Vísperas – Martes IV de Cuaresma

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: NO ME PESA, SEÑOR, HABER FALTADO.

No me pesa, Señor, haber faltado
por el eterno mal que he merecido,
ni me pesa tampoco haber perdido
el cielo como pena a mi pecado.

Pésame haber tus voces despreciado
y tus justos mandatos infringido,
porque con mis errores he ofendido
tu corazón, Señor, por mí llagado.

Llorar quiero mis culpas humillado,
y buscar a mis males dulce olvido
en la herida de amor de tu costado.

Quiero tu amor pagar, agradecido,
amándote cual siempre me has amado
y viviendo contigo arrepentido. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Salmo 136, 1-6 – JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Ant 2. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Salmo 137 – HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DE UN REY

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre;

por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Ant 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA BREVE   St 2, 14. 17. 18b

Hermanos, ¿qué provecho saca uno con decir: «Yo tengo fe», si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que yo por mis obras te probaré mi fe.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ya ves que estás curado; no vuelvas a pecar más, no sea que te suceda algo peor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ya ves que estás curado; no vuelvas a pecar más, no sea que te suceda algo peor.

PRECES

Oremos a Jesús, el Señor, que levantado en la cruz atrae a todos hacia él, y digámosle:

Atrae, Señor, a todos hacia ti.

Señor, que la luz con que resplandece el misterio de la cruz atraiga a todos los hombres,
para que te reconozcan como camino, verdad y vida.

Da tu agua viva a todos los sedientos de verdad,
para que su sed quede eternamente saciada.

Ilumina a los científicos y a los artistas,
para que el progreso sea también camino de salvación.

Mueve los corazones de los que se apartaron de ti a causa del pecado o del escándalo,
para que se conviertan a ti y permanezcan en tu amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Admite en tu reino a todos los difuntos,
para que se alegren eternamente con la Virgen María y con todos los santos.

Que el Espíritu que habita en nosotros y nos une en su amor nos ayude a decir:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, que las saludables prácticas de la Cuaresma dispongan los corazones de tus hijos, para que celebren dignamente el misterio pascual y extiendan por todas partes el anuncio de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 13 de marzo

Lectio: Martes, 13 Marzo, 2018
Tiempo de Cuaresma
 
1) Oración inicial
Te pedimos, Señor, que las prácticas santas de esta Cuaresma dispongan el corazón de tus fieles para celebrar dignamente el misterio pascual y anunciar a todos los hombres la grandeza de tu salvación. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura
Del Evangelio según Juan 5,1-16
Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén una piscina Probática que se llama en hebreo Betzatá, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Porque el ángel del Señor se lavaba de tiempo en tiempo en la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, recobraba la salud de cualquier mal que tuviera. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres recobrar la salud?» Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo.» Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda.» Y al instante el hombre recobró la salud, tomó su camilla y se puso a andar.
Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla.» Él les respondió: «El que me ha devuelto la salud me ha dicho: Toma tu camilla y anda.» Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: Tómala y anda?» Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús lo encuentra en el Templo y le dice: «Mira, has recobrado la salud; no peques más, para que no te suceda algo peor.» El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que le había devuelto la salud. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
 
