudirse de encima unos kilos? ¿Para qué quieren ir a confesarse, como era costumbre preceptiva hacerlo, al menos, una vez al año y comulgar por Pascua florida, todas esas personas que van a la televisión a proclamar delante de toda España: «te quiero; soy homosexual y tengo novio; te puse los cuernos; soy el rey de los astados; te zurré la badana porque tenía miedo a perderte»?

Los antiguos practicaban la cuaresma para disfrutar en el cielo de las cualidades de los cuerpos gloriosos; los posmodernos practican su cuaresma particular para lucir, aquí en la Tierra, un palmito celestial. 

MANUEL MANDIANES

Manuel Mandianes es antropólogo del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y escritor.

Spe Salvi – Benedicto XVI

36. Al igual que el obrar, también el sufrimiento forma parte de la existencia humana. Éste se deriva, por una parte, de nuestra finitud y, por otra, de la gran cantidad de culpas acumuladas a lo largo de la historia, y que crece de modo incesante también en el presente. Conviene ciertamente hacer todo lo posible para disminuir el sufrimiento; impedir cuanto se pueda el sufrimiento de los inocentes; aliviar los dolores y ayudar a superar las dolencias psíquicas. Todos estos son deberes tanto de la justicia como del amor y forman parte de las exigencias fundamentales de la existencia cristiana y de toda vida realmente humana. En la lucha contra el dolor físico se han hecho grandes progresos, aunque en las últimas décadas ha aumentado el sufrimiento de los inocentes y también las dolencias psíquicas. Es cierto que debemos hacer todo lo posible para superar el sufrimiento, pero extirparlo del mundo por completo no está en nuestras manos, simplemente porque no podemos desprendernos de nuestra limitación, y porque ninguno de nosotros es capaz de eliminar el poder del mal, de la culpa, que –lo vemos– es una fuente continua de sufrimiento. Esto sólo podría hacerlo Dios: y sólo un Dios que, haciéndose hombre, entrase personalmente en la historia y sufriese en ella. Nosotros sabemos que este Dios existe y que, por tanto, este poder que « quita el pecado del mundo » (Jn 1,29) está presente en el mundo. Con la fe en la existencia de este poder ha surgido en la historia la esperanza de la salvación del mundo. Pero se trata precisamente de esperanza y no aún de cumplimiento; esperanza que nos da el valor para ponernos de la parte del bien aun cuando parece que ya no hay esperanza, y conscientes además de que, viendo el desarrollo de la historia tal como se manifiesta externamente, el poder de la culpa permanece como una presencia terrible, incluso para el futuro.

Jesucristo es salvación

1.- Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será condenado; el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El problema, para nosotros en este siglo XXI, es precisar el alcance significativo de la palabra “creer”. Porque es evidente que nadie puede creer en Cristo, como el mismo san Pablo lo dice en más de una ocasión, si alguien no se lo ha anunciado convincentemente. Y existen muchos millones de personas en nuestro mundo a los que nadie ha anunciado convincentemente a Cristo como Hijo único de Dios. Pensemos simplemente en la mayor parte de los budistas, hinduistas, y musulmanes. Muchas de estas personas que practican estas religiones lo hacen convencidas de la verdad de su fe y pensando que las demás religiones, incluida la católica, no son las verdaderas. No podemos afirmar nosotros que todas estas personas se van a condenar por no haber creído en el nombre del Hijo único de Dios, como dice literalmente san Juan en el evangelio de este domingo. Ensanchemos, pues, el sentido de la palabra “creer” en Cristo, extendiendo su significado: podemos afirmar que todas las personas que creen en los valores que predicó Cristo, creen en Cristo. Se trata de los que llamamos hoy día cristianos anónimos: personas que creen y viven según los valores que predicó y vivió Cristo.

2.- Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios. En estas frases de San Juan, escritas a continuación de las anteriores, vemos que el mismo san Juan nos dice ahora que lo que nos salva son las buenas obras, es decir, vivir de acuerdo con la luz y con la verdad de Dios. Cristo es la luz y la verdad del Padre; creer en Cristo es vivir según la luz y la verdad del Padre, es decir, vivir según la luz y la verdad de Cristo. Esto es creer en Cristo y en este sentido decimos los cristianos que Cristo es nuestro único camino, nuestra única verdad y nuestra única vida, para llegar al Padre. Por tanto, pidamos a Dios que nuestras obras, y las obras de los que no creen en Cristo, sean siempre obras que estén de acuerdo con el evangelio de Cristo, porque si hacemos esto nos salvaremos unos y otros.

