Vísperas – Jueves VII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ENFRÍA, SEÑOR, MI BOCA

Enfría, Señor, mi boca;
Señor, reduce mi brasa;
dame, como te lo pido,
concordia de cuerpo y alma.

Frente al perverso oleaje,
ponme costado de gracia;
dame, como te demando,
concordia de cuerpo y alma.

Señor, mitiga mi angustia;
remite, Señor, mi ansia;
dame, como te la clamo,
concordia de cuerpo y alma.

No dejes que los sentidos
me rindan en la batalla;
Señor, Señor, no me niegues
concordia de cuerpo y alma. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Salmo 131 I – PROMESAS A LA CASA DE DAVID.

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Que tus fieles, Señor, te aclamen al entrar en tu morada.

Ant 2. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Salmo 131 II.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella.

Ant 3. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

LECTURA BREVE   1Pe 3, 8-9

Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al contrario, responded con una bendición, porque vuestra vocación mira a esto: a heredar una bendición.

RESPONSORIO BREVE

V. Nos alimentó el Señor con flor de harina.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.

V. Nos sació con miel silvestre.
R. Con flor de harina.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Nos alimentó el Señor con flor de harina.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

PRECES

Invoquemos a Cristo, pastor, protector y ayuda de su pueblo, diciendo:

Señor, refugio nuestro, escúchanos.

Bendito seas, Señor, que nos has llamado a tu santa Iglesia;
haz que seamos fieles a esta dignación de tu amor.

Tú que has encomendado al Papa Francisco la preocupación por todas las Iglesias,
concédele una fe inquebrantable, una esperanza viva y una caridad solícita.

Da a los pecadores la conversión, a los que caen, fortaleza,
y concede a todos la penitencia y la salvación.

Tú que quisiste habitar en un país extranjero,
acuérdate de los que viven lejos de su familia y de su patria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

A todos los difuntos que esperaron en ti,
concédeles el descanso eterno.

Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos con plena confianza a Dios nuestro Padre:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, te damos gracias por el día que termina e imploramos tu clemencia para que nos perdones benignamente todas las faltas que, por la fragilidad de la condición humana, en él hayamos cometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 24 de mayo