3) Reflexión
• El Evangelio de hoy describe como Jesús cura a un paralítico que se quedó esperando 38 años para que alguien le ayudara a llegar al agua de la piscina para curarse. ¡Treinta y ocho años! Ante esta ausencia total de solidaridad, Jesús, ¿qué hace? No respeta la ley del sábado curando al paralítico. Hoy, al faltar gente que atiende a las personas enfermas en los países pobres, mucha gente experimenta esa misma falta de solidaridad. Viven en abandono total, sin ayuda, sin solidaridad de parte de nadie.
• Juan 5,1-2: Jesús va a Jerusalén. En ocasión de una fiesta de los judíos, Jesús va a Jerusalén. Había allí, cerca del Templo, una piscina con cinco pórticos o pasillos. En aquel tiempo, el culto en el Templo exigía el uso de mucha agua para los numerosos animales que se sacrificaban, sobre todo en las grandes fiestas. Por esto, al lado del Templo, había diversas cisternas con más de un millar de litros de agua. Y allí cerca, gracias a la abundancia de agua, había un balneario público, donde los enfermos se aglomeraban a la espera de ayuda o de curación. La arqueología informa que, en aquel mismo lugar del Templo, había otro donde los escribas enseñaban la ley a los estudiantes. Por un lado, la enseñanza de la Ley de Dios. Por otro, el abandono de los pobres. Y el agua purificaba el Templo, pero no purificaba a la gente.
• Juan 5,3-4: La situación de los enfermos. Esos enfermos se sentían atraídos por las aguas del balneario. Decían que un ángel removía las aguas y el primero que bajara después del movimiento del ángel quedaría curado. Dicho con otras palabras, los enfermos se sentían atraídos por falsas esperanzas. Pues la curación era sólo para una sola persona. ¡Como las loterías de hoy! ¡Sólo una persona gana un premio! La mayoría solamente paga y no gana nada. Y en esta situación de total abandono, allí en el balneario popular, Jesús encuentra a los enfermos.
• Juan 5,5-9: Jesús cura en el día de sábado. Bien cerca del lugar donde se enseñaba la observancia de la Ley de Dios, un paralítico se quedó por 38 años a la espera de alguien que le ayudara a bajar al agua para que se curara. Este hecho revela la absoluta falta de solidaridad y de acogida a los excluidos. El número 38 indicaba la duración de una generación (Dt 2,14). Es toda una generación que no llega a experimentar ni solidaridad, ni misericordia. La religión de la época no era capaz de revelar el rostro acogedor y misericordioso de Dios. Ante esta situación dramática, Jesús no observa la ley del sábado y se ocupa del paralítico diciendo: «¡Toma tu camilla y anda!» El hombre agarra su camilla y se va, y Jesús desaparece en medio de la multitud.
• Juan 5,10-13: Discusión del hombre curado con los judíos. Llegan inmediatamente algunos judíos y critican al hombre por cargar con su camilla en el día de sábado. El hombre no sabe responder a la pregunta de quién le ha curado. No conocía a Jesús. Esto significa que Jesús, al pasar por ese lugar de pobres y enfermos, vio a aquel hombre, percibió la situación dramática en la que se encontraba y, sin más, lo cura. No lo cura para que el hombre se convierta, ni para que crea en Dios. Lo hace, para ayudarle. Quería que el hombre pudiera experimentar un poco de amor y de solidaridad mediante su ayuda y su afecto.
• Juan 5,14-16: El reencuentro con Jesús. Al ir al Templo en medio de la multitud, Jesús encuentra a la misma persona y le dice: «¡Mira, has recobrado la salud! ¡No peques más para que no te suceda algo peor!» En aquel tiempo, la gente decía: «¡La enfermedad es el castigo de Dios! Si tiene parálisis, es señal de que Dios no está a bien contigo.» Jesús no concordaba con este modo de pensar. Al curar al hombre, estaba diciendo lo contrario: “Tu enfermedad no es un castigo de Dios. Dios está contigo.» Una vez curado, el hombre debe tratar de no pecar más, para que no le suceda algo peor. Pero ingenuamente, el hombre va a decir a los judíos que Jesús era quien le había curado. Los judíos empiezan a perseguir a Jesús porque hace cosas en el día de sábado. En el Evangelio de mañana veremos cómo sigue.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Has tenido una experiencia semejante a la del paralítico, quedándote un tiempo sin ayuda? ¿Cómo es la situación de asistencia a los enfermos en el lugar donde tú vives? ¿Hay señales de solidaridad?
• ¿Qué nos enseña esto a nosotros?
 
5) Oración final
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. (Sal 45)

La gramática de la vida en el cristianismo

Ivone Gebara

Si consultamos todas las gramáticas del mundo podremos constatar que las palabras tienen género, número y grado. Unas son femeninas, otras masculinas, otras neutras. Algunas son definidas por el artículo, otras son sustantivos y otras adjetivos. Unas singulares y otras plurales. Unas de grado mayor y otras de grado menor. Están los verbos, que en general son palabras que sirven a todas las demás en diferentes tiempos. Y están las preposiciones y las conjunciones. Y los dobles y triples sentidos de las mismas palabras, y las muchas tonalidades de su pronunciación, marcada por la emoción, capaz incluso de cambiar su sentido. Hay reglas de concordancia, y excepciones a las mismas. En fin, ¡una gramática es algo muy complicado!

Todas las gramáticas obedecen hasta cierto punto a las reglas sociales vividas por los gramáticos que las escribieron. Así, el género masculino siempre prima en las reglas de concordancia de género, y el femenino es tomado como género secundario. Hay muchos otros artificios del lenguaje y de la gramática humana para que nos comuniquemos y precisemos los sentidos que damos a las cosas y a nosotros mismos. Estos artificios dependen de los mutables usos y costumbres de nuestras culturas en los diferentes momentos de la historia.

