¿Qué me quiere decir hoy Jesús? – Domingo de Pentecostés

Cristo acaba de morir, sus amigos están tristes y temerosos. Han cerrado la casa en que se ocultan por miedo a que también ellos sean ejecutados. Pero Jesús se presenta ante ellos y les deja el gran regalo que cambiará su vida para siempre: el Espíritu Santo. A partir de entonces, los miedos y las dudas serán sustituidos por valor y sabiduría para continuar lo que Cristo inició: llevar su palabra de salvación al mundo.

Y tal fue el éxito de los apóstoles, que Pedro convirtió ese mismo día de Pentecostés a 3000 personas con su primera predicación (cfr. Hch 2, 41), y más adelante a otras 5000 con la segunda (cfr. Hch 4, 4).

Jesús también nos llama a nosotros a continuar con su gran misión de salvar al mundo. Y a pesar de que hoy no hay persecuciones como las que Cristo enfrentó, sí hay una tendencia en el mundo por alejarnos de dios y de nuestra fe. Esto sumado a nuestros propios problemas, tristezas y temores, a veces nos hace sentir confundidos, tristes y desalentados.

Pero Cristo nos dejó su Espíritu Santo, ese gran amigo que siempre está al lado de nosotros aconsejándonos, consolándonos y animándonos, para salir a la vida a hablar de Dios con nuestro buen ejemplo de vida y con su Palabra.

¿Dónde podemos encontrar al Espíritu Santo?

  • En nuestras oraciones
  • En la Eucaristía
  • En la lectura de la palabra de Dios
  • En el buen ejemplo de nuestros hermanos
  • En el buen consejo de nuestros padres y del sacerdote…

¿Pido en mis oraciones que el Espíritu Santo se haga presente en mi vida?