Vísperas – Viernes V de Pascua

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: TU CUERPO ES PRECIOSA LÁMPARA

Tu cuerpo es preciosa lámpara,
llagado y resucitado,
tu rostro es la luz del mundo,
nuestra casa, tu costado.

Tu cuerpo es ramo de abril
y blanca flor del espino,
y el fruto que nadie sabe
tras la flor eres tú mismo.

Tu cuerpo es salud sin fin,
joven, sin daño de días;
para el que busca vivir
es la raíz de la vida. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Cristo por nosotros se hizo pobre a fin de que nosotros nos enriqueciéramos. Aleluya.

Salmo 40 – ORACIÓN DE UN ENFERMO

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor;
«A ver si se muere y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cristo por nosotros se hizo pobre a fin de que nosotros nos enriqueciéramos. Aleluya.

Ant 2. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya.

Salmo 45 – DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya.

Ant 3. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cantemos al Señor, sublime es su victoria. Aleluya.

LECTURA BREVE   Hb 5, 8-10

Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia, y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y digámosle:

Hijo de Dios vivo, bendice a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por los ministros de tu Iglesia: que, al distribuir entre sus hermanos el pan de vida,
encuentren también ellos en el pan que distribuyen su alimento y fortaleza.

Te pedimos por todo el pueblo cristiano: que viva, Señor, como pide la vocación a que ha sido convocado
y se esfuerce por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Te pedimos por los que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor,
para que haya paz y concordia entre los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos,
y que nuestros hermanos difuntos, a quienes encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu reino.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, concédenos realizar plenamente en nosotros mismos el misterio pascual, para que la alegría que experimentamos en estas fiestas nos dé una fuerza constante que nos lleve a la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 4 de mayo

Lectio: Viernes, 4 Mayo, 2018

Tiempo de Pascua

1) Oración inicial

Señor Dios todopoderoso, que, sin mérito alguno de nuestra parte, nos has hecho pasar de la muerte a la vida y de la tristeza al gozo; no pongas fin a tus dones, ni ceses de realizar tus maravillas en nosotros, y concede a quienes ya hemos sido justificados por la fe la fuerza necesaria para perseverar siempre en ella. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Juan 15,12-17

Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros.

3) Reflexión

• El evangelio Juan 15,12-17 ya ha sido meditado hace pocos días (….. o será retomado dentro de algún día). Vamos a retomar algunos puntos de aquel día.

• Juan 15,12-13: Amar a los hermanos como él nos amó. El mandamiento de Jesús es uno solo: “¡amarnos unos a otros como él nos amó!” (Jn 15,12). Jesús supera el Antiguo Testamento. El criterio antiguo era: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lb. 18,19). El nuevo criterio es: “Amaros unos a otros como yo os he amado”. Aquí él dice aquella frase que seguimos cantando hasta hoy: “¡No hay prueba de mayor amor que dar la vida para los hermanos!”

• Juan 15,14-15: Amigos y no siervos. “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando”, a saber, la práctica del amor hasta el don total de sí! En seguida, Jesús coloca un ideal altísimo para la vida de los discípulos. Dice: “No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. Jesús no tenía más secretos para sus discípulos. Todo lo que oye del Padre nos lo cuenta. Este es el ideal bonito de la vida en comunidad: llegar a una total transparencia, hasta el punto de no tener secretos entre nosotros y poder confiar totalmente el uno en el otro, poder compartir la experiencia que tenemos de Dios y de la vida y, así, enriquecernos mutuamente. Los primeros cristianos podrán realizar este ideal durante unos años. “Eran un solo corazón y una sola alma” (He 4,32; 1,14; 2,42.46).

• Juan 15,16-17: Fue Jesús el que nos escogió. No fuimos nosotros quienes elegimos a Jesús. Fue él quien nos encontró, nos llamó y nos dio la misión de ir y dar fruto, un fruto que permanezca. Nosotros le necesitamos a él, pero también él nos necesita a nosotros para poder seguir haciendo hoy lo que hizo para la gente de Galilea. La última recomendación: “¡Esto os mando: que os améis unos a otros!”

4) Para la reflexión personal

• Amar al prójimo como Jesús nos amó. Este es el ideal de cada cristiano. ¿Cómo lo estoy viviendo?

• Todo lo que oí de mi Padre os lo he contado. Este es el ideal de la comunidad: llegar a una transparencia total. ¿Cómo lo vivo en mi comunidad?

