Misterio de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo

Queridos amigos, hoy todo trasciende, todo exhala amor, familia y unidad. En los textos de este domingo vamos a ver cómo Dios no es único, es familia; y como de la unidad sale el amor que nos tiene a través de su Hijo y a través del Espíritu, que nos da la fuerza y la vida. Es la maravillosa fiesta del misterio de Dios. Hoy y siempre repitamos: “Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo”.

Pero realmente, ¿qué es esta familia trinitaria?  Es un Dios que está por encima de mí, de ti, pero que es Padre, que está siempre con nosotros, que nos acompaña en nuestro camino, y que habita sobre todo en nuestro interior, que nos ama, pero que está en comunión con su Hijo y con el Espíritu Santo.

Santísima TrinidadY nos alegra pensar que es un Dios Amor, sí, pero que está en unión y en comunión. Y estas dos palabras —“no ser solitario” y “estar en comunión”— hoy nos lleva a pensar delante de ti, Señor: soy creado para amar, recibo del amor de una fuerza trinitaria que sois el Padre, el Hijo y el Espíritu. Soy llamado a testimoniar mi fe, a comunicar mi vida; ¿Cómo vivo mi relación con Dios? ¿Qué relación tengo con los demás? Tengo alegría, y si tengo alegría en Cristo, tengo alegría en su Espíritu. Puedo llamar siempre “Abbá”, “Papá”, tengo de compañero a Jesús, que me ayuda en todo; y tengo una fuerza muy grande que es el Espíritu, que me quita ese frío interior, que me vuelve a la vida, que me llena de amor, que me une, que me hace caminar hacia el Padre. Hoy realmente es un día de amor, pero es un misterio profundo.

¡Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu! Sois dignos de alabanza… Hoy tenemos que celebrar alegremente este milagro de amor y tenemos que hacer ese canto de júbilo y de alabanza a la Trinidad. Es el Espíritu quien actúa en nosotros, es el Padre quien nos protege, es Jesús quien nos quiere.

La Virgen, nuestra Madre nos hará comprender este misterio de amor. Pidámoselo intensamente a Ella y nos llenaremos del amor de Dios.

¡Gloria al Padre!, ¡Gloria al Hijo! ¡Gloria al Espíritu Santo! Purifícanos, santifícanos y llénanos de vida, de fuerza, de amor, de alegría y de pasión por ti, Santísima Trinidad.

Francisca Gómez Sierra