3.- En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gentiles… Se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto, que ya no hubo remedio. En este segundo libro de las Crónicas se interpreta el castigo de Dios a los sacerdotes y pueblo de Israel como consecuencia de la maldad de sacerdotes y pueblo. Pero, al final, se dice que Dios, misericordioso y compasivo, se compadece de su pueblo y mueve el corazón del rey de Persia, Ciro, para que permita al pueblo de Israel volver a Jerusalén y reconstruir el templo. Nosotros sabemos hoy que los castigos físicos no son consecuencia necesaria de los pecados morales, pero es bueno que, a la luz de este texto de las Crónicas, nos demos cuenta de que la misericordia de Dios triunfa siempre su ira. No nos desanimemos, pues, nunca y arrepintámonos siempre de nuestros pecados; Dios nunca nos fallará, aunque tenga que valerse, como en este caso, de personas que no practican nuestra religión. Muchas veces, personas no creyentes en nuestra religión nos dan ejemplo, como en este caso el rey Ciro, de magnanimidad y misericordia.

4.- Por pura gracia estáis salvados… Pues estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir… Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él determinó que practicásemos. Podemos repetir aquí lo mismo que dijimos en el comentario al evangelio, según san Juan. También aquí san Pablo, en su carta a los Efesios, nos dice que el que salva es Dios, con su gracia, pero que Dios nos ha creado en Cristo Jesús para que nosotros nos dediquemos a las bunas obras. Es decir, que si queremos imitar a Jesús y seguirle, debemos hacer buenas obras. Y esto que dijo san Pablo a los primera cristianos de Éfeso, vale también para nosotros y para las personas de todos los tiempos, sean cristianas o no: es Dios el que nos salva, pero si nosotros queremos libremente que Dios nos salve debemos hacer obras buenas.

Gabriel González del Estal

Dios mandó a su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él

Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así será levantado el hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna».

 

«Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único, para que quien crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el hijo único de Dios. La causa de la condenación consiste en que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas. En efecto, el que obra mal odia la luz y no va a la luz, para que no se descubran sus obras. Pero el que practica la verdad va a la luz, para que se vean sus obras, que están hechas como Dios quiere».

Juan 3, 14-21

 

Comentario del Evangelio

La luz o la oscuridad; la luz que Jesús nos da o la oscuridad, vivir en lo oscuro. Tenemos que elegir. Muchas veces cuando tenemos que tomar una decisión no sabemos que decidir o queremos las dos cosas que nos dan a elegir.

Pero el camino de la luz, el camino de la verdad, no se puede elegir si vivimos en la oscuridad, si vivimos una vida de mentira. No se puede ser creyente de palabra, pero luego vivir en la oscuridad y en la mentira.

Jesús está para ayudarnos; contamos con Él y Él cuenta con nosotros.

 

Para hacer vida el Evangelio

• ¿Recuerdas alguna vez que hayas contado alguna mentira y estés arrepentido?

• ¿Por qué mentimos las personas? ¿Qué crees qeue piensa Jesús de las mentiras?

• Escribe un compromiso que te ayude a ser una persona sincera que dice la verdad.

 

Oración

Dios es la Luz
que ilumina nuestras oscuridades,
Él conoce aquello que nos preocupa y nos ocupa,

Él sabe bien los duelos que vivimos cada uno,
Él está al tanto de todo el que sufre,
llora y no puede más.

Dios sabe bien del dolor,
de la enfermedad y de la soledad,
conoce hasta el último rincón

de nuestros miedos,
nos envuelve cuando nos duele el corazón,
nos acompaña cuando nos rasga la nostalgia.

La Humanidad está a oscuras

Dios es la Luz
que ilumina nuestras oscuridades,
Él conoce aquello que nos preocupa y nos ocupa,
Él sabe bien los duelos que vivimos cada uno,
Él está al tanto de todo el que sufre,
llora y no puede más.

Dios sabe bien del dolor,
de la enfermedad y de la soledad,
conoce hasta el último rincón de nuestros miedos,
nos envuelve cuando nos duele el corazón,
nos acompaña cuando nos rasga la nostalgia.

Él sabe de los niños de la calle
y de las mujeres de la esquina,
de los parados, las madres cansadas, los drogadictos,
los tristes, los sosos, los que no saben decir el amor,
los que viven en la rutina
de un sindios cotidiano.

Jesús conoció el dolor en la cruz
y el abandono,
pero Resucitó para decirnos
que está a nuestro lado
y con Él podemos con todas las dificultades,
pues viene a iluminar nuestras pequeñas oscuridades
y apagones tremendos que parecen eternos.

Hoy es la fiesta de los que se sienten
solos y perdidos, de los serios,
los cansados y los desanimados,
de los incurables y de los moribundos,
de los que están muertos por dentro.
Viene a resucitarnos.

Dios viene a traer Luz, calor
y Vida abundante.
Él quiere que vivamos con amor desbordante.
Alegrémonos que Él camina la vida a nuestro lado.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo IV de Cuaresma

• Juan 3,1-21 cuenta el diálogo de Jesús con Nicodemo sobre el nuevo nacimiento, el envío del Mesías y la respuesta del hombre. El texto desarrolla el último punto como momento donde se hace realidad el hecho salvador. Claramente revela que la salvación es iniciativa divina que se ha realizado por medio de Jesús, y que el hombre se la apropia o rechaza por la fe o la incredulidad respectivamente.

