Tanto como nos ama

La mayoría de las personas han tenido la experiencia de ser o haber sido amadas. Cada uno tendrá sus propias vivencias, sus propios recuerdos, de personas que están o han estado a su lado y le han hecho sentirse amado. Y no hay que pensar solamente en un amor romántico; el amor adopta diferentes formas, diferentes expresiones: palabras, gestos, acciones, presencias… Y también el amor se manifiesta en silencios, correcciones, incluso ausencias… Por eso no siempre percibimos el amor, y a veces necesitamos que pase el tiempo para darnos cuenta de cómo hemos sido amados, de tanto que nos han amado. Por desgracia, no todas las personas se han sentido amadas, y esa carencia se manifiesta de forma negativa en su vida.

Este cuarto domingo de Cuaresma es conocido litúrgicamente como “Domingo Laetare”, por la primera palabra de la Antífona de entrada (“Alégrate, Jerusalén…”). El clima penitencial de la cuaresma se ve interrumpido en este domingo, porque se aproxima la gran manifestación de Amor que es la Pasión de Cristo, y se nos invita a acogerlo.

De hecho, en el Evangelio hemos escuchado: Tan- to amó Dios al mundo… Estas palabras deberían ayudarnos hoy a reconocer, a ser más conscientes de tanto como nos ama Dios, y de cuántas formas nos manifiesta ese Amor, para que nadie se sienta privado de Él.

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna. ¿Somos conscientes de lo que esto significa? Un amor entregado hasta el extremo, para que ya desde ahora no nos sintamos “muertos”, sin esperanza.

Tanto amó Dios al mundo que respeta siempre nuestra libertad para acogerle o rechazarle: El que cree en Él no será condenado; el que no cree ya está condenado porque no ha creído… ¿Nos damos cuenta de lo que significa que Dios, porque nos ama, no se nos impone?

Tanto amó Dios al mundo que, como hemos escuchado en la 1ª lectura, a pesar de las continuas infidelidades de su pueblo (mancharon la Casa del Señor, se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas) no lo abandonó a su suerte, sino que movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, para que lo liberase. ¿En cuántas ocasiones hemos sido infieles a Dios? ¿En cuántas ocasiones no nos ha dejado por perdidos, sino que nos ha ofrecido una nueva oportunidad?

En la 2ª lectura también hemos escuchado: Dios, rico en misericordia por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados… Como indicaba el Papa Francisco en la convocatoria del Jubileo de la Misericordia: Su ser misericordioso se constata concretamente en tantas acciones de la historia de la salvación donde su bondad prevalece por encima del castigo y la destrucción (…) la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor (6). Por eso afirmaba Jesús en el Evangelio: Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por El. ¿Qué imagen de Dios prevalece en nosotros: una imagen severa y temible, o la de un Padre misericordioso que no quiere que nadie se pierda, se condene?

Y continúa diciendo San Pablo: nos ha hecho vivir con Cristo, nos ha resucitado con Cristo Jesús… Como indica el Papa Francisco: Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre (1) Por eso, con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud (8). ¿La Cuaresma me está ayudando a unirme más a Cristo, a sentirme amado por Él? ¿Me ayuda a vivir el día a día con esperanza, aun en medio de las dificultades?

Esta Cuaresma nos hemos propuesto celebrarla “un año más”, pero que no sea “lo de todos los años”. Demos gracias a Dios con todo nuestro corazón por su Amor hacia nosotros, y alegrémonos por ello, como indica la antífona de entrada de este domingo. Pidamos que este tiempo suponga para nosotros una mayor conciencia de tanto como nos ha amado y nos ama Dios, para que aunque en nuestra vida ordinaria nos falten experiencias de amor humano, siempre tengamos presente su Amor manifestado en Cristo Jesús, entregado por nuestra salvación.

Anuncio publicitario