La cruz de María

Escuchamos la Palabra (del evangelio de Juan)

Jesús quedó en manos de los judíos y, cargado con la cruz, salió hacia el Gólgota, donde le crucificaron. Con él crucificaron a otros dos malhechores, uno a cada lado. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena.

Reflexión:

Una de las claves, para entender, comprender y celebrar bien este mes de mayo dedicado a María, es encauzar sensatamente nuestro afecto hacia Ella.

No la ponemos en un altar por ser diosa (no lo es) ni la rodeamos de cirios y flores porque sea un objeto de adoración (que tampoco lo es).

Nuestro corazón y nuestros sentimientos, afloran especialmente en este mes de las flores, porque Ella nos alienta, anima, ayuda y nos inspira fortaleza y fe en Jesucristo.

Una de las catequesis que más nos pueden ayudar a ver el papel de la Virgen María en el Misterio de la Salvación, es precisamente la cruz.

¿Dónde estuvo María? ¿En la cruz o al pie de la cruz? ¿Quién habló? ¿Jesús o María? ¿Quién recogió a quien? ¿María a Jesús o Jesús a María?

María, al pie de la cruz, acogió y sostuvo – sin reprochar nada a Dios ni a los demás- el cuerpo inerte de Jesús. Ella hizo lo que tenía que hacer: permanecer fiel, silenciosa y con el corazón roto como el de cualquier madre que pierde a su hijo joven.

Por ello mismo, porque María fue en todo momento una lámpara encendida al servicio de Jesús, nosotros la veneramos en cualquier rincón de nuestras iglesias; le levantamos una casa o ermita en elcorazón de las ciudades o en la cima de un monte; le elevamos la más artística catedral o la más humilde parroquia para que, Ella, nos ayude a vivir con autenticidad, radicalidady convencimiento, una fe personal en Cristo.

¿Quién es para nosotros María? ¿Tenemos una devoción purificada o, tal vez, sentimentalista y sin  trascendencia para nuestra fe?

Simbolizando el dinamismo de María para nuestra fe, ponemos delante de su imagen, esta brújula.

Que la Virgen nos señale el camino que nos conduce hacia un encuentro personal y comunitario con Jesús Resucitado. Puede ser la mejor flor de este día.

ORACIÓN

EN LA CRUZ TE VÍ
Subí al calvario preguntando por Jesús;
una voz -dulce y misteriosa- me respondió:
no mires hacia abajo
allá, en lo alto, ese que cuelga
es mi único hijo.
Subí al calvario, y pregunté el por qué de aquello.
Una voz, paciente y serena, me respondió:
no preguntes demasiado
con que digas ¡creo!a El le basta
Subí al calvario, preguntando el por qué tanta sangre.
Una voz, familiar y conmovedora, me respondió:
el amor, cuando va con sufrimiento, tiene más valor
Subí al calvario, y pregunté por Jesús de Nazaret.
Una voz, virginal y humana a la vez, me respondió:
Aquel, del cual,  su costado emana vida
Aquel que está clavado de manos  de pies
Aquel, aunque no te lo parezca, El es.
Subí al calvario, preguntando, ¿por qué tanta cruz?
Una voz, débil y fuerte a la vez, me respondió:
Yo, como Madre, también me pregunto eso y más
pero, Dios, en lo más hondo de mis entrañas me dice
que, después de la tiniebla vendrá el sol,
a continuación del llanto el gozo
y después de la muerte, la Resurrección.
Sólo sé que, a mí,
me toca estar, acompañar, rezar y esperar
Amén.

Rezamos un Ave María