Vísperas – Jueves VI de Pascua

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA.

Es la Pascua real, no ya la sombra,
la verdadera pascua del Señor;
la sangre del pasado es solo un signo,
la mera imagen de la gran unción.

En verdad, tú, Jesús, nos protegiste
con tus sangrientas manos paternales;
envolviendo en tus alas nuestras almas,
la verdadera alianza tú sellaste.

Y, en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
reconciliada con tu Padre eterno;
y, desde arriba, vienes a llevarnos
a la danza festiva de tu cielo.

Oh gozo universal, Dios se hizo hombre
para unir a los hombres con su Dios;
se rompen las cadenas del infierno,
y en los labios renace la canción.

Cristo, Rey eterno, te pedimos
que guardes con tus manos a tu Iglesia,
que protejas y ayudes a tu pueblo
y que venzas con él a las tinieblas. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Cristo está constituido por Dios juez de vivos y muertos. Aleluya.

Salmo 71 I – PODER REAL DEL MESÍAS

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cristo está constituido por Dios juez de vivos y muertos. Aleluya.

Ant 2. Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

Salmo 71 II

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;

él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;
él intercederá por el pobre
y lo bendecirá.

Que haya trigo abundante en los campos,
y ondee en lo alto de los montes,
den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso,
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

Ant 3. Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. Aleluya.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. Aleluya.

LECTURA BREVE   1Pe 3, 18. 21b-22

Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Lo que actualmente os salva no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Vuestra tristeza se convertirá en gozo, y nadie os quitará vuestra alegría. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vuestra tristeza se convertirá en gozo, y nadie os quitará vuestra alegría. Aleluya.

PRECES

Alabemos y glorifiquemos a Cristo, a quien Dios Padre constituyó fundamento de nuestra esperanza y primicia de la humanidad resucitada, y aclamémoslo, suplicantes:

Rey de la gloria, escúchanos.

Señor Jesús, tú que, por tu propia sangre y por tu resurrección, penetraste en el santuario de Dios,
llévanos contigo al reino del Padre.

Tú que, por tu resurrección, robusteciste la fe de tus discípulos y los enviaste a anunciar el Evangelio al mundo,
haz que los obispos y presbíteros sean fieles heraldos de tu Evangelio.

Tú que, por tu resurrección, eres nuestra reconciliación y nuestra paz,
haz que todos los bautizados vivan en la unidad de una sola fe y de un solo amor.

Tú que, por tu resurrección, diste la salud, al tullido del templo,
mira con bondad a los enfermos y manifiesta en ellos tu gloria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que, por tu resurrección, fuiste constituido primogénito de los muertos que resucitan,
haz que los difuntos que en ti creyeron y esperaron participen de tu gloria.

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, que has otorgado a tu pueblo el don de la redención, concédenos vivir eternamente la alegría de la resurrección de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 10 de mayo

Lectio: Jueves, 10 Mayo, 2018
Tiempo de Pascua

1) Oración inicial
Escucha, Señor, nuestra oración y concédenos que así como celebramos en la fe la gloriosa resurrección de Jesucristo, así también, cuando él vuelva con todos sus santos, podamos alegrarnos con su victoria. Por Jesucristo nuestro Señor.

 
2) Lectura
Del santo Evangelio según Juan 16,16-20

«Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: `Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y `Me voy al Padre’?» Y decían: «¿Qué es ese `poco’? No sabemos lo que quiere decir.» Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho:
`Dentro de poco no me veréis
y dentro de otro poco me volveréis a ver?’
En verdad, en verdad os digo
que lloraréis y os lamentaréis,
y el mundo se alegrará.
Estaréis tristes,
pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. »
 
3) Reflexión
• Juan 16,16: Ausencia y presencia. Jesús dice un «poco» (mikròn), es decir, un tiempo muy breve, como un “instante”. Por encima de los múltiples matices, se quiere enfatizar la brevedad del tiempo. Si el tiempo que Jesús ha pasado junto a los suyos como verbo encarnado ha sido muy breve, igualmente será breve el tiempo que separará su partida y su retorno. No habrá cambio en la situación interior de sus discípulos porque no cambia su relación con Jesús: hay una cercanía permanente. Por eso, la visión de Jesús no sufrirá interrupción, sino que tendrá como característica la comunión de vida con él (Jn 14,19). Es interesante el uso repetido del verbo “ver” en el v.16: “Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver”. La expresión “un poco y no me veréis” recuerda el modo en que los discípulos ven en el Jesús histórico al Hijo de Dios; la otra expresión “un poco y me volveréis a ver” remite a la experiencia del Cristo resucitado. Parece que Jesús quiere decir a sus discípulos que por brevísimo tiempo permanecerán aún en la condición de verlo, de reconocerlo en su carne visible, pero, después, lo contemplarán con una visión diferente porque se les mostrará transformado, transfigurado.

