Por la Resurrección

Te damos gracias, Padre santo,
por Jesús, tu Hijo amado,
nuestro Cordero pascual.

El, plenitud de paz, de alegría y de amor,
vino a traer la paz a los hombres.

El entregó su sangre para renovar tu Alianza
y hacer brotar la fuente
que se dilata en vida eterna.

En él te conocemos a ti
y por él hasta ti somos guiados
para habitar en tu presencia.

Por eso,
con todos los hermanos nuestros
que han sido santificados en su sangre
y renovados por el Espíritu,
¡te bendecimos, Dios y vida nuestra!