Vísperas – Martes VII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE

Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.

Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.

Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.

Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.

SALMODIA

Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.

Salmo 124 – EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor rodea a su pueblo.

Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Salmo 130 – COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE   Rm 12, 9-12

Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo, sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.

RESPONSORIO BREVE

V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

PRECES

Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:

Escúchanos, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.

En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y obrar.

Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.

Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 22 de mayo

Lectio: Martes, 22 Mayo, 2018

MARTES – TIEMPO ORDINARIO

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación asidua de tu doctrina le enseñe a cumplir de palabra y de obra, lo que a ti te complace. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Marcos 9,30-37
Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.» Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.» Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy presenta el segundo anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Como en el primer anuncio (Mc 8,27-38), los discípulos quedan espantados y con miedo. No entienden la palabra sobre la cruz, porque no son capaces de entender ni de aceptar a un Mesías que se hace siervo de los hermanos. Ellos siguen soñando con un mesías glorioso y muestran, además de esto, una gran incoherencia. Mientras Jesús anuncia su Pasión y Muerte, ellos discuten entre sí quiénes de ellos es el mayor. Jesús quiere servir, ¡ellos sólo piensan en mandar! La ambición los lleva a auto promoverse a cuestas de Jesús. Hasta hoy, aquí y allá, el mismo deseo de autopromoción aparece en nuestras comunidades.
• Tanto en la época de Jesús, como en la época de Marcos, había la “levadura” de la ideología dominante. También hoy, la ideología de las propagandas del comercio, del consumismo, de las novelas influye profundamente en la manera de pensar y actuar de la gente. En la época de Marcos, no siempre las comunidades eran capaces de mantener una actitud crítica frente a la invasión del Imperio Romano. ¿Y hoy?
• Marcos 9,30-32: El anuncio de la Cruz. Jesús camina por Galilea, pero no quiere que la gente se entere, pues está ocupado con la formación de los discípulos y conversa con ellos sobre la Cruz. Dice que, conforme a la profecía de Isaías (Is 53,1-10), el Hijo de Hombre debía ser entregado y condenado a muerte. Esto indica que Jesús se dejaba orientar por la Biblia, tanto en la realización de su propia misión, como en la formación dada a los discípulos. El sacaba su enseñanza de las profecías. Como en el primer anuncio (Mc 8,32), los discípulos lo escuchaban, pero no entendían la palabra sobre la cruz. Pero tampoco piden aclaraciones. ¡Tienen medio de dejar trasparentar su ignorancia!
• Marcos 9,33-34: La mentalidad de competición. Al llegar a casa, Jesús pregunta: “¿De qué discutíais por el camino?” Ellos no responden. Es el silencio de quien se siente culpable, “pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor”. Jesús es buen pedagogo. No interviene inmediatamente. Sabe esperar el momento para luchar contra la influencia de la ideología en sus formandos. La mentalidad de competición y de prestigio, que caracterizaba la sociedad del Imperio Romano, se infiltraba ya en la pequeña comunidad que ¡estaba a punto de empezar! ¡Aquí aparece el contraste, la incoherencia: mientras Jesús se preocupa de ser Mesías Servo, ellos sólo piensan en ser el mayor! Jesús trata de bajar. ¡Y ellos quieren subir!
• Marcos 9,35-37: Servir, en vez de mandar. La respuesta de Jesús es un resumen del testimonio de vida que él mismo venía dando desde el comienzo: Si uno ser el primero, sea el último de todos, el siervo de todos. Pues el último no gana premio ni recompensa. Es un siervo inútil. (cf. Lc 17,10). El poder hay que usarlo no para subir y dominar, sino para bajar y servir. Este es el punto en que Jesús más insistía y del que más dio testimonio (cf. Mc 10,45; Mt 20,28; Jn 13,1-16). Enseguida, Jesús coloca a un crío en medio de ellos. Una persona que sólo piensa en subir y en dominar, no prestaría gran atención a los pequeños. ¡Pero Jesús lo invierte todo! Dice: El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe. Quien me recibe a mí, recibe a aquel que me ha enviado. El se identifica con los niños. Quien acoge a los pequeños en el nombre de Jesús, acoge a Dios mismo.
• No por el hecho de que una persona “siga a Jesús” ya es santa y renovada. En medio de los discípulos, cada vez de nuevo, la “levadura de Herodes y de los fariseos” (Mc 8,15) levantaba cabeza. En el episodio del evangelio de hoy, Jesús aparece como el maestro que forma a sus seguidores. “Seguir” era un término que formaba parte del sistema educativo de la época. Era usado para indicar la relación entre discípulo y maestro. La relación maestro-discípulo es diferente a la relación profesor-alumno. Los alumnos asisten a las explicaciones del profesor sobre una determinada materia. Los discípulos “siguen” al maestro y conviven con él, veinte y cuatro horas al día. Fue en esta “convivencia” de tres años con Jesús, que los discípulos y las discípulas recibieron su formación. El evangelio de mañana nos dará otro ejemplo muy concreto de cómo Jesús formaba a sus discípulos.