Lectio: Jueves, 24 Mayo, 2018

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación asidua de tu doctrina le enseñe a cumplir de palabra y de obra, lo que a ti te complace. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Marcos 9,41-50
«Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. «Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros.»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos presenta algunos consejos de Jesús sobre la relación de los adultos con los pequeños y excluidos. En aquel tiempo, mucha gente pequeña era excluida y marginada. No podía participar. Muchos perdían la fe. El texto que vamos a meditar tiene algunas afirmaciones extrañas que si se toman al pie de la letra causan perplejidad en la gente.
• Marcos 9,41: Un vaso de agua es recompensado. Aquí se inserta una frase suelta de Jesús: En verdad os digo: Cualquiera que os dé de beber un vaso de agua porque sois de Cristo y lleváis su nombre, os aseguro que no quedará sin recompensa. Dos pensamientos: a) “Cualquier que os dé un vaso de agua”: Jesús está yendo a Jerusalén para entregar su vida. ¡Gesto de gran entrega! Pero no olvida los gestos pequeños de entrega del diario vivir: un vaso de agua, una acogida, una limosna, tantos gestos. Quien desprecia el ladrillo, ¡no construye nunca una casa! b) “Porque sois de Cristo”: Jesús se identifica con nosotros que queremos pertenecer a El. Esto significa que, para El, tenemos mucho valor.
• Marcos 9,42: Escándalo para los pequeños. Escándalo, literalmente, es la piedra por el camino, piedra en el zapato; es aquello que desvía a una persona del buen camino. Escandalizar a los pequeños es ser motivo por el cual los pequeños se desvían del camino y pierden la fe en Dios. Quien hace esto recibe la siguiente sentencia: “¡Al cuello una piedra de molino y ser echado al mar!” ¿Por qué tanta severidad? ¿Porque Jesús se identifica con los pequeños? (Mt 25,40.45). ¡Quien hace algo a ellos, lo hace a Jesús! Hoy, en el mundo entero, los pequeños, los pobres, muchos de ellos se están yendo de las iglesias tradicionales. Cada año, solamente en América Latina, casi unos tres millones de personas migran hacia otras iglesias. ¡No consiguen creer en lo que profesamos en nuestra iglesia! ¿Por qué será? ¿Hasta dónde tenemos la culpa? ¿Merecemos al cuello la piedra de molino?
• Marcos 9,43-48: Cortar la mano y el pie, arrancar el ojo. Jesús manda a la persona que se arranque la mano, el pie y el ojo, en caso de que fueran motivo de escándalo. Dice: “Es mejor entrar en la vida o en el Reino con un pie (mano, ojo) que entrar en el infierno con dos pies (manos, ojos)”. Estas frases no pueden tomarse al pie de la letra. Significan que una persona tiene que ser radical en la opción por Dios y por el Evangelio. La expresión ”geena (infierno) donde su gusano no muere y el fuego no se apaga”, es una imagen para indicar la situación de la persona que queda sin Dios. La geena era el nombre de un valle cerca de Jerusalén, donde se tiraba la basura de la ciudad y donde siempre había un fuego que quemaba la basura. Este lugar era nauseabundo y para la gente era símbolo de la situación de una persona que dejaba de participar en el Reino de Dios.
• Marcos 9,49-50: Sal e Paz. Estos dos versículos ayudan a entender las palabras severas sobre el escándalo. Jesús dice: “¡Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros!” Una comunidad en la cual se vive en paz, unos con otros, es como un poco de sal que da gusto a toda la comida. La convivencia pacífica y fraterna en la comunidad es la sal que da gusto a la vida del la gente en el barrio. Es un signo del Reino, una revelación de la Buena Noticia de Dios. ¿Estamos siendo sal? Sal que no da gusto, ¡no sirve para nada!
Jesús acoge y defiende la vida de los pequeños. Varias veces, Jesús insiste en la acogida que hay que dar a los pequeños. “Quien acoge a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me acoge” (Mc 9,37). Quien da un vaso de agua a uno de estos pequeños no perderá su recompensa (Mt 10,42). El pide que no se desprecien los pequeños (Mt 18,10). Y en el juicio final los justos serán recibidos porque dieron de comer “a uno de estos pequeñuelos” (Mt 25,40). Si Jesús insiste tanto en la acogida que hay que dar a los pequeños, es porque había probablemente mucha gente pequeña ¡que no era acogida! De hecho, muchas mujeres, muchos niños no contaban (Mt 14,21; 15,38), eran despreciados (Mt 18,10) y silenciados (Mt 21,15-16). Hasta los apóstoles impedían que llegasen cerca de Jesús (Mt 19,13; Mc 10,13-14). En nombre de la ley de Dios, mal interpretada por las autoridades de la época, mucha buena gente era excluida. En vez de acoger a los excluidos, la ley era usada para legitimar la exclusión. En los evangelios, la expresión “pequeños” (en griego se dice elachistoi, mikroi o nepioi), a veces indica “niños”, otras veces, indica los sectores excluidos de la sociedad. No es fácil discernir. A veces lo que es “pequeño” en un evangelio, es “niños” en otro. Porque los niños pertenecían a la categoría de los “pequeños”, de los excluidos. Además de esto, no siempre es fácil discernir entre lo que viene del tiempo de Jesús y lo que viene del tiempo de las comunidades para las cuales los evangelios fueron escritos. Aún así, lo que resulta claro es el contexto de exclusión que estaba presente en la época y la imagen que las primeras comunidades conservaron de Jesús: Jesús se pone del lado de los pequeños, de los excluidos, y asume su defensa.

4) Para la reflexión personal

• En nuestra sociedad y en nuestra comunidad, ¿quiénes son hoy los pequeños y los excluidos? ¿Cómo está siendo la acogida que les damos?
• “Cuerda al cuello”. Mi comportamiento ¿merece una cuerda o una cuerdecilla al cuello? ¿Y el comportamiento de nuestra comunidad: qué se merece?

5) Oración final

El Señor, que tus culpas perdona,
que cura todas tus dolencias,
rescata tu vida de la fosa,
te corona de amor y ternura. (Sal 103,3-4)

Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica

24.- Por su misma finalidad, este Catecismo no se propone dar una respuesta adaptada, tanto en el contenido cuanto en el método, a las exigencias que dimanan de las diferentes culturas, de edades, de la vida espiritual, de situaciones sociales y eclesiales de aquellos a quienes se dirige la catequesis. Estas indispensables adaptaciones corresponden a catecismos propios de cada lugar, y más aún a aquellos que toman a su cargo instruir a los fieles”.