5) Oración final

A punto está mi corazón, oh Dios,

mi corazón está a punto;

voy a cantar, a tañer,

¡gloria mía, despierta!,

¡despertad, arpa y cítara!,

¡a la aurora despertaré! (Sal 57,8-9)

Oración Buenos días

Oración para la mañana en la semana del 7 al 11 de mayo, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 7 al 11 de mayo. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 7 al 11 de mayo. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 7 al 11 de mayo. Ed. Secundaria

 

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Buenos días 7 al 11 de mayo.Bachiller

Los pies de María

Escuchamos la Palabra: (del evangelio de Lucas)

Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo:

-Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.

Reflexión:

Ponerse en camino es sentirse viv@. Cuando nos visita la suerte (en sus diversas formas) ¿qué solemos hacer? Simplemente, comunicarlo.

María, con los pies polvorientos, se puso en camino hacia la casa de su prima Isabel. Salió de su casa. No le importó nada, aunque el evangelio no lo diga, correr riesgos ni dificultades: ¡se puso en camino y se acabó¡

Los pies de María son dinámicos. Se aventuran a perderse en los amplios caminos de la vida para que, los hombres, conozcamos a Jesús.

No nos podemos instalar en la comodidad. Los pies de María, nos invitan a salir de nosotros mismos. A no cerrarnos en los cómodos muros de nuestros problemas o éxitos, alegrías o tristezas.

Salir al encuentro de los demás (y no sólo de los familiares) es hacerles partícipes de nuestros sueños y de nuestras conquistas, de nuestras inquietudes  y también de nuestros fracasos.

No esperemos a que nadie llame a la puerta de nuestro hogar para reclamar o pedir ayuda. La caridad o la delicadeza, cuando surge espontáneamente, tiene hasta más valor.

Presentemos a María, en este momento, la flor de nuestro servicio. Que nuestros pies, lejos de buscar caminos cortos y esquivar miedos, los dirijamos por las sendas que conducen hacia las personas que nos esperan y que, sin nosotros, tal vez no podrán seguir adelante.

ORACIÓN

TUS PIES, MARIA
Van al ritmo de tu pensamiento: tengo que salir
Caminan con el timón de tu fe
Sorprenden por la rapidez de tu disposición
Avanzan sin tener más horizonte que el llegar para servir.

TUS PIES, MARIA
Apuntan en la dirección que Dios te marca
Corren presurosos para no llegar tarde
Se resienten cuando se detienen,
y sanan cuando peregrinan

TUS PIES, MARIA
No saben estar en propia casa
suspiran siempre otra donde Tú puedas estar
otros a los que tú puedas lavar o curar

TUS PIES, MARIA
No conocen el descanso ni la tregua
siempre están en movimiento
fecundamente avanzan
constantemente se mueven
y sin pereza para dejar tu casa.
¿Cuales es, María, el secreto de tus pies?
¿No será acaso, María, los hermanos que te esperan?
¿No será, María, que no puedes permanecer sin hacer el bien?
¿No será, tal vez, que en los mil detalles es donde Tú disfrutas?
Gracias, María, por venir a visitarme
Como tu prima Isabel
yo también necesito de tus atenciones:
mi corazón anhela una caricia de madre
mis ideas necesitan ser ordenadas
mi cabeza un regazo donde repostar un momento.
Gracias, María, por poner tus pies en dirección a mi humilde casa.Amén

Rezamos un Ave María

Ecclesia in Medio Oriente

43. El primer fundamento de la comunión intereclesial es la comunión en el seno de cada iglesia local, que se alimenta siempre de la Palabra de Dios y de los sacramentos, así como de las diversas formas de oración. Por tanto, invito a los obispos a manifestar su solicitud por todos los fieles de su jurisdicción, sin discriminaciones por su condición, nacionalidad o proveniencia eclesial. Que apacienten el rebaño de Dios confiado a ellos, velando por él «no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño» (1 P 5,3). Que presten una atención especial a quienes no son constantes en la práctica religiosa y a los que, por diversas razones, la han abandonado[40]. Se cuidarán también de ser la presencia amorosa de Cristo entre los que no profesan la fe cristiana. Así promoverán la unidad entre los cristianos mismos y la solidaridad entre todos los hombres, creados a imagen de Dios (cf. Gn 1,27), pues todo viene del Padre, que es hacia quien nos dirigimos (cf. 1 Co 8,6).


[40] Cf. Código de los cánones de las Iglesias orientales, can. 192,1.

La misa del Domingo: misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos, amigos y hermanos, a esta Misa del 6º Domingo de la Pascua. Poco a poco nos vamos acercando a fiestas tan importantes como la Ascensión del Señor, Pentecostés (la venida del Espíritu santo) o la Santísima Trinidad.