4) Para la reflexión personal

• Jesús quiere bajar y servir. Los discípulos quieren subir y dominar. ¿Yo? ¿Cuál es la motivación más profunda de mi “yo” desconocido?
• Seguir a Jesús y estar con él, veinte cuatro horas al día, y dejar que su modo di vivir se vuelva mi modo de vivir y convivir. ¿Está ocurriendo esto en mí?

5) Oración final

Acepta con agrado mis palabras,
el susurro de mi corazón,
sin tregua ante ti, Yahvé,
Roca mía, mi redentor. (Sal 19,15)

Feminismo y Teología de la liberación

Hugo Cáceres Guinet

En los años 70, los más renombrados teólogos de la liberación no percibían claramente, y hasta negaban, que una de las vertientes de la teología latinoamericana debía seguir los cauces del feminismo y su agenda establecida desde fines del siglo XIX. Yo mismo llegué a escuchar a uno de los más prominentes teólogos latinoamericanos: «Ese asunto es de las gringas, en América Latina ése no es un problema». 40 años después el mismo teólogo no deja de afirmar que la teología feminista de la liberación (TFL) es hija de las luchas de nuestros pueblos, y que el «asunto de las gringas» lo es también de las mujeres urbanas y campesinas, mestizas y aborígenes de este Continente.

Como varón, más centrado y atraído por analizar las discriminaciones de carácter social y político, a mí también me ha costado algunas décadas de ceguera aceptar esta genuina expresión teológica. Después de todo, la TFL parte de la premisa de que el patriarcado es la estructura social en que se comete violencia y opresión contra las mujeres y se hacen invisibles sus contribuciones; ¿a qué varón le agrada escuchar esta verdad, aquí en el Continente donde somos responsables de que se haya acuñado el vocablo «machismo»?

Este desagrado inicial es difícil de superar y es, para los varones latinoamericanos, como una kénosis de la masculinidad hegemónica y de los privilegios que gozamos en casa, en la iglesia y en la sociedad. Si no estamos dispuestos a aceptar este incómodo punto de partida, la TFL continuará creando anticuerpos entre los hombres y no se articulará con otras expresiones de la teología de la liberación. Jesús lo expresó muy bien: «¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo, y no en la viga que llevas en el tuyo?» (Mt 7,3). ¿Con qué autoridad podemos acusar a las fuerzas opresoras sociales o eclesiales, si en casa o en la sacristía, nosotros mismos condenamos a las mujeres a ser ciudadanas de segunda clase?

No basta con reconocer que el machismo, el sexismo y la homofobia nos alcanzan a la mayoría de los hombres de este Continente; mientras los teólogos, los activistas sociales y las fuerzas políticas no aúnen sus fuerzas con la causa de las mujeres, todos los propósitos liberadores serán esfuerzos fragmentados.