Es decir, ni por el método ni por el contenido un catecismo mayor como éste no pretende, no es su intención, sería imposible que estuviera dando respuestas a las exigencias que se tienen a veces por diversidades culturales. Por ejemplo, en ciertos lugares de África es necesario dar una respuesta muy grande al mundo de los espiritismos porque en determinadas culturas o tribus este tipo de creencias están muy introducidas. En este catecismo en el que nos encontramos, uno podrá encontrar las bases para ello, pero no lo va a encontrar desarrollado, lo lógico es que el obispo africano de ese lugar a partir de este catecismo desarrolle los puntos para dar respuesta a este aspecto concreto. Podríamos hablar de otros ejemplos u otras circunstancias que hiciesen necesario el desarrollo de un aspecto. Por ejemplo, las edades. No es lo mismo explicar el catecismo a un adulto que a un niño, ni es lo mismo explicar el catecismo a alguien con una formación intelectual desarrollada, que le pueden venir bien explicaciones y bases filosóficas, a alguien que no ha hecho estudios superiores y a los que no parece traer a colación textos filosóficos que han hablado de este tema, haciendo una especie de diálogo fe-cultura, no parece prudente porque es algo que le puede superar.

El Catecismo mayor no pretende especializarse, ni en los intelectuales, ni en los que tienen estudios básicos… Hace una exposición que después puede ser adaptado a unos y a otros. También puede haber personas con una vida espiritual muy profunda y otros que comienzan. A los primeros sería conveniente dar toda la doctrina de San Juan de la Cruz, de Santa Teresa de Jesús, o situaciones de pobreza a los que se les ha de dirigir el Evangelio dándole una esperanza muy especial. Todas estas son situaciones que, en el Catecismo Mayor, que es un depósito para todos, no se ha entrado a concretar tanto. Pero sin embargo, cuando la Iglesia se dirija a dar esos pasos, hará ese esfuerzo pedagógico de referirse a ellos. La Iglesia no cae en ese error de café para todos, sí que es la misma fe para todos y no caben contradicciones entre lo que yo le explico a alguien en África o en Europa, ni puede haber contradicciones si explico la fe a una persona con nivel cultural muy alto o a una persona sencilla que no tiene el graduado escolar. Eso no quiere decir que el método sea el mismo, es decir, hay una necesidad de adaptarse. Como hace una madre, a todos sus hijos les educa igual, en un sentido, pero a cada uno se lo dice de una manera distinta. Los padres tienen la capacidad de particularizar a cada hijo según le ven y al mismo tiempo quererlos igual y educarlos bajo los mismos principios, particularizar sin contradecirse entre los hijos. La Iglesia no hace un café para todos sino cuando habla se adapta al interlocutor que tiene ante ella, hace un esfuerzo pedagógico.

Es ese esfuerzo el que deben hacer siempre los párrocos, cuando tienen diversas misas, en la misa de víspera no va el mismo tipo de gente que a la del día siguiente, a la misa de niños va otro tipo de gente, y a la misa mayor otro tipo de gente. Y cuando uno predica, si se pone en la situación del que le oye y quiere hacer un esfuerzo especial, inevitablemente si son personas mayores les habla de una manera, si son niños de otra, si son padres jóvenes que uno se da cuenta que están un tanto secularizados y están porque sus niños van a hacer la primera comunión… pues a cada uno se lo explica de forma distinta. Es la pedagogía de la encarnación, Dios se encarnó y al encarnarse nos habló no solamente desde nuestro idioma sino desde nuestros esquemas. Cuando la liturgia se celebraba en latín la predicación era en lengua vernácula y se hacía un esfuerzo pedagógico para adaptar el mensaje de Jesucristo al oyente. Este es el esfuerzo de la catequética. Explicar el Catecismo en internet, tiene su dificultad, porque ¿los lectores de qué tipo son?, bueno pues uno ha de arriesgarse y en internet hay lectores de todos los tipos, el que escribe no les ve y no ve sus caras, si están entendiendo o no, y esa especie de interacción que ha de tener el catequista con los catequizados, y ven si entienden o no, el que escribe por internet no puede hacerlo, aunque hay una posibilidad de hacer comentarios y algunos los hacen.

Así cuando se explica el catecismo mayor no se puede ser tan pedagógico como cuando uno está con un grupo concreto, pero también hacemos un esfuerzo que viene a decir básicamente “Explícaselo a los niños para que lo entiendan los mayores”, es decir, explicar en un lenguaje lo más sencillo pero saber que eso explicado de forma sencilla no va solo por los niños sino también por los mayores. Este es el método que se intenta en esta página, que no suple lo que luego la Iglesia tiene que hacer de esfuerzo en los catecismos menores, no es lo mismo hablar en vida ascendente a la tercera edad que hablar a los niños que van a hacer la primera comunión.