Por otra parte sabemos bien que las palabras habladas y escritas son apenas medios de expresión. Son pálidas aproximaciones de lo que vivimos cada día. Las palabras dicen algo de la realidad, mas no son la realidad. La realidad está ahí, pero al mismo tiempo se nos escapa, por su movilidad continua, por su desconcertante misterio. Por eso se hace necesaria la interpretación, y por eso la gramática histórica se impuso como para decirnos que también está la evolución de los sentidos, de la ortografía de las palabras y la adición de nuevas palabras. Detrás de cada palabra hay realidades múltiples, vivencias singulares y plurales que no sólo son diferentes de persona a persona, sino que en la misma persona se transforman y son resignificadas por su propia historia. Cada persona puede ser reglada, pero también escapa de las reglas. Puede decirse y desdecirse según uno u otro canon. A veces puede caber en un género, y otras veces en otro.

En esa perspectiva, cuando hablamos de género tenemos que entender que el femenino y el masculino, esa dualidad limitada, son sólo palabras para expresar realidades humanas que tienen un sentido inagotable, o sea, son mayores que aquello que se dice de ellas. En algunas culturas el rosa y el azul significan lo femenino y lo masculino, y en otras no.

Pero, ¿qué hay detrás de los géneros atribuidos a las personas? ¿Qué hay detrás de las gramáticas establecidas? ¿Qué hay detrás de las reglas que construimos, de las que llegamos incluso a olvidar que fuimos nosotros quienes las construimos?

¿Y qué ocurre cuando las convertimos en normas eternas y fundamos en ellas nuestro bien y nuestro mal? ¿Y cuando juzgamos a las personas y las condenamos a partir de esas reglas?

En el fondo intentamos fijar algo de nuestras experiencias de vida, ser dueños de ellas, para detenerlas un instante, asegurarlas en su fluyente y movediza existencia, para clasificarlas, ordenarlas, explicarlas de alguna forma y decir que las conocemos. Experimentamos entonces poder sobre ellas. Conseguimos fijarlas, detenerlas, sujetarlas y asegurarnos de que las dominamos y, sobre todo, de que conocemos su naturaleza. Este poder nos da seguridad, y al mismo tiempo limita la diversidad de la vida, porque entonces sólo conseguimos ver la vida a partir de ese orden o de la ley que hemos establecido.

Y después, para reforzar todavía más nuestro poder, decimos que ésta es la ‘naturaleza misma de la vida’, que conseguimos dominar por el cono- cimiento, estableciendo así leyes y ordenamientos verdaderos. O también, decimos que Dios todopoderoso, de rostro masculino, las estableció así y así quiere conservarlas para siempre. Ni nos damos cuenta de las aberraciones que afirmamos e imponemos a los otros, como creencias divinas… Ni siquiera percibimos nuestro atrevimiento y nuestra ambición por dominar el conocimiento, como si ‘haber comido del árbol del conocimiento’ nos diese poder sobre la complejidad de la vida.

Género es también una palabra que esconde una diversidad de expresiones de vidas plurales. Femenino, masculino, mujer, hombre, animales, vegetales… palabras que dicen algo y al mismo tiempo esconden mucho de lo que somos, de lo que cada uno y cada una son para sí mismos. Palabras que organizan la vida, las relaciones humanas, las ciencias humanas, y al mismo tiempo las desorganizan, cuando nos apropiamos de ellas como si fuesen leyes rígidas y absolutas dictadas por Dios o por nuestros jefes políticos o religiosos. Palabras que crean intransigencias, exclusiones, lapidaciones, muertes… Palabras y convenciones producidas para controlar el enigma de la existencia plural y de las relaciones humanas. Palabras necesarias sin duda, pero limitadas como cualquier otra, pues no dan cuenta de la creatividad y complejidad que nos habita.

Dentro de lo masculino hay una infinidad de realidades diferentes que yacen en la profundidad de cada ser. Dentro de lo femenino hay mundos, volcanes y huertos desconocidos, diferentes unos de otros. Y dentro de cada uno hay mezclas de lo que se convino en llamar masculino y femenino. Género es sólo la superficie. Género es sólo una gramática organizativa de las relaciones y de la convivencia humanas. Género no es regla fija. Es siempre excepción a cualquier regla. Es el niño/a que llora en el pecho de un varón sin pechos. Es la floresta defendida por mujeres sin armas. Es la mujer viviendo en el cuerpo de un varón. Es un varón viviendo en el cuerpo de una mujer. Son dos identidades en un mismo cuerpo… Son tantas vidas de muchas identidades en sólo una vida precaria… Es el cuerpo siempre diferente, en el encuentro con los diferentes, respondiendo a necesidades diferentes.

