Para la catequesis: Domingo V de Pascua

V Domingo de Pascua
29 de Abril 2018

Hechos 9, 26-31; Salmo 117:21, 26b-27. 28.30. 31-32; 1 Juan 3:18-24; Juan 15:1-8

La vid verdadera

Jesús continúo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí. Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego. Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. Mi Padre recibe honor cuando ustedes dan mucho fruto y llegan así a ser verdaderos discípulos míos.

Reflexión

Jesús depende de nosotros para que seamos su voz y sus manos para los demás. ¿Qué le ocurre a una rama si se le corta de su tronco y no se siembra? Solita se seca porque no recibe agua y nutrición. Una rama unida al tronco da frutas. Así nosotros también necesitamos a Jesús para dar buenos frutos. ¿Por qué? ¿Qué significa dar fruto? ¿Qué buenos frutos pueden dar?

Actividad
En el dibujo siguiente hay una vid con tallos y frutas. Extender las ramas en otra página más grande. Haz que los niños escriban sus nombres y una palabra como pueden dar fruto para Jesús, y que coloreen y peguen las frutas en las ramas.

Oración
Señor, a veces nos separamos de ti o nos olvidamos de tu presencia. Entonces nos parece que la vida no tiene sentido, ni alegría. Recuérdanos siempre que, para vivir y dar fruto tenemos que estar unidos a ti y entre nosotros, cómo la vid. Amen