Mientras tanto vamos sintiendo que, Dios, es amor. Que, el Señor, nos ofrece lo que recoge de Dios: amor y más amor.

¿En qué se nos puede notar que somos amigos de Jesús? Ni más ni menos en el amor que ofrecemos. Es un distintivo que hemos de llevar. Un traje que, por nada del mundo, hemos de guardar en el armario de nuestro egoísmo particular.

Nos ponemos de pie y comenzamos esta celebración

2. MONICIÓN A LA ASPERSIÓN DEL AGUA

Para que brote el amor, es necesario romper con nuestros individualismos. Con el “todo para mí”. Que el agua que va a ser derramada sobre nuestras cabezas nos limpie de todo aquello que nos impide amar como el Señor ama o acercarnos a los demás como el Señor lo hace: con deseos de justicia, verdad y amor. Pensemos en qué tenemos que cambiar para dar fruto cristiano.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

En Jesucristo, Dios, nos ha elegido para ser sus hijos. ¿Por qué? Simplemente porque, como muy bien dice Juan, DIOS ES AMOR. El fondo de Dios, su esencia, su ser…es el AMOR.

Además, el evangelio de este día, nos invita a caer en la cuenta de algo muy importante: somos amados por Dios y, por lo tanto, estamos llamados a amar con el mismo amor que sentimos del Señor. ¿Seremos capaces? Escuchemos con atención.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Una oración especial por el Papa Francisco. Para que promueva el entendimiento y el respeto entre todas las naciones y pueblos de la tierra. Roguemos al Señor.

4.2. Por todos nosotros aquí reunidos. Para que no pongamos barreras al amor. Para que tengamos detalles con aquellas personas que más lo necesitan. Roguemos al Señor.

4.3. Por los que sólo piensan es ser amados, en ser servidos. Para que lleguen a conocer la satisfacción que produce el amar a las personas sin esperar nada a cambio. Roguemos al Señor.

4.4. ¿Somos buenos con los que nos rodean? ¿Damos amor o irradiamos odio? Que el Señor nos conceda la gracia de guardar y practicar el mandamiento del amor. Roguemos al Señor.

4.5. Un recuerdo especial por la Virgen María. Le ofrezcamos en este domingo la FLOR DE LA FRATERNIDAD. Que contribuyamos, en gestos y palabras, a la paz del mundo. Roguemos al Señor.

4.6. Por los que en estos días reciben el sacramento del bautismo, de la primera comunión, de la confirmación, unción de enfermos o también son sacerdotes. Para que DIOS sea el centro de sus vidas. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con los 10 mandamientos queremos comprometernos ante el Señor, a seguir sus indicaciones. Pero, sobre todo, queremos manifestar a Dios nuestro deseo de amarle con todo nuestro corazón.

5.2. Con esta palabra “GRACIAS” queremos agradecerle al Señor el amor infinito que nos tiene.

5.3. EL PAN y el VINO han sido posibles gracias al esfuerzo y cooperación de muchas personas. Que nunca falte en las mesas de las familias lo más imprescindible para vivir dignamente.

6. ORACIÓN FINAL

PERMANECEREMOS EN TI, SEÑOR
En las luchas y en las penas
En las alegrías y en los trabajos

PERMANECEREMOS EN TI, SEÑOR
Con la fe y la esperanza
Con la ilusión y la entrega confiada

PERMANECEREMOS EN TI, SEÑOR
Renovando nuestro Bautismo
Aumentando nuestra caridad
Desarrollando nuestros talentos

PERMANECEREMOS EN TI, SEÑOR
Ofreciendo nuestra ayuda
Saliendo al encuentro de los enfermos
Sonriendo al que se encuentre triste

PERMANECEREMOS EN TI, SEÑOR
Con tu amor y con tu auxilio
Con tu sombra y con tu poder
Con tu Palabra y con tu Eucaristía
Con tu Iglesia y con la oración

PERMANECERMOS EN TI, SEÑOR

7.- NOTA:

Al finalizar la Eucaristía, y dado que estamos en el mes de mayo, no estaría nada de mal el acercar un pequeño ramo de flores a la Virgen mientras se entona un canto.

No queremos marcharnos de este encuentro con el Señor, sin manifestar igualmente nuestro cariño y amor por la Virgen María.

A la Virgen, si algo le gusta, es precisamente que estemos unidos al Señor. Que permanezcamos fieles en el camino que Dios nos indica con sus mandamientos.

Con estas flores, llevamos ante María, nuestro deseo de permanecer unidos a Dios.