Justamente es en su carácter de cohesionadora y potencializadora de muchas fuerzas populares donde debemos reconocer la contribución más valiosa de la TFL al total de las teologías liberadoras. La TFL ha establecido firmes conexiones con la teología indígena, los estudios de género, la ecoteología, y ha provisto de instrumentos de análisis a las teologías emergentes de las minorías sexuales. Es decir, ha probado que no era «asunto de gringas» sino asunto de todas las minorías que padecen grados de marginación y que han sabido cohesionarse con la misma indignación en lucha contra cualquier esclavitud moderna. En particular la TFL sigue inspirando a mujeres de grupos minoritarios a luchar contra varios frentes (varones poderosos, reconocimiento de identidades, marginación) quienes se han beneficiado grandemente de las rutas recorridas por sus hermanas hace ya varias décadas. El II Encuentro de Teólogas Indígenas (2013) que reunió a mujeres de las etnias aymara, quechua, miskitu, kaingang, kichwa, puruhá y quitucara, afirmaba:

«…somos mujeres vinculadas a la tierra, como símbolo de ancestralidad, lucha y vida. Como parte de nuestra historia nombramos nuestros sentimientos: esperanza, resistencia, dignidad, orgullo, alegría y so- lidaridad. Nos sentimos aún controladas y cuestionadas por el poder dominante; a veces con sentimientos de culpa, que generalmente nos vienen de los espacios eclesiales y sociales, que generan indignación y rabia contra el sistema que nos marca límites, y al que confrontamos sin miedo ni prejuicios».

Son impensables las afirmaciones de estas minorías con voz propia sin la andadura previa de teólogas feministas en las facultades de antropología, sociología y ciencias religiosas. Es importante reconocer que en estas intuiciones teológicas de grupos minoritarios se apela a rupturas necesarias que toda teología de la liberación reconoció como parte de sus propios preceptos. Las teólogas indígenas afirman:

«…estamos desafiadas a romper con la espiritualidad dualista y la teología racionalista, viviendo el proceso de la descolonización de nuestro ser y conectándonos con nuestra subjetividad fecunda. Desde esta interioridad lograremos afectar y trastocar lascrealidades de injusticia, exclusión, discriminación, y todas aquellas situaciones que atentan la Vida Digna».

Hermenéutica feminista y liberación androcéntrica

Encuentro que mis colegas mujeres biblistas de la TFL nos han hecho un tremendo favor al permitirnos liberar la exégesis occidental académica de sus parámetros masculinizantes. No sin resentimiento de los académicos varones, la presencia de biblistas mujeres fue haciéndose más visible y actualmente es percibida como imprescindible en el mundo académico internacional. Los principios hermenéuticos de la exégesis feminista liberadora fueron sistematizados por Elisabeth Schüssler-Fiorenza y permitieron descubrir cómo el rol de la mujer fue silenciado o escondido en los textos bíblicos tras una retórica machista. Esta primera influencia de la exégesis liberadora feminista vino inicialmente de EEUU, pero rápidamente continuó con voces propias latinoamericanas, insistiendo en que las lecturas eclesiales canonizan la experiencia masculina como única, con validez universal. Pronto las biblistas latinoamericanas hicieron suya la hermenéutica de la sospecha, lo que produjo frutos notables. No es de extrañar que la causa del feminismo encontrara un buen aliado entre las exégetas, quienes han trabajado arduamente –en un campo tradicionalmente masculino– para sentar las bases de una relectura bíblica desprovista y saneada de machismo para, posteriormente, establecer nuevos rumbos a otras ramas teológicas.