• Juan 16,17-19: La incomprensión de los discípulos. Mientras tanto, algunos discípulos no consiguen comprender qué significa esta ausencia de Jesús, es decir, su ida al Padre. Experimentan algún desconcierto ante las palabras de Jesús, y lo expresan con cuatro interrogantes, unidos en una misma expresión: “¿Qué es eso que nos dice?”. El lector ha oído otras veces los interrogantes de Pedro, de Felipe, de Tomás, de Judas -no el Iscariote- y ahora los de los discípulos que piden explicaciones. Los discípulos no acaban de entender de qué habla. No comprenden cómo Jesús, si se va al Padre, puede ser visto de nuevo por ellos (vv.16-19). Mas el interrogante parece concentrarse en aquel “poco”, que para el lector parece ser un tiempo larguísimo que no se acaba nunca, sobre todo cuando se está en la angustia y en la tristeza. De hecho, no pasa el tiempo de la tristeza. Se espera una respuesta por parte de Jesús, pero el evangelista retoma antes la pregunta: ¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?” (v.19).
• Juan 16,20: La respuesta de Jesús. De hecho, Jesús no responde a la pregunta que le hacen: “¿qué quiere decir ese dentro de poco?”, pero los invita a la confianza. Es verdad que los discípulos serán probados, sufrirán mucho, se hallarán solos ante una situación hostil, abandonados a un mundo que disfruta con la muerte de Jesús, pero Jesús asegura que su tristeza se convertirá en gozo. A la tristeza se contrapone un tiempo en el que todo se invertirá. El inciso adversativo “pero vuestra tristeza se convertirá en gozo” subraya este cambio de perspectiva. Para el lector es evidente que la expresión “un poco”, “dentro de un tiempo breve” corresponde a aquel instante o momento en que la situación será cambiada, pero hasta entonces todo sabe a tristeza y a prueba.
En definitiva, los discípulos reciben de Jesús una promesa de felicidad y de gozo; en virtud de aquel instante que invierte la situación difícil a la que “los suyos”, la comunidad eclesial, están sometidos, ellos entrarán en la realidad de un mundo iluminado por la resurrección.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Estoy convencido de que pasará el tiempo de la prueba y Él volverá a estar conmigo?

• «Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo”. ¿Qué efecto tienen en los aconteceres de tu vida estas palabras de Jesús? ¿Cómo vives tus situaciones de tristeza y de angustia?
 
5) Oración final
Los confines de la tierra han visto

la salvación de nuestro Dios.
¡Aclama a Yahvé, tierra entera,
gritad alegres, gozosos, cantad! (Sal 98,3-4)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

22. “Al final de cada unidad temática, una serie de textos breves resumen en fórmulas condensadas lo esencial de la enseñanza. Estos “resúmenes” tienen como finalidad ofrecer sugerencias para fórmulas sintéticas y memorizables en la catequesis de cada lugar”.

El catecismo mayor ha hecho un esfuerzo para que al final de cada unidad temática tengamos un breve resumen de lo que se ha dicho anteriormente que puede ser muy interesante para quien lea el catecismo mayor para distinguir la columna vertebral de otras cosas complementarias que se van añadiendo.

En el catecismo, en los márgenes se ponen números de otros puntos del catecismo en los cuales se desarrolla más lo que se está diciendo ahí, es una forma de interrelacionar los puntos del catecismo.

Las sandalias de María

La imagen que, a veces, podemos tener de María puede ser equivocada o, cuando menos, no del todo real.

¿Sus vestidos serían los que la imaginería han tallado? ¿Su manto tendría tanto bordado? ¿Sus sienes estarían tan decorosamente adornadas por oro y plata?