Hay una cita aquí del Catecismo Romano muy hermosa que dice lo siguiente, es una cita que pone un ejemplo concreto de cuál es el alma del catequista que quiere adaptarse a quien le está dirigiendo el catecismo: “El que enseña debe hacerse todo a todos para ganarlos a todos para Jesucristo, sobre todo que no se imagine el catequista que le ha sido confiada una sola clase de almas, y que por siguiente le es lícito enseñar y formar igualmente a todos los fieles en la verdadero piedad con un único método y siempre el mismo. Que sepa bien que unos son en Jesucristo como niños recién nacidos, otros como adolescentes, otros como poseedores de todas sus fuerzas. Los que son llamados al ministerio de la predicación deben al transmitir la enseñanza del misterio de la fe y de las reglas de las costumbres acomodar sus palabras al espíritu y a la inteligencia de sus oyentes”.

Como vemos, es un texto realista en el que se le pide al predicador, al catequista, meterse en el mundo interior de aquel a quien se está dirigiendo para imaginarse las dificultades que él tiene para entender, hacerse todo a todos para intentar salvarlos a todos. Ese hacerse a todos, a los niños, a los ancianos… es un principio que tenemos que pedirlo como un don al Espíritu Santo, hacernos a las personas para decirles la palabra que necesitan, no el rollito que me he aprendido de memoria para soltarlo igual a uno que a otro, sino la forma de expresión que esta persona en este momento necesita para entender, tener ese don de ser pedagogo, a ver como se lo digo a este para que lo entienda. “Hacerse todo a todos” 1Co 9, 22.

El Espíritu de María

Escuchamos la Palabra: (de los Hechos de los Apóstoles)

Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, el espacio de un camino sabático.
Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro, Juan, Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas de Santiago.
Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Saludo

Poco a poco nos vamos acercando a la gran Solemnidad de Pentecostés.  María, desde la Anunciación a la Visitación, pasando por otras tantas circunstancias, supo responder con docilidad y agradecimiento a los planes de Dios.

El Espíritu Santo fue forjando su personalidad y haciéndola más agradable al gusto de Dios.

¿Quién fue el inspirador en los momentos y en las horas más decisivas de María?: el Espíritu Santo

¿Quién fue el maestro que, a María, le sugería el cómo gobernar, educar, seguir, corregir, y llevar adelante a Jesús?: el Espíritu Santo.

¿Por qué la presencia de María, desde las palabras de Jesús en la cruz, en medio de la comunidad?: para esperar, saborear y sentir la presencia del Espíritu Santo.

Mirar a María, es ver a la mujer llena del Espíritu Santo. Sin el soplo del aliento divino sería imposible entender, asumir, comprender y vivir el influjo de María en nuestra Iglesia. Su persona al servicio de Dios. Su corazón abierto a la Palabra. Su alma, entregada al Misterio. Presentamos esta llama en representación del Espíritu.

ORACIÓN

Mujer del Espíritu
que, al soplo de su presencia,
te dejaste llevar por el viento de su gracia:
Empújanos a la SABIDURIA
y apreciar en lo que vemos los signos de la presenciade Dios.
Empújanos al ENTENDIMIENTO
y podamos vivir cerca de Dios
Empújanos al buen CONSEJO
y podamos recibirlo y darlo según Dios
Empújanos a la FORTALEZA
y, ante la debilidad, saquemos fuerza de lo sobrenatural
Empújanos a la CIENCIA
y sepamos conocer lo auténticamente esencial
Empújanos a la PIEDAD
que no seamos fríos ni con Dios ni con los que nos rodean
Empújanos al SANTO TEMOR
y sepamos comprender que Dios está
en el principio y fin de todo y de todas las cosas.
Amén

Rezamos un AveMaría.