TFL y liberación ad-intra de las instituciones eclesiales

A diferencia de la teología de la liberación, la TFL no combate en primera línea contra las poderosas fuerzas políticas y sociales, sino que encuentra fuerzas esclavizadoras y opresoras en casa, es decir, en las propias instituciones eclesiales justamente de donde surgieron sus voces. El Congreso de Teología de Madrid de 2013, sobre Teología de la Liberación hoy, definió en su declaración la responsabilidad de las iglesias en la esclavitud femenina:«Denunciar la negación de los derechos sexuales y reproductivos y la violencia sistemática contra las mujeres: física, simbólica, religiosa, laboral, ejercida por la alianza de los diferentes poderes: leyes laborales, publicidad, medios de comunicación, gobiernos, empresas… Tal alianza promueve y refuerza el patriarcado como sistema de opresión de género. En la discriminación y el maltrato de las mujeres tienen no poca responsabilidad instituciones religiosas. La TLF pretende responder mediante el reconocimiento de las mujeres como sujetos políticos, morales, religiosos y teológicos».

Esto no es sólo protesta para que la mujer logre autorización para predicar o acceder al sacerdocio, aunque estos temas permanezcan en la agenda feminista. La TFL hunde sus raíces en asuntos más fundamentales. Daphne Hampson planteó que el cristianismo es inevitablemente patriarcal e intrínsecamente destructivo de la mujer, y Rosemary Reuther puso sobre la mesa la inquietud: ¿puede un salvador varón salvar a las mujeres? Es decir, estamos escuchando planteamientos que ponen de cabeza tanto la eclesiología como la naturaleza misma del Hijo. Por lo tanto la TFL ha surgido para quedarse por mucho tiempo, al menos mientras su agenda incluya no sólo reivindicaciones de género, sino una relectura de los orígenes del cristianismo, y nuevos postulados para la teología que destruyan la barrera que se erigió hace 20 siglos, para que podamos decir en el campo teológico: «entre ustedes no hay varón ni mujer» (Gal 3,28).

El reconocimiento del sujeto pastoral femenino en las iglesias, con equidad e inclusión, no es suficiente mientras no sea profundizado hasta el plano ontológico, por las propias mujeres. Curiosamente, la Iglesia católica, que exalta hasta más allá de lo humano a la Virgen María, tolera escasamente la inquietante presencia de la mujer cuando no encaja en el papel de madre o de virgen. Creo que estas reclusiones del sujeto femenino en su rol de madre o no madre, tienen la misma raíz en el miedo que condena el sexo por cualquier propósito excepto la procreación. De estas aprensiones pasamos a un punto pendiente de reflexión para la TFL, que es una mariología renovada que devuelva los derechos sexuales a María y que otorgue un padre humano a Jesús, es decir la superación del Credo de Nicea, ni más ni menos. La virginidad no es necesariamente algo santo, excepto en el mundo ascético dualista contrario al placer. Jesús no es necesariamente un salvador más eficiente por haber nacido sin un padre. Tarea titánica para la TFL, pero que, sin duda, no va a ser abarcada por las mentes masculinas.

La inicialmente incómoda presencia del sujeto femenino en la mesa del diálogo teológico, ha otorgado a la reflexión teológica latinoamericana nuevos cauces y, ciertamente, una agudeza que los varones apreciamos como un enriquecimiento y una oportunidad de integración.

La cruz de María

Escuchamos la Palabra (del evangelio de Juan)

Jesús quedó en manos de los judíos y, cargado con la cruz, salió hacia el Gólgota, donde le crucificaron. Con él crucificaron a otros dos malhechores, uno a cada lado. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Reflexión:

Una de las claves, para entender, comprender y celebrar bien este mes de mayo dedicado a María, es encauzar sensatamente nuestro afecto hacia Ella.

No la ponemos en un altar por ser diosa (no lo es) ni la rodeamos de cirios y flores porque sea un objeto de adoración (que tampoco lo es).

Nuestro corazón y nuestros sentimientos, afloran especialmente en este mes de las flores, porque Ella nos alienta, anima, ayuda y nos inspira fortaleza y fe en Jesucristo.

Una de las catequesis que más nos pueden ayudar a ver el papel de la Virgen María en el Misterio de la Salvación, es precisamente la cruz.

¿Dónde estuvo María? ¿En la cruz o al pie de la cruz? ¿Quién habló? ¿Jesús o María? ¿Quién recogió a quien? ¿María a Jesús o Jesús a María?

