Vísperas – Martes VII de Pascua

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: NOS REÚNE DE NUEVO EL MISTERIO

Nos reúne de nuevo el misterio
del Señor que resurge a la vida,
con su luz ilumina a la Iglesia,
como el sol al nacer cada día.

Resucita también nuestras almas,
que tu muerte libró del castigo
y vencieron contigo al pecado
en las aguas del santo bautismo.

Transfigura los cuerpos mortales
que contemplan tu rostro glorioso,
bella imagen del Dios invisible
que ha querido habitar con nosotros.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro,
y a tu lado vivamos por siempre
dando gracias al Padre en el reino. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Aleluya.

Salmo 48 I – VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Aleluya.

Ant 2. El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

Salmo 48 II

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:

son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

Ant 3. Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.

LECTURA BREVE   1Pe 2, 4-5

Acercándoos al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque, si no me voy, el Abogado no vendrá a vosotros. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque, si no me voy, el Abogado no vendrá a vosotros. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a Cristo, que con su resurrección ha reanimado la esperanza de su pueblo, y digámosle:

Señor Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.

Señor Jesús, de cuyo costado abierto salió sangre y agua,
haz de la Iglesia tu esposa inmaculada.

Pastor supremo de la Iglesia, que después de tu resurrección encomendaste a Pedro, al confesarte su amor, el cuidado de tus ovejas,
concede al papa Francisco un amor ardiente y un celo apostólico.

Tú que concediste una pesca abundante a los discípulos que pescaban en el mar,
envía operarios que continúen su trabajo apostólico.

Tú que preparaste a la orilla del mar el pan y los peces para los discípulos,
no permitas que nuestros hermanos mueran de hambre por culpa nuestra.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, nuevo Adán, que nos das la vida, transforma a nuestros difuntos a imagen tuya,
para que compartan contigo la alegría de tu reino.

Sintiéndonos verdaderos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:

Padre nuestro…

ORACION

Señor, haz que tu pueblo viva siempre en la alegría al ver renovada la juventud de su espíritu, y que el gozo de haber recobrado la dignidad de la adopción divina le dé la firme esperanza de resucitar un día a la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 15 de mayo

Lectio: Martes, 15 Mayo, 2018

Tiempo de Pascua

1) ORACIÓN INICIAL

Te pedimos, Dios de poder y misericordia, que envíes tu Espíritu Santo, para que, haciendo morada en nosotros, nos convierta en templos de su gloria. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Juan 17,1-11a

Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo.

Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros.

3) REFLEXIÓN

• En los evangelios de hoy, de mañana y de pasado mañana, vamos a meditar las palabras que Jesús dirigió al Padre en el momento de la despedida. Juan conserva estas palabras y las coloca como pronunciadas por Jesús durante el último encuentro de Jesús con sus discípulos. Es el Testamento de Jesús en forma de plegaria, también llamada Oración Sacerdotal (Jn 7,1-26).

• El capítulo 17 del evangelio de Juan es el final de una larga reflexión de Jesús, iniciada en el capítulo 15, sobre su misión en el mundo. Las comunidades guardarán estas reflexiones para poder entender mejor el momento difícil que atraviesan: tribulación, abandono, dudas, persecución. La larga reflexión termina con la oración de Jesús para las comunidades. En ella afloran los sentimientos y las preocupaciones que, según el evangelista, estaban en Jesús en el momento de salir de este mundo para el Padre. Ahora Jesús está ante el Padre con estos sentimientos y con esta preocupación, intercediendo por nosotros. Por esto, la Oración Sacerdotal es también el Testamento de Jesús. Mucha gente, en el momento de despedirse por siempre, deja algún mensaje. Todo el mundo guarda palabras importantes del padre y de la madre, sobre todo cuando son de los últimos momentos de la vida. Conservar estas palabras es como guardar a las personas. Es una forma de añoranza.