• Nicodemo representa al judaísmo culto. Tiene simpatía por Jesús; pero, a la vez, miedo a los dirigentes. Por eso se acerca a Jesús “de noche”. Representa así a los creyentes de todos tiempos que tienen prejuicios “vergonzantes” para aceptar el Evangelio.

• La “serpiente” es figura de la muerte de Jesús en cruz y de la salvación que viene de Él. La “elevación” (14) del “Hijo del hombre” es la crucifixión y la resurrección de Jesús.

• Quien mire (Nm 21,9) con fe Cristo glo- rificado en la cruz recibe la vida “eterna” (15). Mirar con fe es lo mismo que decir “creer”, en el sentido expresado antes, de acogerlo a Él, su Palabra y su estilo de vida.

• El designio de Dios es, exclusivamente, la salvación y la vida (16); este designio salvador de Dios, además, es universal, es para todo el mundo. Nadie queda excluido de su amor (16).

• Que Dios dé a “su Hijo único” (16) por “amor al mundo”, quiere decir que lo ofrece él mismo, que da su propia vida (Rm 5,8; 1Jn 4,9-10). Nos recuerda otros textos: Abraham–Isaac, figura del amor que lo da todo (Gn 22,16); la parábola de Mt 21,33-46, que describe la disposición de Dios a darlo todo por los pecadores,

• El “juicio” (o “condena “”) significa que la presencia de Jesucristo como luz del mundo hace que debamos decidir si acogemos o rechazamos su salvación, su amor, su persona, su estilo y el Reino que anuncia. Es este el juicio: no que Él haga de juez sino que nos provoca porque nosotros mismos decidimos. Algo de esto tiene el “juzgar” de la Revisión de Vida, dónde no es ningún juicio a nadie sino que es el espacio en el cual somos urgidos por “la luz” de Jesucristo a decidir, a concretar, a actuar.

• Por otra parte, la presencia luminosa de Jesús hace que quede al descubierto la propia vida, y se ponga de manifiesto quiénes somos, cuál es la realidad del mundo, etc.

• Quien no está dispuesto a cambiar nada en su vida, no se acerca a Jesús (20), no se arriesga. Quien, al contrario, está dispuesto a cambiar, a dejarse cambiar, se acerca –o no se aparta– (21): esta persona será, ella misma, “luz” para los otras, es decir, militante (Mt 5,14).

Comentario al evangelio (8 de marzo)

Jesús sigue combatiendo el mal. Los testigos de sus sanaciones sospechan. que cura con el poder de Belzebú; Jesús les dice que el mal no puede luchar contra sí mismo; Él actúa con el poder de Dios; está ungido para sanar , liberar, reconciliar; los demonios simbolizan todos los males que esclavizan a las personas: el rencor, la tristeza, la avaricia, la envidia;.., Es el estilo evangelizador de Jesús Jesús advierte a los que se creían limpios del peligro que les amenaza si no guardan su casa.

El Magisterio del Beato Pablo VI, en la Evangelii nuntiandi, presenta el compromiso evangelizador de Jesús con tres ministerios: enseña, predica (Kerigma); celebra la salvación (liturgia del perdón, del pan de Vida…) y el servicio a los empobrecidos, «pasa haciendo el bien» (diakonía). La Evangelización engloba los tres; Jesús es Profeta, Sacerdote y Rey. Las comunidades (parroquias, comunidades religiosas-os) son evangelizadoras si integran los tres ministerios.

Compromiso de cuaresma es plantearme en qué ministerio puedo comprometerme para la Evangelización: catequista, animador litúrgico, lector, coro o en el servicio y acompañamiento a los empobrecidos. ¿En qué puedo servir más y mejor a la causa del Reino?. » El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama». Es frecuente oir que en las parroquias hay poca información de lo que se hace en cada área pastoral. Ayuda a la comunión en Cristo la información y revisión de cada ministerio. Así tomamos conciencia de la naturaleza de la Evangelización, unidos a la Vid para poder dar fruto.

El Papa Francisco presenta cuatro verbos fundamentales para el servicio a los refugiados, para sembrar la Paz, signo del Reino de Dios: ACOGER,PROTEGER, PROMOVER E INTEGRAR. Es el resumen del estilo evangelizador de Jesús; La vocación misionera de la Iglesia se identifica con esos cuatro verbos.

La letra pequeña de este compromiso es el estudio y la oración: «que nos comprometamos, seriamente, a vivir tu llamada dejándonos mover por la fuerza del Espíritu.. Que quienes nos vean, se sientan llamados a través de nuestra vida coherente y arriesgada; que sintamos la urgencia de un mundo que nos necesita» Seguimos orando: «si me desechas tú, Padre, amoroso, ¿a quién acudiré que me reciba?. Tú al pecador dijiste generoso que no quieres su muerte, ¡oh Dios piadoso! sino que llore, se convierta y viva»

Jaime Aceña Cuadrado cmf