María, al pie de la cruz, acogió y sostuvo – sin reprochar nada a Dios ni a los demás- el cuerpo inerte de Jesús. Ella hizo lo que tenía que hacer: permanecer fiel, silenciosa y con el corazón roto como el de cualquier madre que pierde a su hijo joven.

Por ello mismo, porque María fue en todo momento una lámpara encendida al servicio de Jesús, nosotros la veneramos en cualquier rincón de nuestras iglesias; le levantamos una casa o ermita en elcorazón de las ciudades o en la cima de un monte; le elevamos la más artística catedral o la más humilde parroquia para que, Ella, nos ayude a vivir con autenticidad, radicalidady convencimiento, una fe personal en Cristo.

¿Quién es para nosotros María? ¿Tenemos una devoción purificada o, tal vez, sentimentalista y sin  trascendencia para nuestra fe?

Simbolizando el dinamismo de María para nuestra fe, ponemos delante de su imagen, esta brújula.

Que la Virgen nos señale el camino que nos conduce hacia un encuentro personal y comunitario con Jesús Resucitado. Puede ser la mejor flor de este día.

ORACIÓN

EN LA CRUZ TE VÍ
Subí al calvario preguntando por Jesús;
una voz -dulce y misteriosa- me respondió:
no mires hacia abajo
allá, en lo alto, ese que cuelga
es mi único hijo.
Subí al calvario, y pregunté el por qué de aquello.
Una voz, paciente y serena, me respondió:
no preguntes demasiado
con que digas ¡creo!a El le basta
Subí al calvario, preguntando el por qué tanta sangre.
Una voz, familiar y conmovedora, me respondió:
el amor, cuando va con sufrimiento, tiene más valor
Subí al calvario, y pregunté por Jesús de Nazaret.
Una voz, virginal y humana a la vez, me respondió:
Aquel, del cual,  su costado emana vida
Aquel que está clavado de manos  de pies
Aquel, aunque no te lo parezca, El es.
Subí al calvario, preguntando, ¿por qué tanta cruz?
Una voz, débil y fuerte a la vez, me respondió:
Yo, como Madre, también me pregunto eso y más
pero, Dios, en lo más hondo de mis entrañas me dice
que, después de la tiniebla vendrá el sol,
a continuación del llanto el gozo
y después de la muerte, la Resurrección.
Sólo sé que, a mí,
me toca estar, acompañar, rezar y esperar
Amén.

Rezamos un Ave María

Ecclesia in Medio Oriente

61. Además, en el caso de controversias jurídicas, que lamentablemente pueden oponer al hombre y a la mujer, especialmente en cuestiones de orden matrimonial, la voz de la mujer debe ser escuchada y tomada en consideración con respeto, al igual que la del hombre, para que cesen ciertas injusticias. En este sentido, se ha de fomentar una aplicación más sana y justa del derecho de la Iglesia. La justicia de la Iglesia debe ser ejemplar en todos sus grados y en todos los campos de su competencia. Es absolutamente necesario velar para que los conflictos jurídicos relacionados con cuestiones matrimoniales no conduzcan a la apostasía. Por lo demás, los cristianos de la región deben tener la posibilidad de aplicar en el campo matrimonial, como en otros campos, su derecho propio sin restricciones.

Música – Domingo de la Santísima Trinidad

Entrada: ALEGRE LA MAÑANA – Juan Antonio Espinosa
Antes de ser llevado a la muerte (3a estrofa) – Alberto Taulé

Penitencial: SEÑOR, TEN PIEDAD (24) – Delfino Madrigal

Gloria: GLORIA A DIOS EN EL CIELO (19) – Cristóbal Fones

Del salmo 32: DICHOSO EL PUEBLO ESCOGIDO POR DIOS – M. T. Carrasco

Aclamación: ALELUYA, ALELUYA (12) – Carmelo Erdozáin

Ofrendas: CON AMOR TE PRESENTO, SEÑOR – Carmelo Erdozáin

Himno: SANTO, SANTO, SANTO – J. Pedro Martins

Paz: CORDERO DE DIOS – Francisco Fernández / Guisasola

Comunión: UN MANDAMIENTO NUEVO – Antonio Alcalde
Cuando comemos de tu Pan – Edgar López

