Los sentimientos de María

Reflexión:

Todos tenemos un plan marcado por Dios, para llevarlo a feliz cumplimiento.

María, pensaría para sus adentros que Dios, estaba loco. Que aquello era irrealizable. Pero, Ella, se fió.

A simple vista no estaba preparada, pero por delante, le quedaba toda una vida para llevar a cabo dos proyectos pensados para Ella: ser Madre de Dios y Madre de Cristo.

María no se dejó llevar por sus sentimientos. Se fió de Dios. Se puso a su disposición y, sobre todo, creyó en su Palabra.

María quiso, libremente por la fe, engancharse al tren de Dios y, con sus sentimientos de gratitud, de emoción y de alegría, encarriló con más entusiasmo todavía lo que Dios le anunció por el Angel.

¿Qué puede en nosotros? ¿La fe o los simples sentimientos?

¿Nos dejamos llevar, como María, por el tren de la gracia de Dios?

¿Qué es más fuerte? ¿Dios o los interrogantes que nos asedian?

Una flor, muy singular, podemos ofrecer en estas horas a María: que prevalezca Dios sobre nuestros sentimientos de decepción o deserción.

ORACIÓN

DAME, TUS SENTIMIENTOS, MARIA
Para que mi fe, sea más fuerte que mis pensamientos
Para que mis dudas, no se impongan a la fe
Para que mi fuerza, no se resista a la invitación de Dios
DAME, TUS SENTIMIENTOS, MARIA
Para que no me conforme con los mínimos
Para que no me embargue el pesimismo
Para que, lejos de decir «no» siempre diga «sí.
DAME, TUS SENTIMIENTOS, MARIA
Para que, la alegría, me anime en el seguimiento a Jesús
Para que, la esperanza, me ayude a seguir hacia adelante
Para que, la gratitud, sea consecuencia de dejarme llevar por Dios
¿Cómo lo hiciste, María?
¿Cómo pudo más Dios que la debilidad para responderle?
¿Cómo venció el ángel y no tus dudas?
Sólo, María, la fe y la esperanza
te hicieron dejar, en segundo plano,
los sentimientos de temor o de temblor
que asomaron en un primero momento.

Rezamos un Ave María