Ecclesia in Medio Oriente

63. Queridos jóvenes, os invito a cultivar de forma continua la amistad verdadera con Jesús (cf. Jn 15,13-15) por medio del poder de la oración. Cuanto más sólida sea, más os servirá de faro y os protegerá de los extravíos de la juventud (cf. Sal 25,7). La oración personal se hará más fuerte acudiendo regularmente a los sacramentos, que permiten un verdadero encuentro con Dios y con los hermanos en la Iglesia. No tengáis miedo ni reparo en testimoniar la amistad con Jesús en el ámbito familiar y público. Pero hacedlo respetando a los otros creyentes, judíos y musulmanes, con quienes compartís la creencia en Dios, creador del cielo y de la tierra, así como grandes ideales humanos y espirituales. No tengáis miedo ni vergüenza de ser cristianos. La relación con Jesús os hará disponibles para colaborar sin reservas con vuestros conciudadanos, con independencia de su afiliación religiosa, para construir el futuro de vuestro país sobre la dignidad humana, fuente y fundamento de la libertad, la igualdad y la paz en la justicia. Al amar a Cristo y a su Iglesia, podréis discernir sabiamente en la modernidad los valores útiles para vuestra plena realización y los males que envenenan lentamente vuestra vida. Tratad de no dejaos seducir por el materialismo y por ciertas redes sociales cuyo uso indiscriminado podría mutilar la verdadera naturaleza de las relaciones humanas. La Iglesia en Oriente Medio cuenta mucho con vuestra oración, vuestro entusiasmo, creatividad y habilidad, así como con vuestro pleno compromiso de servir a Cristo, a la Iglesia y a la sociedad, en especial a los otros jóvenes de vuestra edad[64]. No dudéis en sumaros a toda iniciativa que os ayude a fortalecer la fe y a responder a la llamada específica que el Señor os haga. Y tampoco dudéis en seguir la llamada de Cristo a optar por la vida sacerdotal, religiosa o misionera.