• El capítulo 17 es un texto diferente. Es más de amistad que de razonamientos. Para captar bien todo su sentido, no basta la reflexión de la cabeza, de la razón. Este texto debe ser meditado y acogido también en el corazón. Por esto, no hay que preocuparse si no se entiende todo de inmediato. El texto exige toda una vida para meditarlo y profundizarlo. Un texto así, hay que leerlo, meditarlo, pensarlo, leerlo de nuevo, repetirlo, rumiarlo, como se hace con un caramelo en la boca, un caramelo que gusta. Uno le da vueltas y vueltas en la boca, hasta terminarlo del todo. Por esto, cierra los ojos, haz silencio dentro de ti y escucha a Jesús que te está hablando a ti, transmitiéndote en el Testamento su mayor preocupación, su última voluntad. Trata de descubrir cuál es el punto en que Jesús insiste más y que considera el más importante.

• Juan 17,1-3: ¡Ha llegado la hora! “Padre, ¡ha llegado la hora!” Es la hora largamente esperada (Jn 2,4; 7,30; 8,20; 12,23.27; 13,1; 16,32). Es el momento de la glorificación que se hará a través de la pasión, muerte y resurrección. Es el momento de la glorificación, que se hará mediante la pasión, la muerte y la resurrección. Al llegar al final de su misión, Jesús mira hacia atrás y hace una revisión. En esta plegaria, él va a expresar el sentimiento más íntimo de su corazón y el descubrimiento más profundo de su alma: la presencia del Padre en su vida.

• Juan 17,4-8: ¡Padre, reconocerán que vengo de Ti! Al volver a ver su vida, Jesús se ve a si mismo como la manifestación del Padre para los amigos que el Padre le dio. Jesús no vivió para sí. Vivió para que todos pudiesen tener un atisbo de bondad y de amor que está encerrado en el Nombre de Dios que es Abba, Padre.

• Juan 17,9-11a: Todo lo mío es tuyo, todo lo tuyo es mío. En el momento de dejar el mundo, Jesús expone al Padre su preocupación y reza por los amigos que él deja atrás. Ellos continúan en el mundo, pero no son del mundo. Son de Jesús, son de Dios, son señales de Dios y de Jesús en este mundo. Jesús se preocupa de las personas que quedan, y reza por ellas.

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• ¿Cuáles son las palabras de las personas queridas que tu guardas con cariño y que orientan tu vida? En caso de que te fueras, ¿qué mensaje dejarías para tu familia y para la comunidad?

• ¿Cuál es la frase del Testamento de Jesús que más me tocó? ¿Por qué?

5) ORACIÓN FINAL

¡Bendito sea el Señor, día tras día!
Él se encarga de nuestra salvación. Pausa.
Nuestro Dios es un Dios salvador,
el Señor Yahvé libera de la muerte. (Sal 68,20-21)

La ideología de género

Elsa Tamez

Pablo tiene fama de misógino (odio a las mujeres). Y no es para menos, pues hay textos muy citados que validan la fama de misógino como: Las mujeres cállense en las reuniones de la iglesia (1Co 14,34); estén sujetas a sus esposos (Ef 4,22); no permito que la mujer enseñe (1Tm 2,12). Pero por otro lado a menudo se citan textos en los que se favorece a las mujeres, como Gálatas 3,28: Ya… varón ni mujer, todos son uno en Cristo Jesús. Es difícil conciliar a un Pablo que subraya la salvación por gracia, con un Pablo que afirma que las mujeres se salvarán teniendo hijos (1Tm 2,15). Por eso es imprescindible echar mano de las ciencias bíblicas para entender estas posturas.