Meditación: EL DIOS UNO Y TRINO – Autor desconocido
Creo, Señor – Emilio Vicente Mateu

Salida: A MARÍA – Autor desconocido
Magníficat – Kairoi

Letras y partituras de los cantos

Recursos – Domingo de la Santísima Trinidad

UN CORO DE NIÑOS CANTA EL «GLORIA AL PADRE…»

(Pueden ser todos los niños de la comunidad o tan sólo un grupo seleccionado. En ambos casos debe haber sido ensayado previamente. Finalizado el canto, uno de ellos hace la presentación de la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Hoy estamos realmente contentos/as, Señor, y, por eso, hemos querido unir nuestras voces en este canto y alabarte en tu familia trinitaria. Ayúdanos, sin embargo, a poder vivir de esa manera y con ese intenso amor en nuestras familias, imagen de la que Tú eres por los siglos de los siglos.

PRESENTACIÓN DEL CARTEL QUE ANUNCIA EL DÍA “PRO ORANTIBUS”

(Puede hacer la ofrenda un joven de la comunidad, chico o chica. Después dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo el cartel que anuncia, este año, el Día “Pro Orantibus”. Con él te traigo mis oraciones y las de toda la comunidad, en favor de los hombres y mujeres que, dejando cosas hermosas y buenas, te buscan en el retiro, el silencio y en la oración. Fortalécelos en todo momento y llena sus vidas del gozo anticipado que, un día, nos regalarás a todos y todas en tu Reino. Y haz que nosotros y nosotras, sobre todo los y las jóvenes actuales, no nos cerremos a tu llamada y nos mantengamos siempre a la escucha de tu voluntad sobre nuestras personas.

PRESENTACIÓN DE UNA CADENETA

(Esta ofrenda la puede hacer otro miembro adulto de la comunidad. Si la anterior la presentó un hombre, en esta ocasión puede hacerlo una mujer. Puede consistir en una cadeneta de pita o papel, incluso una cadena metálica)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, fe ofrezco esta cadena o cadeneta, con la que quiero expresar el compromiso de luchar porque la comunidad, de la que soy miembro, sea un reflejo de la que vivís la Santísima Trinidad: una Familia, amándoos desde lo más profundo de vosotros mismos. Que seamos capaces, Señor, de vivir el respeto de las diferencias en la riqueza del amor.

PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE DE SAL

(Lo debiera presentar alguna persona comprometida en la marcha de la comunidad y de cara a su acción social y de caritativa:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo, y lo hago en nombre personal y de la propia comunidad, este recipiente lleno de sal, como símbolo de nuestra presencia evangelizadora y transformadora del mundo. Igual que Pablo evangelizó a todos los pueblos, nosotros queremos ser presencia misionera en este mundo, a pesar de las dificultades con las que nos encontramos. Danos, sin embargo, tu gracia, porque sin ella nuestra sal se vuelve insípida.

PRESENTACIÓN DE UN MAPA MUNDI

(Puede hacer esta ofrenda otra miembro adulto, aunque, a ser posible, una persona comprometida en las tareas sociales, políticas o sindicales)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te traigo este mapa mundi, y todos y todas sabemos que es el reflejo de un mundo dividido, en el que la riqueza y la pobreza marcan las fronteras de unos países que viven en la abundancia y otros muchos, la mayoría, que viven en la extrema pobreza: el Primer y opulento mundo frente al Tercer y pobre mundo. Con este mapa te quiero ofrecer nuestros deseos y empeño de luchar por superar esas diferencias y esas fronteras. Los consagrados y las consagradas a Ti por el bautismo, no sólo hemos de ser conscientes de comprometernos a favor de la unidad en nuestra comunidad, sino también en medio del mundo.