Pero, ¿y qué es realmente un varón y qué una mujer? Ninguna explicación da cuenta de nuestra realidad. Hacemos aproximaciones de nosotros mismos a partir de los procesos de socialización, intentando adueñarnos de una realidad que siempre es más que lo que aprendemos de ella.

Género es superficie, y la apariencia es el sello, una forma de ser, la marca reconocida para entrar en las cajas de la organización social. Género es orden, ley biológica, ley social, ley religiosa. Género es el límite de la razón, pero que explota ante los avances del corazón, de la atracción, de la conjunción, de la pasión, del encanto, del sentimiento, de la canción de amor. Género de las identidades y de las ‘rasgaduras’ incontenidas en una identidad única. Y al aprender en un instante la complejidad de la vida ya no vemos el género fijo. Los muchos clasificados se desclasifican en el orden establecido y nos abren a otras visiones, audiciones, tactos, experiencias. Pasamos a ver la persona, amada, herida, sufrida… Vemos su luz y sus tinieblas a imagen y semejanza de nosotros mismos. Vemos toda carne, con la misma sustancia, más allá de la apariencia y de las clasificaciones. Nos vemos en el otro/a y el otro/a se ve en nosotros… Nos vemos entonces, más allá de los géneros, aunque en un género precario…

¿Es un sueño imposible? ¿Utopía? ¿Deseo de que el amor se dé en las relaciones humanas? ¿Deseo de una flor en un suelo imposible? No sé… Algo ocurre en nosotros…

Y miraba los lirios del campo, que no siembran ni tejen… Y miraba a los niños… Y a los paralíticos… Y a las prostitutas… Y a los cobradores de impuestos… Y a los ciegos… Y a los sordomudos… Y a los soldados… Y a los sumos sacerdotes… Y a los gobernadores… Y a los hambrientos… Y a los sedientos… Y a los leprosos… Y a los niños…

Partía el pan… Compartía los vestidos… Daba vino en abundancia… Consolaba a los afligidos… Lloraba con los que lloraban… Tocaba cuerpos… Defendía a la prostituta, a la adúltera, a la endemoniada, porque sabía bien que el orden del amor no era el orden de las clasificaciones sociales, de los géneros, de los números ni del grado. Iba más allá de la gramática establecida, de las convenciones sociales, de las ideologías inventadas. Las confundía diciendo que los últimos serían los primeros, que quien tuviera el corazón limpio podía comer sin lavarse las manos, que quien compartiese su pan no necesitaba rótulos para ser reconocido. A todo eso lo llamó ‘Reino de los cielos’. Simplemente una convención más allá de los imperios establecidos, más allá de las reglas del Templo, más allá de las expectativas de las familias, más allá de las leyes de la religión… ‘Reino de los cielos’ no era un lugar geográfico, no tenía límites establecidos, no tenía soldados, ni armas de guerra para defenderlo… Era una creencia más en una humanidad diferente, una humanidad del buen deseo, de aquello que no existe por causa de nuestras ambiciones, de nuestra ganancia incomensurable, de nuestras vanas sabidurías, de nuestras pretensiones de ser siempre más y mejores que los otros.

‘Reino de los cielos’ era cosa de bajezas exaltadas, acogidas en su desorden, en su confusión social, en su exuberante existencia capaz de desordenar el orden injusto dominante, descontrolar lo establecido para revelar las pretensiones de los superpoderes. Desnudaba reyes, príncipes, imperios, sacerdotes y los que se consideran hombres de la ley y del bien… Aturdía a los gramáticos y sus gramáticas…

‘Reino de los cielos’ era una expresión que confundía la política de los poderosos, la economía de los cobradores de impuestos, la corrupción convertida en hábito de robar la vida de muchos incluso sobre un grano de mostaza.