Hay una serie de claves importantes. Una de ellas es distinguir las fechas en los cuales las cartas fueron escritas. Así, por ejemplo 1 Corintios y Romanos se escribieron en la década de los 50 del primer siglo. Efesios en la década de los 80, y 1 Timoteo a finales del primer siglo o principios del segundo. De acuerdo a las ciencias bíblicas tenemos, pues, tres generaciones de cartas paulinas. De las 13 cartas que en el saludo reclaman ser escritas por Pablo, siete cartas fueron escritas por el mismo Pablo de Tarso (1 Tesalonicenses, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, Filemón y Romanos) y pertenecen a la generación de Pablo. Efesios y Colosenses, pertenecen a la segunda generación, es decir, fueron escritas por discípulos de Pablo, y 1 y 2 Timoteo, Tito y 2 Tesalonicenses,
son tardías; pertenecen a la tercera generación; fueron escritas por discípulos de discípulos de Pablo. En la antigüedad era muy común escribir cartas y asignarlas a grandes maestros. Los jóvenes de los estratos acomodados, al estudiar retórica, debían imitar a sus maestros filósofos. Es así que tenemos cartas de Sócrates, por ejemplo. Teniendo esto en mente, no es difícil darse cuenta de la diferencia entre las tres generaciones de la «escuela» paulina.

Primer Pablo: Pablo de Tarso

Con respecto a la primera generación, que corresponde a las cartas auténticas de Pablo, notamos un Pablo que no es misógino. Sí participa de la cultura patriarcal, como todo varón de ese tiempo, pero, por su teología de la gracia y el deseo de incluir a los gentiles como pueblo de Dios, tiene una relación que se podría decir igualitaria con las mujeres. Ellas son compañeras de trabajo (synergai) en la misión, e incluso compañeras de prisión. Eso se observa en el capítulo 16, donde saluda y elogia a muchas mujeres lideresas, como Priscila y Febe. En su Carta a los Gálatas (3, 28) retoma sin problema la frase bautismal en la que afirma no haber diferencia entre varón y mujer ante de Dios; y la carta a los Filipenses muestra la gran solidaridad de las mujeres de Filipo con Pablo, quien se encuentra en prisión. Es posible que la iglesia de Filipo fuera liderada por mujeres, ya que muy probablemente fue fundada por Lidia y otras mujeres (Hch 16, 11-15, 40); en la carta se habla de dos grandes líderes: Evodia y Síntique (Fil 4, 3).

El caso de 1Co 14, 34-35, donde se manda callar a las mujeres en la congregación, presenta serias contradicciones a nivel del contenido de toda la carta, especialmente en 11, 5 donde se observa el rol protagónico de las mujeres profetas. Ellas pueden dar mensajes pero con la cabeza cubierta, como era la costumbre (11, 16). En realidad, los versos 34 y 35 no encajan con la carta, pues toda la sección tiene que ver con el orden en las reuniones carismáticas y no con los roles de género. Además, de acuerdo a la crítica textual, hay problemas de ubicación de esos versículos en los manuscritos, lo cual sugiere que se trata de una glosa insertada tardíamente.

En Segundo Pablo: discípulo de Pablo 

 Las dos cartas de la segunda generación, Efesios y Colosenses, fueron escritas por discípulos de Pablo tres décadas después de las siete cartas mencionadas arriba. En esta década de los 80 las comunidades habían crecido y se volvieron incómodas para la sociedad romana, que espera que las mujeres sigan los roles planteados por Aristóteles en la administración de la casa. Se trata de los códigos domésticos. Para Aristóteles (y los posteriores filósofos y pensadores), el amo es padre y esposo. Tanto los esclavos, los hijos y las esposas deben estar sometidos a él. Los cristianos eran criticados porque, según la sociedad romana, socavaban la familia. De manera que los autores consideraron oportuno incluir estos códigos en sus cartas, para proteger las comunidades de la hostilidad romana. Son códigos jamás utilizados ni por Jesús ni por Pablo. Efesios (5, 21–6, 9) y Colosenses (3, 18–4, 1) los incorporaron en sus cartas, pero de manera diferente a Aristóteles, pues incluyeron la reciprocidad: las esposas deben obedecer a sus esposos, y los esposos deben amar a sus esposas; los hijos deben obedecer a los padres, y los padres no deben hacer enojar a sus hijos; los esclavos deben obedecer a sus amos, y los amos no deben maltratar a sus esclavos. Incluso Efesios empieza diciendo:Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo(5, 21-33). Por cierto, mal se ha traducido e interpretado el versículo 21 que dice que el marido es cabeza de la mujer, pues de acuerdo a un análisis del término, kefalé, cabeza, aquí significa origen, fuente, y no jefe. El texto hace alusión al relato de la creación en Génesis (2, 21).