Ecclesia in Medio Oriente

63. Queridos jóvenes, os invito a cultivar de forma continua la amistad verdadera con Jesús (cf. Jn 15,13-15) por medio del poder de la oración. Cuanto más sólida sea, más os servirá de faro y os protegerá de los extravíos de la juventud (cf. Sal 25,7). La oración personal se hará más fuerte acudiendo regularmente a los sacramentos, que permiten un verdadero encuentro con Dios y con los hermanos en la Iglesia. No tengáis miedo ni reparo en testimoniar la amistad con Jesús en el ámbito familiar y público. Pero hacedlo respetando a los otros creyentes, judíos y musulmanes, con quienes compartís la creencia en Dios, creador del cielo y de la tierra, así como grandes ideales humanos y espirituales. No tengáis miedo ni vergüenza de ser cristianos. La relación con Jesús os hará disponibles para colaborar sin reservas con vuestros conciudadanos, con independencia de su afiliación religiosa, para construir el futuro de vuestro país sobre la dignidad humana, fuente y fundamento de la libertad, la igualdad y la paz en la justicia. Al amar a Cristo y a su Iglesia, podréis discernir sabiamente en la modernidad los valores útiles para vuestra plena realización y los males que envenenan lentamente vuestra vida. Tratad de no dejaos seducir por el materialismo y por ciertas redes sociales cuyo uso indiscriminado podría mutilar la verdadera naturaleza de las relaciones humanas. La Iglesia en Oriente Medio cuenta mucho con vuestra oración, vuestro entusiasmo, creatividad y habilidad, así como con vuestro pleno compromiso de servir a Cristo, a la Iglesia y a la sociedad, en especial a los otros jóvenes de vuestra edad[64]. No dudéis en sumaros a toda iniciativa que os ayude a fortalecer la fe y a responder a la llamada específica que el Señor os haga. Y tampoco dudéis en seguir la llamada de Cristo a optar por la vida sacerdotal, religiosa o misionera.

Vivencialmente todos los cristianos somos trinidad

1.- Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios… que nos hace gritar: “Abba” (Padre). Ser cristiano es vivir según el Espíritu de Cristo, según el Espíritu de Dios. Vivencialmente somos Trinidad cada vez que amamos al prójimo como Cristo nos amó. Vivir en la Trinidad de Dios es vivir en el amor de Dios, y eso es lo que nos hace ser buenos cristianos. A eso se refirieron todos los grandes místicos, cuando hablaron de la inhabitación del Espíritu Santo en el alma de toda persona que ama a Dios. Dios es Trinidad y nosotros somos también Trinidad cada vez que amamos al prójimo. Todos los cristianos estamos llamados a ser Trinidad. Las palabras de San Pablo a los cristianos de Roma lo dicen muy claro: son buenos cristianos los que se dejan llevar por el Espíritu de Cristo. Hemos celebrado el Día del Apostolado seglar, que quiere recordarnos que para ser buen cristiano no es necesario ser fraile o monja; muchos cristianos seglares son mejores cristianos que algunos frailes o monjas. El propósito primero que hacemos los frailes, cuando profesamos, es el de ser buenos cristianos; nos hacemos frailes o monjas precisamente para eso, para ser buenos discípulos de Cristo. Y, ¿qué es ser buen discípulo de Cristo? Pues cumplir con la mayor perfección posible el mandamiento nuevo de Cristo: amarnos unos a otros como él nos amó. Teológicamente la Trinidad de Dios es un gran misterio cristiano, y como misterio es imposible de explicar con la razón. Pero, vivencialmente, ni un cristiano particular, ni la Iglesia de Cristo pueden serlo si no son Trinidad. Nuestro Dios es un Dios familia y también toda familia cristiana es Trinidad. Esta es una realidad muy consoladora para nosotros, porque como seres humanos alejados de Dios somos muy poca cosa, pero como seres Trinidad, como seres habitados por Dios somos linaje de Dios, somos hijos del Padre, hermanos del Hijo, habitados por el Espíritu. 

2.- Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Así termina el evangelio de san Mateo, cuando Cristo se ha ido ya con el Padre y nos ha dejado su Espíritu hasta el fin del mundo. Dios no nos va a fallar, aunque, a veces, nosotros no notemos en nuestra vida la presencia vivificadora del Espíritu. No es Cristo el que falla, somos nosotros los que fallamos cuando no abrimos de par en par las puertas de nuestra alma al amor de Dios. Esto mismo podemos decir de la familia y de la Iglesia. Cuando la familia y la Iglesia no viven el mandamiento nuevo del amor no están habitados por el espíritu de Cristo, por el espíritu de Dios. Pero siempre que amamos al prójimo, Dios está con nosotros, dándonos fuerza y valor. Esto es lo que debemos predicar siempre con nuestro ejemplo y con nuestra palabra: que Dios estará con nosotros siempre, hasta el fin del mundo, mientras seamos fieles al mandamiento nuevo del amor.  