A primera vista esta palabra no amedrentaba porque era sólo cosa ‘de los cielos’, cosa inexistente, inventada por los muchos locos y locas como Jesús de Nazaret, sus amigas y amigos. Pero ese soplo de libertad hacia más allá de toda gramática y de todas las convenciones que definen reglas de conducta perfecta, fue perdiéndose, asimilándose a la ordenada ley única del mundo, al límite impuesto por las palabras establecidas como ley. Y fue imponiendo exigencias a los cuerpos, a los amores, creando doctrinas y castigando a los que no las seguían. Fue creando ejércitos de controladores y manuales de castigo…

Y los que defendían ese ‘orden’, para imponer- se, usaban palabras como amor, como misericordia, justicia, equidad… Confundían con palabras bonitas, pero gastadas, porque de ellas sólo quedaba el bello sonido que llevan a los oídos. Palabras sin efecto sobre la vida, porque están lejos de las vidas. Palabras que no tienen ya la fuerza de la fe en el ‘Reino de los cielos’ de un tal Jesús.

¿Cuál es el género de su amor? ¿Cuál es el sexo fiel? ¿Cuál el color de su fe? ¿Cuál la gramática de su política? ¿Cuál su ideología?

Y entonces el soplo divino confundió todo y restableció la felicidad de la diversidad, la convivencia de la Babel en la que los diferentes se entendían no ya a través de rótulos, sino por medio de gestos de ternura que intercambiaban unos y otras en la Tierra donde todos podían caber.

El Movimento de Jesús, con su diversidad de participantes, continúa todavía hoy conciliando corazones para más allá de las instituciones del bien, más allá de los órdenes establecidos, más allá de las iglesias estructuradas, más allá de los dogmas… Esto puede parecer simplemente un happy end para un texto breve… pero no lo es.

Aunque no nos gusten ya los happy end o los poemas de amor, sirven como parábolas que incitan nuestro deseo de relaciones humanas más allá de los fundamentalismos que establecemos, más allá de los rótulos, de las convenciones y de un orden pretendidamente preexistente. Nos invitan a pensar más allá de lo pensado y a osar amar más allá de los límites establecidos, y finalmente a descubrir y a cantar que yo sin ti soy sólo desamor (…) y sin ti, amor mío, yo no soy nadie…

Para entender el evangelio del V Domingo de Cuaresma

Los “gentiles” probablemente son no judíos que simpatizan con el judaísmo y que han subido a Jerusalén para celebrar la Pascua.

“Betsaida” estaba situada al norte del lago de Galilea. Tenía una población formada por judíos y no judíos. “Felipe” no sólo es de un lugar como éste, de mezcla, sino que lleva un nombre griego, como “Andrés”. Son, interlocutores aptos para los “gentiles”.

“La hora” no es un momento cronológico. Todo el evangelio de Juan se mueve entre la hora de Jesús que tiene que llegar [Jn 2, 4; 7, 30; 8, 20] y la llegada de dicha hora [Jn 12, 23; 13, 1; 17, 1]. En este caso, un signo de su gloria futura, como es la venida de los “gentiles” a la comunidad de Jesús, marca que ya “ha llegado la hora”.

Con la imagen del grano que muere para poder dar fruto, Jesús dice a los discípulos que tendrá que sufrir la pasión y muerte. Pero la pasión conducirá a una resurrección fecunda. Es importante el contraste entre “queda infecundo” y “da mucho fruto”.

El mensaje sobre la pasión-muerte-resurrección de Jesús se acompaña de un mensaje sobre la “vida” del discípulo. Equivale a “el que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará” [Mt 10, 39].

Con la expresión “donde esté yo, allí también estará mi servidor” no se indica un espacio físico, sino una relación personal [Jn 8, 29] con Jesús [Jn 14, 3; 17, 24].

“Glorifica tu nombre”. El nombre, en la Biblia, expresa y manifiesta la persona. Jesús pide que Dios acabe su obra de amor entre los hombres mediante la muerte y la resurrección que él mismo experimentará. La expresión nos recuerda al “Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre” [Mt 6, 9].

“Mundo” se tiene que entender como lugar donde se manifiestan los poderes hostiles a la soberanía de Dios: el diablo [Jn 6, 70; 8, 44; 13, 2], Satanás [Jn 13, 27].

“Elevado” aparece como opuesto a “caído”. Jesús “elevado” -crucificado y glorificado- hace posible el reconocimiento, la fe [Jn 2, 22; 8, 28; 19, 35-37]. Muerte y resurrección son indisociables.

Los “gentiles” representan a todos los pueblos que se abren al Evangelio. Quieren ver a Jesús. “Ver” es la mirada de la fe: creer.