Tercer Pablo, discípulo de discípulos de Pablo

Estos mismos códigos aparecen –aunque dispersos– en el Pablo de la tercera generación, unas cinco décadas después de Pablo de Tarso. Sin embargo, ya no encontramos la reciprocidad: los hijos deben ser sumisos al padre; las mujeres deben obedecer sumisas la instrucción (2, 11-12, no aparecen las esposas…); y los esclavos deben honrar a sus amos y, si son cristianos, deben servirles mejor (6, 1-2). Definitivamente estamos en otro tiempo y bajo otras circunstancias.

En las comunidades de ese tiempo, los discípulos de los discípulos de Pablo tienden a la instituciona- lización y buscan colocar la iglesia como columna y fundamento de la verdad (1, 15). La iglesia debe ser gobernada por alguien que sabe gobernar bien su casa patriarcal (1Tm 3, 4-5). Ya se experimenta el problema de las doctrinas gnósticas, que al parecer están ganando terreno (1, 4; 4, 3-4; 6, 20) y se empieza a controlar a las mujeres, que habían alcanzado un liderazgo considerable no sólo en el movimiento de Jesús, sino también en el movimiento del resucitado, es decir, del tiempo de Pablo de Tarso.

A los problemas de género y de otras enseñanzas, se añade el problema de la clase social, pues mujeres y hombres ricos ingresan a las comunidades como benefactores, pagando las comidas y otros gastos, y tratando de imponerse a los presbíteros por su dinero (5, 17-22). Las mujeres, probablemente atraídas por doctrinas gnósticas –ya que en ellas se recomen- daba el no casarse (4, 3)–, no deben enseñar. Seguramente el autor se refiere a mujeres viudas ricas, ya que les exhorta a que no se adornen con peinados ostentosos, vestidos costosos y joyas de oro o perlas (2, 9). La orden de viudas que había hecho el voto de no casarse, debe restringirse a las ancianas de 60 años (5, 9); las viudas jóvenes deben casarse.

Encontramos un problema de comportamiento en relación al contexto romano, el cual exigía que las mujeres se casen, tengan hijos y se queden en la casa; cosa que las mujeres de las comunidades no hacían, pues predicaban y enseñaban en las casas donde los varones no podían ingresar. El que anden de casa en casa, chismosas, diciendo lo que no conviene (5, 13) es pura retórica. Para el autor de 1 Timoteo las viudas jóvenes deben casarse y tener hijos para no dar pie a que se critique a la comunidad (5, 14). Por otro lado, las enseñanzas consideradas extrañas recomendaban la abstinencia y el no casarse. Atando cabos, al relacionar los versículos entre sí, y con el trasfondo socio histórico-cultural, no es difícil comprender por qué el autor en 2, 15 afirma que las mujeres se salvarán teniendo hijos.

Definitivamente, estas cartas del tercer período contienen exhortaciones circunstanciales. No son declaraciones fundantes. Una declaración fundante es la del primer Pablo en Gálatas 3, 28.

En conclusión, para comprender las afirmaciones contradictorias de las cartas paulinas he analizado tres Pablos distintos de diferentes tiempos y contextos. Queda por resolver la pregunta pastoral de qué hacer frente a tal diversidad, ya que todas las cartas están en el canon. Creo que hay que reconocerlas como respuestas a distintas situaciones concretas y distinguir entre afirmaciones fundantes y circunstanciales. Pero el criterio hermenéutico mayor no serían las cartas, sino la vida de Jesús de Nazaret contada a través de los evangelios. Habría que ver cómo Jesús se relacionó y trató a las mujeres. A partir de ahí se puede tomar postura frente algunas afirmaciones de las cartas, nada favorables para las mujeres.

La voz de María

Escuchamos la palabra: (del Evangelio de Lucas)

Mi alma glorifica al Señor mi Dios. Se goza mi espíritu en mi Salvador. Él es mi alegría, es mi plenitud, Él es todo para mí. Estoy tan contenta y soy tan feliz, que por esto doy gracias, con toda el alma a mi Señor. Nadie ha hecho tanto por mi como Dios. Él me quiso desde siempre, aunque yo no me daba cuenta del todo. Me colmó de todos sus favores, por eso todos envidian mi suerte. Todo se lo debo a Él, que está por encima del hombre, Y quiere su bien; que es bueno y poderoso, que es fiel y nunca falla a su Palabra. No le gusta los que están seguros de sí mismos porque en realidad no lo están y su corazón, al final, los engaña. Siempre dijo que estaría con los que actúan como yo, Y estoy segura de que lo hará, porque Él es fiel y siempre cumple su Palabra. Lo sé porque Él lo ha dicho muchas veces y siempre lo ha cumplido. Por eso estoy muy contenta y soy feliz y doy gracias con todo el alma a mi Señor.

Saludo

¿Nos hemos parado a pensar, de vez en cuando, qué tonalidad y cómo sería la voz de María? Alguien, con mucha razón, dijo que “la voz de María tiene el color de cada alma, el sonido de las cuerdas vocales de cada creyente y la dulzura del paladar que sabe saborear la palabra: María”

  • La voz de María era suave. No quería imponerse a la gran voz de Dios.
  • La voz de María era sencilla. Sólo entendía y comprendía que era instrumento en las manos de Dios
  •  La voz de María era, ni más ni menos, que una melodía en los labios de Dios.

Estamos en la Pascua. El mes de mayo, dedicado a la Virgen María, nos invita a proclamar la presencia de Jesús muerto y resucitado.

No podemos contentarnos con una adscripción en una determinada religión. ¿Cómo es nuestra voz? ¿Nos dejamos sentir, como cristianos, allá donde estamos? ¿Qué timbre tiene nuestra voz? ¿Suave u ofensiva? ¿Humilde u orgullosa? ¿Sencilla o complicada? ¿Grave o estridente? ¿Comprometida o indiferente?

La voz de María sigue estando presente en la voz de todos sus hijos e hijas que, como Ella, decimos un ¡fiat! ¡hágase!

Por el contrario, silenciamos la voz de María, cuando ponemos sordina al evangelio, cuando no damos la talla como católicos, cuando no defendemos aquellos valores que el cristianismo puede aportar a nuestra sociedad.

¿Silenciamos o somos altavoz de María?

Dejamos, ante la figura de María, este micrófono. Quiere simbolizar nuestro deseo de manifestar públicamente los sentimientos de la Virgen: ¡Nada ni nadie como Cristo!

ORACIÓN

AFINA MI VOZ, MARIA
Si se impone la angustia,
que entone una palabra de aliento
Si asola la tristeza,
que florezca en un sonido de alegría
Si avanza la soledad,
que ejecute una melodía de solidaridad
AFINA MI VOZ, MARIA
Que no pierda el compás de la fe
Que no deje el ritmo de la esperanza
Que no ignore el punto de la caridad
AFINA MI VOZ, MARIA
Para que, allá donde yo esté,
suene el evangelio con música nueva
Para que, allá donde yo pase,
sea proclamado y bendecido el nombre de Cristo
Para que, allá por donde yo cante,
sea engrandecido Dios Padre Todopoderoso
AFINA MI VOZ, MARIA
Para que no desafine mi vida cristiana
Para que llegue a un final feliz la partitura de mi existencia
Para que  no existan alteraciones en mi confianza
Para que no se rompa la composición
que Dios ha pensado con mi vida
AFINA MI VOZ, MARIA
Y, si por lo que sea, alguna vez se calla,
dame una vitamina de esas que a Ti te sobran:
claridad en el hablar
dulzura en el caminar
y timidez en el juzgar
AFINA MI VOZ, MARIA
para que, cuando me presente ante Dios,
pueda hacerle conocedor
de una melodía -mi propia vida-
la cual, intenté llevarla  a cabo.
Amén

Rezamos un Ave María.

Ecclesia in Medio Oriente

54. Quisiera añadir una consideración adicional que va más allá de los consagrados y se dirige al conjunto de los miembros de las Iglesias orientales católicas. Se refiere a los consejos evangélicos, que caracterizan particularmente la vida monástica, a sabiendas de que esta misma vida religiosa ha sido determinante en el origen de numerosas Iglesias sui iuris, y sigue siéndolo en su vida actual. Me parece que se debería reflexionar con detenimiento y atención sobre los consejos evangélicos, obediencia, castidad y pobreza, para redescubrir hoy su belleza, la fuerza de su testimonio y su dimensión pastoral. No se puede regenerar interiormente a los fieles, a la comunidad creyente y a toda la Iglesia, si no hay un retorno decidido e inequívoco, cada uno según su vocación, al quaerere Deum, a la búsqueda de Dios, que ayuda a definir y vivir en verdad la relación con Dios, con el prójimo y consigo mismo. Ciertamente, esto concierne a las Iglesias sui iuris, pero también a la Iglesia latina.

Música – Domingo de Pentecostés

Entrada:  IGLESIA PEREGRINA – Cesáreo Gabaráin
El Santuario de Dios – Carlos O. Salinas/Jessed

Aspersión: FUENTE BAUTISMAL – Carmelo Erdozáin
Nueva Vida – Cesáreo Gabaráin

Penitencial: SEÑOR, TEN PIEDAD (21) – Edgar López

Gloria: GLORIA A DIOS EN EL CIELO (25) – Edgar López

Del salmo 103: ENVÍA, SEÑOR TU ESPÍRITU A RENOVAR LA TIERRA. ALELUYA – J. González

Secuencia: SECUENCIA DE PENTECOSTÉS – Edgar López

Aclamación: CANTA ALELUYA AL SEÑOR (30) – Luis Alfredo

Ofrendas: VAYAMOS JUBILOSOS – Eugenio Goicoechea Arrondo

Himno: SANTO, SANTO, SANTO (20) – Edgar López

Paz: CORDERO DE DIOS (25) – Edgar López

Comunión: SOMOS TESTIGOS – Kairoi
Como este Pan y este Vino – Alejandro Mejía

Meditación: EL ESPÍRITU DE DIOS ESTÁ SOBRE MÍ – Emilio Vicente Mateu
Quiero decirte que Sí – Cesáreo Gabaráin

Salida: ESPERANDO CON MARÍA – Eladio Gallego / Kairoi
Reina del Cielo – Francisco Palazón

Letras y partituras de los cantos

Recursos – Domingo de Pentecostés

PRESENTACIÓN DE SIETE LÁMPARAS

(Siete niños/as de la comunidad abren una procesión con siete pequeñas lámparas, que situarán sobre el mismo altar, como signo de los siete dones del Espíritu Santo, mientras que otro/a de los niños/as, encargado/a de hacer la ofrenda, vaya enumerando cada uno de los dones)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, aquí nos tienes con estas siete pequeñas lámparas, signo de los siete dones de tu Espíritu, que nosotros y nosotras te queremos ofrecer hoy: el don de la sabiduría, el don de inteligencia, el don de la ciencia, el don del consejo, el don de piedad, el don de fortaleza y el don de tu temor. Tú nos los das en mayor o en menor medida a unos/as y a otros/as, pero siempre en servicio de tu Iglesia y de la comunidad. Por eso, confiamos que nuestra ofrenda sea hoy de tu agrado, aunque hayamos de pedirte, una vez más, que nos los sigas concediendo, así como nuestra disponibilidad para ponerlos al servicio de todos y de todas.

PRESENTACIÓN DE UNA PALOMA

(La ofrenda la hacen dos jóvenes. Ambos, uno/a de ellos llevando la paloma, se dirigen hasta el Presidente. Mientras uno/a permanece junto a él, el/la que lleva la paloma se dirige hasta la puerta del templo o lugar celebrativo y la echa a volar. Inmediatamente después, el otro/la otra dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, hemos soltado esa paloma como signo de que tu Espíritu es la pura libertad. Él se muestra donde y como quiere, reparte sus dones de acuerdo a su magnanimidad y no se ata definitivamente a nada ni a nadie. Nosotros y nosotras, como jóvenes, somos también exponentes de esa libertad. Por eso, hoy, unimos a esta ofrenda nuestra juventud. Señor, que no nos hieran en nuestra libertad, porque es nuestra mejor manera de servir a tu Iglesia y a nuestra comunidad. Sin embargo, danos sentido de responsabilidad, para que nuestras críticas y aportaciones sean leales y estén al servicio auténtico de los demás.

PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda un/una militante de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en mi condición de militante y como símbolo de mis luchas por hacerte presente en medio de un mundo hostil, que no me facilita en absoluto mi testimonio en favor de tu Hijo Jesucristo. Te pido, también, que las dificultades de la militancia no echen atrás a ninguno/a de los creyentes. Multiplica a tus militantes, porque la Iglesia está realmente necesitada de ellos y de ellas, para no acabar siendo un coto cerrado.

PRESENTACIÓN DE UN RELIGIOSO O UNA RELIGIOSA

(En el caso que lo hubiere. De no existir en el seno de la comunidad, podría ser sustituido/a por cualquiera de los que realizan una tarea pastoral, como la catequesis, el canto litúrgico o la caridad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, tu Espíritu es el garante de la pluralidad de dones y carismas en el seno de la comunidad, que los reparte sin medida y con generosidad, para el enriquecimiento de tu Iglesia. Aquí me tienes, Señor, dando testimonio de la gracia con la que me has regalado, para el servicio de tu comunidad. Sabes que no es fácil nuestra convivencia y que, de vez en cuando, vivimos tensiones y conflictos. Mi compromiso, hoy, es ofrecerte, en nombre de todos y de todas, el deseo de vivir la unidad, que no la uniformidad. No permitas que a los que / a las que nos has concedido tus dones, nos los reservemos como riqueza individual, sino que los interpretemos como característica personal en orden al beneficio de la comunidad.

PRESENTACIÓN DE UNA CESTA CON FRUTOS

(Puede hacer esta ofrenda una de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy esta cesta de frutos, porque Pentecostés es el nombre griego de una de las fiestas judías, que tenía lugar a los cincuenta días de la Pascua y estaba unida a la ofrenda a Dios de los primeros frutos de la recolección. Yo te ofrezco hoy estos frutos que Tú, por tu misericordia y grandeza, nos das con toda generosidad, pero hoy te los traemos como signo del don de tu Espíritu, el fruto granado de la Pascua de tu Hijo. Que nosotros y nosotras, Señor, seamos capaces de dar frutos tan abundantes como éstos.

Oración de los fieles – Domingo de Pentecostés

Cristo, nos envía el Espíritu Santo para que nos ayude en nuestras necesidades. Vamos a presentar al Padre nuestras peticiones con la seguridad que da el sabernos amados por Él.

ENVÍA SEÑOR TU ESPÍRITU Y REPUEBLA LA FAZ DE LA TIERRA.

1 – Envía, Señor, tu Espíritu de Sabiduría sobre la iglesia. Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes y todas las personas que con su servicio ayudan a la Iglesia, para que reciban la luz necesaria a la hora de expandir el mensaje de Cristo. OREMOS

2. – Envía, Señor, tu Espíritu de Fortaleza. Te pedimos por todos los que lo están pasando mal, los enfermos, los parados, los que están solos, los que no se sienten amados, los que no te encuentran… OREMOS.

3. – Envía, Señor, tu Espíritu de Caridad. Por los pobres, por los carentes de amor, de comprensión, de solidaridad, para que encuentren una mano generosa que les ayude en su necesidad. OREMOS.

4. – Envía, Señor, tu Espíritu de Entendimiento. Te pedimos por los gobernantes, por los que tienen poder para tomar decisiones, por los responsables de hacer que cesen las guerras, para que lleguen a un entendimiento que haga vivir en paz a los hombres. OREMOS.

