¿También nosotros somos necesarios?

“Ha llegado mi “hora”. Ha llegado el momento crucial, exclama Jesús en el pórtico del majestuoso templo de Jerusalén. Va a ser detenido, castigado, azotado, y después crucificado. Al tercer día resucitará.

Todos tenemos nuestra “hora” o nuestras “horas”. Jesús se enfrenta a los grandes misterios del ser humano. Esta situación tan abrumadora la explica con una metáfora: la del grano de trigo. “Si el grano de trigo no se pudre, si permanece entero, entonces no fructifica”. Estaba Jesús absorbido por los graves y próximos acontecimientos. Su alma está agitada. Unos peregrinos, que habían venido a celebrar la fiesta, querían ver a Jesús. Se acercan a los apóstoles Felipe y Andrés para conseguir una entrevista. Es de suponer que el deseo de ver a Jesús no era una mera curiosidad. Ciertamente Jesús era un tipo original y discutido. Pero es y significa mucho más. A lo mejor pretendían seguirle, descubrirle, conocerle…

A todo cristiano le corresponde la tarea de ser mediador, “pontífice”, es decir, el que hace puentes: entre los hombres – mujeres y Dios. Todos estamos llamados e invitados a ser “puente”, intermediarios, pero algunos con más intensidad. Curiosamente el pasado martes de ésta semana cumplía cinco años de pontificado el Papa Francisco. Lo cual ha dado pie a múltiples reportajes sobre su persona. Ha venido de la periferia. Concretamente, de Latinoamérica, región que aporta la cifra de 500.000.000 millones de católicos. Casi la mitad de los mil 285 millones de católicos extendidos por todo nuestro mundo. Ha colaborado para derribar el muro entre el Norte rico y el Sur pobre. Se han registrado avances, pero a veces demasiado tímidos. Principalmente en el capítulo de las mujeres. Francisco es un misionero que quiere anunciar el evangelio recalcando el mensaje de cercanía y amistad de Dios con todos los hombre y mujeres, por eso el Papa empuja a la Iglesia a salir de sí misma, quiere una Iglesia en salida, es decir, dispuesta a arrancar con brío.

“Ver a Jesús”. En bastantes casos necesitan o necesitamos despertar, actualizar la imagen y la vida de Jesús: más algunos de los que han sido o son católicos de toda la vida que los considerados como alejados.

Francisco se ha distinguido por renunciar a ciertos ornamentos papales, como los zapatos rojos, como el vivir, no en el palacio del Vaticano, sino en la residencia de Santa Marta, un edificio más discreto. En el apartado ético- social se ha convertido en un líder mundial. En cuanto a la Teología de la Liberación ha pasado a ser escuchada. Referente a la ecología, ahí está la encíclica “Laudato si sobre el cuidado de la casa común”. Ha relacionado “la preocupación por la naturaleza y la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior”. En resumen el Papa Francisco ha cumplido “sus cinco años sin visos de cansancio”. Sigue con espíritu emprendedor, la opinión pública respalda su pastoral, “su lucha contra los abusos sexuales así como su defensa de los pobres, de los migrantes y refugiados. Más aún le ven valiente (Se ha atrevido a levantar alfombras sin pestañear), cercano. Ocho de cada diez jóvenes irían con él de cañas”. Sobre todo desea ardientemente volver a Jesús.

Ha conectado con la mayoría de los movimientos populares, resumidos bajo las tres T: trabajo, tierra, y techo.

No basta que el Papa se esfuerce hasta el agotamiento. Estamos ante una sociedad herida, no es suficiente que la macro economía marche bien, si la micro economía está muy débil. Esto es aplicable en lo espiritual.

Josetxu Canibe

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