Los apóstoles son “enviados” a los pueblos para que puedan “ver” (creer) a Jesús. El Jesús a quien podrán “ver” es el de la Pascua, muerto y resucitado (”cae en tierra y muere” para dar “mucho fruto”). No podemos creer (“ver”) si no es en el misterio de la cruz, donde se manifiesta la gloria de Dios (”elevado”).

La venida a Jesús de los “gentiles”, es presentada como un objetivo importante de la misión de Jesús: marca su “hora”. La muerte y la resurrección “da mucho fruto”, “atrae a todos”. Este “atrae a todos” se opone al “queda infecundo”. El fruto de la Pascua de Jesús es éste: la reunión de “todos” en la unidad.

Lo que se dice de Jesús con la parábola del grano de trigo se aplica del mismo modo al creyente: el desprendimiento de sí mismo, el dar la vida, fructificará en vida eterna. Seguir a Jesús para “ver” es seguirlo hasta la cruz-glorificación. Sólo desde ahí podemos creer: Dichosos los que crean sin haber visto [Jn 20, 29].

ASÍ ES MI VIDA

Como copo de nieve
que se derrite en el cuenco de otras manos,
así es mi vida cuando Tú la alientas.

Como grano de trigo sembrado en tierra
que revienta al amparo de la humedad y el calor,
así es mi vida cuando Tú la acunas.

Como levadura insignificante a la vista
que se mezcla con la masa y toda ella fermenta,
así es mi vida cuando Tú la amasas.

Cómo árbol seco tras el invierno
que florece en primavera dando vida,
así es mi vida cuando tu savia me renueva.

Como libro de estantería olvidado
que se convierte en buena noticia cuando se usa,
así es mi vida cuando Tú la tomas.

Como arcilla en manos de alfarero que adquiere forma,
figura y belleza, así es mi vida cuando Tú la trabajas.

F. Uribarri; Al viento del Espíritu; p. 158.

Spe Salvi – Benedicto XVI

III. El Juicio como lugar de aprendizaje y ejercicio de la esperanza

41. La parte central del gran Credo de la Iglesia, que trata del misterio de Cristo desde su nacimiento eterno del Padre y el nacimiento temporal de la Virgen María, para seguir con la cruz y la resurrección y llegar hasta su retorno, se concluye con las palabras: « de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos ». Ya desde los primeros tiempos, la perspectiva del Juicio ha influido en los cristianos, también en su vida diaria, como criterio para ordenar la vida presente, como llamada a su conciencia y, al mismo tiempo, como esperanza en la justicia de Dios. La fe en Cristo nunca ha mirado sólo hacia atrás ni sólo hacia arriba, sino siempre adelante, hacia la hora de la justicia que el Señor había preanunciado repetidamente. Este mirar hacia adelante ha dado la importancia que tiene el presente para el cristianismo. En la configuración de los edificios sagrados cristianos, que quería hacer visible la amplitud histórica y cósmica de la fe en Cristo, se hizo habitual representar en el lado oriental al Señor que vuelve como rey –imagen de la esperanza–, mientras en el lado occidental estaba el Juicio final como imagen de la responsabilidad respecto a nuestra vida, una representación que miraba y acompañaba a los fieles justamente en su retorno a lo cotidiano. En el desarrollo de la iconografía, sin embargo, se ha dado después cada vez más relieve al aspecto amenazador y lúgubre del Juicio, que obviamente fascinaba a los artistas más que el esplendor de la esperanza, el cual quedaba con frecuencia excesivamente oculto bajo la amenaza.

Música – Domingo V de Cuaresma

Entrada: NUEVA CREACIÓN – Cesáreo Gabaráin
El Señor es mi fuerza – Juan Antonio Espinosa

Penitencial: SEÑOR, TEN PIEDAD (16) – Juan Antonio Espinosa

Del salmo 50: CREA EN MÍ, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO – R. Morales

Aclamación: HONOR Y GLORIA A TI SEÑOR JESÚS – B. Carrillo

Ofrendas: TOMAD, SEÑOR, Y RECIBID – Cristian Carvajal

Himno: SANTO, SANTO, SANTO (05) – Juan Antonio Espinosa

Paz: CORDERO DE DIOS (15) – Alberto Taulé

Comunión: PARA PODER SEGUIRTE – Juanjo Elezkano
Purifícame, Señor, con tu gracia – Carmelo Erdozáin

