Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día

En la tarde de aquel día, el primero de la semana, y estando los discípulos con las puertas cerradas por miedo a los judíos, llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!». Y les enseñó las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Él repitió: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros». Después sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retengáis, les serán retenidos». Tomás, uno de los doce, a quien llamaban «el Mellizo», no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor». Él les dijo: «Si no veo en sus manos la señal de los los clavos y no meto mi dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creo».

Ocho días después, estaban nuevamente allí dentro los discípulos, y Tomás con ellos. Jesús llegó, estando cerradas las puertas, se puso en medio y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo aquí y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás contestó: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús dijo: «Has creído porque has visto. Dichosos los que creen sin haber visto».

Otros muchos milagros hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro. Éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el mesías, el hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Lucas 24, 35-48

Comentario del Evangelio

Después de la Resurrección, Jesús se aparece muchas veces a los apóstoles. Esto les hace recobrar la fuerza y la esperanza que habían perdido: les hace tener fe, que es lo más importante para ser cristiano.

Y siempre les dice que la paz esté con ellos; para Jesús es muy importante la paz. Cuando vamos a la Iglesia a misa, siempre nos damos la paz, porque vivir en paz con los demás es imprescindible para los que somos seguidores de Jesús.

Para hacer vida el Evangelio

• Piensa si no estás en paz con alguna persona y escribe aquí su nombre y el problema que tienes.

• ¿Por qué nos damos la paz en la Iglesia en las misas? ¿Qué significa la paz para los cristianos?

• Escribe un compromiso que te ayude a reconciliarte con esa persona con la que tienes algún problema.

Oración

Abre nuestro entendimiento, Señor,
para comprender lo que la vida
nos vaya trayendo,
para entender al hermano,
para buscar soluciones justas para todos,
para que inventemos una tierra nueva,
para que sigamos tus caminos.

Abre nuestro entendimiento
al quejido del hermano,
al reparto injusto de los bienes,
a las diferencias que dejamos que nos alejen,
a las coincidencias que nos unan y potencien,
al dolor y soledad de tanta gente

que vive a nuestro lado y no oímos.
Abre nuestro entendimiento a tu Palabra,
para que sea el alimento de nuestro corazón,
para que nos contagie tu manera de amar,
para que nos purifique de teorías y normas,
para que llene de contenido nuestros ritos

y para que sigamos tu Camino
de Verdad y de Vida.