Las manos de María

El tiempo de Pascua, es el tiempo de la alegría. La Resurrección de Jesús ilumina el ser de nuestra vida cristiana.

Las manos de María, acogieron en el pesebre, a un Jesús que -siendo Niño- tenía la grandeza del mismo Dios.

Las manos de María, sostuvieron al pie de la cruz, a un Jesús que siendo fuerte se hizo débil por salvarnos.

El mes de mayo, ayudados por las MANOS DE MARIA, son días para abrir las nuestras y acoger el fruto de la Pascua: ¡Ha resucitado!

Las MANOS DE MARIA supieron acoger, acunar, cuidar, alimentar y -en los momentos de prueba- sostener el cuerpo de Jesús.

Hoy, además, con las manos de María, tenemos un recuerdo especial por los que trabajan. Por aquellos que saben ofrecer su esfuerzo y su tesón por completar y perfeccionar la creación de Dios.

Para la reflexión: 

  • ¿Acogemos la Eucaristía con devoción y preparación?
  • ¿Acunamos a los “nuevos cristos” que salen a nuestro encuentro?
  • ¿Cuidamos la fe con una oración sólida, sistemática y convencida?
  • ¿Alimentamos nuestro amor a Dios con nuestra confianza en El?
  • ¿Ofrecemos el trabajo que realizamos para gloria de Dios y bien de las personas?

En este primer día de mayo, simbolizando el esfuerzo y el trabajo de los hombres y mujeres, acercamos hasta María, una paleta de construcción.

ORACIÓN

TUS MANOS, MARIA

Son grandes, porque en ellas,
todos cabemos
Son pequeñas, porque en ellas,
se desborda el Misterio de Dios
Son limpias, porque ellas,
no conocieron la corrupción
Son delicadas, porque ellas,
acariciaron el tesoro más preciado: Jesús
Son cuidadas, porque ellas,
fueron bendecidas desde el principio por Dios
Son orantes, porque ellas,
supieron juntarse para alabar al Creador
Son señales, porque ellas,
siempre nos enseñan el camino hacia Jesús
Son decididas, porque ellas,
no se echaron atrás ante las dificultades
Son amantes, porque ellas,
amaron con locura
Amén

Rezamos un Ave María