3.- ¿Hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo? Estas palabras se las dice Moisés a su pueblo, para que sea siempre un pueblo agradecido a Dios: Dios les ha escogido como su heredad, protegiéndole de sus enemigos y caminando junto a él, como un Dios cercano y familiar. En definitiva, son las palabras de san Mateo, cuando Cristo le dice a sus discípulos que vivan con confianza en él, porque él va a estar con ellos todos los días, hasta el fin del mundo. Todos los cristianos, pues, debemos entender estas palabras de Moisés, en el libro del Deuteronomio, como palabras dichas a nosotros, a cada uno de los cristianos. Dios es para nosotros un Dios cercano, un Dios familia, un Dios Trinidad. Los cristianos no necesitamos salir de nosotros mismos para encontrar a Dios; Dios vive dentro de cada uno de nosotros cada vez que amamos al prójimo. Dios, como dice san Agustín, es más interior a nosotros que nosotros mismos, porque, cuando vivimos en el amor de Dios, Dios nos posee y nos inunda.

Gabriel González del Estal

Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús había señalado, y, al verlo, lo adoraron. Algunos habían dudado hasta entonces. Jesús se acercó y les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Mateo 28, 16-20

 

Comentario del Evangelio

Jesús nos pide que hagamos discípulos de Él en todo el mundo. O sea que la fe es para todos. Da igual que seas feo, guapo, alto, bajo, rubio, moreno, de lejos, de cerca, listo, menos listo… La fe no es para los mejores, no hay una selección de cristianos donde están los mejores, porque la fe es un regalo que Dios nos hace a todos.

Y Jesús les dice que los bauticen en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Creo que solemos tener muy claro quien es el Padre y quien es el Hijo, pero estamos un poco más perdidos con el Espíritu Santo. ¿Quién es el Espíritu Santo? ¿Qué podríamos hacer los cristianos sin el Espíritu Santo? Vamos hoy a dar un pasito más y vamos a pensar quien es para nosotros el Espíritu Santo.

 

Para hacer vida el Evangelio

• Escribe tres palabras con las que explicar qué es el Espíritu Santo.

• ¿Por qué necesitamos los cristianos al Espíritu Santo? ¿Cuando recibimos los cristianos al Espíritu? Puedes preguntar en la parroquia o en casa si necesitas ayuda…

• Escribe un compromiso para ser un cristiano con Espíritu.

Oración

Saber que tenemos un Padre
que nos quiere,

que camina siempre la vida
a nuestro lado,
que tiene para cada uno
un sueño especial
y que nos envuelve con su amor,
nos hace vivir gozosos
como hijos suyos.

Tú, Padre, nos haces hermanos
de todos los hombres,

Tú Jesús, con tu vida nos enseñas
cómo vivir la nuestra,

y Tú, Espíritu Santo, envuelves
nuestra historia personal

y nos haces sentir personas
habitadas y gozosas,

en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu. Amén.

Gozamos en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Saber que tenemos un Padre
que nos quiere,
que camina siempre la vida
a nuestro lado,
que tiene para cada uno
un sueño especial
y que nos envuelve con su amor,
nos hace vivir gozosos
como hijos suyos.

Conocer la vida de Jesús,
tomar como pista el Evangelio,
intentar vivir a su manera,
dejarnos impulsar para hacer Reino,
comprender a través suyo
cuanto nos ama el Padre
y qué es lo que nos hace hermanos bienaventurados,
nos hace vivir el gozo de seguir a Dios hecho persona.

Dejarnos habitar por Ti, Señor,
experimentar que Tú eres nuestra
fuerza y nuestro impulso,
saber que nunca estamos solos,
pues Tú nos acompañas siempre,
y sentir que nos descansas,
dinamizas, sosiegas e ilusionas,
nos hace vivir con el gozo
de tu Espíritu en los adentros.

Tú, Padre, nos haces hermanos
de todos los hombres,
Tú Jesús, con tu vida nos enseñas
cómo vivir la nuestra,
y Tú, Espíritu Santo, envuelves
nuestra historia personal
y nos haces sentir personas
habitadas y gozosas,
en el nombre del Padre, del Hijo
y del Espíritu. Amén

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio del Domingo la Santísima Trinidad

• Esta escena del Evangelio es un relato de misión que tiene la misma forma que los relatos de vocación del AT. Por ejemplo, la escena de la zarza ardiendo en la que Dios envía a Moisés a liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto (Ex 3,6.9.12).

• En este Evangelio encontramos, en el centro, el envío de los Once por parte de Jesús (19-20a). Este envío es precedido de la manifestación de la “autoridad” de quien envía: en la persona de Jesús es Dios quien actúa (18). Al envío lo sigue la promesa de la presencia y acompañamiento de quien envía (20b).

• “Galilea” (16) es dónde el Resucitadohabía dicho que lo encontrarían los discípulos (Mt 28,7.10) como ya había anunciado en la Pasión (Mt 26,32).