El amor cristiano es universal, católico

1.- Es claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Todavía estaba hablando Pedro, cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. Estas palabras que el autor de Hechos pone en boca de Pedro son muy significativas para entender el paso del amor judío al amor cristiano. En la mayor parte de los textos del Antiguo Testamento y en algunos textos del Nuevo el amor de Dios a su pueblo se refiere exclusivamente al amor de Dios hacia su pueblo elegido, hacia Israel. No olvidemos que los apóstoles eran judíos practicantes de la religión judía, tal como ésta está regulada en el Antiguo Testamento, en la Ley Mosaica. Por eso, digo que este texto del apóstol Pedro es muy importante y significativo, para comprender el cambio de mentalidad religiosa de Pedro y de los demás apóstoles, que no fue un cambio puntual, que se produjera en un momento determinado, de una sola vez. Fue un cambio progresivo, con sus normales y lógicas dificultades. Los cristianos de hoy afortunadamente ya no dudamos del carácter universal y católico de nuestra fe cristiana. Lo importante ahora es que nosotros prediquemos y vivamos este nuestra universal y católica fe cristiana con verdadera humildad y generosidad de espíritu, cosa que no siempre hemos hecho, a lo largo de nuestra historia cristiana. No sólo cuando nos relacionamos con otras confesiones cristianas, como puede ser la confesión protestante, sino con las otras religiones no cristianas, como la religión musulmana, la budista, la hindú, u otra cualquiera de las muchas religiones que existen en este momento. La religión, cualquier religión, debe ser un instrumento, un camino que nos acerca y nos conduce al verdadero Dios, al único Dios que existe. Todos los que buscamos a Dios, todos los buscadores de Dios, debemos considerarnos compañeros y hermanos en la búsqueda del único y verdadero Dios. Hagamos, pues, de nuestro cristianismo un cristianismo universal y católico, buscando siempre la fraternidad y el encuentro, más que la diversidad, en nuestra continua búsqueda del único Dios verdadero. En este sentido debemos rezar el salmo responsorial, el salmo 97, cuando decimos que “el Señor revela a las naciones su salvación”.

2.- Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. En esta primera carta del apóstol y evangelista san Juan se nos dice la frase que podemos considerar como resumen de todo el pensamiento de san Juan sobre lo que es Dios: Dios es amor. Toda nuestra relación con Dios, si queremos que sea una relación directa y fundamental, debe fundarse siempre en el amor. El amor de Dios es divino, claro, pero nos lo manifestó de forma clara y manifiesta en un hombre, en su Hijo Jesús. Por eso, nosotros, cuando queremos amar a Dios como él nos amó, debemos amarnos unos a otros como Cristo nos amó. Cristo nos amó hasta dar su vida por nosotros, por eso nosotros debemos amarnos unos a otros hasta gastarnos y desgastarnos en el servicio a los demás. Si no amamos a los demás no amamos a Dios, porque así nos lo enseñó Jesús.

3.- Este es mi mandamiento; que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por los amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando… Esto os mando: que os améis unos otros. Estas frases las pone el evangelista san Juan en boca de Jesús. El amor no es sólo, ni principalmente, una teoría, sino una práctica. “Obras son amores y no buenas razones”. Cumplir el mandamiento de Jesús: amarnos unos a otros como él nos amó, no es algo fácil, pero es algo que los cristianos debemos intentar todos los días. Si no nos amamos unos a otros como Cristo nos amó, no amamos a Dios, ni conocemos a Dios. Si Dios, al final de nuestra vida, nos va a examinar en el amor, todos los días nosotros, al examinar nuestro comportamiento diario, debemos examinarnos en el amor. Todo lo que hacemos durante el día, aunque se trate de cosas que nos parecen poco importantes, son muy importantes ante Dios, si lo hacemos con amor. Amémonos, pues unos a otros, porque sólo así podemos estar seguros de que estamos amando a Dios.

Gabriel González del Estal

Oración: Orar con María

En este mes de mayo queremos tener presente en nuestra oración a María. Dios reservó para ella un lugar privilegiado en la historia de salvación al elegirla como madre de su hijo.

El suyo no fue un acoger pasivo de la voluntad de Dios. María puso toda su vida al servicio del proyecto de Dios: como madre, como transmisora de la fe a su hijo, como seguidora de Jesús, como vida entregada a los demás y como mujer vuelta a Dios.

María puede ser para nosotros un modelo en nuestra vida de fe. Un modelo al que siempre podemos volver porque nunca se agota, a pesar de los pocos pasajes del evangelio en el que se nos habla de ella.

“Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin…He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.”(Lc 1, 32-33.38)

 
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Orar con María