PRESENTACIÓN DE UNA PLANTA

(Puede servir cualquiera de las plantas ornamentales de la comunidad o de una de las casas. Y la ofrenda la puede hacer cualquiera de los miembros de la comunidad, aunque, a ser posible, alguien que tenga por oficio una tarea relacionada con la naturaleza: agricultor, jardinero, ingeniero agrónomo… o milite en un movimiento ecologista)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Tú fuiste el creador de todas las cosas al depositar las semillas de la vida en la nada. Tú lo soñaste y lo hiciste todo, como reflejo de tu belleza infinita. Y nos lo pusiste en nuestras manos, para que, a través de nuestra inteligencia y libertad, lo hiciéramos evolucionar, cada vez más, para nuestro servicio. Los hombres y las mujeres, sin embargo, hemos reducido nuestro beneficio a los intereses económicos y del bienestar, causando, de esta manera, un serio perjuicio a tu creación. Al ofrecerte hoy esta planta, queremos traerte nuestro compromiso de lucha en favor de una naturaleza, reflejo de tu belleza.

Oración de los fieles – Domingo de la Santísima Trinidad

Padre, por medio de tu Hijo Jesucristo y sostenidos con la fuerza del Espíritu Santo presentamos nuestras oraciones. Repetimos:

SEÑOR, QUE SEAMOS TU PUEBLO FIEL

1. – Santísima Trinidad, te pedimos por el Papa Benedicto para que sea testigo fiel de tu Amor y guíe a la Iglesia iluminado por ese Amor. OREMOS

2. – Te pedimos también, por aquellos que andan alejados para que descubran que cumpliendo tus mandatos serán felices y multiplicarán sus días. OREMOS

3. – Para los enfermos, te pedimos la salud que sólo tu puedes darles. Recuerda, Padre, que ellos eran la predilección de tu Hijo. OREMOS

4. – Te pedimos, Trinidad Santa, que el Espíritu Santo sople en el corazón de los gobernantes y dirigentes, para que sean sus actos y decisiones a favor de la Paz y el respeto entre todos. OREMOS

5. – Te pedimos, Trinidad Santa, que Cristo vaya tras aquellas otras ovejas que se han separado de este redil, hoy que celebramos la unión perfecta de tres personas en un solo Dios, por ello reúne también en un solo rebaño a todos los que te siguen. OREMOS

6. – Santísima Trinidad, asiste y acompaña a todos los que hoy celebramos esta fiesta en tu honor y haz que siempre sintamos cercana tu presencia. OREMOS

Padre, envía tu Espíritu, para que nos ayude a asemejarnos cada vez más al único que es Camino, Verdad y Vida. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Comentario al evangelio – 22 de mayo

EL CAMINO DEL SERVICIO


Jesús anda preocupado por las dificultades que ya se entrevén en el horizonte cercano. Llegará el momento en que sea entregado en manos de los hombres. Y por un lado comparte esa inquietud con los discípulos, pero a la vez quiere instruirles, prepararles y dar sentido a ese trágico futuro, que será paso imprescindible para la resurrección.

Ya decían los sabios de Israel, que quien sigue los caminos del Señor, encuentra pruebas y dificultades. Y el propio Jesús ya las ha ido encontrando, porque su mensaje no deja indiferente, remueve conciencias, costumbres, creencias y tradiciones. Y eso siempre es peligroso. Tanto, que los hombres lo matarán. 

Sin embargo,  ante tales circunstancias, Jesús quiere seguir siendo absolutamente dueño de sí mismo, no renunciar a su libertad, no asustarse, no dejarse sorprender o atropellar por los acontecimientos, y mantener el corazón firme en Dios Padre. Dicho con otras palabras: no renunciar a su proyecto de vida, a sus convicciones, opciones y valores y proyecto de vida, ni caer en fatalismos, ni conformismos. Menos todavía en huidas. La grandeza de un hombre se mide en los momentos difíciles, conflictivos, duros… para los cuales hay que prepararse. 