• La adoración o postración ante Jesús por parte de los discípulos (17) es lamisma de los sabios de Oriente (magos) del comienzo del Evangelio (Mt 2,2.11). Eltérmino griego indica a la vez el homenaje tributado al rey que acaba de nacer y la adoración que se merece por ser Hijo de Dios (Mt 14,33): Jesús es el Emmanuel (Mt 1,23), adorado como resucitado (Mt 28,9) y Señor (17).

• Las “dudas” o vacilaciones de los discípulos mezclados con la confesión de fe y la adoración (17) no son nuevas en elEvangelio: a la duda de Pedro (Mt 14,31) le sigue la adoración y confesión de fe (Mt 14,33). En otros lugares encontramos expresada la poca fe de los discípulos(Mt 6,30; 8,26; 16,8; 17,20).

• “Pleno poder en el cielo y en la tierra” (18) quiere decir que es Señor; hace referencia al hijo de Hombre de Dn7,14; Cristo ha vencido el mal por su fidelidad al Padre. Su condición divina no sólo se manifestará a finales de los tiempos, en la hora del juicio, sino que, ahora y aquí, puesto que es invocado como Señor por los discípulos, es decir, por la Iglesia (Mt 8,25; 14,28.30). Su “autoridad-poder” se ha manifestado en la enseñanza (Mt 7,29), el perdón (Mt 9,6)y las curaciones (Mt 9,8; 10,1).

• La misión de Jesús y la de los discípulos (19) es universal, “para todos lospueblos”, como también lo es el denominado “juicio final” (Mt 25,32): entra todoel mundo, sin exclusión.

• Esta misión consiste en “bautizar” y “enseñar” (19 y 20), dos acciones que vanjuntas, que son inseparables. El bautismo pone en relación personal el discípulo con el Señor Jesús y con “el Padre” y con “el Espíritu Santo”. La “enseñanzas” “hace discípulos”: da a conocer Jesús y transmite lo mismo que Él enseñó, no una doctrina sino el anuncio de una vida nueva en Dios. Y pone en contacto personal con el único Maestro.

• “Yo estoy con vosotros” (20) ya se dijoal principio (Mt 1,23) y también a propósito de la Iglesia (Mt 18,20). Esto mismo lo remarca fuertemente de otra manera el cuarto evangelio (Jn 14,16-20). Esta presencia de Jesús resucitado “hasta el fin del mundo” asegura que la Buena Noticia que anunció aquel obrero de Nazaret, el hijo del carpintero (Mt 13,55), continuará desperdigándose por todas partes y el mundo se irá transformando en la dirección del Reino de Dios .

Comentario al evangelio – 24 de mayo

SACERDOCIO BAUTISMAL


La fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, es «reciente» en nuestro calendario litúrgico. En España se celebró por primera vez el 6 de junio de 1974. No todos los países la celebran, y las fechas para celebrarlo tampoco coinciden. El trasfondo de la fiesta (con muchas resonancias al Jueves Santo) es el ministerio sacerdotal, una Jornada por la santificación de los sacerdotes.

Sin embargo, en la sensibilidad eclesial de hoy día, donde hay una fuerte llamada al compromiso de todos en la evangelización, y especialmente de los laicos. Por ejemplo, el video-mensaje del Papa para este mes de mayo:

“Los laicos están en primera línea de la vida de la Iglesia. Necesitamos su testimonio sobre la verdad del Evangelio y su ejemplo al expresar su fe con la práctica de la solidaridad. Demos gracias por los laicos que arriesgan, que no tienen miedo y que ofrecen razones de esperanza a los más pobres, a los excluidos, los marginados.

Pidamos juntos este mes para que los fieles laicos cumplan su misión específica, la misión que han recibido en el bautismo, poniendo su creatividad al servicio de los desafíos del mundo actual.

Por eso me parece que es conveniente poner el acento en algo de lo que se habla poco, y de lo que se desprenden muchas consecuencias para la pastoral de la Iglesia e incluso parala teología: el SACERDOCIO COMÚN DE LOS FIELES (de todos), aunque algunos (muy pocos) sean llamados al ministerio sacerdotal sacramental (los presbíteros). Así está fiesta tendrá una dimensión mucho más universal, más inclusiva, más de todos.