La piedad popular, el cariño del pueblo, ha ido -en el discurso de los siglos- añadiendo a la sencillez de María, aquello mejor que el pueblo sabía ofrecerle, brindarle y agasajarle.

Sus sandalias, nos recuerdan la máxima evangélica: ¡bienaventurados los pobres! Ella, si seguimos de cerca sus pasos, nos insinúa que el camino para seguirla no es la grandiosidad de una estatua, sino la grandeza del corazón que cree y espera en Dios.

María, lejos de quedar inmortalizada en piedra o lienzo, es un ser vivo que sigue alentando y aconsejando a los amigos de su hijo. A los que quieren descubrir y avanzar por los caminos de Jesucristo.

¿Veo a María con adornos o radicalmente orientada a los designios de Dios?

¿Contemplo a María, pobre y humilde, o como “diosa” que ocupa un altar?

Ofrecemos, en este mes de las flores, unas sandalias. En ellas habla y se hace presente la pobreza y sencillez de la Virgen.

ORACIÓN

DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Quiero sentir el polvo del camino
para llegar hasta Dios desprendido de todo
Quiero fiarme de la Palabra
y no sustentarme en el alimento cotidiano
DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Para transformar mi camino
en encuentro personal y definitivo con Dios
Para confiar en Aquel que habla de lo alto
cuando yo me empeño en mirar hacia abajo
DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Para ser y vivir un poco como Tú
sin más brújula que tu fe
ni más amparo que  la luz de la luna
DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Para decirle a Jesús que, aun con debilidades,
su resurrección es para mí motivo de alegría
llamada a la conversión
oportunidad para una vida nueva
agua fresca en mi existencia oscura y sedienta
DAME TUS SANDALIAS, MARIA
Y, si quieres y puedes,
dime cual es tu paso y tu número
para caminar de igual forma que Tú.
Amén.

Rezamos un Ave María

Ecclesia in Medio Oriente

49. La vocación del joven Samuel (cf. 1 S 3,1-19) nos enseña que los seres humanos necesitan guías expertos para ayudarles a discernir la voluntad del Señor y responder generosamente a su llamada. En este sentido, el florecimiento de las vocaciones debe ser favorecido por una pastoral apropiada. Y ésta ha de estar apoyada por la oración en la familia, las parroquias, los movimientos eclesiales y en el seno de los centros educativos. Quienes responden a la llamada del Señor necesitan crecer en lugares de formación específica y estar acompañados por formadores idóneos y ejemplares. Estos los educarán en la oración, la comunión, el testimonio y la conciencia misionera. Se abordarán con programas adecuados los aspectos de la vida humana, espiritual, intelectual y pastoral, teniendo en cuenta con perspicacia la diversidad del medio, los antecedentes, las pertenencias culturales y eclesiales[45].


[45] Cf. Congregación para la Educación Católica, Ratio fundamentalis Institutionis sacerdotalis (19 marzo 1985), 5-10.

La Ascensión fue la celebración popular y festiva de la Resurrección

1.- Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo. Los que somos ya mayores, cuando la fiesta de la Ascensión se celebraba en jueves, conocimos esta fiesta como uno de los tres jueves del año que brillaban más que el sol. Ahora, al celebrarse en la mayor parte de España en Domingo, la fiesta de la Ascensión ha perdido la brillantez popular y festiva que tenía antiguamente. Desde un punto de vista estrictamente teológico, la fiesta de la Ascensión es una continuación de la fiesta de la Resurrección. Desde un punto vista celebrativo, la Ascensión es la continuación necesaria de la Resurrección. ¿Qué debe decirnos hoy a nosotros, cristianos de este siglo XXI, la celebración de esta fiesta? Pues vamos a fijarnos en lo que nos dicen las lecturas litúrgicas. Cuando los dos hombres vestidos de blanco les dicen a los apóstoles: ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?, lo que realmente quieren decirles es que se acabó el tiempo de Cristo en la tierra, guiándoles y conduciéndolos por los caminos de Galilea. Ahora realmente comienza su tiempo, el tiempo de los discípulos, el tiempo de la Iglesia. Es decir, que a partir de ahora, los discípulos de Cristo deben dedicarse a evangelizar, siguiendo siempre el ejemplo de su Maestro. La Iglesia de Cristo debe ser, desde este momento, la auténtica protagonista de la evangelización. La Iglesia, todos los cristianos, debemos ser la boca, los pies, el cuerpo de Cristo. Somos nosotros, con la ayuda del Espíritu de Cristo, los que tenemos que llevar a nuestra sociedad el evangelio de Cristo. Dios no nos va a abandonar, ni dejar solos, él va a estar con nosotros hasta el fin del mundo, pero Dios quiere que, a partir de ahora, sea la Iglesia de Cristo la responsable directa de predicar y tratar de construir entre todos el Reino de Dios, tal como lo hizo Cristo mientras estuvo físicamente en la tierra. Esta es la tarea que Cristo nos ha encomendado y cumplir esta tarea es el principal propósito que debemos hacer hoy todos los cristianos.

2.- Todo lo puso bajo sus pies y los dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos. Como vemos, San Pablo, en su carta a los Efesios, habla ya de la Iglesia como cuerpo de Cristo. Y, como somos todos los cristianos los que formamos la Iglesia de Cristo, cada uno de nosotros podemos y debemos considerarnos cuerpo de Cristo. Esto quiere decir que la Iglesia, en general, y cada uno de nosotros, en particular, tenemos que actuar siempre movidos y dirigidos por el espíritu de Cristo. Ser cuerpo de Cristo, si queremos ser un cuerpo vivo, quiere decir que todos nuestros pensamientos, palabras y obras deben estar inspiradas y dirigidas por el espíritu de Cristo. El espíritu de Cristo es espíritu de verdad, de justicia, de amor, de vida, de paz, de fraternidad, de santidad. Como hermanos de Cristo e hijos de Dios, todos y cada uno de los cristianos debemos luchar valientemente para que todos puedan ver en nosotros el rostro de Cristo, la imagen de Dios. Corrigiendo en cada momento lo que creamos que se debe corregir y defendiendo lo que creamos que se debe defender. Con sinceridad, con verdad, con humildad.

3.- A los que crean les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre,…impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos. Esto quiere decir que también cada uno de nosotros, en nuestro tiempo, debemos curar enfermos, defender a los marginados, convertir a los pecadores, criticar a los corruptos, ponernos siempre de parte del más necesitado.  La vida cristiana no es sólo contemplación, es también acción caritativa, es un esfuerzo continuado para hacer más humano y más cristiano el mundo en el que vivimos. Los mandamientos de Cristo siguen siendo hoy, igual que ayer, los que Cristo dio a sus apóstoles, que se resumen en el único y principal mandamiento nuevo de Jesús: amar a Dios y demostrar nuestro amor a Dios amando a nuestro prójimo como el mismo Cristo nos amó a nosotros.

Gabriel González del Estal

Ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios

Y les dijo: «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado se salvará, pero el que no crea se condenará. A los que crean les acompañarán estos prodigios: en mi nombre echarán los demonios; hablarán lenguas nuevas; agarrarán las serpientes y, aunque beban veneno, no les hará daño; pondrán sus manos sobre los enfermos y los curarán». Jesús, el Señor, después de haber hablado con ellos, subió al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes. El Señor cooperaba con ellos y confirmaba su doctrina con los prodigios que los acompañaban.

 

Comentario del Evangelio

Hoy celebramos la Ascensión del Señor. Después de la resurrección, Jesús se les apareció muchas veces a los apóstoles. Y este pasaje del Evangelio se cuenta lo último que Jesús le dijo a los apóstoles: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”.

Queda muy claro que la fe, el ser cristiano, es para todo el mundo. Da igual la edad de la persona, si es hombre o mujer, da igual el lugar del mundo en el que vive, si es rico o pobre, la fe es para todos.

Ahora esta es nuestra misión: llevar el Evangelio a todos, mostrarles lo bueno que es ser amigos de Jesús. Pero para ello tenemos que vivir nuestra fe todos los día, y tenemos que invitarles a participar en lo que hacemos en las parroquias, en la vida de la Iglesia.

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe el nombre de alguna persona que conoces que no es cristiana.

• ¿Por qué crees que hay personas que no son cristianas? ¿Qué podemos hacer las personas que no son creyentes? ¿Cómo podemos hacer para que descubran a Jesús?

• Escribe un compromiso para que las personas que no conocen a Jesús puedan acercarse a Él.

 

Oración

Danos Tú, Señor, palabras claras y sencillas,
danos capacidad de contagiar nuestro entusiasmo,
danos lenguaje vivo que no mate tu mensaje,
danos gestos amorosos que transmitan
tu auténtico amor,
danos creatividad para traducirte
a estos tiempos,
danos libertad interior para atrevernos
a transparentarte con nuestra vida.
Haznos tus mensajeros,
conviértenos en tu Buena Noticia,
haz que donde estemos, se note tu presencia
y que nuestro interés sea sólo vivir amando,
y construyendo esa sociedad nueva de paz
y de justicia, de fiesta y de igualdad. Amén.

Id al mundo entero a contar quién es Jesús

Nos mandas, Señor, a contárselo a todos.
No quieres que tu amor nos lo quedemos
para nosotros solos.
Y no sería justo, que tanta felicidad
nos la guardáramos.
Pero sabes que somos tímidos como Jeremías,
que nos sentimos como niños inseguros,
que se callan, cuando más se espera que hablen.

Danos Tú, Señor, palabras claras y sencillas,
danos capacidad de contagiar nuestro entusiasmo,
danos lenguaje vivo que no mate tu mensaje,
danos gestos amorosos que transmitan
tu auténtico amor,
danos creatividad para traducirte
a estos tiempos,
danos libertad interior para atrevernos
a transparentarte con nuestra vida.

Quítanos los miedos a mostrar nuestra interioridad,
libéranos del pudor de contar lo que haces en cada uno,
limpia nuestro mensaje de apariencias y prepotencias,
destruye nuestras seguridades y superioridades,
rompe nuestras intolerancias
al hablar de tus cosas,
haz que nos sintamos hermanos de todos los seres humanos,
que compartimos gozosos la herencia que enriquece nuestra vida.

Vuélvenos osados para transmitir el Evangelio,
conviértenos en amigo que comparte intimidad vital,
haznos creadores de relaciones nuevas, iguales, cálidas,
lánzanos a inventar otra manera fraterna de vivir,
impulsa en nosotros la creatividad
para hacerte atractivo,
abre nuestro corazón y nuestros oídos
a tu continua llamada.

Que no olvidemos nunca que contamos con tu impulso,
que tu Espíritu habita siempre dentro de nosotros,
que Él es la fuerza que nos dinamiza.

Haznos tus mensajeros, conviértenos en tu Buena Noticia,
haz que donde estemos, se note tu presencia
y que nuestro interés sea sólo vivir amando,
y construyendo esa sociedad nueva de paz y de justicia,
de fiesta y de igualdad. Amén.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo de la Ascensión del Señor

• Jesús resucitado pone en acción a los discípulos (15), aquellos que ya habíanactuado con Él.

• Les ofrece hacer lo mismo que Él hizo: proclamar el Evangelio “a toda la humanidad”, “toda la creación” (15),“por todas partes” (20).

• Puede ser bueno recordar cómo empieza este Evangelio de Marcos:“Comienza el Evangelio de Jesucristo, el Mesías, Hijo de Dios” (Mc 1, 1); y, sobretodo, como empieza la misión de Jesús: anunciando la Buena Nueva de Dios. Decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios es cerca. Convertíos y creéis en la buena nueva” (Mc 1, 14-15), y poniéndose en acción Él mismo (valela pena si leemos el resto del capítulo primero, hasta el final).

• El anuncio del Reino de Dios –palabra y acción– es necesario para que nadie se quede sin la oportunidad de disfrutar de la felicidad que Dios ofrece a toda persona (16). Este es el sentido de la afirmación de Jesús sobre creer y bautizarse en oposición a no creer y condenarse.

• Jesús no condena a nadie. Él ofrece su vida de resucitado a todos, a bautizados y a no bautizados. Pero también ofrece la posibilidad de vivir, ya ahora, en este mundo, el sabor de la vida eterna en la comunidad eclesial, siguiéndole muy de cerca junto con los demás discípulos. El no-creer y la condena significan que, libremente, los hay que eligen el camino del desamor y la muerte.

• Como Jesús lo había hecho, los discípulos llevarán a término su misión, con palabras y actuando, combatiendo el mal (17-18).

• Las “señales o signos” (17) queMarcos dice que “acompañarán a los que crean” los encontramos en variaspáginas del Nuevo Testamento como característicos del ministerio de Jesús o de los Apóstoles.

• En el ministerio de Jesús, sin movernos de Mc, encontramos: Mc 1,25-26;3,11-12.22; 7,32-33; 8,25. Y en los Hechos de los Apóstoles los encontramos atribuidos a los discípulos que han recibido el Espíritu Santo: Hch 2,4-13; 3,7; 10,46;16,16-18; 28,3-6.8. De tal manera que podemos decir que aquellos que Cristo Resucitado envía manifiestan el poder que Él tenía sobre toda la Creación, el poder de amar y de pasar haciendo el bien (Hch 10,38).

• Por tanto, podemos decir también, que toda acción de los discípulos de Cristo por la justicia se convierte en signo de credibilidad del anuncio: el Reino está aquí (Mc 1,14).

• “Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (19): el hombre Jesús, el crucificado, es uno con el Padre: es Dios mismo que ha compartido nuestra vida y la lleva a plenitud. Siguiendo sus pasos también nosotros disfrutaremos de la vida del glorificado: en Jesús se unen la humanidad y la divinidad.

• Pese a su ausencia, Jesús es presente y acompaña el camino y la misión – palabra y acción– de los discípulos (20).La Ascensión de Jesús no supone una ausencia, un abandono del mundo. Desde el comienzo de la Iglesia, los discípulos de Jesús han tenido este convencimiento: “el Señor cooperaba y confirmaba” su palabra y acción. Esta ha sido siempre la fuerza de los mártires. Y es la fuerza de quienes se comprometen y se entregan en el servicio.

Comentario al evangelio – 10 de mayo

      Leemos el Evangelio de hoy y quizá no nos quede claro si tenemos que alegrarnos o entristecernos. ¿Está el Señor con nosotros o no? Lo cierto es que para algunos ser cristiano es algo triste y duro. Es como una especie de trabajo pesado, una carga que se lleva sobre los hombros. ¿Cómo alegrarse en esa situación? Da la impresión de que todas las alegrías del cristiano queda relegadas a la otra vida, cuando nos encontremos definitivamente con el Señor. 

      Dicho en otras palabras, es como si la vida del cristiano fuese, o debiese ser, una cuaresma permanente, dedicada siempre a la penitencia y a prepararnos para nuestra particular pasión, a imitación de la pasión de Cristo. La Pascua, desde esa perspectiva es como una especie de alegría indebida. Algún día llegará. Pero a día de hoy no toca, porque estamos penando en este valle de lágrimas. 

      La alegría de la vida, la que da la familia, la que dan los amigos, la que da el sentirse bien con el trabajo o con el servicio generoso que hacemos a los demás, parece que es un poco impropia. Hasta corre el chiste de que todas las cosas buenas de la vida o engordan o son pecado.

      ¡Qué pena que vivamos así nuestra vida cristiana! Porque a los discípulos les tocó vivir en directo aquel momento tan duro de la muerte de Jesús. Aquel si fue tiempo para la tristeza, para llorar sin saber hasta cuándo. Pero, hay que recordarlo y tenerlo siempre presente, ¡Jesús resucitó! Vivimos en este tiempo de la resurrección, de la presencia. La Vida se ha hecho presente en medio de nosotros. Ya no hay lugar para la tristeza sino para el gozo y el disfrute. El cristiano mira este mundo, su propia vida, desde esta perspectiva de la resurrección del Señor. Sabe, en lo más profundo de su corazón, que este mundo se ha abierto a la Vida de Dios, que nuestra vida ya no está herida de muerte sino de Vida. El cristiano está convencido de que somos, los hombres y mujeres de este mundo, creaturas amadas de Dios. Y nuestro Dios es el Dios de la Vida, del Amor y de la Libertad. La tristeza que tuvieron los discípulos se nos ha convertido en gozo y alegría. Nuestro testimonio, nuestra mejor forma de testimoniar la buena nueva del Evangelio al mundo, es vivir en alegría y esperanza cada uno de los momentos de nuestra vida y compartir vida, alegría y esperanza con los que nos rodean.

Aristóbulo Llorente cmf