Meditación: EL PROFETA – Yolocamba I Ta
Entre tus manos – Autor desconocido

Salida: MARÍA DEL EVANGELIO – Cesáreo Gabaráin
Madre del cielo morena – Padre Zezinho

Letras y partituras de los cantos

Recursos – Domingo V de Cuaresma

PRESENTACIÓN DE UN PUÑADO DE GRANOS DE TRIGO

(Un agricultor o una campesina -si lo hubiere en la comunidad- coge del recipiente situado en la parte de atrás del lugar de la celebración un puñado de granos de trigo, que lleva con cuidado hasta depositarlo en otro nuevo recipiente que le ofrece el que preside)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con las mismas manos con las que trabajo la tierra, te ofrezco hoy, Señor, este puñado de granos de trigo, como símbolo de la vida y de la resurrección. Tú propio Hijo lo empleó como metáfora, para enseñarnos que no hay resurrección sin muerte, ni espiga sin grano muerto en la tierra. Nosotros y nosotras hoy nos unimos a la comparación que utilizó tu Hijo, para ofrecerte nuestras vidas, que esperamos conquistar en la plenitud de tu Vida.

PRESENTACIÓN DE UNAS FLORES O UNAS PLANTAS NATURALES

(Otro miembro cualquiera de la comunidad presenta ahora unas flores o unas plantas, que han debido ser recogidas en el campo, como primicias de la nueva primavera. Dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy, con este fruto de nuestros campos, nuestra esperanza. Esta esperanza se apoya en la entrega y la muerte de Jesús, que le valió para que Tú le rescataras de sus garras para su glorificación. Por eso, nosotros y nosotras ahora te ofrecemos nuestros sufrimientos, dolores y toda nuestra vida, en la esperanza de nuestra glorificación en tu Hijo resucitado. No permitas que nuestros corazones se inunden de tristeza y desolación. Danos, con tu gracia, la esperanza del triunfo en tu Reino.

PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Lleva el periódico uno de los miembros de la comunidad, mientras otro hace la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros y nosotras te traemos hoy un periódico. Es el resumen de la vida de una jornada a nivel local, provincial, regional, nacional e internacional. Son pocas las noticias buenas que nos ofrece. Es más numerosa la información de signo negativo. Hay guerras, injusticias, corrupción, sucesos. Son un resumen de cómo somos los hombres y las mujeres. Pero son también un signo de TU PRESENCIA entre nosotros, si somos capaces de agudizar nuestra vista y ver bajo la pesada realidad cómo Tú nos hablas. Señor, no permitas que se embote la sensibilidad de nuestra fe para reconocer tu presencia entre nosotros.

PRESENTACIÓN DE UNA COPA

(Un miembro cualquiera de la comunidad hace esta ofrenda, consistente en una copa de cristal bien limpia. Tras dársela al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy, en nombre de toda la comunidad y de cada uno de nosotros, esta copa bien limpia, que transparenta su fondo. Con ella va nuestro deseo de ser coherentes y rechazar cuanto signifique fariseísmo o apariencias, porque así reflejaremos mejor la VIDA NUEVA del Resucitado en nuestras vidas.

PRESENTACIÓN DE UN SALERO

(Uno de los militantes de la comunidad ofrece un puñado de sal o un salero. Después dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te ofrezco hoy este salero. La sal es signo de la transformación de la realidad. Con esta ofrenda, yo te traigo mis ánimos y los de la comunidad entera, de ser agentes de cambio de cuanto nos rodea. Que, con nuestro empeño, seamos capaces de convertir el mundo en tu casa y a la humanidad en tu familia.

PRESENTACIÓN DE UN FRASCO DE COLONIA

(Sería preferible que lo ofreciera una mujer, aunque sin interpretarlo como síntoma machista)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este sencillo frasco de colonia y perfumo el lugar de nuestra celebración. Es el olor de la vida, el olor de la resurrección. Y te pido en nombre de toda la Comunidad que todos y cada uno de nosotros y de nosotras, a través de nuestras palabras, nuestra vida y comportamiento, seamos olor y señal de la nueva vida del Resucitado.

Oración de los fieles (Domingo V de Cuaresma)

El ayuno, la oración y la limosna nos acompañan en este desierto. A veces las fuerzas nos han fallado y pero hemos vuelto a mirar a Cristo y hemos seguido la marcha. Presentamos estas necesidades y dificultades que se nos presentan en el camino.