5. – Envía, Señor, tu Espíritu de Piedad. Para que sepamos vivir en cercanía con el Señor, rechazando todo lo que nos hace romper la amistad con Dios y con los hermanos. OREMOS.

6. – Envía, Señor, tu Espíritu de Alegría. Por todos los que se Confirman en estos días, para que lleven a todos la alegría que supone vivir desde Cristo. OREMOS.

7. – Envía, Señor, tu Espíritu de Bondad. Por todos los que se dedican a los demás, tanto si difunden la Palabra de Dios, como si ayudan a otros en sus necesidades, para que Dios les conceda la humildad, la sencillez y el desprendimiento que este servicio conlleva. OREMOS.

8. – Envía Señor, tu Espíritu de Generosidad. Por las necesidades de todos los que compartimos esta Eucaristía (un momento de silencio) para que el Señor nos ayude a solucionarlas con la mayor generosidad. OREMOS.

Señor, siempre atento a nuestras necesidades, deseamos que estas súplicas sean bien recibidas Ti, Dios Padre Nuestro, con la seguridad de que Tú siempre escuchas a tus hijos. Y te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Comentario al evangelio – 15 de mayo

Empezamos hoy la lectura de la “Oración por el universo”, también conocida como Oración Sacerdotal. En ella, Jesús unifica la totalidad de todos los seres vivos, del pasado, del presente y del futuro, en su diálogo con el Padre; recapitula todo lo que ha sucedido en la humanidad y expresa las voces de todos los hombres, de todos los dramas de la historia, haciendo una síntesis. Por otra parte, Jesús señala el destino de la humanidad: la vida eterna. Podríamos llamarla también de “oración de la esperanza”.

Jesús al dirigirse al Padre le dice: “ha llegado la hora”. A lo largo del cuarto evangelio encontramos varias veces la mención a “la hora”, como en las bodas de Caná: “Aún no ha llegado mi hora” (Jn 2,4), o cuando querrían arrestarlo: “nadie lo detuvo, porque no había llegado su hora” (Jn 7,30; 8,20). Como si todo lo que sucediera a Jesús a lo largo de su ministerio fuese una preparación a ese momento. Pues bien, ha llegado su hora. En la perspectiva de Juan esa es la hora esperada de toda la historia, ese momento el centro de la historia del mundo. Todo lo anterior ha preparado ese momento. Todo lo que viene después de él procede.

Jesús se pone en el centro de la historia, como el atleta en el centro del estadio de futbol. Él es el protagonista de la historia, de nuestra historia, de la historia de salvación. Su hora lanza una luz tanto en la memoria del pasado como en la esperanza del futuro. Es el combate entre Jesús y el mundo. Luchan entre sí el amor y el odio. Y en ese combate podemos contemplar el drama de cada uno de nosotros. Su hora ilumina nuestra existencia. Si Jesús ha venido para glorificar al Padre, manifestándolo a los hombres, su pasión y resurrección constituyen el punto más alto de esa glorificación. En el acto de glorificar existe siempre un aspecto de publicidad – hacer aparecer, proclamar, proponer a las aspiraciones humanas – y otro de comunicación del ser. Dios proyecta su ser, trasmite su abundancia, se entrega para que la vida sea fecunda, se presenta en el escenario de la historia revelándonos todo su amor. La gloria de Dios es la vida de los hombres.

A partir de eso, creo que la lectura del Evangelio puede llenarnos de alegría y esperanza. No importa la situación en la que nos encontramos, los dramas en los que vivimos o estamos pasando. Lo que importa es mirar al centro de la historia, también de nuestra historia personal y descubrir en ella la manifestación de Dios, su deseo de hacernos partícipes de su vida, de su divinidad. La intercesión de Jesús “te ruego por ellos” sigue resonando en nuestros oídos. El Hijo pide por nosotros. En Él podemos depositar toda nuestra confianza.

Eguione Nogueira, cmf