La Santísima Trinidad

1. Lee despacio y seguido Mc 2,1-3,6.

Esta sección es clásica en los Evangelios (tiene sus paralelos en Mt y Lc), pues recoge los recuerdos de la vida de Jesús, que, con sus hechos y su mensaje, se enfrenta a la autoridad religiosa, al sistema religioso-moral de su época, configurado por la Ley.
 

2. El núcleo de la cuestión es éste: El Reino de Dios se manifiesta en Jesús como misericordia en favor de los pecadores, de los que están fuera de la Ley. Se salta las normas en doble sentido:

– Primero, en cuanto reivindica el valor de la persona humana por encima de las leyes morales o religiosas.

– Segundo, en cuanto deja sin valor las «obras buenas»de los que intentan asegurarse el Reino. Libera así al hombre de la necesidad de justificarse mediante el cumplimiento de la Ley.

Por desgracia, el carácter escandaloso de la praxis mesiánica de Jesús ha sido domesticado con interpretaciones unilaterales. En vez de darse cuenta de que Jesús ataca los fundamentos mismos de todo Sistema (pasado o presente) que se apoya en la Ley para ordenar la vida del hombre, se dice que Jesús ataca el cumplimiento legalista de la Ley o las leyes de pureza e impureza propias del Antiguo Testamento.

¿Quieres saber si estos pasajes te atañen a ti personalmente?

– Mientras pretendes ir a Dios con tus buenas obras, justificando así tu vida, es que no has entrado en la lógica del Reino.

– Cuando juzgas a las personas según esquemas de conducta, en vez de intentar percibir su dignidad, o cuando clasificas a las personas mediante distinciones claras entre el bien y mal, en vez de intentar percibir su corazón.

– Cuando valoramos más el orden que el riesgo de la libertad, la ideología segura que la búsqueda dolorosa de la verdad.

– Cuando crees más en tu responsabilidad y coherencia que en la gracia salvadora de Dios.

Javier Garrido