Oremos diciendo:

R.- ACOMPÁÑANOS AL CAMINAR

1. – Por el Papa, obispos y sacerdotes para que sigan dando mucho fruto. OREMOS

2. – Por los que dirigen las naciones para que velen por la Paz y la seguridad de sus pueblos. OREMOS

3. – Por los judíos y musulmanes hijos también de Abraham. OREMOS

4. – Por los que vacilan en su fe, para que meditando la Pasión de Jesús mueran al hombre viejo y den mucho fruto. OREMOS

5. – Por los frutos del trabajo bien hecho. OREMOS

6. – Por los que compartimos tu Pan alrededor de tu mesa, para que vivamos como verdaderos hijos de Dios. OREMOS

Señor, tu pueblo camina siguiendo los pasos que tu marcaste primero, atiéndenos y concédenos lo que confiados te pedimos. Por Jesucristo Nuestro Señor

Amen.


Con nuestra mirada fija en Cristo crucificado, oremos por todos nuestros hermanos, en especial por los que más necesitados estén de su gracia.

R.- DANOS TU FUERZA, SEÑOR.

1. – Para que el Señor, que por nosotros se entregó a la muerte, tenga misericordia de toda su Iglesia y le conceda el perdón. OREMOS

2. – Para que el Señor, que derramó su sangre por todos nosotros, se acuerde de todos los maltratados, de todos los que andan perdidos, por todos los que encuentran cerradas las puertas a las que llamaron. OREMOS

3. – Para que Cristo que vino a traer la paz, destruya todos esos muros que separan esposos, padres, hijos, hermanos… para que llegue al mundo la amistad y el amor que todos deseamos y terminen todas las guerras. OREMOS

4. – Por la unidad de todas las iglesias: para que todos los creyentes en Cristo, orando ante el Señor Crucificado, tomen la decisión de vivir unidos en la fe. OREMOS

5. – Por nuestra comunidad que se ha reunido para compartir el Pan de la Eucaristía, para que aprenda a vivir como cristiano comprometido, perteneciente a la familia de Dios. OREMOS

Señor, Padre nuestro, que te apiadas de toda la humanidad, ayúdanos por mediación de tu Hijo entregado para salvarnos. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Comentario al evangelio – 13 de marzo

El encuentro de Jesús con el paralítico en el Templo nos hace pensar en el encuentro de Jesús con cada uno de nosotros cuando nos reunimos por su amor: es un encuentro que puede sanar nuestras heridas, restaurar nuestras vidas y nos llevar a anunciar su compasión.

En la escena del Evangelio de Juan, el paralítico está al margen de la vida, no puede contar con nadie que se solidarice con su dolor. Más que el milagro, es importante fijarnos en el diálogo que Jesús sostiene con aquel hombre: es Jesús quien se acerca a él, la iniciativa es suya, y le pregunta se quiere ser sanado.

Podríamos pensar que esa no es una pregunta muy inteligente que alguien puede hacer a quien padece una enfermedad. Es evidente que la sanación era el anhelo más profundo de su corazón. Pero en esta pregunta ya está la sanación: Jesús no solo se interesa en recuperar la salud de los enfermos, sino en dialogar con ellos, dejándoles que expresen sus sentimientos, frustraciones, inquietudes y deseos. No impone su voluntad sobre el paralítico, le deja libre para decir y elegir lo que quiere. Con eso, antes de sanarle físicamente, Jesús le concede la dignidad y la libertad.

Al explicar su situación de marginación y abandono, “no tengo a nadie”, el paralítico abre su corazón a Jesús. En ese breve diálogo podemos contemplar la compasión de Jesús hecha palabra eficaz: “Levántate, toma tu camilla y camina”. Con estas palabras Jesús le estaba extendiendo la mano, siendo solidario con su sufrimiento y señalando un camino, una salida, un cambio en su vida. Le regaló la dignidad perdida por la enfermedad y el abandono.

En la cura del paralítico, la imagen de Dios que Jesús manifiesta, y que se refiere a un Dios activo, no puede ser paralizada por el sábado, es decir, ninguna institución, aún la más religiosa, puede impedir la acción salvífica de Dios. Nosotros somos invitados a proporcionar a los que sufren momentos de dialogo, de empatía y solidaridad.  Podemos ser, como aquella bella imagen del profeta Ezequiel, templos de vida para los demás. Eso es lo que Jesús nos invita a hacer con nuestros templos, sean ellos comunitarios o interiores: fuentes de vida para las personas, no de exclusión y marginación.

Eguione Nogueira, cmf