Estos momentos nos llegan a todos, quizás de manera imprevisible, quizás de manera progresiva (ir perdiendo salud, por ejemplo). Adelantarse, plantearse cómo vivir los fracasos, las dificultades… y también el momento final.

Jesús no solo piensa en sí mismo, ni para sí mismo: los discípulos cuentan y le preocupan, y cuando comparte con ellos sus reflexiones e inquietudes… se encuentra con que no le entienden, tienen miedo a preguntarle, y andan «preocupados» por cosas muy distintas. En vez de estar pendientes de su Maestro, de «estar» realmente con él, andan pensando en sí mismos. ¿Tan difícil era entenderle? ¿Por qué? ¿Y ese miedo a preguntarle? 

Seguramente, si le hubieran entendido, me atrevo a decir, si hubieran querido entenderle, o le hubieran preguntado sin miedos ni rodeos… no se habrían dedicado a discutir «quién es el más importante». Entenderle era «quedar en evidencia». Entenderle era ponerse de su parte, y arriesgarse como él. Entenderle era plantearse el servicio (Jesús es Siervo que se entrega) y no el reparto de cargos, ni los títulos humanos, ni los «puestos». Los criterios de los seguidores de Jesús todavía son demasiado humanos. Por eso escribirá más tarde el Apóstol Santiago (primera lectura): «¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros? ¿No es precisamente de esos deseos que pugnan dentro de vosotros? Ambicionáis y no tenéis…»

Comentaba el Papa Francisco (Febrero 2017):

“Los discípulos eran gente buena, que querían seguir al Señor, servirle… Desde el momento en que la Iglesia es Iglesia hasta hoy, esto ha sucedido, sucede y sucederá. Pensemos en las luchas en las parroquias: ‘Yo quiero ser presidente de esta asociación, escalar un poco’, ‘¿Quién es el más grande, aquí? ¿Quién es el más grande en esta parroquia? No, yo soy más importante que aquel, y aquel otro no,  porque ha hecho aquella cosa…’, y allí, la cadena de los pecados”. 

Algunas veces lo decimos con vergüenza nosotros, los sacerdotes, en los presbiterios: ‘Yo querría aquella parroquia…’. No es el camino del Señor, sino el camino de la vanidad, de la mundanidad. También entre nosotros, los obispos, sucede lo mismo: la mundanidad viene como tentación.‘Yo estoy en esta diócesis pero miro hacia aquella que es más importante y me muevo para lograrlo… Sí, uso esta influencia, esta otra, aquella otra, o esta influencia, hago presión, presiono sobre este punto para llegar allá…’. Pidamos siempre al Señor la gracia de avergonzarnos, cuando nos encontramos en estas situaciones.  

Qué bien nos viene revisarnos todos en estos temas. Empezando por el mismo lenguaje que usamos: cuando hablamos de «superior» (?) para referirnos al que ha recibido el ministerio de lavar los pies de sus hermanos; cuando hablamos de «tomar posesión» de un ministerio o servicio o diócesis; cuando procuramos dignidades y títulos, o procuramos ser «amigos» de los poderosos y de los que mandan (y pagamos el precio de la complicidad y el silencio); o traemos a cuento nuestros «méritos», aspiramos a que nos «nombren» para algo… ¡Mundanidad, vanidades, ambiciones!.

El camino del Señor es otro: se trata de acoger y sentar en un trono a otros (recordemos el Magníficat), a tantos que hoy son rechazados, silenciados, despreciados, descartados y hasta eliminados. Niños, mujeres, grupos étnicos…

Los apóstoles de hoy necesitamos también cambiar de mentalidad (metanoia). ¡Tenemos tanto que aprender y tanto que preguntar al Señor -sin miedos- respecto a nuestras aspiraciones y ambiciones! No conviene que el Señor nos «pille» fuera de juego, cuando nos pregunte «de qué andamos discutiendo por el camino». La vanidad, la mundanidad y el poder… siempre son fuente de discusiones y divisiones. ¡Pues eso!

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf