Vísperas – Viernes VIII Tiempo Ordinario

SAN JUSTINO, mártir. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: OH DIOS, QUE ERES EL PREMIO

Oh Dios, que eres el premio, la corona
y la suerte de todos tus soldados,
líbranos de los lazos de las culpas
por este mártir a quien hoy cantamos.

El conoció la hiel que está escondida
en la miel de los goces de este suelo,
y, por no haber cedido a sus encantos,
está gozando los del cielo eterno.

Él afrontó con ánimo seguro
lo que sufrió con varonil coraje,
y consiguió los celestiales dones
al derramar por ti su noble sangre.

Oh piadosísimo Señor de todo,
te suplicamos con humilde ruego
que, en el día del triunfo de este mártir,
perdones los pecados de tus siervos.

Gloria eterna al divino Jesucristo,
que nació de una Virgen impecable,
y gloria eterna al Santo Paracleto,
y gloria eterna al sempiterno Padre. Amén.

SALMODIA

Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Salmo 144 I – HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Ant 2. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Salmo 144 II

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.

Ant 3. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE   1Pe 4, 13-14

Queridos hermanos: Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros: porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.
R. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.

V. Nos refinaste como refinan la plata.
R. Pero nos has dado respiro.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Un fuego ardiente se apoderó de mi espíritu y el intenso amor de los profetas y de aquellos hombres que son amigos de Cristo invadió mi alma.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Un fuego ardiente se apoderó de mi espíritu y el intenso amor de los profetas y de aquellos hombres que son amigos de Cristo invadió mi alma.

PRECES

En esta hora en la que el Señor, cenando con sus discípulos, presentó al Padre su propia vida que luego entregó en la cruz, aclamemos al Rey de los mártires, diciendo:

Te glorificamos, Señor.

Te damos gracias, Señor, principio, ejemplo y rey de los mártires,
porque nos amaste hasta el extremo.

Te damos gracias, Señor, porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos
y les das parte en los premios de tu reino.

Te damos gracias, Señor, porque hoy hemos ofrecido, como sacrificio para el perdón de los pecados,
la sangre de la alianza nueva y eterna.

Te damos gracias, Señor,
porque con tu gracia nos has dado perseverar en la fe durante el día que ahora termina.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Te damos gracias, Señor,
porque has asociado a nuestros hermanos difuntos a tu muerte.

Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo:

Padre nuestro…

ORACION

Dios nuestro, que enseñaste a san Justino a descubrir en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Jesucristo, concédenos, por la intercesión de éste mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos siempre firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Lectio Divina – 1 de junio

Lectio: Viernes, 1 Junio, 2018

ORACIÓN

Señor, Padre misericordioso. Tú has elegido a algunos hijos tuyos para que anuncien tu amor en el mundo, y así haces posible que llegue a todos los pueblos el fruto sabroso de tu Presencia. Haz que nuestro fruto permanezca a través de nuestra comunión contigo y con tu Hijo Jesús; ayúdanos a acogerlo como al Amigo y Maestro que cada día entra en el templo santo de nuestra vida.»  Que él renueve cada día su alianza con nosotros por nuestra fe y nuestra oración, que rebosen de confiado abandono. Amén.

LECTURA

Del Evangelio según San Marcos (11, 11-25)

 11 Y entró en Jerusalén, en el Templo, y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania.

 12 Al día siguiente, saliendo ellos de Betania, sintió hambre.13 Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si encontraba algo en ella; acercándose a ella, no encontró más que hojas; es que no era tiempo de higos.14 Entonces le dijo: «¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!» Y sus discípulos oían esto.
15 Llegan a Jerusalén; y entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas
16 y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo.

17 Y les enseñaba, diciéndoles: «¿No está escrito: “Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? “¡Pero vosotros la tenéis hecha una ”cueva de bandidos!».

18 Se enteraron de esto los sumos sacerdotes y los escribas y buscaban cómo podrían matarle; porque le tenían miedo, pues toda la gente estaba asombrada de su doctrina. 19 Y al atardecer, salía fuera de la ciudad.
20 Al pasar muy de mañana, vieron la higuera, que estaba seca hasta la raíz. 21 Pedro, recordándolo, le dice: «¡Rabí, mira!, la higuera que maldijiste está seca.» 22 Jesús les respondió: «Tened fe en Dios. 23 Yo os aseguro que quien diga a este monte: «Quítate y arrójate al mar» y no vacile en su corazón sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. 24 Por eso os digo: todo cuanto pidáis en la oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis. 25 Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas.»

MEDITACIÓN

* “Jesús entró en Jerusalén, en el templo”. Una de las características de este pasaje es el continuo movimiento de de Jesús, expresado en la repetición alternativa de los verbos “entrar” y “salir” (vv. 11; 12; 15; 19). Realmente el Señor viene continuamente a nuestra vida, entra en nuestros espacios, en nuestra experiencia, pasa, anda entre nosotros y con nosotros, pero luego se va, se aleja, se deja buscar y esperar, y vuelve de nuevo y se deja encontrar. No desdeña entrar en la ciudad Santa, en el templo, ni tampoco dentro de nosotros, en nuestro corazón, ofreciéndonos su visita salvadora.

* “Sintió hambre”. El verbo usado por la pluma de Marcos es el mismo que usan Mateo y Lucas al narrar las tentaciones en el desierto (Mt 4, 2: Lc 4, 2), y pretende concretar una situación de debilidad, de fragilidad, de necesidad, de cansancio. Jesús busca algo más que un simple alimento para calmar su hambre; no es a la higuera a la que pide algo fuera de tiempo, sino que pide a su pueblo, a nosotros, el buen fruto del amor, que se sirve en la mesa de la alianza, del sí pronunciado con fe y con confianza.     

* “una higuera con hojas”. La figura de la higuera, que en este pasaje ocupa un lugar central, es un símbolo muy fuerte del pueblo elegido, Israel; del templo y del culto ofrecido en él a Dios; e incluso de nosotros mismos, si así lo aceptamos, es decir, de la verdad más profunda que hay en nuestro corazón.

Las hojas de la higuera remiten claramente a la experiencia de Adán en el jardín del Edén, a su implicación con el pecado, a su desnudez y a su vergüenza posterior. En realidad, al pararse ante la higuera mientras iba de camino hacia Jerusalén y dirigir su mirada a las hojas que ocultan la falta de fruto, Jesús desvela nuestra verdad y deja al desnudo nuestro corazón, no para condenarlo, sino para salvarlo, para curarlo. De hecho, el fruto de la higuera es dulce; el Señor, para hablar a nuestra vida, busca la dulzura del amor. De esta manera, la higuera estéril, priva de fruto y de vida, hace presente el tiempo vacío de sentido y profanado, usado no para la relación con Dios, sino para la huída y para el no-encuentro. Como sucedió a Adán, así sucedió a Israel y tal vez lo mismo nos sucede también a nosotros.

* “los que vendían y compraban”. La escena de la purificación del templo (vv. 15-17), que Marcos introduce entre los dos momentos del relato, anticipando la maldición de la higuera sin fruto, es muy fuerte y viva. Ahora se nos invita a prestar atención a verbos y vocablos como “echar fuera”, “volcó”, “no permitía”, “vendían”, “compraban”, “cambistas”, “vendedores”, “bandidos”, transportar cosas”. Jesús inaugura una economía nueva en la que “hemos sido vendidos sin precio y rescatados sin dinero” (Is 52, 3), “hemos sido rescatados no por dinero ni por regalos” (Is 45, 13) y “hemos sido liberados no a precio de plata y oro, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin defecto y sin mancha” (1 P 1, 18-19).

“casa de oración”.  Desde el templo somos conducidos a la casa, Morada de Dios, donde el verdadero sacrificio es la oración, es decir, el encuentro con Él cara a cara, como los hijos con su Padre. Aquí no se compra nada, no hay dinero, sino sólo el don del corazón que se abre con toda confianza a la oración y a la fe.

“la higuera seca hasta la raíz”. Realmente estos son los nuevos temas que las palabras de Marcos quieren proponer a nuestra meditación mientras seguimos la lectura del pasaje. Es necesario salir del templo para entrar en la casa, es necesario salir de la compraventa para entrar en el don de la confianza: el árbol sin fruto está seco y parece estar a nuestro paso sólo para indicar el camino nuevo que hay que recorrer, en una nueva mañana (V, 20); un camino hacia Dios y hacia los hermanos.

* “tened fe sin vacilar”. Con esta hermosísima expresión Jesús nos enseña a descender a lo más profundo de nosotros mismos y a tantear nuestro corazón desde la verdad. El texto griego pone un verbo estupendo, que ha sido traducido como “vacilar” y que quiere expresar al respecto una ruptura interior, una división, un combate entre partes contrarias. De esta manera, Jesús nos invita a tener plena confianza en Él y en el Padre, a fin de evitar rompernos por dentro. Podemos acercarnos a Dios de manera plena y total, podemos estar en relación con Él, sin que sean necesarias hojas para enmascararnos, sin tener que contar monedas y calcular el precio a pagar, sin hacer compartimentos dentro de nosotros, sino ofreciéndonos totalmente a Él, tal como somos, los que somos, llevando en nosotros el fruto bueno y dulce  del amor.

“cuando os pongáis de pie para orar, perdonad”. No puede ser de otra manera: en la vida del cristiano, el término y el iniciar de nuevo el camino de la fe y de la oración se concretan en la relación con los hermanos y las hermanas, en el encuentro con ellos, en el diálogo, en el don recíproco. No existe oración, ni culto a Dios, ni templo santo, ni sacrificio agradable a Dios, no existe fruto ni dulzura, sin el amor hacia el hermano y la hermana. Marcos lo llama perdón, Jesús lo llama amor, que es el único fruto capaz de saciar nuestra hambre, de aliviar nuestro cansancio.

Algunas preguntas

*  Al meditar este pasaje, he encontrado dos figuras muy fuertes: la higuera y el templo, ambos sin fruto, sin vida y sin amor. He visto a Jesús que con su venida y con su obrar firme y seguro ha cambiado esta situación y ofrece un nuevo rostro de la vida. ¿Reconozco que necesito dejarme alcanzar por el Señor, dejarme tocar por Él? ¿Me veo, en alguno de los aspectos de mi vida, como la higuera estéril, sin fruto, o como el templo, lugar frío de comercio y de cálculos? ¿Siento dentro de mí el deseo de producir el fruto dulce del amor, de la amistad, del compartir? ¿Tengo hambre de orar, de tener una verdadera relación con el Padre?

* Siguiendo a Jesús a lo largo del camino, también yo puedo entrar en la nueva mañana de su Ley, de su enseñanza. ¿Reconozco las rupturas que hay en mi corazón? ¿En qué siento especialmente que estoy  dividido, inseguro y desorientado? ¿Por qué no consigo fiarme totalmente de mi Padre? ¿Por qué aún cojeo de los dos pies, como dice el profeta Elías (cfr. 1 R 18, 21)? ¡Yo sé que el Señor es Dios y por eso deseo seguirlo! Pero no yendo solo, sino abriendo el corazón a muchos hermanos y hermanas, ofreciéndome como amigo y compañero de viaje, para compartir la alegría y las fatigas, los miedos y el entusiasmo del camino; estoy seguro de que siguiendo al Señor seré feliz. Amén.

ORACIÓN FINAL

Señor, quiero cantar un canto nuevo.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles.
Que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras.

Porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos.

                                                (Salmo 149)

Oración Buenos días

Oración para la mañana en la semana del 3 al 7 de junio, con los materiales publicados por los salesianos.

Buenos días 7-11 septiembre. Infantil

Buenos días 3 al 7 de junio. Ed Infantil

 

Buenos días 7-11 septiembre. Ed. Primaria

Buenos días 3 al 7 de junio. Ed. Primaria

 

Historia del Corpus Christi

Buenos días 23 al 7 de junio. Ed. Secundaria

 

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Buenos días 3 al 7 de junio. Bachiller

1 de junio – Sagrado Corazón

LA CRUZ

ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios, que por medio del Corazón de tu Hijo, herido por nuestras culpas, te dignas, en tu misericordia infinita, darnos los tesoros de tu amor; te pedimos nos concedas que, al presentarte el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el homenaje de una digna satisfacción. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

CONSIDERACIÓN DEL DÍA

La Cruz es el árbol en que quiso redimirnos Jesús. Quiso morir con los brazos extendidos para abrazar a todos los hombres. Amemos a quien tanto nos ha amado.

LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Padre Eterno, Dios de los cielos, ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Pa­dre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Al­tísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están to­dos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eter­nos collados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de mu­cha misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de opro­bios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, Ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, perforado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de toda con­solación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, perdónanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, escúchanos, Se­ñor.
Cordero de Dios, que quitas los pe­cados del mundo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y sa­tisfacciones que te dio en nombre de los pecadores, y concede propicio el perdón a los que imploran tu misericordia, en nombre de tu mismo Hijo Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, que tus santos misterios infundan en nosotros el fervor divino, con el que, recibida la bondad de tu dulce Corazón, aprendamos a despreciar lo terreno y amar lo celestial. Tu que vives y reinas por siglos infinitos. Amén.

Ecclesia in Medio Oriente

71. La presencia cristiana en los países bíblicos de Oriente Medio va mucho más allá de una pertenencia sociológica o de un simple logro económico y cultural. La presencia cristiana tomará un nuevo impulso si recupera la savia de los orígenes, siguiendo a los primeros discípulos elegidos por Jesús para ser sus compañeros y para enviarlos a predicar (cf. Mc 3,14). Para que la Palabra de Dios sea el alma y el fundamento de la vida cristiana, la difusión de la Biblia en las familias favorecerá la lectura y la meditación cotidiana de la Palabra de Dios (lectio divina). Así se pone en práctica de manera apropiada una auténtica pastoral bíblica.

La misa del Domingo

DOMINGO CORPUS CHRISTI (B)

3 de junio de 2018
«Esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre»”

 

Al pensar en el Corpus me viene inmediatamente a la cabeza este canto de siempre: “Cantemos al Amor de los amores: Dios está aquí”. El Corpus nos recuerda la presencia de Jesús y su amor entregado por toda la humanidad.

Es evidente que los gestos y las palabras de Jesús en la última cena condensan el sentido de su vida entera: entregarse, darse a los demás, ser pan partido y repartido.

Si la palabra más cristiana es «amar», amar es dar. O mejor dicho, es darse, es querer que los demás participen de nosotros, como nosotros participamos de la vida de Dios.

 

Haced esto en memoria mía

Jesús no nos invita a repetir monótonamente un rito, nos invita a renovar nuestra confianza en la fecundidad y en la eficacia de su amor. Creemos en la fuerza del amor de Dios, en su fuerza en la vida de cada hombre, de cada uno de nosotros.

Este es el criterio que debe guiar nuestra mirada sobre las personas, los hechos, nosotros mismos. Cada comunión debería ser para nosotros un paso más en este darnos. Jesucristo se nos da, se nos entrega, para que nosotros nos demos, nos entreguemos a los demás. Haced esto en memoria mía.

 

Comulgar con Jesús, comulgar con los hermanos

Me sigue cuestionando cuando celebro la Eucaristía y veo a la gente desperdigada por el templo parroquial, tan lejos unos de otros. Comulgar es recibir a Cristo y es sentarnos a comer con los hermanos.

No podemos comulgar con Cristo sin comulgar también con los hermanos. Ni tiene sentido compartir el Cuerpo de Cristo si nos cerramos totalmente a compartir con los demás: creyentes, indiferentes, ateos…

Por eso, tiene mucho sentido que el día del Corpus se celebre también en la Iglesia el día de la Caridad. Amar a Jesús en la Eucaristía, amar a Jesús en el hermano.

Compartir el pan en la Eucaristía nos tiene que empujar a compartir el pan que realmente nos cuesta compartir: nuestro dinero, nuestro bienestar, nuestro tiempo, de nuestra persona.

 

Acción de gracias

La Eucaristía es una acción de gracias alegre, festiva llena de esperanza. Con mucha frecuencia, los cristianos no somos capaces de transmitir a los demás la alegría del Evangelio. Nuestro testimonio no es creíble, porque no irradiamos aquello que enunciamos.

Jesús vivió entregado, apasionado por una causa, el Reino de Dios, que le costó la vida pero Jesús es un vencedor. Su entrega desemboca en la victoria de la resurrección. Formamos parte de un camino de esperanza, de alegría, de vida.

Su Vida está en nosotros, creemos que la poseemos, que nadie puede arrebatárnosla. Por eso, el cristiano es siempre un hombre de esperanza, un hombre esperanzado.

Sergio Huerta, sdb

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO CORPUS CHRISTI (B)

“Pan de vida”

3 de junio de 2018

(Celebramos la fiesta del “Corpus Christi”, de feliz recuerdo en la mente de las personas mayores y no tan mayores.

En cuanto al adorno de la Iglesia para el día de hoy se podría resaltar algún simbolismo en torno al sagrario: flores, cirios de colores, quizás algún poster con la imagen de Jesús ofreciendo el pan…

También podrían estar junto al altar algunos niños y niñas que han hecho la Primera Comunión, vestidos con el traje de Comunión o con vestido normal. Si se hace una pequeña, o no tan pequeña, procesión estaría bien que dieran colorido a la procesión con su presencia y alegría.

Un signo para la celebración: la patena con formas para la consagración y el cáliz con el vino, colocados sobre una mesita, que destaque. Quizás unas espigas. Después de la comunión se podría hacer una sencilla procesión para la “reserva” del Santísimo al sagrario: con los niños que acompañan con velas a Jesús eucaristía, con algún canto o música ambiental.

Habría que resaltar de alguna manera que hoy es también el día de “Cáritas”, día de la caridad. Quizás se puede resaltar el momento de la colecta.

Canciones para la celebración: “Una espiga dorada como el sol” (Gabarain); “Jesús, ven Tú” (Misa Joven, “De otra manera”, Toño Casado)

 

1. MOTIVACIÓN

Amigos: ¡Qué invento la Eucaristía! ¡Jesús que se hace pan y nos alimenta y da la vida! Eso es lo que celebramos en el día de hoy, fiesta popularmente llamada del “Corpus Christi”, fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo. Vamos a disfrutar al habernos encontrado con gente que comparte este gran regalo. Así lo viven, por primera vez, los que han hecho este año su Primera Comunión. Felicidades. Vamos a celebrar. Juntos cantamos.

2. PROCESIÓN de ENTRADA

3. CANTO. (Algún canto conocido con mensaje de asamblea cristiana)

4. SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL GESTO PENITENCIAL

5. PETICIÓN DE PERDÓN

  1. Porque no valoramos el regalo de la Eucaristía. Señor, ten piedad.
  2. Porque comulgamos y no se nota en nuestra vida. Cristo, ten piedad.
  3. Porque no perdonamos antes de acercarnos a la comunión. Señor, ten piedad.

6. GLORIA (Cantado o recitado)

7. PRIMERA LECTURA (San Pablo a los Corintios, 10, 16-17)

Lectura de la Primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios:

Hermanos: El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Palabra de Dios.

8. SALMO RESPONSORIAL. (Se puede cantar o recitar el texto de “Una espiga dorada por el sol”).

Una espiga dorada por el sol,
el racimo que corta el viñador,
se convierten ahora en pan y vino de amor,
en el cuerpo y la sangre del Señor (bis).

Compartimos la misma comunión,
somos trigo del mismo sembrador,

un molino, la vida nos tritura con dolor,
Dios nos hace eucaristía en el amor (bis).

Como granos que han hecho el mismo pan,
como notas que tejen un cantar,

como gotas de agua que se funden en el mar,
los cristianos un cuerpo formarán (bis).

9. EVANGELIO (Marcos 14, 22-26). “Tomad, esto es mi cuerpo”

Lectura del santo evangelio según San Marcos:

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se reunieron para la cena de Pascua. Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

– Tomad, esto es mi cuerpo.
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.
Y les dijo:
– Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.

Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos. Palabra del Señor.

10. COMENTARIO

  • Una comida de familia, o con nuestros amigos, nos une más.
  • Jesús quiso que sus seguidores estuvieran unidos.
  • Por eso se hizo él mismo comida, que da nueva vida.
  • No se puede participar del Cuerpo de Cristo y luego estar reñidos.
  • La vida que recibimos de Jesús nos da alegría.
  • Por eso los niños y niñas de la Primera Comunión están alegres, son un signo de la alegría que da Jesús.

11. ORACION DE FIELES. PETICIONES

  1. Para que todos los que formamos la Iglesia apreciemos el regalo de la Eucaristía. Roguemos al Señor.
  2. Para que la Eucaristía nos una y nos ayude a perdonarnos y querernos. Roguemos al Señor.
  3. Para que la Eucaristía nos lleve a la caridad y al amor a los más necesitados. Roguemos al Señor.
  4. Para que los niños y niñas que han hecho este año la Primera Comunión sigan siempre siendo felices y recibiendo el regalo del Cuerpo de Cristo. Roguemos al Señor.

12. PRESENTACIÓN DE OFRENDAS Y COLECTA POR “CÁRITAS”

(Hoy se puede destacar la presentación del vino y el pan para la consagración. También hacer una breve monición sobre “Cáritas” y el destino de la colecta de hoy).

13. ACCIÓN DE GRACIAS Y PEQUEÑA PROCESIÓN AL SAGRARIO. Se prepara una sencilla procesión con niños, para acompañar la “reserva” del Santísimo en el sagrario. Procesión del “corpus”. (Canto: “Jesús, ven tú” u otro apropiado).

1. Pan y vino son tu rostro que hoy volvemos a tocar,
tu mirada que curaba de nuevo nos salvará,

no merezco que tú vengas a mi pobreza tocar,
mas yo quiero que en mi vida Jesús tú puedas estar.

Jesús, ven tú,
entra en mi casa de nuevo. Jesús, ven tú,
para encender nuestro fuego, Jesús, Jesús.

2. Es tu vino nuestra sangre que no nos deja morir,
pan y vida para todos, rotos para compartir.

Te compartes con nosotros en la pobreza de un pan,
cambiaremos nuestro mundo para que puedas llegar.

3. Como un ciego yo me atrevo a acercarme un poco a ti,
tú conoces mis traiciones las veces que te perdí.

Mas tu sabes que te quiero y que si vienes, Jesús,
todo es fiesta, todo es vida, porque me has salvado tú.

14. PARA LA VIDA

(Que la Eucaristía nos lleve a hacer el bien a la gente, a ejercitar la caridad).

Oración: Caridad

Como nos dice insistentemente Pablo en su carta a los Corintios sin la caridad, las demás virtudes están como muertas. Quien conoce profundamente el evangelio y lo que significa ser cristiano, sabe que la caridad no es un acto o un gesto concreto hacia el necesitado. La caridad es el amor a Dios que se concreta en la vida de cada uno e inunda todo lo que hacemos.

Caridad no significa ante todo el acto o el sentimiento benéfico, sino el don espiritual, el amor de Dios que el Espíritu Santo infunde en el corazón humano y que lleva a entregarse a su vez al mismo Dios y al prójimo. Toda la existencia terrena de Jesús, desde su concepción hasta la muerte en la Cruz, fue un acto de amor, hasta el punto de que podemos resumir nuestra fe en estas palabras: Jesús, caridad (Benedicto XVI)

 
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Caridad