Todos los cristianos, por el hecho de estar bautizados, gozan y participan de la consagración sacerdotal de Cristo, tal como nos dice el Ritual del Bautismo:

Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que te ha liberado del pecado y dado nueva vida

por el agua y el Espíritu Santo,

te consagre con el crisma de la salvación

para que entres a formar parte de su pueblo

y seas para siempre miembro de Cristo,

sacerdote, profeta y rey. (Del Ritual del Bautismo)

Jesús fue un laico. No formó parte de la casta sacerdotal, con la que, por otra parte, chocó directamente; tanto, que ella misma le condenó a muerte. Cierto que acudió en diversas ocasiones al Templo de Jerusalem, lugar de culto por excelencia, con la mediación de los «sacerdotes». Pero no estaba de acuerdo con el culto y los sacrificios que allí se llevaban a cabo. Dios quiere «misericordia y no sacrificios». Y también «habéis convertido la casa de mi Padre en una cueva de ladrones».

En su bello diálogo junto al pozo de Sicar, con la samaritana, anuncia que llegará la «hora» en que los que den «culto auténtico al Padre», lo harán “en espíritu y verdad”. Precisamente, cuando llegó su «hora» en la cruz, el velo del templo (símbolo de su sacralidad y de la Alianza con el culto que conllevaba) se rasgó en dos, es decir, perdió su sentido. Algo nuevo quedaba estrenado, con la vida y muerte de Jesús: un nuevo modo de relacionarse con Dios y darle culto. No en los templos, sino con la vida. 

¿Por qué hablamos entonces de Jesús como Sumo y Eterno Sacerdote? La Carta a los Hebreos, tratando de responder a los que añoraban las viejas ceremonias judías, y el culto sacerdotal del templo en el que todos los judíos habían sido educados, nos presenta a Jesús como un Nuevo Sacerdote.  Sin pretender decirlo todo aquí, resaltemos algunos aspectos de este nuevo sacerdocio en el que todos participamos (aunque lo hagamos de distintas maneras, según nuestra vocación y estado de vida).

– Jesús hizo de su existencia una continua ofrenda, un permanente acto de culto al Padre. De manera que al estar pendiente de hacer en todo momento la voluntad del Padre, y de hacer en todo presente a Dios Padre, la vida cotidiana la convierte en espacio sagrado y en lugar de encuentro con Dios.

Así pues, cuando acogemos a un hermano, le escuchamos, le ayudamos, le amamos… cuando luchamos por la justicia, cuando hacemos bien nuestro trabajo, cuando creamos fraternidad, cuando liberamos a alguien de sus demonios, cuando oramos por otros… estamos dando culto a Dios, estamos siendo sacerdotes. Como dice el Salmo 39: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas…  no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: “Aquí estoy… para hacer tu voluntad”. De eso se trata: de hacer su voluntad. Como Cristo en toda su vida y en su muerte, ofreciéndose: «En tus manos encomiendo mi espíritu»

– Jesús, desde su Bautismo en el Jordán, fue un «consagrado por el Espíritu», de modo que cada una de sus palabras, opciones, gestos y actitudes se convierten en transparencia y revelación del Padre. También los bautizados somos templos del Espíritu, somos sagrados, pertenecemos a Dios que nos ha elegido y nos envía. Y esto significa que continuamente podemos y debemos hacer presente a Dios en medio de todas nuestras cosas, consagrando el mundo, haciendo posible que se abra paso el bien, sobre todo allí donde hay más marginación, sufrimiento e injusticia.

Inspirado por el único Espíritu, todo el Pueblo de Dios participa de las funciones de Jesucristo, “Sacerdote, Rey  y Profeta”, y tiene las responsabilidades de misión y servicio que se derivan de ellas (cf. CCC, 783-786). ¿Qué significa participar en el sacerdocio real y profético de Cristo? Significa hacer de sí mismo una oferta agradable a Dios (cf. Rm 12,1), dando testimonio a través de una vida de fe y de caridad (cf. Lumen Gentium, 12), poniéndola al servicio de los demás, siguiendo el ejemplo del Señor Jesús (ver Mt 20: 25-28; Jn 13: 13-17).

Papa Francisco, Mayo 18

– En la última noche con sus discípulos, Jesús hizo un Gesto que resumía toda su vida y daba sentido a su muerte: Una vida entregada, amante, servidora, agradecida, reconciliadora, fraternal, sacrificada, continuamente pendiente de lo que el Padre le pedía… y encomendó a sus discípulos que le tomaran el relevo, que vivieran y entregaran su vida como él, que hicieran «aquello mismo» en memoria suya, en su nombre.  De modo que estamos llamados a convertir nuestra vida en una continua celebración eucarística… que haga posible que, cuando nos reunamos en su nombre, el partir el pan sea expresión de que continuamente nos partimos, compartimos, repartimos y entregamos a los hermanos. Cada uno desde su situación existencial, desde su propia vocación y opción de vida, desde su propio ministerio y compromiso comunitario. 

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf